{"id":5801,"date":"2010-03-21T10:24:43","date_gmt":"2010-03-21T16:24:43","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/03\/21\/j-d-saliger\/"},"modified":"2010-03-21T10:26:39","modified_gmt":"2010-03-21T16:26:39","slug":"j-d-saliger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5801","title":{"rendered":"J. D. Salinger; Un hombre de letras"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"line-height: 115%; font-size: 18pt\"><font face=\"Calibri\">J.D. Salinger: el guardi\u00e1n al descubierto<o:p><\/o:p><\/font><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\" align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Guillermo Vega Zaragoza<o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">La Jornada Semanal<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">A unas cuantas horas de haberse dado a conocer la muerte de J. D. Salinger, el 27 de enero de 2010, Bret Easton Ellis, el otrora enfant terrible de la literatura estadunidense de los ochenta con American Psycho, envi\u00f3 el siguiente mensaje en Twitter: \u00a1\u00a1S\u00ed!! Gracias a Dios por fin est\u00e1 muerto. He esperado este d\u00eda por una jodida eternidad. \u00a1\u00a1\u00a1De fiesta esta noche!!! En tanto, el tambi\u00e9n c\u00e9lebre Jay McInerney, consider\u00f3 a Salinger el escritor norteamericano m\u00e1s influyente desde Hemingway. Y abund\u00f3 el autor de Bright Lights , Big City : Como Mark Twain, a quien imit\u00f3 en la l\u00ednea que abre The Catcher in the Rye , inyect\u00f3 un nuevo tono coloquial en nuestra literatura. Es imposible imaginar la obra de Philip Roth o John Updike sin su influencia. Varias generaciones despu\u00e9s, escritores como David Foster Wallace y Dave Eggers parecen a\u00fan estar calcando a Holden.\u201d Sin duda, de Holden Caulfield, el joven inconformista de la postguerra, a Patrick Bateman, el ejecutivo asesino de Wall Street, parece haber transcurrido una eternidad. El mundo ha cambiado enormidades al igual que los lectores. Piedra angular de la \u201cLiteratura del No\u201d, de aquella cofrad\u00eda de los Bartlebys, inventada por Enrique Vila-Matas, hombres que se negaron a seguir escribiendo, como Juan Rulfo, Arthur Rimbaud y tantos otros, Salinger contin\u00faa provocando entusiasmos y enconos. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">M\u00e1s all\u00e1 de las especulaciones acerca de la posibilidad de que luego de su muerte salgan a la luz los textos que Salinger escribi\u00f3 durante su autoimpuesto silencio de m\u00e1s de cuarenta y cinco a\u00f1os, resulta interesante echar un vistazo a algunas valoraciones acerca de su magra obra: apenas treinta y seis textos publicados, incluida una novela, el \u00faltimo de ellos en 1965. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En 1952 Salinger encarg\u00f3 este retrato y prohibi\u00f3 al fot\u00f3grafo difundirlo. Despu\u00e9s de treinta a\u00f1os, fue publicado. Foto: Antoni Di Gesu \/ San Diego Historical Society \/ Getty Images \/ Hultob Archive Collection <o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Jerome David Salinger naci\u00f3 el primero de enero de 1919 en Nueva York. A los diecisiete se enrol\u00f3 en la academia militar y public\u00f3 su primer cuento en 1940. Se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito en 1942, parti\u00f3 a Europa. Recibi\u00f3 entrenamiento de contrainteligencia y particip\u00f3 en varios enfrentamientos contra los nazis. En Alemania ayud\u00f3 a liberar un campo de concentraci\u00f3n y particip\u00f3 en el interrogatorio de los prisioneros de guerra. En 1944 entr\u00f3 en Par\u00eds, con las primeras tropas estadunidenses que liberaron la ciudad. Ah\u00ed encontr\u00f3 a Ernest Hemingway, que trabajaba como corresponsal de guerra. Simpatizaron de inmediato y Salinger le ense\u00f1\u00f3 sus relatos. Cuando su unidad desembarc\u00f3 en Normand\u00eda, llevaba una m\u00e1quina de escribir entre sus pertenencias. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Poco despu\u00e9s del fin de las hostilidades, Jerry sufri\u00f3 un colapso nervioso debido al estr\u00e9s postraum\u00e1tico y fue relevado de su cargo en 1945. Su experiencia en la guerra lo marc\u00f3 profundamente y le hizo cambiar su opini\u00f3n sobre la humanidad. En el libro de memorias de su hija Margaret, El guardi\u00e1n de los sue\u00f1os (Debate, 2002), Salinger llega a decirle, a prop\u00f3sito de sus d\u00edas en el ej\u00e9rcito: \u201cNunca consigues deshacerte de ese olor a piel carbonizada.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En diez a\u00f1os aparecieron veintis\u00e9is relatos suyos en diversas revistas, hasta que en 1951 public\u00f3 su \u00fanica novela, The Catcher in the Rye , la cual no fue muy bien recibida. Es c\u00e9lebre la rese\u00f1a de James Stern en The New York Times , reci\u00e9n aparecido el libro, titulada \u201cAy, el mundo es un lugar asqueroso\u201d, en la que imita el estilo utilizado del habla del personaje principal: \u201cEste Salinger, es un tipo de cuentos cortos. Y sabe c\u00f3mo escribir acerca de los chicos. Pero este libro est\u00e1 muy largo. Se pone un poco mon\u00f3tono. Me deprime. De veras que s\u00ed.\u201d Para ese entonces, Salinger ya hab\u00eda publicado ocho de los relatos que incluir\u00eda en 1953 en el volumen Nueve cuentos , entre ellos varios considerados como verdaderas joyas del g\u00e9nero: \u201cUn d\u00eda perfecto para el pez pl\u00e1tano\u201d y \u201cPara Esm\u00e9, con amor y sordidez.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En Cuentos y cuentistas. El canon del cuento (P\u00e1ginas de Espuma, 2009), Harold Bloom confiesa que la relectura de los cuentos de Salinger resulta una experiencia heterog\u00e9nea. \u201cTodos ellos tienen su componente de \u00e9poca: retratos de una perdida Nueva York, o de neoyorquinos fuera de su ciudad, en la Am\u00e9rica posterior a la segunda guerra mundial que desapareci\u00f3 para siempre con la \u2018revoluci\u00f3n cultural&#8217; (por ponerle un nombre) a finales de la d\u00e9cada los a\u00f1os sesenta.\u201d Bloom afirma que sus personajes siguen result\u00e1ndole encantadores y se vuelven estremecedores por \u201csu humana espiritualidad, ajena al dogma y a la maldad\u201d. Pone de relieve su o\u00eddo para los di\u00e1logos, \u201cheredado de Hemingway y de Fitzgerald\u201d, y apunta que \u201cla destreza de Salinger est\u00e1 fuera de toda duda; sus relatos se ejecutan exactamente como \u00e9l pretende y se sostienen como narraciones, incluso si las actitudes sociales puedan parecer ahora con frecuencia arcaicas o pintorescas\u201d. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Es dif\u00edcil rastrear si los cuentos de Salinger fueron traducidos al espa\u00f1ol y publicados en Espa\u00f1a o Latinoam\u00e9rica antes de la aparici\u00f3n de su \u00fanica novel a. Lo que s\u00ed se sabe es que fue la Compa\u00f1\u00eda General Fabril Editora, de Argentina, la que public\u00f3 en 1961 la primera traducci\u00f3n de la novela de Salinger, realizada por Manuel M\u00e9ndez de Andes, bajo el t\u00edtulo de El cazador oculto , t\u00edtulo que algunos consideran m\u00e1s sugerente que el casi literal El guardi\u00e1n entre el centeno , de la versi\u00f3n de Alianza Editorial traducida por Carmen Criado y publicada en 1978. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">La \u00faltima foto de Salinger, amenazando a un fot\u00f3grafo <o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Para el peruano Alfredo Bryce Echenique \u2013autor de Un mundo para Julius , novela emparentada en m\u00e1s de un sentido con la de Salinger\u2013, el personaje de Holden Caulfield \u201ces un t\u00edpico adolescente de Manhattan, al que Salinger apenas le permite moverse por una ciudad bastante an\u00f3nima que, en el fondo, no es m\u00e1s que el fantasma del Nueva York de Scott Fitzgerald [\u2026], que Salinger convirti\u00f3 en el paisaje simb\u00f3lico adecuado para situar su cr\u00f3nica del creciente dominio del utilitarismo en la vida norteamericana\u201d. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><\/o:p><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Por su parte, en el ensayo \u201c j. d. Salinger o el suicidio en abonos\u201d, incluido en Vuelo sobre las profundidades (Lumen, 2008), el mexicano Jos\u00e9 Agust\u00edn hace un recuento de la vida y obra de Salinger, autor que tuvo una influencia decisiva en su propia escritura, sobre todo al principio de su carrera, en novelas como La tumba , De perfil y Se est\u00e1 haciendo tarde (final en laguna) , as\u00ed como en la de Gustavo S\u00e1inz, sobre todo en Gazapo . Sin Salinger no es posible entender lo que Margo Glanz denomin\u00f3 como \u201cLa Onda.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Jos\u00e9 Agust\u00edn resume as\u00ed el significado de la no-vela de Salinger: \u201cFuera del \u2018sentido y de las metas de la vida&#8217; tradicionales, desgastadas ya a mediados del siglo xx , un joven sensible, que percibe la insensatez del sistema y carece de espacios para expresarse y moverse, puede ver que la sociedad es una c\u00e1rcel o un laberinto asfixiante. Holden no es rebelde por naturaleza, por el contrario, su sencillez lo hace no pedir demasiado; podr\u00eda adaptarse f\u00e1cilmente. Pero no es as\u00ed, y desde el principio no encaja, siempre est\u00e1 profundamente insatisfecho. Por eso The Catcher&#8230; est\u00e1 tan ligado a la contracultura y se volvi\u00f3 un cl\u00e1sico de la generaci\u00f3n de los sesenta.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En 1961 se public\u00f3 Franny and Zooey, dos historias aparecidas con anterioridad sobre los miembros de la familia Glass, personajes clave de su universo narrativo. Se trata de un relato corto y una noveleta, que funcionan como una sola obra. Nuevament e la cr\u00edtica estuvo dividida. Nada menos que George Steiner consider\u00f3 a \u201cZooey\u201d como \u201cuna pieza de deforme autoindulgencia\u201d. No obstante, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s en la New York Review of Books , Janet Malcom la calific\u00f3 como \u201cla obra maestra de Salinger\u201d. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En su rese\u00f1a del libro para el nyt , John Updike afirm\u00f3 que \u201cla intensa atenci\u00f3n de Salinger a los gestos y la entonaci\u00f3n lo ayudan a convertirlo, entre sus contempor\u00e1neos, en un artista literario \u00fanico y relevante\u201d, y se\u00f1al\u00f3 que \u201csus ficciones, en lugar de ser adustas bravuconadas, tienen humor y atractivo, su ir\u00f3nica pero persistente desesperanza aborda la forma y el matiz de la vida americana actual\u201d. Sin embargo, advirti\u00f3 que corr\u00eda el peligro de convertirse en enrevesado y est\u00e1tico: \u201cEl sentido de la composici\u00f3n no est\u00e1 entre las fortalezas de Salinger.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1963, de nuevo Salinger reunir\u00eda en libro dos narraciones ya publicadas: Raise High the Roof Beam, Carpenters, and Seymour: An Introduction, m\u00e1s cap\u00edtulos de la saga de los Glass. Cuando se reedit\u00f3 el libro en espa\u00f1ol en 2004, el escritor argentino Rodrigo Fres\u00e1n se\u00f1al\u00f3 que estos relatos poseen una cualidad misteriosa: \u201cSalinger es un escritor vir\u00f3sico y con alta potencia de contagio; un escritor que contamina y que hay que saber manejar con precauci\u00f3n\u201d, porque \u201cse corre el riesgo de quedar atrapado entre sus redes\u201d. Salinger, dice Fres\u00e1n, tiene que ver m\u00e1s con el lector que con el escritor. \u201cSalinger ense\u00f1a m\u00e1s a leer que a escribir y tal vez por eso, para muchos, Salinger es un autor \u2018menor&#8217;. Su literatura existe m\u00e1s en funci\u00f3n de sus lectores que de sus colegas; de la necesidad de producir determinados efectos en los lectores; de \u2018atacar&#8217; iluminando\u201d. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">El 19 de junio de 1965 apareci\u00f3 el \u00faltimo cuento publicado por Salinger: \u201cHapworth 16, 1924\u201d, una larga carta del joven Seymour Glass, el mismo personaje de \u201cA Perfect Day for Bananafish\u201d. En 1997 se amag\u00f3 con que aparecer\u00eda en forma de libro, pero su publicaci\u00f3n fue pospuesta indefinidamente. Se trata de un relato cronol\u00f3gicamente anterior a todas las incursiones de la familia Glass en el universo narrativo de Salinger. Fue interpretado por algunos como el cierre de un ciclo y as\u00ed lo fue. A partir de entonces, lo dem\u00e1s fue silencio. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><font face=\"Calibri\"><span>\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Atenuada por biograf\u00edas desautorizadas y libros de memorias que revelaban detalles s\u00f3rdidos de su vida, con los a\u00f1os la obra de Salinger, sobre todo, El guardi\u00e1n\u2026 se convirti\u00f3 en objeto de culto y lectura obligatoria en las preparatorias. Sin embargo, poco a poco los lectores m\u00e1s j\u00f3venes lo fueron abandonando. Con algo de pesar, Bryce Echenique apunta: \u201cPuedo pensar en pocos escritores que hayan vivido tan de cerca como Salinger el abandono masivo y casi simult\u00e1neo de sus much\u00edsimos lectores. Fiel a sus obsesiones o limitado por ellas, la sensibilidad de Salinger le impide salir de su vecindario o su clase social, y sus personajes contin\u00faan hundi\u00e9ndose en su neurosis cotidiana y en su visi\u00f3n de una jungla de asfalto en la que ni los p\u00edcaros logran sobrevivir. Esto hace que, ya a principio de los sesenta, la cr\u00edtica empiece a impacientarse con el empecinamiento de un autor que se niega a salir de su guarida para respirar los aires de cambio.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En junio de 2009, un juez federal orden\u00f3 que se detuviera temporalmente la publicaci\u00f3n de 60 Years Later: Coming Through the Rye (60 a\u00f1os despu\u00e9s: Atravesando el centeno), una especie de continuaci\u00f3n de la historia de Holden Caulfield escrita por un tal j. d. California, de Suecia, donde el famoso personaje creado por Salinger es un vejete que se escap\u00f3 del asilo y su bienamada hermana Phoebe una drogadicta hundida en la locura. <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">A prop\u00f3sito de esta situaci\u00f3n, la editora de la New York Times Book Review , Jennifer Schuessler, se dio a la tarea de investigar qu\u00e9 tanto los lectores j\u00f3venes segu\u00edan identific\u00e1ndose con el h\u00e9roe adolescente . Lo que encontr\u00f3 no fue muy halag\u00fce\u00f1o. Los j\u00f3venes de hoy ya no son como los de los sesentas. En general, los estudiantes ya no sienten mucha compasi\u00f3n por los antih\u00e9roes alienados y se enfocan m\u00e1s en distinguirse de la sociedad que en tratar de cambiarla. \u201cAhora los h\u00e9roes de la cultura popular son los nerds que conquistan el mundo \u2013como Harry Potter\u2013 y no los adorables perdedores que lo rechazan\u201d, apunta Schuessler. Un estudiante de quince a\u00f1os confes\u00f3: \u201cEn mi clase todos odiamos a Holden. Quer\u00edamos decirle: \u2018C\u00e1llate y t\u00f3mate tu Prozac.&#8217;\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">No obstante, independientemente de su popularidad actual, es posible seguir suscribiendo lo que Bryce Echenique se\u00f1al\u00f3 en 1994: Salinger fue un escritor lleno de oficio, de talento, de sensibilidad y maestr\u00eda; que, al igual que otros grandes escritores antes que \u00e9l, escribi\u00f3 con la esperanza de influir en la vida espiritual de sus lectores, y que realmente toc\u00f3 un punto neur\u00e1lgico de la sociedad estadunidense: el horror ante la irrecuperabilidad de la juventud. Como apunt\u00f3 con certeza Fres\u00e1n, Salinger es y seguir\u00e1 siendo, de alg\u00fan modo, la juventud, nuestra juventud. \u201cEs un escritor que nos recuerda demasiadas cosas de nosotros mismos; su relectura en ocasiones nos perturba no por qui\u00e9n es \u00e9l sino por qui\u00e9nes fuimos nosotros.\u201d <o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J.D. Salinger: el guardi\u00e1n al descubierto &nbsp; Guillermo Vega Zaragoza &nbsp; La Jornada Semanal A unas cuantas horas de haberse dado a conocer la muerte de J. D. 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