{"id":5799,"date":"2010-03-21T09:41:07","date_gmt":"2010-03-21T15:41:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/03\/21\/carta-del-papa-benedicto-xvl-a-los-obispos-de-irlanda-sobre-el-abuso-a-menores\/"},"modified":"2010-03-21T09:41:07","modified_gmt":"2010-03-21T15:41:07","slug":"carta-del-papa-benedicto-xvl-a-los-obispos-de-irlanda-sobre-el-abuso-a-menores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5799","title":{"rendered":"Carta del Papa Benedicto XVl a los obispos de Irlanda sobre el abuso a menores"},"content":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO, s\u00e1bado, 20 marzo 2010\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0Publicamos la carta pastoral que ha enviado Benedicto XV a los cat\u00f3licos de Irlanda.<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p>1. Queridos hermanos y hermanas de la Iglesia en Irlanda: os escribo con gran preocupaci\u00f3n como Pastor de la Iglesia universal. Al igual que vosotros estoy profundamente consternado por las noticias concernientes al abuso de ni\u00f1os y j\u00f3venes indefensos por parte de miembros de la Iglesia en Irlanda, especialmente sacerdotes y religiosos. Comparto la desaz\u00f3n y el sentimiento de traici\u00f3n que muchos de vosotros experimentaron al enterarse de esos actos pecaminosos y criminales y del modo en que fueron afrontados por las autoridades de la Iglesia en Irlanda.<\/p>\n<p>Como sab\u00e9is, invit\u00e9 hace poco a los obispos de Irlanda a una reuni\u00f3n en Roma para que informasen sobre c\u00f3mo abordaron esas cuestiones en el pasado e indicasen los pasos que hab\u00edan dado para hacer frente a una situaci\u00f3n tan grave. Junto con algunos altos prelados de la Curia Romana escuch\u00e9 lo que ten\u00edan que decir, tanto individualmente como en grupo, sea sobre el an\u00e1lisis de los errores cometidos y las lecciones aprendidas, que sobre la descripci\u00f3n de los programas y procedimientos actualmente en curso. Nuestras discusiones fueron francas y constructivas. Estoy seguro de que, como resultado, los obispos est\u00e1n ahora en una posici\u00f3n m\u00e1s fuerte para continuar la tarea de reparar las injusticias del pasado y de abordar cuestiones m\u00e1s amplias relacionadas con el abuso de los ni\u00f1os de manera conforme con las exigencias de la justicia y las ense\u00f1anzas del Evangelio.<\/p>\n<p>2. Por mi parte, teniendo en cuenta la gravedad de estos delitos y la respuesta a menudo inadecuada que han recibido por parte de las autoridades eclesi\u00e1sticas de vuestro pa\u00eds, he decidido escribir esta carta pastoral para expresaros mi cercan\u00eda, y proponeros un camino de curaci\u00f3n, renovaci\u00f3n y reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es verdad, como han observado muchas personas en vuestro pa\u00eds, que el problema de abuso de menores no es espec\u00edfico de Irlanda o de la Iglesia. Sin embargo, la tarea que ten\u00e9is ahora por delante es la de hacer frente al problema de los abusos ocurridos dentro de la comunidad cat\u00f3lica de Irlanda y de hacerlo con coraje y determinaci\u00f3n. Que nadie se imagine que esta dolorosa situaci\u00f3n se resuelva pronto. Se han dado pasos positivos pero todav\u00eda queda mucho por hacer. Necesitamos perseverancia y oraci\u00f3n, con gran fe en la fuerza salvadora de la gracia de Dios.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, debo tambi\u00e9n expresar mi convicci\u00f3n de que para recuperarse de esta dolorosa herida, la Iglesia en Irlanda, debe reconocer en primer lugar ante Dios y ante los dem\u00e1s, los graves pecados cometidos contra ni\u00f1os indefensos. Ese reconocimiento, junto con un sincero pesar por el da\u00f1o causado a las v\u00edctimas y sus familias, debe desembocar en un esfuerzo conjunto para garantizar que en el futuro los ni\u00f1os est\u00e9n protegidos de semejantes delitos.<\/p>\n<p>Mientras os enfrent\u00e1is a los retos de este momento, os pido que record\u00e9is la \u00abroca de la que fuisteis tallados\u00bb (Isa\u00edas 51, 1). Reflexionad sobre la generosa y a menudo heroica contribuci\u00f3n ofrecida a la Iglesia y a la humanidad por generaciones de hombres y mujeres irlandeses, y haced que de esa reflexi\u00f3n brote el impulso para un honesto examen de conciencia personal y para un s\u00f3lido programa de renovaci\u00f3n de la Iglesia y el individuo. Rezo para que, asistida por la intercesi\u00f3n de sus numerosos santos y purificada por la penitencia, la Iglesia en Irlanda supere esta crisis y vuelve a ser una vez m\u00e1s testimonio convincente de la verdad y la bondad de Dios Todopoderoso, que se manifiesta en su Hijo Jesucristo.<\/p>\n<p>3. A lo largo de la historia, los cat\u00f3licos irlandeses han demostrado ser, tanto en su patria como fuera de ella, una fuerza motriz del bien. Monjes celtas como san Columba difundieron el evangelio en Europa occidental y sentaron las bases de la cultura mon\u00e1stica medieval. Los ideales de santidad, caridad y sabidur\u00eda trascendente, nacidos de la fe cristiana, quedaron plasmados en la construcci\u00f3n de iglesias y monasterios y en la creaci\u00f3n de escuelas, bibliotecas y hospitales, que contribuyeron a consolidar la identidad espiritual de Europa. Aquellos misioneros irlandeses deb\u00edan su fuerza y su inspiraci\u00f3n a la firmeza de su fe, al fuerte liderazgo y a la rectitud moral de la Iglesia en su tierra natal.<\/p>\n<p>A partir del siglo XVI, los cat\u00f3licos en Irlanda atravesaron por un largo per\u00edodo de persecuci\u00f3n, durante el cual lucharon por mantener viva la llama de la fe en circunstancias dif\u00edciles y peligrosas. San Oliver Plunkett, m\u00e1rtir y arzobispo de Armagh, es el ejemplo m\u00e1s famoso de una multitud de valerosos hijos e hijas de Irlanda dispuestos a dar su vida por la fidelidad al Evangelio. Despu\u00e9s de la Emancipaci\u00f3n Cat\u00f3lica, la Iglesia fue libre de nuevo para volver a crecer. Las familias y un sinf\u00edn de personas que hab\u00edan conservado la fe en el momento de la prueba se convirtieron en la chispa de un gran renacimiento del catolicismo irland\u00e9s en el siglo XIX. La iglesia escolarizaba, especialmente a los pobres, lo que supuso una importante contribuci\u00f3n a la sociedad irlandesa. Entre los frutos de las nuevas escuelas cat\u00f3licas se cuenta el aumento de las vocaciones: generaciones de sacerdotes misioneros, hermanas y hermanos, dejaron su patria para servir en todos los continentes, sobre todo en mundo de habla inglesa. Eran excepcionales, no s\u00f3lo por la vastedad de su n\u00famero, sino tambi\u00e9n por la fuerza de la fe y la solidez de su compromiso pastoral. Muchas di\u00f3cesis, especialmente en \u00c1frica, Am\u00e9rica y Australia, se han beneficiado de la presencia de cl\u00e9rigos y religiosos irlandeses, que predicaron el Evangelio y fundaron parroquias, escuelas y universidades, cl\u00ednicas y hospitales, abiertas tanto a los cat\u00f3licos, como al resto de la sociedad, prestando una atenci\u00f3n particular a las necesidades de los pobres.<\/p>\n<p>En casi todas las familias irlandesas, ha habido siempre alguien &#8211;un hijo o una hija, una t\u00eda o un t\u00edo&#8211; que dieron sus vidas a la Iglesia. Con raz\u00f3n, las familias irlandesas tienen un gran respeto y afecto por sus seres queridos que dedicaron la vida a Cristo, compartiendo el don de la fe con los dem\u00e1s y traduci\u00e9ndola en acciones sirviendo con amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>4. En las \u00faltimas d\u00e9cadas, sin embargo, la Iglesia en vuestro pa\u00eds ha tenido que enfrentarse a nuevos y graves retos para la fe debidos a la r\u00e1pida transformaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la sociedad irlandesa. El cambio social ha sido muy veloz y a menudo ha repercutido adversamente en la tradicional adhesi\u00f3n de las personas a las ense\u00f1anzas y valores cat\u00f3licos. Asimismo , las pr\u00e1cticas sacramentales y devocionales que sustentan la fe y la hacen crecer, como la confesi\u00f3n frecuente, la oraci\u00f3n diaria y los retiros anuales se dejaron, con frecuencia, de lado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n fue significativa en este per\u00edodo la tendencia, incluso por parte de los sacerdotes y religiosos, a adoptar formas de pensamiento y de juicio de la realidad secular sin referencia suficiente al Evangelio. El programa de renovaci\u00f3n propuesto por el Concilio Vaticano II fue a veces mal entendido y, adem\u00e1s, a la luz de los profundos cambios sociales que estaban teniendo lugar, no era nada f\u00e1cil discernir la mejor manera de realizarlo. En particular, hubo una tendencia, motivada por buenas intenciones, pero equivocada, de evitar los enfoques penales de las situaciones can\u00f3nicamente irregulares. En este contexto general debemos tratar de entender el inquietante problema de abuso sexual de ni\u00f1os, que ha contribuido no poco al debilitamiento de la fe y la p\u00e9rdida de respeto por la Iglesia y sus ense\u00f1anzas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo examinando cuidadosamente los numerosos elementos que han dado lugar a la crisis actual es posible efectuar un diagn\u00f3stico claro de las causas y encontrar las soluciones eficaces. Ciertamente, entre los factores que han contribuido a ella, podemos enumerar: los procedimientos inadecuados para determinar la idoneidad de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa, la insuficiente formaci\u00f3n humana, moral, intelectual y espiritual en los seminarios y noviciados, la tendencia de la sociedad a favorecer al clero y otras figuras de autoridad y una preocupaci\u00f3n fuera de lugar por el buen nombre de la Iglesia y por evitar esc\u00e1ndalos cuyo resultado fue la falta de aplicaci\u00f3n de las penas can\u00f3nicas en vigor y de la salvaguardia de la dignidad de cada persona. Es necesaria una acci\u00f3n urgente para contrarrestar estos factores, que han tenido consecuencias tan tr\u00e1gicas para la vida de las v\u00edctimas y sus familias y han obscurecido tanto la luz del Evangelio, como no lo hab\u00edan hecho siglos de persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. En varias ocasiones, desde mi elecci\u00f3n a la Sede de Pedro, me he encontrado con v\u00edctimas de abusos sexuales y estoy dispuesto a seguir haci\u00e9ndolo en futuro. He hablado con ellos, he escuchado sus historias, he constatado su sufrimiento, he rezado con ellos y por ellos. Anteriormente en mi pontificado, preocupado por abordar esta cuesti\u00f3n, ped\u00ed a los obispos de Irlanda, durante la visita <em>ad limina<\/em> de 2006 que \u00abestablecieran la verdad de lo ocurrido en el pasado y tomasen todas las medidas necesarias para evitar que sucediera de nuevo, para asegurar que los principios de justicia sean plenamente respetados y, sobre todo, para curar a las v\u00edctimas y a todos los afectados por estos cr\u00edmenes atroces\u00bb (<em>Discurso a los obispos de Irlanda, el 28 de octubre de 2006<\/em>).<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Con esta carta, quiero exhortaros a todos vosotros, como pueblo de Dios en Irlanda, a reflexionar sobre las heridas infligidas al cuerpo de Cristo, los remedios necesarios y a veces dolorosos, para vendarlas y curarlas , y la necesidad de la unidad, la caridad y la ayuda mutua en el largo proceso de recuperaci\u00f3n y renovaci\u00f3n eclesial. Me dirijo ahora a vosotros con palabras que me salen del coraz\u00f3n, y quiero hablar a cada uno de vosotros y a todos vosotros como hermanos y hermanas en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>6. A las v\u00edctimas de abusos y a sus familias<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00e9is sufrido inmensamente y me apesadumbra tanto. S\u00e9 que nada puede borrar el mal que hab\u00e9is soportado. Vuestra confianza ha sido traicionada y violada vuestra dignidad. Muchos de vosotros han experimentado que cuando tuvieron el valor suficiente para hablar de lo que les hab\u00eda pasado, nadie quer\u00eda escucharlos. Aquellos que sufrieron abusos en los internados deben haber sentido que no hab\u00eda manera de escapar de su dolor. Es comprensible que os sea dif\u00edcil perdonar o reconciliaros con la Iglesia. En su nombre, expreso abiertamente la verg\u00fcenza y el remordimiento que sentimos todos. Al mismo tiempo, os pido que no perd\u00e1is la esperanza. En la comuni\u00f3n con la Iglesia es donde nos encontramos con la persona de Jesucristo, que fue \u00c9l mismo una v\u00edctima de la injusticia y el pecado. Como vosotros a\u00fan lleva las heridas de su sufrimiento injusto. \u00c9l entiende la profundidad de vuestro dolor y la persistencia de su efecto en vuestras vidas y vuestras relaciones con los dem\u00e1s, incluyendo vuestra relaci\u00f3n con la Iglesia.<\/p>\n<p>S\u00e9 que a algunos de vosotros les resulta dif\u00edcil incluso entrar en una iglesia despu\u00e9s de lo que ha sucedido. Sin embargo, las heridas de Cristo, transformadas por su sufrimiento redentor, son los instrumentos que han roto el poder del mal y nos hacen renacer a la vida y la esperanza. Creo firmemente en el poder curativo de su amor sacrificial &#8211; incluso en las situaciones m\u00e1s oscuras y desesperadas &#8211; que libera y trae la promesa de un nuevo comienzo.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Al dirigirme a vosotros como un pastor, preocupado por el bienestar de todos los hijos de Dios, os pido humildemente que reflexion\u00e9is sobre lo que he dicho. Ruego que, acerc\u00e1ndoos a Cristo y participando en la vida de su Iglesia &#8211; una Iglesia purificada por la penitencia y renovada en la caridad pastoral &#8211; pod\u00e1is descubrir de nuevo el amor infinito de Cristo por cada uno de vosotros. Estoy seguro de que de esta manera ser\u00e9is capaces de encontrar reconciliaci\u00f3n, profunda curaci\u00f3n interior y paz.<\/p>\n<p><strong>7. A los sacerdotes y religiosos que han abusado de ni\u00f1os<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Hab\u00e9is traicionado la confianza depositada en vosotros por j\u00f3venes inocentes y por sus padres. Deb\u00e9is responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Hab\u00e9is perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado verg\u00fcenza y deshonor sobre vuestros semejantes. Aquellos de vosotros que son sacerdotes han violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Junto con el inmenso da\u00f1o causado a las v\u00edctimas, un da\u00f1o enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepci\u00f3n p\u00fablica del sacerdocio y de la vida religiosa.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Os exhorto a examinar vuestra conciencia, a asumir la responsabilidad de los pecados que hab\u00e9is cometido y a expresar con humildad vuestro pesar. El arrepentimiento sincero abre la puerta al perd\u00f3n de Dios y a la gracia de la verdadera enmienda.<\/p>\n<p>Deb\u00e9is tratar de expiar personalmente vuestras acciones ofreciendo oraciones y penitencias por aquellos que hab\u00e9is ofendido. El sacrificio redentor de Cristo tiene el poder de perdonar incluso el m\u00e1s grave de los pecados y extraer el bien incluso del m\u00e1s terrible de los males. Al mismo tiempo, la justicia de Dios nos llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar nada. Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesper\u00e9is de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p><strong>A los padres<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Os hab\u00e9is sentido profundamente indignados y conmocionados al conocer los hechos terribles que suced\u00edan en lo que deb\u00eda haber sido el entorno m\u00e1s seguro para todos. En el mundo de hoy no es f\u00e1cil construir un hogar y educar a los hijos. Se merecen crecer con seguridad, cari\u00f1o y amor, con un fuerte sentido de su identidad y su valor. Tienen derecho a ser educados en los aut\u00e9nticos valores morales enraizados en la dignidad de la persona humana, a inspirarse en la verdad de nuestra fe cat\u00f3lica y a aprender los patrones de comportamiento y acci\u00f3n que lleven a la sana autoestima y la felicidad duradera. Esta tarea noble pero exigente est\u00e1 confiada en primer lugar a vosotros, padres. Os invito a desempe\u00f1ar vuestro papel para garantizar a los ni\u00f1os los mejores cuidados posibles, tanto en el hogar como en la sociedad en general, mientras la Iglesia, por su parte, sigue aplicando las medidas adoptadas en los \u00faltimos a\u00f1os para proteger a los j\u00f3venes en los ambientes parroquiales y escolares. Os aseguro que estoy cerca de vosotros y os ofrezco el apoyo de mis oraciones mientras cumpl\u00eds vuestras grandes responsabilidades<\/p>\n<p><strong>A los ni\u00f1os y j\u00f3venes de Irlanda<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Quiero dirigiros una palabra especial de aliento. Vuestra experiencia de la Iglesia es muy diferente de la de vuestros padres y abuelos. El mundo ha cambiado desde que ellos ten\u00edan vuestra edad. Sin embargo, todas las personas, en cada generaci\u00f3n est\u00e1n llamadas a recorrer el mismo camino durante la vida, cualesquiera que sean las circunstancias. Todos estamos escandalizados por los pecados y errores de algunos miembros de la Iglesia, en particular de los que fueron elegidos especialmente para guiar y servir a los j\u00f3venes. Pero es <em>en la Iglesia<\/em> donde encontrar\u00e9is a Jesucristo que es el mismo ayer, hoy y siempre (cf. Hb 13, 8). \u00c9l os ama y se entreg\u00f3 por vosotros en la cruz. \u00a1Buscad una relaci\u00f3n personal con \u00c9ll dentro de la comuni\u00f3n de su Iglesia, porque \u00e9l nunca traicionar\u00e1 vuestra confianza! S\u00f3lo \u00c9l puede satisfacer vuestros anhelos m\u00e1s profundos y dar pleno sentido a vuestras vidas, orient\u00e1ndolas al servicio de los dem\u00e1s. Mantened vuestra mirada fija en Jes\u00fas y su bondad y proteged la llama de la fe en vuestros corazones. Espero en vosotros para que, junto con vuestros hermanos cat\u00f3licos en Irlanda, se\u00e1is fieles disc\u00edpulos de nuestro Se\u00f1or y aport\u00e9is el entusiasmo y el idealismo tan necesarios para la reconstrucci\u00f3n y la renovaci\u00f3n de nuestra amada Iglesia.<\/p>\n<p><strong>A los sacerdotes y religiosos de Irlanda<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Todos nosotros estamos sufriendo las consecuencias de los pecados de nuestros hermanos que han traicionado una obligaci\u00f3n sagrada o no han afrontado de forma justa y responsable las denuncias de abusos. A la luz del esc\u00e1ndalo y la indignaci\u00f3n que estos hechos han causado, no s\u00f3lo entre los fieles laicos, sino tambi\u00e9n entre vosotros y vuestras comunidades religiosas, muchos os sent\u00eds desanimados e incluso abandonados. Soy tambi\u00e9n consciente de que a los ojos de algunos aparec\u00e9is tachados de culpables por asociaci\u00f3n, y de que os consideran como si fuerais de alguna forma responsable de los delitos de los dem\u00e1s. En este tiempo de sufrimiento, quiero dar acto de vuestra dedicaci\u00f3n c\u00f3mo sacerdotes y religiosos y de vuestro apostolado, y os invito a reafirmar vuestra fe en Cristo, vuestro amor por su Iglesia y vuestra confianza en las promesas evang\u00e9licas de la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n y la renovaci\u00f3n interior. De esta manera, podr\u00e9is demostrar a todos que donde abund\u00f3 el pecado, sobreabund\u00f3 la gracia (cf. Rm 5, 20).<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>S\u00e9 que muchos est\u00e1is decepcionados, desconcertados y encolerizados por la manera en que algunos de vuestros superiores abordaron esas cuestiones. Sin embargo, es esencial que cooper\u00e9is estrechamente con los que ostentan la autoridad y colabor\u00e9is en garantizar que las medidas adoptadas para responder a la crisis sean verdaderamente evang\u00e9licas, justas y eficaces. Por encima de todo, os pido que se\u00e1is cada vez m\u00e1s claramente hombres y mujeres de oraci\u00f3n, que siguen con valent\u00eda el camino de la conversi\u00f3n, la purificaci\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. De esta manera, la Iglesia en Irlanda cobrar\u00e1 nueva vida y vitalidad gracias a vuestro testimonio del poder redentor de Dios que se hace visible en vuestras vidas.<\/p>\n<p><strong>11. A mis hermanos, los obispos<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>No se puede negar que algunos de vosotros y de vuestros predecesores han fracasado, a veces lamentablemente, a la hora de aplicar las normas, codificadas desde hace largo tiempo, del derecho can\u00f3nico sobre los delitos de abusos de ni\u00f1os. Se han cometido graves errores en la respuesta a las acusaciones. Reconozco que era muy dif\u00edcil comprender la magnitud y la complejidad del problema, obtener informaci\u00f3n fiable y tomar decisiones adecuadas en funci\u00f3n de los pareceres contradictorios de los expertos. No obstante, hay que reconocer que se cometieron graves errores de juicio y hubo fallos de direcci\u00f3n. Todo esto ha socavado gravemente vuestra credibilidad y eficacia. Aprecio los esfuerzos llevados a cabo para remediar los errores del pasado y para garantizar que no vuelvan a ocurrir. Adem\u00e1s de aplicar plenamente las normas del derecho can\u00f3nico concernientes a los casos de abusos de ni\u00f1os, seguid cooperando con las autoridades civiles en el \u00e1mbito de su competencia. Est\u00e1 claro que los superiores religiosos deben hacer lo mismo. Tambi\u00e9n ellos participaron en las recientes reuniones en Roma con el prop\u00f3sito de establecer un enfoque claro y coherente de estas cuestiones. Es imperativo que las normas de la Iglesia en Irlanda para la salvaguardia de los ni\u00f1os sean constantemente revisadas y actualizadas y que se apliquen plena e imparcialmente, en conformidad con el derecho can\u00f3nico.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>S\u00f3lo una acci\u00f3n decisiva llevada a cabo con total honestidad y transparencia restablecer\u00e1 el respeto y el afecto del pueblo irland\u00e9s por la Iglesia a la que hemos consagrado nuestras vidas. Hay que empezar, en primer lugar, por vuestro examen de conciencia personal, la purificaci\u00f3n interna y la renovaci\u00f3n espiritual. El pueblo de Irlanda, con raz\u00f3n, espera que se\u00e1is hombres de Dios, que se\u00e1is santos, que viv\u00e1is con sencillez, y busqu\u00e9is d\u00eda tras d\u00eda la conversi\u00f3n personal. Para ellos, en palabras de San Agust\u00edn, sois un obispo, y sin embargo, con ellos est\u00e1is llamados a ser un disc\u00edpulo de Cristo (cf. Serm\u00f3n 340, 1). Os exhorto a renovar vuestro sentido de responsabilidad ante Dios, para crecer en solidaridad con vuestro pueblo y profundizar vuestra atenci\u00f3n pastoral con todos los miembros de vuestro reba\u00f1o. En particular, preocupaos por la vida espiritual y moral de cada uno de vuestros sacerdotes. Servidles de ejemplo con vuestra propia vida, estad cerca de ellos, escuchad sus preocupaciones, ofrecedles aliento en este momento de dificultad y alimentad la llama de su amor por Cristo y su compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Asimismo, hay que alentar a los laicos a que desempe\u00f1en el papel que les corresponde en la vida de la Iglesia. Aseguraos de su formaci\u00f3n para que puedan, articulada y convincentemente, dar raz\u00f3n del Evangelio en medio de la sociedad moderna (cf. 1 Pet 3, 15), y cooperen m\u00e1s plenamente en la vida y misi\u00f3n de la Iglesia. Esto, a su vez, os ayudar\u00e1 a volver a ser gu\u00edas y testigos cre\u00edbles de la verdad redentora de Cristo.<\/p>\n<p><strong>12. A todos los fieles de Irlanda<\/strong><br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0La experiencia de un joven en la Iglesia deber\u00eda siempre fructificar en su encuentro personal y vivificador con Jesucristo, dentro de una comunidad que lo ama y lo sustenta. En este entorno, habr\u00eda que animar a los j\u00f3venes a alcanzar su plena estatura humana y espiritual, a aspirar a los altos ideales de santidad, caridad y verdad y a inspirarse en la riqueza de una gran tradici\u00f3n religiosa y cultural. En nuestra sociedad cada vez m\u00e1s secularizada en la que incluso los cristianos a menudo encuentran dif\u00edcil hablar de la dimensi\u00f3n trascendente de nuestra existencia, tenemos que encontrar nuevas modos para transmitir a los j\u00f3venes la belleza y la riqueza de la amistad con Jesucristo en la comuni\u00f3n de su Iglesia. Para resolver la crisis actual, las medidas que contrarresten adecuadamente los delitos individuales son esenciales pero no suficientes: hace falta una nueva visi\u00f3n que inspire a la generaci\u00f3n actual y a las futuras generaciones a atesorar el don de nuestra fe com\u00fan. Siguiendo el camino indicado por el Evangelio, observando los mandamientos y conformando vuestras vidas cada vez m\u00e1s a la figura de Jesucristo, experimentar\u00e9is con seguridad la renovaci\u00f3n profunda que necesita con urgencia nuestra \u00e9poca . Invito a todos a perseverar en este camino.<\/p>\n<p>13. Queridos hermanos y hermanas en Cristo, profundamente preocupado por todos vosotros en este momento de dolor, en que la fragilidad de la condici\u00f3n humana se revela tan claramente, os he querido ofrecer palabras de aliento y apoyo. Espero que las acept\u00e9is como un signo de mi cercan\u00eda espiritual y de mi confianza en vuestra capacidad para afrontar los retos del momento actual, recurriendo, como fuente de renovada inspiraci\u00f3n y fortaleza a las nobles tradiciones de Irlanda de fidelidad al Evangelio, perseverancia en la fe y determinaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de la santidad. En solidaridad con todos vosotros, ruego con insistencia para que, con la gracia de Dios, las heridas inflingidas a tantas personas y familias puedan curarse y para que la Iglesia en Irlanda experimente una \u00e9poca de renacimiento y renovaci\u00f3n espiritual<\/p>\n<p>14. Quisiera proponer, adem\u00e1s, algunas medidas concretas para abordar la situaci\u00f3n.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Al final de mi reuni\u00f3n con los obispos de Irlanda, les ped\u00ed que la Cuaresma de este a\u00f1o se considerase un tiempo de oraci\u00f3n para la efusi\u00f3n de la misericordia de Dios y de los dones de santidad y fortaleza del Esp\u00edritu Santo sobre la Iglesia en vuestro pa\u00eds. Ahora os invito a todos a ofrecer durante un a\u00f1o, desde ahora hasta la Pascua de 2011, la penitencia de los viernes para este fin. Os pido que ofrezc\u00e1is el ayuno, las oraciones, la lectura de la Sagrada Escritura y las obras de misericordia por la gracia de la curaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n de la Iglesia en Irlanda. Os animo a redescubrir el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y a utilizar con m\u00e1s frecuencia el poder transformador de su gracia.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Hay que prestar tambi\u00e9n especial atenci\u00f3n a la adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, y en cada di\u00f3cesis debe haber iglesias o capillas espec\u00edficamente dedicadas a ello. Pido a las parroquias, seminarios, casas religiosas y monasterios que organicen per\u00edodos de adoraci\u00f3n eucar\u00edstica, para que todos tengan la oportunidad de participar. Mediante la oraci\u00f3n ferviente ante la presencia real del Se\u00f1or, pod\u00e9is cumplir la reparaci\u00f3n por los pecados de abusos que han causado tanto da\u00f1o y al mismo tiempo, implorar la gracia de una fuerza renovada y un sentido m\u00e1s profundo de misi\u00f3n por parte de todos los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles.<\/p>\n<p>Estoy seguro de que este programa conducir\u00e1 a un renacimiento de la Iglesia en Irlanda en la plenitud de la verdad de Dios, porque la verdad nos hace libres (cf. Jn 8, 32).<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, despu\u00e9s de haber rezado y consultado sobre el tema, tengo la intenci\u00f3n de convocar una Visita Apost\u00f3lica en algunas di\u00f3cesis de Irlanda, as\u00ed como en los seminarios y congregaciones religiosas. La visita tiene por objeto ayudar a la Iglesia local en su camino de renovaci\u00f3n y se establecer\u00e1 en cooperaci\u00f3n con las oficinas competentes de la Curia Romana y de la Conferencia Episcopal Irlandesa. Los detalles ser\u00e1n anunciados en su debido momento.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n propongo que se convoque una misi\u00f3n a nivel nacional para todos los obispos, sacerdotes y religiosos. Espero que gracias a los conocimientos de predicadores expertos y organizadores de retiros en Irlanda, y en otros lugares , mediante la revisi\u00f3n de los documentos conciliares, los ritos lit\u00fargicos de la ordenaci\u00f3n y profesi\u00f3n, y las recientes ense\u00f1anzas pontificias, llegu\u00e9is a una valoraci\u00f3n m\u00e1s profunda de vuestras vocaciones respectivas, a fin de redescubrir las ra\u00edces de vuestra fe en Jesucristo y de beber a fondo en las fuentes de agua viva que os ofrece a trav\u00e9s de su Iglesia.<\/p>\n<p>En este a\u00f1o dedicado a los sacerdotes, os propongo de forma especial la figura de San Juan Mar\u00eda Vianney, que ten\u00eda una rica comprensi\u00f3n del misterio del sacerdocio. \u00abEl sacerdote -escribi\u00f3- tiene la llave de los tesoros de los cielos: es el que abre la puerta, es el mayordomo del buen Dios, el administrador de sus bienes.\u00bb El cura de Ars entendi\u00f3 perfectamente la gran bendici\u00f3n que supone para una comunidad un sacerdote bueno y santo: \u00abUn buen pastor, un pastor conforme al coraz\u00f3n de Dios es el tesoro m\u00e1s grande que Dios puede dar a una parroquia y uno de los m\u00e1s preciosos dones de la misericordia divina \u00ab.Que por la intercesi\u00f3n de San Juan Mar\u00eda Vianney se revitalice el sacerdocio en Irlanda y toda la Iglesia en Irlanda crezca en la estima del gran don del ministerio sacerdotal.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>Aprovecho esta oportunidad para dar las gracias anticipadamente a todos aquellos que ya est\u00e1n dedicados a la tarea de organizar la Visita Apost\u00f3lica y la Misi\u00f3n, as\u00ed como a los muchos hombres y mujeres en toda Irlanda que ya est\u00e1n trabajando para proteger a los ni\u00f1os en los ambientes eclesiales. Desde el momento en que se comenz\u00f3 a entender plenamente la gravedad y la magnitud del problema de los abusos sexuales de ni\u00f1os en instituciones cat\u00f3licas, la Iglesia ha llevado a cabo una cantidad inmensa de trabajo en muchas partes del mundo para hacerle frente y ponerle remedio. Si bien no se debe escatimar ning\u00fan esfuerzo para mejorar y actualizar los procedimientos existentes, me anima el hecho de que las pr\u00e1cticas vigentes de tutela, adoptadas por las iglesias locales, se consideran en algunas partes del mundo, un modelo para otras instituciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiero concluir esta carta con una Oraci\u00f3n especial por la Iglesia en Irlanda, que os dejo con la atenci\u00f3n que un padre presta a sus hijos y el afecto de un cristiano como vosotros, escandalizado y herido por lo que ha ocurrido en nuestra querida Iglesia. Cuando rec\u00e9is esta oraci\u00f3n en vuestras familias, parroquias y comunidades, la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda os proteja y gu\u00ede a cada uno de vosotros a una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con su Hijo, crucificado y resucitado. Con gran afecto y confianza inquebrantable en las promesas de Dios, os imparto a todos mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica como prenda de fortaleza y paz en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde el Vaticano, 19 de marzo de 2010, Solemnidad de San Jos\u00e9,<\/p>\n<p align=\"right\"><em>Benedictus PP XVI<\/em><\/p>\n<p><em>[Traducci\u00f3n de trabajo distribuida por la Santa Sede<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO, s\u00e1bado, 20 marzo 2010\u00a0 \u00a0Publicamos la carta pastoral que ha enviado Benedicto XV a los cat\u00f3licos de Irlanda. * * * &nbsp; 1. Queridos hermanos y hermanas de la Iglesia en Irlanda: os escribo con gran preocupaci\u00f3n como Pastor de la Iglesia universal. Al igual que vosotros estoy profundamente consternado por las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-5799","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5799","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5799"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5799\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5799"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5799"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5799"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}