{"id":6077,"date":"2010-05-06T10:21:38","date_gmt":"2010-05-06T16:21:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/05\/06\/la-guerra-de-castas-en-los-triquis-de-a-s-r\/"},"modified":"2010-05-06T10:21:38","modified_gmt":"2010-05-06T16:21:38","slug":"la-guerra-de-castas-en-los-triquis-de-a-s-r","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6077","title":{"rendered":"La guerra de castas en los triquis de A S R"},"content":{"rendered":"<p>La guerra de castas de los triquis<\/p>\n<p>Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>Hace ya casi 50 a\u00f1os viaj\u00e1bamos Jos\u00e9 Luis Cerrada, Octavio Falc\u00f3n, F\u00e9lix Goded, Carlos Pereyra y yo en un destartalado autob\u00fas de la l\u00ednea Flecha Verde, de Acapulco rumbo a Pinotepa Nacional. El camino era una brecha con varios r\u00edos que vadear a lo largo de la Costa Chica, toda una aventura mec\u00e1nica cumplida perezosamente en medio de un paisaje humano singular de pueblos de origen africano y, m\u00e1s adentro, dispersas o aisladas, de variadas comunidades mixtecas.<\/p>\n<p>En Pinotepa deb\u00eda esperarnos Antol\u00edn Goded, un antiguo piloto de la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola, quien despu\u00e9s de jug\u00e1rsela en M\u00e9xico como fumigador agr\u00edcola, hab\u00eda preferido seguir volando entre los valles profundos y las monta\u00f1as de la Sierra Madre del Sur para un rico cacique, cuarent\u00f3n, blanco, de ojos azules y aspecto de poeta so\u00f1ador. Pero Antol\u00edn jam\u00e1s lleg\u00f3 al encuentro. El presidente municipal, un hombre peque\u00f1o, pistola al cinto, incapaz de armonizar el lenguaje gestual con las palabras emitidas, nos inform\u00f3 que unas horas antes la avioneta se hab\u00eda estrellado contra la ladera del cerro, en un escarpado paraje pr\u00f3ximo a Juxtlahuaca, arrebatada por las corrientes descendentes de aire que, supimos, eran el peligro m\u00e1s temido en esa arisca orograf\u00eda. No entrar\u00e9 en los detalles de la pesadilla que fue tomando cuerpo mientras atend\u00edamos por tel\u00e9grafo las urgencias derivadas de la localizaci\u00f3n y traslado del cuerpo, pero es obvio que las autoridades locales no estaban interesadas en investigaci\u00f3n alguna, menos en enviar los restos a la ciudad de M\u00e9xico. As\u00ed que el capit\u00e1n Goded fue enterrado en Juxtalhuaca, en una ceremonia digna a la que, finalmente, s\u00f3lo uno de nosotros asisti\u00f3 en representaci\u00f3n de la familia.<\/p>\n<p>Si traigo a la memoria este lejano episodio es porque esa fue la primera vez que escuch\u00e9 hablar de los triquis, justo en referencia a la zona apartada donde ocurri\u00f3 el accidente. Se hablaba de ellos como un grupo rebelde y violento que no merec\u00eda la consideraci\u00f3n de la \u201cgente de raz\u00f3n\u201d. Cabe recordar que en Pinotepa la sociedad de castas a\u00fan se alzaba encubierta por la fisonom\u00eda de la Rep\u00fablica, como si la vida colonial se hubiera congelado en ese territorio. Abajo, en el fondo, permanec\u00edan los indios, seguidos de los negros tra\u00eddos como esclavos, los mestizos y, coronando la pir\u00e1mide, la minor\u00eda blanca, criolla, due\u00f1a y se\u00f1ora de vidas y haciendas.<\/p>\n<p>La estigmatizaci\u00f3n como coartada de la violencia ejercida contra los triquis ten\u00eda, por lo visto, una larga tradici\u00f3n, como pude comprobarlo poco despu\u00e9s leyendo las p\u00e1ginas iluminadoras escritas por Gutierre Tib\u00f3n en su ya cl\u00e1sico Pinotepa Nacional, en las cuales se da cuenta de esa historia de abusos y resistencia que llega hasta nuestros d\u00edas. Baste citar este episodio atroz:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Exterminarlos! \u00a1Hay que exterminarlos! \u2013grit\u00f3 exasperado el jefe de la zona militar cuando le informaron que los triques hab\u00edan asesinado en una emboscada al teniente Palos y a dos soldados. La gente de Juxtlahuaca vio por primera vez cruzar su cielo dos aviones militares: los mandaba el gobierno federal para auxiliar a las fuerzas de la expedici\u00f3n punitiva que avanzaba sobre Copala desde Juxtlahuaca y Putla. Fueron ametralladas cuantas chozas de triques se descubrieron en los claros de la selva. No se conoce el n\u00famero de bajas. Lo que s\u00ed se sabe es que los federales encontraron algunos barrios desiertos y prendieron fuego a las chozas, como represalia por la muerte del teniente.\u201d<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 1956, al final de un historia atrozmente real. Incorporados a la guerra de Independencia en pos de sus tierras y el derecho a gobernarse, los triquis vivir\u00e1n las tensiones creadas por la consolidaci\u00f3n de los nuevos cacicazgos que los despojan de sus tierras, los enfrentan entre s\u00ed y los dispersan para debilitarlos. Dicho con las palabras de Francisco L\u00f3pez B\u00e1rcenas, investigador comprometido con la causa ind\u00edgena y autor de una historia imprescindible: \u201c\u2026 Fue hasta que los triquis protestaron y amenazaron con levantarse en armas cuando aminoraron las agresiones en su contra y se les hicieron ciertas concesiones. El 15 de marzo de 1825 se reconoci\u00f3 a San Andr\u00e9s Chicahuaxtla la categor\u00eda de municipio; un a\u00f1o despu\u00e9s, el 6 de mayo de 1826, se hizo lo mismo con San Juan Copala. Pero los triquis no se conformaron con ello y el gobierno ya no cedi\u00f3, entonces cumplieron sus amenazas. Entre 1832 y 1839 se produce la rebeli\u00f3n encabezada por Hilario Medina, Hilari\u00f3n, hasta que es capturado y muerto por decapitaci\u00f3n\u201d. Vuelta a la resistencia.<\/p>\n<p>\u201cA mediados del siglo pasado \u2013escribe Gutierre Tib\u00f3n\u2013, los triques se lanzaron a una terrible y est\u00e9ril aventura b\u00e9lica para reconquistar su independencia, es decir, para volver a ser los amos en sus tierras y libertarse para siempre de la presi\u00f3n de los blancos y de los mestizos, que hac\u00edan su juego. La sublevaci\u00f3n estall\u00f3 en 1843, cuando gobernaba Oaxaca el general Jos\u00e9 Mar\u00eda Malo; ni \u00e9ste ni su sucesor, el tambi\u00e9n general Jos\u00e9 Ib\u00e1\u00f1ez de Corbera, lograron dominar a los insurrectos. La revuelta se volvi\u00f3 una guerra de guerrillas que dur\u00f3 cinco a\u00f1os; con raz\u00f3n se la llama la guerra de castas de los triques\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de las derrotas y los despojos, la resistencia triqui jam\u00e1s se apag\u00f3 por completo. Sujetos al expolio de los caciques tras la Reforma, arriban al siglo XX muy pobres, debilitados aunque no sumisos. No era todo. A\u00fan les esperaba la modernidad, es decir, la incorporaci\u00f3n a la sociedad nacional que promet\u00eda rescatarlos de la injusticia. Gutierre Tib\u00f3n describe con frescura ese paso que, sin duda, abarca otras aristas: \u201cHace unos 30 a\u00f1os empezaron a cultivar caf\u00e9 en las laderas de sus montes y sus cafetos prosperaron. Ya ten\u00edan los triques una producci\u00f3n que les permit\u00eda un intercambio m\u00e1s favorable con los mestizos; ya ten\u00edan una riqueza. Y esa riqueza fue su perdici\u00f3n. El excelente caf\u00e9 de altura, producido en la regi\u00f3n de Copala, se trunca, en \u00ednfima parte, en ma\u00edz; lo dem\u00e1s va a parar, tarde o temprano, a la bolsa de los mestizos, que han creado la organizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta para que los triques no puedan nunca salir de su terrible c\u00edrculo vicioso. Les venden armas y parque, fomentan sus rivalidades, les venden alcohol que los enardece e incita a peleas, y cuando hay un hecho de sangre, los extorsionan. De esta suerte, la ganancia del caf\u00e9 que los triques cultivan nunca ser\u00e1 para ellos. Siempre quedar\u00e1 en poder de sus implacables explotadores\u201d. Para colmo, el hecho es que en 1948, San Juan Copala pierde su calidad de municipio, de modo que sus comunidades quedan repartidas entre Santiago Juxtlahuaca, Putla de Guerrero y Constancia del Rosario.<\/p>\n<p>Lo que vino despu\u00e9s \u2013las obras emprendidas por la Comisi\u00f3n del Balsas dirigida por el general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, la implantaci\u00f3n del Instituto Ling\u00fcistico de Verano, la creaci\u00f3n de la primeras organizaciones triquis, la puesta en marcha de los programas sociales\u2013 cre\u00f3 nuevos contextos, pero la manipulaci\u00f3n pol\u00edtica caciquil con fines electorales y de control, ejercida a rajatabla por el gobierno oxaque\u00f1o, al final se combin\u00f3 para crear una situaci\u00f3n donde, finalmente, se impuso la ley del m\u00e1s fuerte sobre el inter\u00e9s comunitario, la confrontaci\u00f3n como regla.<\/p>\n<p>Hoy como ayer, la campa\u00f1a del odio, el racismo y el desprecio por la vida tiene como prop\u00f3sito vencer la resistencia de los triquis de Copala, liquidar cualquier vestigio de independencia, de autonom\u00eda. \u00bfSer\u00e1n necesarios otra vez los aviones militares para vencerlos? \u00bfO bastar\u00e1n los peque\u00f1os ej\u00e9rcitos privados al servicio de gobernantes y caciques para aniquilarlos? Esa es la otra cara de la violencia que nos devora. Mientras, el mundo espera justicia.<\/p>\n<p>A Carlos Monsiv\u00e1is<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La guerra de castas de los triquis Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo La Jornada Hace ya casi 50 a\u00f1os viaj\u00e1bamos Jos\u00e9 Luis Cerrada, Octavio Falc\u00f3n, F\u00e9lix Goded, Carlos Pereyra y yo en un destartalado autob\u00fas de la l\u00ednea Flecha Verde, de Acapulco rumbo a Pinotepa Nacional. 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