{"id":5806,"date":"2010-03-22T10:19:52","date_gmt":"2010-03-22T16:19:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/03\/22\/como-reconstruir-mexico-por-gilberto-hernandez-garcia\/"},"modified":"2010-03-22T10:19:52","modified_gmt":"2010-03-22T16:19:52","slug":"como-reconstruir-mexico-por-gilberto-hernandez-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5806","title":{"rendered":"Como reconstruir M\u00e9xico por Gilberto Hern\u00e1ndez Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e9xico cerr\u00f3 el 2009 con un saldo de m\u00e1s de siete mil muertes relacionadas con la violencia del crimen organizado, seg\u00fan report\u00f3 en su momento el diario <em>El Universal.<\/em><\/p>\n<p>En los primeros 34 d\u00edas del 2010 se alcanz\u00f3 la cifra de mil muertos debido a la violencia; todo un triste r\u00e9cord, ya que en el 2009 se necesitaron 51 d\u00edas para alcanzar esa cifra. El mismo peri\u00f3dico se\u00f1al\u00f3 que desde diciembre de 2006 a la fecha se contabilizan m\u00e1s de 15 mil decesos de forma violenta.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, en pr\u00e1cticamente todo el pa\u00eds, se han venido sucediendo hechos violentos que llevan de asombro en asombro, dada su crueldad y exhibici\u00f3n de poder. Las granadas lanzadas en Morelia en 2008 a la multitud que celebraba en la plaza central de esta ciudad el inicio de la Independencia y la matanza de un grupo de j\u00f3venes que se encontraba en una fiesta en Ciudad Ju\u00e1rez, parecen ser el colmo de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este clima de violencia ha llevado a que M\u00e9xico sea considerado como uno de pa\u00edses con mayor \u00edndice de criminalidad en el planeta, tan s\u00f3lo detr\u00e1s de Irak.<\/p>\n<p>Al hablar de violencia y criminalidad en el pa\u00eds surge de inmediato la relaci\u00f3n con el narcotr\u00e1fico y las sangrientas pugnas entre carteles por el control de los territorios; sin embargo no se pueden soslayar otras actividades criminales igualmente da\u00f1inas: el secuestro, la trata de personas, el lavado de dinero, el tr\u00e1fico de armas, las ejecuciones intimidatorias, entre un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p><strong>Violencia estructural<\/strong><\/p>\n<p>En la exhortaci\u00f3n pastoral <em>Que en Cristo, nuestra paz, M\u00e9xico tenga vida digna<\/em>, dada a conocer en febrero de este a\u00f1o, los obispos mexicanos se\u00f1alan que \u201cno se trata de hechos aislados o infrecuentes, sino de una situaci\u00f3n que se ha vuelto habitual, estructural, que tiene distintas manifestaciones y en la que participan diversos agentes\u201d.<\/p>\n<p>Los obispos denuncian el incremento de violencia causada por organizaciones criminales, \u201cdistinta de la violencia intrafamiliar y de la que es causada por la delincuencia com\u00fan\u201d; pero tambi\u00e9n ponen el dedo en otras situaciones que igualmente vulneran la vida y su dignidad de los mexicanos: la violencia contra las mujeres, contra los ni\u00f1os, la discriminaci\u00f3n hacia los ind\u00edgenas, el maltrato a los migrantes, el aborto, la homofobia\u2026<\/p>\n<p>Estas situaciones repercuten \u201cnegativamente en la vida de las personas, de las familias, de las comunidades y de la sociedad entera; afecta la econom\u00eda, altera la paz p\u00fablica y siembra desconfianza en las relaciones\u201d sociales. No es casualidad que, seg\u00fan un estudio de la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UAM), s\u00f3lo el 19% de los mexicanos se sienta seguro en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>El recuento que hacen los pastores diocesanos no hace sino constatar una vez m\u00e1s \u201cque algo est\u00e1 mal y no funciona en nuestra convivencia social y que es necesario exigir y adoptar medidas realmente eficientes para revertir dicha situaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Violencia como cultura<\/strong><\/p>\n<p>Los obispos se\u00f1alan que \u201cla violencia puede llegar a transformarse en una forma de sociabilidad\u201d y que \u201ccuando esto sucede, se afirma el poder como norma social de control en los grupos sociales\u201d lo que da lugar a modos de relaci\u00f3n que se definen por afanes competitivos: \u201cpor el desaf\u00edo de vencer a quienes son considerados como adversarios o por el placer de causar dolor f\u00edsico, miedo y terror\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s subrayan que \u201cel comportamiento violento no es innato, se adquiere, se aprende y se desarrolla; en ello influye el contexto cultural en que crecen las personas\u201d. Y enlistan algunos factores culturales que legitiman o inducen pr\u00e1cticas violentas: \u201cla crisis de valores \u00e9ticos, el predominio del hedonismo, del individualismo y competencia, la p\u00e9rdida de respeto de los s\u00edmbolos de autoridad, la desvalorarizaci\u00f3n de las instituciones \u2013educativas, religiosas, pol\u00edticas, judiciales y policiales-, actitudes discriminatorias y machistas\u201d, entre otras.<\/p>\n<p><strong>Factores de la violencia<\/strong><\/p>\n<p>En su reflexi\u00f3n, los obispos lamentan que est\u00e1n situaciones de violencia, cuando a\u00fan eran incipientes en el pa\u00eds, no hayan sido combatidas de manera oportuna y que se hayan dejado crecer: \u201cSi en su momento, la omisi\u00f3n, la indiferencia, el disimulo o la colaboraci\u00f3n de instancias p\u00fablicas y de la sociedad no fue justa y toler\u00f3 o propici\u00f3 los g\u00e9rmenes de lo que hoy son las bandas criminales, tampoco es justo ahora exculparse, buscando responsables en el pasado y evadir la responsabilidad social y p\u00fablica actual, para erradicar este mal social\u201d.<\/p>\n<p>Para los prelados las ra\u00edces de este complejo fen\u00f3meno deben buscarse en diversos \u00e1mbitos, como el econ\u00f3mico: \u201cla desigualdad, la exclusi\u00f3n social, la pobreza, el desempleo, los bajos salarios, la discriminaci\u00f3n, la migraci\u00f3n forzada y los niveles inhumanos de vida, exponen a la violencia a muchas personas: por la irritaci\u00f3n social que implican; por hacerlas vulnerables ante las propuestas de actividades il\u00edcitas y porque favorecen, en quienes tienen dinero, la corrupci\u00f3n y el abuso de poder\u201d.<\/p>\n<p>Otra de las causas de la violencia estructural, se\u00f1alan los obispos, es \u201cel disimulo y tolerancia con el delito por parte de algunas autoridades responsables de la procuraci\u00f3n, impartici\u00f3n y ejecuci\u00f3n de la justicia. Esto tiene como efecto la impunidad, las deficiencias en la administraci\u00f3n de justicia\u201d ya sea por incapacidad, irresponsabilidad o corrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1alan como causa profunda la \u201cemergencia educativa\u201d que no tiene que ver solamente con la insuficiencia de recursos y de instalaciones para ofrecer una educaci\u00f3n de calidad, sino \u201ccon el fracaso del esfuerzo por formar personas s\u00f3lidas, capaces de colaborar con los dem\u00e1s, y de dar un sentido a la propia vida\u201d<\/p>\n<p><strong>Urge intervenir<\/strong><\/p>\n<p>Los obispos focalizan tres factores de riesgo sobre los que es urgente intervenir: \u201cVivimos una crisis de legalidad [\u2026] no hemos sabido dar su importancia a las leyes en el ordenamiento de la convivencia social. Se ha extendido la actitud de considerar la ley no como norma para cumplirse sino para negociarse. Se exige el respeto de los propios derechos, pero su ignoran los propios deberes y los derechos de los dem\u00e1s [\u2026] El signo m\u00e1s elocuente de esto es la corrupci\u00f3n generalizada que se vive en todos los \u00e1mbitos\u201d.<\/p>\n<p>Hablan tambi\u00e9n que \u201cse ha debilitado el tejido social, se han relajado las normas sociales, as\u00ed como las reglas no escritas de la convivencia que existen en la conciencia de cualquier colectividad bajo formas de control social que corrigen las conductas desviadas y mantienen a la sociedad unida y debidamente cohesionada\u201d.<\/p>\n<p>\u201cVivimos una crisis de moralidad. Cuando se debilita o relativiza la experiencia religiosa de un pueblo, se debilita su cultura y entran en crisis las instituciones de la sociedad con sus consecuencias en la fundamentaci\u00f3n, vivencia y educaci\u00f3n en los valores morales\u201d.<\/p>\n<p><strong>Compromiso por la paz<\/strong><\/p>\n<p>Para los obispos es claro que la violencia que padece nuestro pa\u00eds se ha convertido en un asunto de \u201csalud p\u00fablica\u201d, y que desde ese enfoque debe abordarse. Esto implica \u201cla cooperaci\u00f3n de todos los sectores p\u00fablicos y sociales para abordar el problema de la violencia mediante la acci\u00f3n colectiva, con estrategias diversas adoptadas por todos, cada quien, seg\u00fan el \u00e1mbito de la propia competencia: \u201cLas autoridades, con los recursos propios que le proporciona el Estado de Derecho [\u2026]; la sociedad civil, asumiendo responsablemente la tarea de una ciudadan\u00eda activa, que sea sujeto de la vida social; los creyentes, actuando en fidelidad a nuestra conciencia, en la que escuchamos la voz de Dios, que espera que respondamos al don de su amor, con nuestro compromiso en la construcci\u00f3n de la paz, para la vida digna del pueblo de M\u00e9xico\u201d.<\/p>\n<p><em>Por Gilberto Hern\u00e1ndez Garc\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e9xico cerr\u00f3 el 2009 con un saldo de m\u00e1s de siete mil muertes relacionadas con la violencia del crimen organizado, seg\u00fan report\u00f3 en su momento el diario El Universal. 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