{"id":5973,"date":"2010-04-17T08:37:31","date_gmt":"2010-04-17T14:37:31","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/04\/17\/enrique-nalda-y-su-legado-en-arqueologia-mexicana\/"},"modified":"2010-04-17T08:37:31","modified_gmt":"2010-04-17T14:37:31","slug":"enrique-nalda-y-su-legado-en-arqueologia-mexicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=5973","title":{"rendered":"Enrique Nalda y su legado en arqueolog\u00eda mexicana"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Calibri\"><strong>Enrique Nalda y los senderos de la arqueolog\u00eda<o:p><\/o:p><\/strong><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Francisco Javier Guerrero<o:p><\/o:p><\/font><font face=\"Calibri\"><span>La Jornada\u00a0<\/span><o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">El arque\u00f3logo Enrique Nalda falleci\u00f3 el mi\u00e9rcoles pasado <o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">En una ocasi\u00f3n, el etn\u00f3logo Jes\u00fas J\u00e1uregui me dijo que Enrique Nalda era el mejor arque\u00f3logo de M\u00e9xico\u201d. Eso fue por 1984. Dicha afirmaci\u00f3n me pareci\u00f3 uno de los arranques temperamentales de Jes\u00fas. \u00bfAcaso no viv\u00edan por entonces otros ilustres colegas de Nalda (Rom\u00e1n Pi\u00f1a Chan, Jaime Litvak y otros). Pero, a final de cuentas, le di la raz\u00f3n a J\u00e1uregui.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Enrique Nalda, quien previamente hab\u00eda terminado la carrera de ingeniero, acuciado por su inter\u00e9s en las ciencias sociales se inscribi\u00f3 en la Escuela Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (ENAH), en 1969. Hijo de republicanos espa\u00f1oles, naci\u00f3 a principios de la d\u00e9cada de los a\u00f1os 30 del siglo pasado, y sus padres padecieron la pesadilla de la agresi\u00f3n franquista al pueblo. Exiliado con ellos en M\u00e9xico, Nalda comenz\u00f3 una vida fruct\u00edfera, que lamentablemente ha culminado. Fue mi alumno en la ENAH, y pronto empec\u00e9 a sudar la gota gorda con \u00e9l: lejos de ser un estudiante pasivo, impugnaba muchas de mis tesis, me obligaba a estudiar m\u00e1s y a emprender con \u00e9l una saludable controversia.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Me pareci\u00f3 muy bien que Enrique se decidiera a estudiar arqueolog\u00eda. Ciertamente, en M\u00e9xico existen buenos arque\u00f3logos, pero tambi\u00e9n gran parte de los que ejercen esta profesi\u00f3n son simples \u201ctepalcateros\u201d, hombres y mujeres que se dedican simplemente a clasificar objetos materiales y cacharros, sin pensar nunca en los creadores de esos productos y el contexto social en que se desenvolvieron. Tambi\u00e9n existen los arque\u00f3logos \u201cpiramidiotas\u201d, que como publicistas del lejano pret\u00e9rito de M\u00e9xico han impulsado la conversi\u00f3n de nuestros sitios arqueol\u00f3gicos en escenarios para exhibiciones pedestres y espect\u00e1culos comerciales. Enrique Nalda, por el contrario, tomaba la arqueolog\u00eda en serio; la consideraba una paleoetnolog\u00eda, disciplina que proporcionaba claves para el entendimiento de la sociedad; estudiaba el pasado para ubicar mejor nuestras aspiraciones, actividades, culturas y presencia en las estructuras sociales del presente.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Dotado de notoria inteligencia y sensibilidad profunda, emprendi\u00f3 trabajos arqueol\u00f3gicos de notable alcance, especialmente en el \u00e1rea maya. Nunca se conform\u00f3 con ser un arque\u00f3logo subdesarrollado. Al margen de los avances tecnol\u00f3gicos contempor\u00e1neos, fue un especialista en trabajos de superficie, en excavaciones, impulsor de la fotograf\u00eda a\u00e9rea, de labores estratigr\u00e1ficas, de t\u00e9cnicas de fechamiento y otros dispositivos de labor arqueol\u00f3gica.<o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Nalda, quien era perfeccionista, escribi\u00f3 poco, ya que los textos que elaboraba deb\u00edan ser excelentes a su juicio. All\u00e1 por los a\u00f1os 70 del siglo anterior lo invit\u00e9 a escribir acerca de la \u00e9poca prehisp\u00e1nica en un trabajo colectivo coordinado por el doctor Enrique Semo, el cual se concret\u00f3 en varios textos que llevaron como t\u00edtulo M\u00e9xico: un pueblo en la Historia. El texto que produjo Enrique Nalda es uno de los mejores que se han hecho sobre el M\u00e9xico precortesiano, muy diferente a un conjunto de divagaciones y especulaciones baratas que han inundado muchos de los libros acerca de esa etapa hist\u00f3rica.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Nalda lleg\u00f3 a ser secretario t\u00e9cnico del Instituto Nacional de Antropolog\u00eda e Historia (INAH) y Coordinador de Centros Regionales del mismo. Enrique Florescano me dijo en una ocasi\u00f3n que el instituto realmente hab\u00eda arribado a ser una instituci\u00f3n de categor\u00eda superior gracias al trabajo de Nalda.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">Como trabajadores de base del INAH y sindicalistas, estuvimos muchas veces en desacuerdo con Enrique y nos confrontamos con \u00e9l, pero este insigne arque\u00f3logo siempre busc\u00f3 la interlocucci\u00f3n con nosotros y, a diferencia de otros funcionarios que pululan en el sector cultural, nunca proporcion\u00f3 golpes bajos, y siempre trat\u00f3 de negociar dentro de un contexto de fair play.<o:p><\/o:p><\/font><o:p><font face=\"Calibri\">\u00a0<\/font><\/o:p><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 10pt\" class=\"MsoNormal\">&nbsp;<\/p>\n<p><font face=\"Calibri\">No soy religioso, pero si el cielo existe, espero que Enrique se pase\u00e9 por ah\u00ed con su t\u00edpica arrogancia de torero y le siga gustando a las damas como aqu\u00ed en la Tierra. Pienso que el fallecimiento de Nalda representa una gran p\u00e9rdida para el desarrollo de las ciencias sociales en M\u00e9xico. Yo, que fui su maestro, me considero su disc\u00edpulo. Y como yo, hay otras muchas personas que sabr\u00e1n conservar su legado y enriquecerlo.<o:p><\/o:p><\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique Nalda y los senderos de la arqueolog\u00eda &nbsp; Francisco Javier GuerreroLa Jornada\u00a0 &nbsp; El arque\u00f3logo Enrique Nalda falleci\u00f3 el mi\u00e9rcoles pasado &nbsp; En una ocasi\u00f3n, el etn\u00f3logo Jes\u00fas J\u00e1uregui me dijo que Enrique Nalda era el mejor arque\u00f3logo de M\u00e9xico\u201d. Eso fue por 1984. 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