{"id":5520,"date":"2010-02-02T08:35:15","date_gmt":"2010-02-02T14:35:15","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/02\/02\/la-otra-historia-de-los-e-e-u-u-zinn\/"},"modified":"2010-02-02T08:35:15","modified_gmt":"2010-02-02T14:35:15","slug":"la-otra-historia-de-los-e-e-u-u-zinn","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5520","title":{"rendered":"\u00abLa otra historia de los E E U U \u00ab: Zinn"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"font-size: 18pt; font-family: Arial\">Howard Zinn, el escritor<o:p><\/o:p><\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Luis Hern\u00e1ndez Navarro<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">\u00a0<\/span><\/st1:personname><\/p>\n<p><st1:personname ProductID=\"La Jornada\" w:st=\"on\"><span style=\"font-family: Arial\">La Jornada<\/span><\/st1:personname><span style=\"font-family: Arial\"><o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">En febrero de 2003 se conmemor\u00f3, en la ciudad de Nueva York, la venta del primer mill\u00f3n de ejemplares del libro La otra historia de los Estados Unidos, publicado originalmente en 1980. Fue un homenaje a muchas voces en el que su autor, Howard Zinn, acompa\u00f1ado por escritores como Alice Walker y Kurt Vonnegut, recorrieron momentos claves de ese pa\u00eds leyendo textos sobre diversos personajes, unos famosos y otros casi desconocidos, que han hecho la historia de Estados Unidos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La celebridad del libro tom\u00f3 por sorpresa a su autor. No es com\u00fan que un texto de historia alcance un \u00e9xito de ventas como el que ha tenido La otra historia de los Estados Unidos. Menos a\u00fan si se trata de una obra heterodoxa, cr\u00edtica, opuesta a la historiograf\u00eda oficial.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">El libro nada contra la corriente. Como se\u00f1ala Zinn: \u201cMi punto de vista, al contar la historia de Estados Unidos, es diferente: no debemos aceptar la memoria de los estados como cosa propia. Las naciones no son comunidades y nunca lo fueron. La historia de cualquier pa\u00eds, si se presenta como si fuera la de una familia, disimula terribles conflictos de intereses (algo explosivo, casi siempre reprimido) entre conquistadores y conquistados, amos y esclavos, capitalistas y trabajadores, dominadores y dominados por razones de raza y sexo. Y en un mundo de conflictos, en un mundo de v\u00edctimas y verdugos, la tarea de la gente pensante debe ser \u2013como sugiri\u00f3 Albert Camus\u2013 no situarse en el bando de los verdugos\u201d.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Howard Zinn hizo de la historia una herramienta fundamental para la transformaci\u00f3n social. Convencido de que el futuro de su pa\u00eds estaba estrechamente ligado a la comprensi\u00f3n de su pasado, consideraba que la escritura de la historia no era un acto neutral. As\u00ed, vio en ella un instrumento para facilitar el despertar \u201cuna gran conciencia de la injusticia racial, del prejuicio sexual, de la desigualdad de clases, y del hibris nacional\u201d. Busc\u00f3 siempre mostrar la resistencia de los ciudadanos al poder, la lucha por mejorar su nivel de vida y por hacer posible otro mundo.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Los h\u00e9roes de los escritos de Zinn son personajes at\u00edpicos, invisibles para la historia oficial: granjeros, trabajadores que hacen huelgas, estudiantes que se oponen a la guerra, afroestadunidenses que luchan por los derechos civiles, ind\u00edgenas que reivindican sus territorios.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Howard Zinn naci\u00f3 en 1922 en el seno de una familia de obreros industriales inmigrantes jud\u00edos en Brooklyn. Creci\u00f3 en una vivienda sin agua caliente, infestada de cucarachas y sin libros. Desde los 18 a\u00f1os trabaj\u00f3 en un astillero construyendo buques de guerra y botes de desembarco. A los 21 se alist\u00f3 en <st1:personname ProductID=\"la Fuerza A\u00e9rea.\" w:st=\"on\">la Fuerza A\u00e9rea.<\/st1:personname> Al terminar la guerra se ocup\u00f3 de cargador en un galp\u00f3n. Obtuvo su doctorado en historia en <st1:personname ProductID=\"la Universidad Columbia\" w:st=\"on\">la Universidad Columbia<\/st1:personname> a los 36 a\u00f1os de edad.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Profesor universitario, activista por los derechos civiles, anarquista y socialista democr\u00e1tico, antimperialista, historiador cr\u00edtico, pacifista, dramaturgo, Zinn fue, junto con Noam Chomsky y Edward Said, uno de los m\u00e1s grandes intelectuales p\u00fablicos de izquierda en Estados Unidos. En varias ocasiones fue arrestado por practicar la desobediencia civil. Se hizo profesor por una raz\u00f3n muy sencilla: \u201cquer\u00eda cambiar el mundo\u201d. Su labor desbord\u00f3, con mucho, los muros de la academia. Su palabra (hablada y escrita) fue uno de los referentes fundamentales en muchos de los movimientos sociales progresistas en el pa\u00eds del T\u00edo Sam.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Su refugio juvenil fue una biblioteca del este de Nueva York que le \u201cabri\u00f3 los ojos y la mente\u201d. La lectura de Charles Dickens, de Las uvas de la ira, de John Steinbeck, y de la novela Boston (sobre el caso Sacco y Vanzetti), escrita por Upton Sinclair, cambi\u00f3 su vida. A\u00f1os m\u00e1s tarde, La otra historia de los Estados Unidos har\u00eda lo mismo con muchas otras personas.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Su pacifismo le naci\u00f3 de la vida misma. A finales de julio de 1945 vol\u00f3 de regreso a Estados Unidos. La guerra en Europa hab\u00eda concluido. Frente a un puesto de peri\u00f3dicos en la estaci\u00f3n de autobuses ley\u00f3 la cabeza a cuatro columnas de un diario que dec\u00eda: \u201cLanzada, una bomba at\u00f3mica sobre Hiroshima\u201d. No sab\u00eda qu\u00e9 era una bomba at\u00f3mica, pero se puso contento. El fin de la guerra estaba cerca y no tendr\u00eda que ir a pelear a Asia.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">La lectura de Hirosima le hizo comenzar a cuestionar el bombardeo nuclear a Jap\u00f3n. Su autor, John Hersey, cont\u00f3 la dram\u00e1tica historia de los supervivientes del ataque, despu\u00e9s de viajar a esa ciudad y entrevistar a sus pobladores. Como piloto de un bombardero en Europa, Zinn hab\u00eda lanzado, desde 10 mil metros de altura, centenares de bombas, pero no hab\u00eda visto a sus v\u00edctimas ni escuchado sus gritos. La lectura de Hersey le permiti\u00f3 comprenderlo todo y provoc\u00f3 que cambiaran dr\u00e1sticamente sus ideas sobre la guerra. Se convirti\u00f3 entonces en un activo antibelicista.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Zinn crey\u00f3 que la humanidad necesita de una sociedad en que la actividad econ\u00f3mica no est\u00e9 basada en las ganancias empresariales, sino en el bienestar de las personas, en la seguridad social, en la creaci\u00f3n de empleos, en el cuidado de los ni\u00f1os. Crey\u00f3 en una econom\u00eda en la que la riqueza est\u00e9 distribuida equitativamente, en una sociedad pac\u00edfica, que dedique sus recursos a la ayuda de la gente en el campo y en todo el mundo. Crey\u00f3 en un mundo en el que la guerra no sea el instrumento para resolver disputas, en el que se borren las fronteras nacionales, para la libre circulaci\u00f3n de personas y cosas. No cre\u00eda en visas ni en cuotas de inmigraci\u00f3n ni en patriotismos.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Sus dos mejores amigos, Joe y Ed, pilotos de avi\u00f3n como \u00e9l, perdieron la vida durante <st1:personname ProductID=\"la Segunda Guerra\" w:st=\"on\">la Segunda Guerra<\/st1:personname> Mundial. Durante a\u00f1os so\u00f1\u00f3 con ellos. \u201cDos hombres caminaban delante de m\u00ed en la calle. Se daban la vuelta y eran Joe y Ed\u201d, escribi\u00f3.<o:p><\/o:p><\/span><span style=\"font-family: Arial\"><o:p>\u00a0<\/o:p><\/span><\/p>\n<p style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify\" class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-family: Arial\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial\">Zinn siempre consider\u00f3 que les deb\u00eda algo a ellos porque \u00e9l tuvo suerte y ellos no. Por ello dedic\u00f3 el resto de sus d\u00edas a luchar por el nuevo mundo que la guerra les hab\u00eda promet\u00eda. Por eso insisti\u00f3 en la esperanza. El pasado 27 de enero, mientras nadaba, se fue a alcanzarlos.<o:p><\/o:p><\/span><o:p><font face=\"Times New Roman\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Howard Zinn, el escritor\u00a0\u00a0 Luis Hern\u00e1ndez Navarro\u00a0 \u00a0 La Jornada\u00a0\u00a0 En febrero de 2003 se conmemor\u00f3, en la ciudad de Nueva York, la venta del primer mill\u00f3n de ejemplares del libro La otra historia de los Estados Unidos, publicado originalmente en 1980. 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