{"id":6100,"date":"2010-05-13T10:30:07","date_gmt":"2010-05-13T16:30:07","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/05\/13\/los-hombres-verdaderos\/"},"modified":"2010-05-13T10:30:07","modified_gmt":"2010-05-13T16:30:07","slug":"los-hombres-verdaderos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6100","title":{"rendered":"\u00abLos Hombres verdaderos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>El valor literario en Los hombres verdaderos<\/p>\n<p>Carlo Antonio Castro, autor de la obra.Diario de Xalapa<\/p>\n<p>\u00c9dgar Aguilar*<\/p>\n<p>Diario de Xalapa<\/p>\n<p>Se ha querido ver, tal vez -con justa raz\u00f3n- en la excepcional obra de Carlo Antonio Castro (1926-2010), Los hombres verdaderos, y citando a Roberto Williams en su pr\u00f3logo-ensayo de la misma, \u00abuna novela de recreaci\u00f3n antropol\u00f3gica\u00bb. Me parece, por principio, que esta apreciaci\u00f3n es s\u00f3lo en parte correcta. Si consideramos que tanto su tema, el peregrinaje un tanto fortuito y accidentado que emprende un personaje tzeltal de los Altos de Chiapas para ganarse la vida de la mejor manera posible, como el empleo del lenguaje, una muy particular forma de expresar su visi\u00f3n del mundo y acceder a \u00e9ste a trav\u00e9s del idioma de sus ancestros, hacen de la novela, en efecto, un excelente estudio antropol\u00f3gico sobre una comunidad ind\u00edgena de M\u00e9xico. Pero su valor literario, siguiendo a Roberto Williams, no radica particularmente en ello, pues Los hombres verdaderos no se ci\u00f1e, o no se restringe, para nuestra fortuna, a una determinada disciplina social. <\/p>\n<p>Estamos entonces ante una novela que, por su alta expresividad narrativa, por su trazo contundente del personaje principal y de los dem\u00e1s personajes, y porque se nos cuenta la historia de un individuo en un espacio y tiempo definidos, perfectamente articulados dentro de la trama, posee en s\u00ed misma un car\u00e1cter marcadamente literario que la convierten, por consiguiente, en una obra de notabil\u00edsima factura art\u00edstica, mucho m\u00e1s all\u00e1 de una apreciaci\u00f3n limitada y hasta cierto punto simplista, quiz\u00e1 a modo para algunos sectores acad\u00e9micos de la \u00e9poca en que fue publicada.<\/p>\n<p>Los hombres verdaderos sali\u00f3 a la luz por vez primera en 1959, editado por la Editorial de la Universidad Veracruzana, fungiendo como director editorial Sergio Galindo. A la fecha, lleva tres ediciones, todas a cargo de la universidad, la \u00faltima de ellas realizada en el 2007. En su primera y segunda ediciones, con sugerentes y bellas (aunque escasas) ilustraciones de Francisco Salmer\u00f3n. La tercera edici\u00f3n, sobria, \u00abelegante\u00bb, m\u00e1s bien fr\u00eda, de acuerdo con el formato y el dise\u00f1o de la colecci\u00f3n, da por omitirlas. <\/p>\n<p>El a\u00f1o de publicaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n de Los hombres verdaderos es de sumo importante, ya que pone de manifiesto el creciente inter\u00e9s y desarrollo de la tarea antropol\u00f3gica llevada a cabo por la Universidad Veracruzana en sus primeros a\u00f1os de fundaci\u00f3n y de la labor de un distinguid\u00edsimo grupo de investigadores en esta materia, entre ellos, el etn\u00f3logo, ling\u00fcista y antrop\u00f3logo social Carlo Antonio Castro. Pero en consecuencia, se origin\u00f3 que la obra se encasillara en un molde o mote de \u00abnovela de recreaci\u00f3n antropol\u00f3gica\u00bb, que sigue perdurando hasta nuestros d\u00edas. <\/p>\n<p>Los suntuosos ep\u00edtetos dados a Carlo Antonio Castro de \u00abhombre entregado a su trabajo etnogr\u00e1fico\u00bb, \u00abhombre que dej\u00f3 su vida en las aulas ense\u00f1ando a varias generaciones de antrop\u00f3logos como profesor de la escuela o Facultad de Antropolog\u00eda\u00bb, por otra parte, que tras su fallecimiento dej\u00f3 llover la propia universidad, tampoco han ayudado en mucho a valorar, en su justa dimensi\u00f3n, su quehacer literario. Ya en otros espacios (Ra\u00fal Hern\u00e1ndez Viveros lo precisa muy bien en su pr\u00f3logo a la tercera edici\u00f3n de Los hombres verdaderos) se ha hecho un recuento de su inter\u00e9s como traductor, editor, compilador de relatos y poes\u00eda, as\u00ed como de su profunda vena po\u00e9tica y su destacada vocaci\u00f3n narrativa.<\/p>\n<p>\u00bfEs Los hombres verdaderos un libro de ense\u00f1anzas, de recreaci\u00f3n antropol\u00f3gica y, por tanto, de recreaci\u00f3n m\u00edtica? Me parece que, sustancialmente, no lo es. No es un libro donde aparezca un cham\u00e1n que \u00abdicta\u00bb al disc\u00edpulo lo que debe aprender de la vida; es, en cambio, un transcurrir o desplazamiento de crecimiento f\u00edsico y de vivencia personal que experimenta un personaje, habitante de un territorio espec\u00edfico de la regi\u00f3n de los Altos de Chiapas en M\u00e9xico, perteneciente a la etnia o grupo ind\u00edgena de los tzeltales, autonombrados bats &#8216;il winik, u hombres verdaderos. <\/p>\n<p>Ese transcurrir o desplazamiento de un lado a otro conlleva, en realidad, a los cambios m\u00e1s significativos en la vida de nuestro personaje, de quien, curiosamente, nunca sabemos su nombre. La novela inicia con una exaltaci\u00f3n a manera de mon\u00f3logo del ni\u00f1o tzeltal ante la magnificencia de todo aquello que le rodea, para, en este mismo sentido, presentar a sus padres y a su abuelo como portadores de toda una herencia antropoc\u00f3smica de la que son parte y a la cual pertenecen: el sol, la luna, las estrellas, el cielo y la tierra como esencias de lo divino.<\/p>\n<p>Desde un punto de vista antropol\u00f3gico, m\u00edtico, lo anterior nos sugiere que nos hallamos ante una suerte de revelaci\u00f3n prematura, dig\u00e1moslo as\u00ed, por parte del personaje principal de la novela, que es quien nos narra la historia de su, por momentos, accidentada vida. Pero esto de ninguna manera querr\u00e1 decir que la novela se centre en la recreaci\u00f3n de un mito, o m\u00e1s a\u00fan, en la recreaci\u00f3n antropol\u00f3gica de un mito; en todo caso, ser\u00e1 la recreaci\u00f3n literaria de una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica (aunque no exclusiva de ella) profundamente arraigada en el mito. En otras palabras: la novela trata sobre la historia de un hombre ind\u00edgena cuyas ra\u00edces sociales y culturales poseen una marcada tendencia a la recreaci\u00f3n m\u00edtica, sin ser por ello lo que defina, en esencia, el car\u00e1cter de la novela, puesto que es, precisamente, una novela y no un estudio o tratado antropol\u00f3gico acerca del mito en determinada comunidad chiapaneca en la que radican grupos tzeltales.<\/p>\n<p>No obstante, la alusi\u00f3n a mitos y leyendas, entremezclados con variadas creencias de estos habitantes que son narrados en distintas partes de la obra por diversos personajes, dan una idea de lo importante y hasta trascendental que para estos pobladores significa la tradici\u00f3n oral como forma de convivencia. As\u00ed, el mito que cuenta el abuelo sobre la historia del sol, que en s\u00ed es un extra\u00f1o minicuento que abarca pr\u00e1cticamente todo un cap\u00edtulo; la creencia de tener un lab, la \u00abbestia amiga\u00bb, el nombre del animal que nadie debe saber m\u00e1s que quien lo alberga en su interior, y que da pie a la leyenda-mito del zopilote y el chupamiel; la historia que narra un compa\u00f1ero de viaje acerca de la cueva del jolote, \u00abave horrible y enorme\u00bb; o la leyenda que cuenta un compa\u00f1ero chol en un internado sobre el hombre que no cre\u00eda en los chinuwiniketik, \u00abquienes son hombrecitos y mujercitas muy peque\u00f1os\u00bb, hasta que se topa con ellos en el fondo de una cueva&#8230;, conforman el rico y vast\u00edsimo imaginario de este pueblo ind\u00edgena en particular, y que se manifiestan de manera sutil, anecd\u00f3tica, secundaria, a lo largo de toda la obra, pero a la vez sumamente complementaria al conjunto de ella.<\/p>\n<p>La trama de la novela es, por lo dem\u00e1s, bastante sencilla: la vida del peque\u00f1o ni\u00f1o tzeltal con sus padres y abuelo en su comunidad de origen, as\u00ed como su relaci\u00f3n y paulatino conocimiento del mundo que le rodea dado a partir de su crecimiento y desenvolvimiento como hombre verdadero. De esta forma, todo habr\u00e1 de enmarcarse en hechos anecd\u00f3ticos y, en algunos casos, circunstanciales, como el robo de una gallina, el conmovedor episodio de la \u00abpiedra plana\u00bb, cuando a sus escasos ocho a\u00f1os intuye a su manera lo que es pertenecerle a una mujer, o el rapto en el monte de un compa\u00f1ero de viaje por balam, el tigre. Lo que mueve a recorrer largos tramos de camino, de pueblo en pueblo, a nuestro personaje, ser\u00e1, b\u00e1sicamente, el instinto de supervivencia, el deseo de salir adelante, y, por supuesto, de aprehender el mundo y aprender de \u00e9l. <\/p>\n<p>Aunque no s\u00f3lo su mundo y su gente: buscar\u00e1 los medios necesarios para abandonar su pueblo y estudiar en una escuela donde se aprende castilla, el idioma de los ladinos, que son los que pueden ofrecerle trabajo en sus fincas y haciendas. Esto, parad\u00f3jicamente, le dar\u00e1 en un principio beneficios y despu\u00e9s le traer\u00e1 enfermedad a ra\u00edz de un embrujo, al grado de estar a un palmo de la muerte. Nuestro personaje entonces crecer\u00e1, trabajar\u00e1, estudiar\u00e1, se iniciar\u00e1 en los principios del enamoramiento (que es parte medular de la novela), se casar\u00e1, tendr\u00e1 un hijo y, por \u00faltimo, llegar\u00e1 a una edad adulta en la que probablemente se convertir\u00e1 en maestro de castilla en su propio pueblo, que es, asimismo, su punto de partida, cerrando as\u00ed su ciclo de vida y de aprendizaje. <\/p>\n<p>Los cap\u00edtulos en que la madre busca mujer para su hijo son en verdad memorables. La mujer, ya entrada en a\u00f1os, ir\u00e1 de casa en casa buscando una muchacha respetable que quiera hacerse esposa de su \u00fanico hijo, previa autorizaci\u00f3n de los padres. Y no la encuentra, o mejor dicho, no se la dan. El muchacho tzeltal ha sido estigmatizado en su propia comunidad por hablar el idioma de los ladinos, causando desconfianza entre ellos. Este episodio nos muestra la severa estructura social a\u00fan vigente entre muchos pueblos ind\u00edgenas de M\u00e9xico. Sin embargo, siendo un poco m\u00e1s amplios de mira, nos refiere a un hecho universal: el rechazo general a un individuo perteneciente a cierto grupo social por ser y actuar diferente, y adem\u00e1s por querer superarse como hombre. Finalmente, la tenaz madre lograr\u00e1 convencer al hermano mayor de una buena muchacha para que se case con su hijo, no sin antes haber hecho entrega de una considerable porci\u00f3n de pozole, tortillas y aguardiente para el resto de la familia&#8230; <\/p>\n<p>La novela se inserta en un periodo de tiempo definido, los a\u00f1os treinta del siglo pasado. Esto lo sabemos gracias a la visita que hace el muk&#8217;ul &#8216;ajwalil, el Gran Jefe de los jefes de la tierra de M\u00e9xico, el general L\u00e1zaro C\u00e1rdenas, a la escuela donde se ense\u00f1a castilla, en una gira de trabajo por el sureste del pa\u00eds. Vale la pena citar parte de este cap\u00edtulo, que adem\u00e1s nada tiene que ver con mitos y fantas\u00edas y visones antropol\u00f3gicas: \u00abUna ma\u00f1ana ordenaron que se arreglara la escuela, adorn\u00e1ndola con banderitas de tela y papel, \u00a1verde, blanco y colorado! \u00a1Qu\u00e9 alegre se ve\u00eda todo! Es que se hab\u00eda recibido por adelantado el anuncio de que llegar\u00eda el tatik L\u00e1zaro C\u00e1rdenas. En nuestro idioma verdadero corr\u00eda su nombre como L\u00e1saro K\u00e1rtinas, muk&#8217;ul &#8216;ajwalil, el presidente\u00bb.<\/p>\n<p>Los hombres verdaderos mantiene, en general, un ritmo semipausado, no apresurado. Los di\u00e1logos son h\u00e1bil, diestramente enunciados. No siempre la sintaxis va de la mano del l\u00e9xico en muchas obras de estas caracter\u00edsticas. Hay en esta novela, en cambio, una suerte de feliz concordancia entre lo que se dice y la manera en que se expresa lo dicho. Los di\u00e1logos generalmente ir\u00e1n precedidos de las acotaciones que hace cada personaje. Este recurso ret\u00f3rico, m\u00e1s que anticipar la reacci\u00f3n de determinado personaje, es una magistral forma de que el lector logre captar c\u00f3mo se expresan los ind\u00edgenas tzeltales de Chiapas, como un rasgo especialmente particular de su habla y de su percepci\u00f3n de las cosas: su visi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Hay en esta obra, con marcada insistencia, un sentido intr\u00ednseco acerca de lo que representa y significa lo verdadero. \u00bfQu\u00e9 es la verdad? \u00bfQu\u00e9 lo verdadero? Los bats &#8216;il winik, hombres verdaderos, a diferencia quiz\u00e1 de la mayor\u00eda de los kaxlanes, ladinos, al hablar con la verdad, hablar\u00e1n con la lengua verdadera, con la lengua de sus antepasados, esto es, con la lengua del coraz\u00f3n. \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice tu coraz\u00f3n?\u00bb, se preguntan los personajes entre ellos como una forma de saludo y de autorreconocerse, pero tambi\u00e9n como una reafirmaci\u00f3n de s\u00ed mismos. Ser\u00e1, pues, su coraz\u00f3n quien les diga la verdad del mundo y de su vida, y en base a ello, a pesar de las circunstancias adversas, qu\u00e9 camino tomar. <\/p>\n<p>Como se ve, Los hombres verdaderos es una riqu\u00edsima fuente de concepciones m\u00edticas y culturales de un pueblo, de valiosos registros etnogr\u00e1ficos y ling\u00fc\u00edsticos, y hasta de complejas estructuras sociales que tienen que ver con la opresi\u00f3n, la pobreza y el desarraigo, y que Carlo Antonio Castro supo llevar de manera formidable al plano de la literatura, superando en mucho la \u00abbarrera\u00bb meramente antropol\u00f3gica que tan bien conoc\u00eda y en donde se desenvolv\u00eda como pez en el agua; es decir, super\u00e1ndose a s\u00ed mismo, como todo hombre realmente verdadero. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El valor literario en Los hombres verdaderos Carlo Antonio Castro, autor de la obra.Diario de Xalapa \u00c9dgar Aguilar* Diario de Xalapa Se ha querido ver, tal vez -con justa raz\u00f3n- en la excepcional obra de Carlo Antonio Castro (1926-2010), Los hombres verdaderos, y citando a Roberto Williams en su pr\u00f3logo-ensayo de la misma, \u00abuna novela [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-6100","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6100"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6100\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}