{"id":6030,"date":"2010-04-28T09:04:05","date_gmt":"2010-04-28T15:04:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/04\/28\/rostros-y-lenguajes-crosomediaticos\/"},"modified":"2010-04-28T09:04:05","modified_gmt":"2010-04-28T15:04:05","slug":"rostros-y-lenguajes-crosomediaticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6030","title":{"rendered":"Rostros y lenguajes crosomedi\u00e1ticos"},"content":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO<\/p>\n<p>&#8211; Publicamos el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi\u00f3 el pasado s\u00e1bado a los participantes en el congreso nacional Testigos digitales. Rostros y lenguajes en la era crossmedi\u00e1tica, promovido por la Conferencia Episcopal Italiana.<\/p>\n<p>******<\/p>\n<p>Eminencia,<\/p>\n<p>Venerados hermanos en el episcopado,<\/p>\n<p>queridos amigos,<\/p>\n<p>estoy contento de esta ocasi\u00f3n para encontraros y concluir vuestro congreso, que lleva un t\u00edtulo cuando menos evocador: Testigos digitales. Rostros y lenguajes en la era crossmedi\u00e1tica. Agradezco al Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Angelo Bagnasco, por las cordiales palabras de bienvenida con las que, una vez m\u00e1s, ha querido expresar el afecto y la cercan\u00eda de la Iglesia que est\u00e1 en Italia a mi servicio apost\u00f3lico. En sus palabras, se\u00f1or cardenal, se refleja la fiel adhesi\u00f3n a Pedro de todos los cat\u00f3licos de esta amada Naci\u00f3n y la estima de tantos hombres y mujeres animados por el deseo de buscar la verdad.<\/p>\n<p>El tiempo que vivimos conoce un enorme ensanchamiento de las fronteras de la comunicaci\u00f3n, realiza una convergencia in\u00e9dita entre los diversos medios de comunicaci\u00f3n y hace posible la interactividad. La red manifiesta, por tanto, una vocaci\u00f3n abierta, tendencialmente igualitaria y pluralista, pero al mismo tiempo abre una nueva brecha: se habla, de hecho, de digital divide. Este separa a los que est\u00e1n dentro de los que est\u00e1n fuera, y se a\u00f1ade a las dem\u00e1s brechas que ya alejan a las naciones entre s\u00ed y en su interior. Aumentan tambi\u00e9n los peligros de homologaci\u00f3n y de control, de relativismo intelectual y moral, ya bien reconocibles en la flexi\u00f3n del esp\u00edritu cr\u00edtico, en la verdad reducida al juego de las opiniones, en las m\u00faltiples formas de degradaci\u00f3n y de humillaci\u00f3n de la intimidad de la persona. Se asiste entonces a una \u201ccontaminaci\u00f3n del esp\u00edritu, que hace nuestros rostros menos sonrientes, m\u00e1s oscuros, que nos lleva a no saludarnos entre nosotros, a no mirarnos a la cara\u2026\u00bb (Discurso en la Plaza de Espa\u00f1a, 8 de diciembre de 2009). Este Congreso, en cambio, apunta precisamente a reconocer los rostros, y por tanto a superar esas din\u00e1micas colectivas que pueden hacernos perder la percepci\u00f3n de la profundidad de las personas y aplanarnos sobre su superficie: cuando esto sucede, \u00e9stas se vuelven cuerpos sin alma, objetos de intercambio y de consumo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es posible, hoy, volver a los rostros? He intentado indicar el camino tambi\u00e9n en mi tercera Enc\u00edclica. \u00c9ste pasa por esa caritas in veritate, que resplandece en el rostro de Cristo. El amor en la verdad constituye \u201cun gran desaf\u00edo para la Iglesia en un mundo en progresiva y penetrante globalizaci\u00f3n\u00bb (n. 9). Los medios de comunicaci\u00f3n se pueden convertir en factores de humanizaci\u00f3n \u201cno s\u00f3lo cuando, gracias al desarrollo tecnol\u00f3gico, ofrecen mayores posibilidades de comunicaci\u00f3n y de informaci\u00f3n, sino sobre todo cuando est\u00e1n organizados y orientados a la luz de una imagen de la persona y del bien com\u00fan que respete sus valores universales\u201d (n. 73). Esto requiere que \u201c\u00e9stos se centren en la promoci\u00f3n de la dignidad de las personas y de los pueblos, est\u00e9n expresamente animados por la caridad y est\u00e9n puestos al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural\u00bb (ibid.). Solamente en estas condiciones el cambio de \u00e9poca que estamos atravesando puede revelarse rico y fecundo en nuevas oportunidades. Sin temores queremos adentrarnos en el mar digital, afrontando la navegaci\u00f3n abierta con la misma pasi\u00f3n que desde hace dos mil a\u00f1o gobierna la barca de la Iglesia. M\u00e1s que por los recursos t\u00e9cnicos, a\u00fan necesarios, queremos cualificarnos habitando este universo con un coraz\u00f3n creyente, que contribuya a dar un alma al ininterrumpido flujo comunicativo de la red.<\/p>\n<p>Esta es nuestra misi\u00f3n, la misi\u00f3n irrenunciable de la Iglesia: la tarea de cada creyente que trabaja en los medios de comunicaci\u00f3n es el de \u201callanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atenci\u00f3n a las personas y a sus verdaderas necesidades espirituales; ofreciendo a los hombres que viven en este tiempo &#8216;digital&#8217; los signos necesarios para reconocer al Se\u00f1or\u00bb (Mensaje para la 44a Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 16 de mayo de 2010). Queridos amigos, tambi\u00e9n en la red sois llamados a colocaros como \u201canimadores de comunidades\u201d, atentos a \u201cpreparar caminos que conduzcan a la Palabra de Dios\u201d, y a expresar una particular sensibilidad por cuantos \u201chan perdido la confianza y tienen en el coraz\u00f3n deseos de absoluto y de verdades no caducas\u201d (ibid.). La red podr\u00e1 convertirse as\u00ed en una especie de \u201cp\u00f3rtico de los gentiles\u201d, donde \u201chacer espacio tambi\u00e9n a aquellos para los cuales Dios es a\u00fan un desconocido\u00bb (ibid.).<\/p>\n<p>Como animadores de la cultura y de la comunicaci\u00f3n, vosotros sois signo vivo de cuanto \u00ablos modernos medios de comunicaci\u00f3n han entrado desde hace tiempo a formar parte de los instrumentos ordinarios, a trav\u00e9s de los cu\u00e1les las comunidades eclesiales se expresan, entrando en contacto con su propio territorio e instaurando, muy a menudo, formas de di\u00e1logo de alcance m\u00e1s amplio\u201d (ibid.). Las voces, en este campo, no faltan en Italia: baste recordar aqu\u00ed al diario Avvenire, a la emisora televisiva TV2000, al circuito radiof\u00f3nico inBlu y a la agencia de prensa SIR, junto a los peri\u00f3dicos cat\u00f3licos, a la red capilar de los semanarios diocesanos y a los ya numerosos sitios de internet de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica. Exhorto a todos los profesionales de la comunicaci\u00f3n a no cansarse de nutrir en su propio coraz\u00f3n esa sana \u201cpasi\u00f3n por el hombre\u201d que se convierte en tensi\u00f3n a acercarse cada vez m\u00e1s a sus lenguajes y a su verdadero rostro. Os ayudar\u00e1 en esto una s\u00f3lida preparaci\u00f3n teol\u00f3gica y sobre todo una profunda y alegre \u201cpasi\u00f3n por Dios\u201d, alimentada en el continuo di\u00e1logo con el Se\u00f1or. Las Iglesias particulares y los institutos religiosos, por su parte, no duden en valorar los itinerarios formativos propuestos por las Universidades Pontificias, por la Universidad Cat\u00f3lica del Sacro Cuore y por las dem\u00e1s Universidades cat\u00f3licas y eclesi\u00e1sticas, destinando a ello con longanimidad personas y recursos. El mundo de la comunicaci\u00f3n social debe entrar a t\u00edtulo pleno en la programaci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>Mientras os agradezco el servicio que hac\u00e9is a la Iglesia y por tanto a la causa del hombre, os exhorto a recorrer, animados por el valor del Esp\u00edritu Santo, los caminos del continente digital. Nuestra confianza no est\u00e1 acr\u00edticamente depositada en instrumento alguno de la t\u00e9cnica. Nuestra fuerza est\u00e1 en ser Iglesia, comunidad creyente, capaz de testimoniar a todos la perenne novedad del Resucitado, con una vida que florece en plenitud en la medida en que se abre, entra en relaci\u00f3n, se dona con gratuidad.<\/p>\n<p>Os conf\u00edo a la protecci\u00f3n de Mar\u00eda Sant\u00edsima y de los grandes santos de la comunicaci\u00f3n y os bendigo de coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CIUDAD DEL VATICANO &#8211; Publicamos el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi\u00f3 el pasado s\u00e1bado a los participantes en el congreso nacional Testigos digitales. 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