{"id":5838,"date":"2010-03-24T18:29:54","date_gmt":"2010-03-25T00:29:54","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/03\/24\/alberto-el-grande\/"},"modified":"2010-03-24T18:29:54","modified_gmt":"2010-03-25T00:29:54","slug":"alberto-el-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5838","title":{"rendered":"Alberto El Grande"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\nUno de los m\u00e1s grandes maestros de la teolog\u00eda medieval es san Alberto Magno.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de \u201cgrande\u201d (<em>magnus<\/em>), con el que ha pasado a la historia, indica la vastedad y la profundidad de su doctrina, que \u00e9l asoci\u00f3 a la santidad de la vida. Pero ya sus contempor\u00e1neos no dudaban en atribuirle t\u00edtulos excelentes; un disc\u00edpulo suyo, Ulrico de Estrasburgo, lo defini\u00f3 \u00abasombro y milagro de nuestra \u00e9poca\u00bb.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Alemania a principio del siglo XIII, y a\u00fan muy joven se dirigi\u00f3 a Italia, a Padua, sede de una de las m\u00e1s famosas universidades de la Edad Media. Se dedic\u00f3 al estudio de las llamadas \u201cartes liberales\u201d: gram\u00e1tica, ret\u00f3rica, dial\u00e9ctica, aritm\u00e9tica, geometr\u00eda, astronom\u00eda y m\u00fasica, es decir, de la cultura general, manifestando ese t\u00edpico inter\u00e9s por las ciencias naturales, que se convertir\u00eda bien pronto en el campo predilecto de su especializaci\u00f3n. Durante su estancia en Padua, frecuent\u00f3 la iglesia de los Dominicos, a los cuales se uni\u00f3 despu\u00e9s con la profesi\u00f3n de los votos religiosos. Las fuentes hagiogr\u00e1ficas dan a entender que Alberto madur\u00f3 gradualmente esta decisi\u00f3n. La relaci\u00f3n intensa con Dios, el ejemplo de santidad de los Frailes dominicos, la escucha de los sermones del beato Jord\u00e1n de Sajonia, sucesor de santo Domingo en la gu\u00eda de la Orden de los Predicadores, fueron los factores decisivos que le ayudaron a superar toda duda, venciendo tambi\u00e9n resistencias familiares. A menudo, en los a\u00f1os de la juventud, Dios nos habla y nos indica el proyecto de nuestra vida. Como para Alberto, tambi\u00e9n para todos nosotros la oraci\u00f3n personal nutrida por la Palabra del Se\u00f1or, la frecuencia de los sacramentos y la gu\u00eda espiritual de hombres iluminados son los medios para descubrir y seguir la voz de Dios. Recibi\u00f3 el h\u00e1bito religioso del beato Jord\u00e1n de Sajonia.<\/p>\n<p>Tras la ordenaci\u00f3n sacerdotal, los Superiores lo destinaron a la ense\u00f1anza en varios centros d estudios teol\u00f3gicos anexos a los conventos de los Padres dominicos. Las brillantes cualidades intelectuales le permitieron perfeccionar el estudio de la teolog\u00eda en la universidad m\u00e1s c\u00e9lebre de la \u00b4poca, la de Par\u00eds. Desde entonces san Alberto emprendi\u00f3 esa extraordinaria actividad de escritor, que habr\u00eda proseguido durante toda la vida.<\/p>\n<p>Le fueron asignadas tareas prestigiosas. En 1248 fue encargado de abrir un estudio teol\u00f3gico en Colonia, una de las capitales m\u00e1s importantes de Alemania, donde vivi\u00f3 en muchas ocasiones y que se convirti\u00f3 en su ciudad de adopci\u00f3n. De Par\u00eds llev\u00f3 consigo a Colonia un alumno excepcional, Tom\u00e1s de Aquino. Bastar\u00eda s\u00f3lo el m\u00e9rito de haber sido maestro de santo Tom\u00e1s, para nutrir profunda admiraci\u00f3n hacia san Alberto. Entre estos dos te\u00f3logos se estableci\u00f3 una relaci\u00f3n de estima y amistad rec\u00edproca, actitudes humanas que ayudan mucho al desarrollo de la ciencia. En 1254 Alberto fue elegido Provincial de la <em>Provincia Teutoniae<\/em> \u2013 teut\u00f3nica \u2013 de los Padres dominicos, que comprend\u00eda comunidades difundidas en un vasto territorio del Centro y del Norte de Europa. Se distingui\u00f3 por el celo con el que ejerci\u00f3 este ministerio, visitando las comunidades y recordando constantemente a los hermanos la fidelidad a las ense\u00f1anzas y al ejemplo de santo Domingo.<\/p>\n<p>Sus dotes no se le escaparon al papa de aquella \u00e9poca, Alejandro IV, que quiso a Alberto durante un cierto tiempo junto a s\u00ed en Anagni \u2013 donde los papas resid\u00edan con frecuencia \u2013 en la misma Roma y en Viterbo, para valerse de sus asesoramiento teol\u00f3gico. El mismo Sumo Pont\u00edfice lo nombr\u00f3 obispo de Ratisbona, una di\u00f3cesis grande y famosa que se encontraba, sin embargo, en un momento dif\u00edcil. Entre 1260 y 1262 Alberto llev\u00f3 a cabo ese ministerio con dedicaci\u00f3n incansable, consiguiendo llevar paz y concordia a la ciudad, reorganizar parroquias y conventos, y dar un nuevo impulso a las actividades caritativas.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os 1263-1264, Alberto predicaba en Alemania y en Bohemia, encargado por el papa Urbano IV, para volver despu\u00e9s a Colonia y retomar su misi\u00f3n de profesor, de investigador y de escritor. Siendo hombre de oraci\u00f3n, de ciencia y de caridad, gozaba de gran autoridad en sus intervenciones, en varias circunstancias de la Iglesia y de la sociedad de la \u00e9poca: fue sobre todo hombre de reconciliaci\u00f3n y de paz en Colonia, donde el arzobispo hab\u00eda entrado en dura confrontaci\u00f3n con las instituciones ciudadanas; se prodig\u00f3 durante el desarrollo del Concilio de Lyon, en 1274, convocado por el papa Gregorio X para favorecer la uni\u00f3n entre la Iglesia latina y la griega, tras la separaci\u00f3n del gran cisma de Oriente de 1054; aclar\u00f3 el pensamiento de Tom\u00e1s de Aquino, que hab\u00eda sido objeto de objeciones e incluso de condenas del todo injustificadas.<\/p>\n<p>Muri\u00f3 en la celda de su convento de la Santa Cruz en Colonia en 1280, y bien pronto fue venerado por sus hermanos. La Iglesia lo propuso al culto de los fieles con la beatificaci\u00f3n, en 1622, y con la canonizaci\u00f3n, en 1931, cuando el papa P\u00edo XI lo proclam\u00f3 Doctor de la Iglesia. Se trataba de un reconocimiento sin duda apropiado para este gran hombre de Dios e insigne investigador, no s\u00f3lo de las verdades de la fe, sino de much\u00edsimos otros sectores del saber; de hecho, echando una mirada a los t\u00edtulos de sus numeros\u00edsimas obras, se da uno cuenta de que su cultura tiene algo de prodigioso, y que sus intereses enciclop\u00e9dicos le llevaron a ocuparse no s\u00f3lo de filosof\u00eda y de teolog\u00eda, como otros contempor\u00e1neos, sino tambi\u00e9n de toda otra disciplina entonces conocida, de la f\u00edsica a la qu\u00edmica, de la astronom\u00eda a la mineralog\u00eda, de la bot\u00e1nica a la zoolog\u00eda. Por este motivo el papa P\u00edo XII lo nombr\u00f3 patrono de quienes cultivan las ciencias naturales, y se le llama tambi\u00e9n <em>Doctor universalis,<\/em> precisamente por la vastedad de sus intereses y de su saber.<\/p>\n<p>Ciertamente, los m\u00e9todos cient\u00edficos utilizados por san Alberto Magno no son los que se afirmar\u00edan en los siglos sucesivos. Su m\u00e9todo consist\u00eda simplemente en la observaci\u00f3n, en la descripci\u00f3n y en la clasificaci\u00f3n de los fen\u00f3menos estudiados, pero as\u00ed abri\u00f3 la puerta a trabajos futuros.<\/p>\n<p>\u00c9l tiene mucho que ense\u00f1arnos a\u00fan. Sobre todo, san Alberto muestra que entre fe y ciencia no hay oposici\u00f3n, a pesar de algunos episodios de incomprensi\u00f3n que se han registrado en la historia. Un hombre de fe y de oraci\u00f3n, como fue san Alberto Magno, puede cultivar serenamente el estudio de las ciencias naturales y progresar en el conocimiento del micro y del macrocosmos, descubriendo las leyes propias de la materia, ya que todo esto concurre a alimentar la sed y el amor de Dios. La Biblia nos habla de la creaci\u00f3n como del primer lenguaje a trav\u00e9s del cual Dios \u2013 que es suma inteligencia, que es <em>Logos<\/em> \u2013 nos revela algo de s\u00ed mismo. El libro de la Sabidur\u00eda, por ejemplo, afirma que los fen\u00f3menos de la naturaleza, dotados de grandeza y de belleza, son como las obras de un artista, a trav\u00e9s de las cuales, por analog\u00eda, podemos conocer al Autor de la creaci\u00f3n (cfr <em>Sb<\/em>. 13,5). Con una similitud cl\u00e1sica en la Edad Media y en el Renacimiento se puede comparar el mundo natural a un libro escrito por Dios, que nosotros leemos en base a las diversas aproximaciones de las ciencias (cfr <em>Discurso a los participantes en la Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias<\/em>, 31 de octubre de 2008). \u00a1Cu\u00e1ntos cient\u00edficos, de hecho, tras las huellas de san Alberto Magno, han llevado adelante sus investigaciones inspirados por el asombro y la gratitud frente al mundo que, a sus ojos de investigadores y de creyentes, aparec\u00eda y aparece como obra buena de un Creador sabio y amoroso! El estudio cient\u00edfico se transforma entonces en un himno de alabanza. Lo hab\u00eda comprendido bien un gran astrof\u00edsico de nuestros tiempos, del que se ha iniciado la causa de beatificaci\u00f3n, Enrico Medi, el cual escribi\u00f3: \u201cOh, vosotras, misteriosas galaxias &#8230;, yo os veo, os calculo, os entiendo, os estudio y os descubro, os penetro y os recojo. De vosotras tomo la luz y hago ciencia de ella, tomo el movimiento y lo hago sabidur\u00eda, tomo las chispas de colores y las hago poes\u00eda; os tomo, estrellas, en mis manos, y temblando en la unidad de mi ser os elevo sobre vosotras mismas, y en oraci\u00f3n os pongo ante el Creador, a quien s\u00f3lo por mi medio vosotras estrellas pod\u00e9is adorar\u00bb (<em>Le opere. Inno alla creazione)<\/em>.<\/p>\n<p>San Alberto Magno nos recuerda que entre ciencia y fe hay amistad, y que los hombres de ciencia pueden recorrer, a trav\u00e9s de su vocaci\u00f3n al estudio de la naturaleza, un aut\u00e9ntico y fascinante recorrido de santidad.<\/p>\n<p>Su extraordinaria apertura de mente se revela tambi\u00e9n en una operaci\u00f3n cultural que \u00e9l emprendi\u00f3 con \u00e9xito, es decir, en la acogida y en la valoraci\u00f3n del pensamiento de Arist\u00f3teles. En los tiempos de san Alberto, de hecho, se estaba difundiendo el conocimiento de numerosas obras de este gran fil\u00f3sofo griego vivido en el siglo IV antes de Cristo, sobre todo en el \u00e1mbito de la \u00e9tica y de la metaf\u00edsica. Estas demostraban la fuerza de la raz\u00f3n, explicaban con lucidez y claridad el sentido y la estructura de la realidad, su inteligibilidad, el valor y el fin de las acciones humanas. San Alberto Magno abri\u00f3 la puerta a la recepci\u00f3n completa de la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles en la filosof\u00eda y teolog\u00eda medieval, una recepci\u00f3n elaborada despu\u00e9s de modo definitivo por santo Tom\u00e1s. Esta recepci\u00f3n de una filosof\u00eda, digamos, pagana pre-cristiana fue una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n cultural para aquel tiempo. Y sin embargo, muchos pensadores cristianos tem\u00edan a la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles, la filosof\u00eda no cristiana, sobre todo porque \u00e9sta, presentada por sus comentaristas \u00e1rabes, hab\u00eda sido interpretada de modo que aparec\u00eda, al menos en algunos puntos, como irreconciliable con la fe cristiana. Se planteaba entonces un dilema: fe y raz\u00f3n, \u00bfse contradicen entre ellas o no?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 uno de los grandes m\u00e9ritos de san Alberto: con rigor cient\u00edfico estudi\u00f3 las obras de Arist\u00f3teles, convencido de que todo lo que es realmente racional es compatible con la fe revelada en las Sagradas Escrituras. En otras palabras, san Alberto Magno contribuy\u00f3 as\u00ed a la formaci\u00f3n de una filosof\u00eda aut\u00f3noma, distinta de la teolog\u00eda y unida con ella s\u00f3lo por la unidad de la verdad. As\u00ed naci\u00f3 en el siglo XIII una clara distinci\u00f3n entre estos dos saberes, filosof\u00eda y teolog\u00eda, que, dialogando entre s\u00ed, cooperan armoniosamente al descubrimiento de la autentica vocaci\u00f3n del hombre, sediento de verdad y de felicidad: es sobre todo la teolog\u00eda, definida por san Alberto como \u201cciencia afectiva\u201d, la que indica al hombre su llamada a la alegr\u00eda eterna, una alegr\u00eda que brota de la plena adhesi\u00f3n a la verdad.<\/p>\n<p>San Alberto Magno fu capaz de comunicar estos conceptos de modo sencillo y comprensible. Aut\u00e9ntico hijo de santo Domingo, predicaba de buen grado al pueblo de Dios, que quedaba prendado de su palabra y del ejemplo de su vida.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, oremos al Se\u00f1or para que no falten nunca en la santa Iglesia te\u00f3logos doctos, p\u00edos y sabios como san Alberto Magno y que nos ayude a cada uno de nosotros a hacer propia la \u00abf\u00f3rmula de la santidad\u00bb que \u00e9l sigui\u00f3 en su vida: \u201cQuerer todo lo que yo quiero para gloria de Dios, como Dios quiere para su gloria todo lo que \u00e9l quiere\u201d, es decir, conformarse siempre a la voluntad de Dios para querer y hacer s\u00f3lo y siempre para su gloria.<\/p>\n<p><em>[Traducci\u00f3n del original italiano por Inma \u00c1lvarez<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los m\u00e1s grandes maestros de la teolog\u00eda medieval es san Alberto Magno. 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