{"id":6353,"date":"2010-09-11T10:18:41","date_gmt":"2010-09-11T16:18:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/09\/11\/luis-rius-corazon-indocil\/"},"modified":"2010-09-11T10:18:41","modified_gmt":"2010-09-11T16:18:41","slug":"luis-rius-corazon-indocil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6353","title":{"rendered":"Luis Rius; Coraz\u00f3n ind\u00f3cil"},"content":{"rendered":"<p>Un Coraz\u00f3n Ind\u00f3cil. Amor y Extranjer\u00eda<\/p>\n<p>Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/p>\n<p>El exilio literario espa\u00f1ol de 1939<\/p>\n<p> Luis Rius es uno de los poetas hispanomexicanos, llamados as\u00ed por haber llegado exiliados a M\u00e9xico siendo a\u00fan ni\u00f1os y haber desarrollado su labor po\u00e9tica en ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de \u00e9l, forman parte de este grupo Tom\u00e1s Segovia, Nuria Par\u00e9s, Manuel Dur\u00e1n, Carlos Blanco, Ram\u00f3n Xirau, Enrique de Rivas, etc\u00e9tera, todos ellos nacidos entre 1925 y 1937.<\/p>\n<p>Luis Rius escribi\u00f3 cinco libros de poemas: Canciones de vela (1951), Canciones de ausencia (1954), Canciones de amor y sombra (1965), Canciones a Pilar Rioja (1970) y Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas (1984). Este \u00faltimo libro apareci\u00f3 pocos meses despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p> Es una colecci\u00f3n de poemas que el autor eligi\u00f3 entre los que hab\u00edan aparecido anteriormente en libros y revistas y algunos que no hab\u00eda a\u00fan publicado. Constituye una especie de testamento po\u00e9tico del autor: un libro en el que, sabedor de su pr\u00f3xima muerte por c\u00e1ncer, recopila los poemas que, en su opini\u00f3n, constitu\u00edan los mejores de su producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este libro, Luis Rius nos indica de varias maneras que sus temas, sus preocupaciones, fueron fundamentalmente el exilio y el amor, o, como \u00e9l mismo las llama: el \u00abarte de extranjer\u00eda\u00bb y la \u00abcuesti\u00f3n de amor\u00bb. <\/p>\n<p>Desde el primer vistazo al \u00edndice del libro notamos que las dos secciones que ocupan m\u00e1s espacio llevan justamente estos nombres. Adem\u00e1s, en la presentaci\u00f3n del libro nos lo dice expl\u00edcitamente:<\/p>\n<p>En vez de presentarlos aqu\u00ed al lector tal como originalmente aparecieron, libro a libro, he preferido reordenar los poemas, atendiendo a su tema y a su tono, en tres partes a las que respectivamente he titulado: Arte de extranjer\u00eda, Cuesti\u00f3n de amor e Invenci\u00f3n varia.<\/p>\n<p> Las dos primeras incluyen los poemas de tem\u00e1tica recurrente en m\u00ed; la \u00faltima, los de temas y tonos que me son menos frecuentes y algunos tan s\u00f3lo ocasionales.<br \/>\nEl n\u00famero de poemas que forman las dos primeras secciones es muy parecido: 44 poemas en el caso de la primera y 41 en la otra.<\/p>\n<p>Esto es indicativo de que, al elegir Rius los poemas que habr\u00edan de publicarse en estas secciones del libro, consideraba que el peso que tienen las dos tem\u00e1ticas es parecido dentro del total de su obra po\u00e9tica.<\/p>\n<p>La tercera secci\u00f3n del libro, Invenci\u00f3n varia, recoge, bajo diferentes subt\u00edtulos (\u00abCifra de danza\u00bb, \u00abPalabras de hombre a hombre\u00bb, etc\u00e9tera), poemas de tem\u00e1tica variada, lo que muestra un menor inter\u00e9s en estos \u00abtemas y tonos\u00bb.<\/p>\n<p>En este ensayo me referir\u00e9 principalmente a las dos primeras secciones: Arte de extranjer\u00eda y Cuesti\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>En la comparaci\u00f3n de algunos rasgos que se encuentran en estas dos secciones se puede descubrir que las dos vertientes principales de la poes\u00eda de Rius, el amor y la \u00abextranjer\u00eda\u00bb, son complementarias y contrapuestas, y son, adem\u00e1s, expresi\u00f3n de una tensi\u00f3n vital: la imposibilidad de auto reconocimiento y, consecuentemente, el deseo de lograr una dif\u00edcil armon\u00eda con un mundo que tampoco es arm\u00f3nico.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Luis Rius en estas dos secciones es la b\u00fasqueda de un camino, imagen, por cierto muy recurrente, hacia la soluci\u00f3n de esta tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si bien en estas dos secciones es donde alcanza esta problem\u00e1tica su mejor expresi\u00f3n, no es s\u00f3lo en ellas donde encuentra el poeta la v\u00eda de su soluci\u00f3n: adem\u00e1s de encontrarla en algunos poemas amorosos, tambi\u00e9n es en otros que se encuentran dentro de la secci\u00f3n Invenci\u00f3n varia, y en especial en la parte titulada \u00abCifra de danza\u00bb, donde el poeta logra acercarse a una reconciliaci\u00f3n consigo y con el mundo.<\/p>\n<p> Son poemas en los que, a trav\u00e9s de un tono diferente, y sobre todo por la actitud que asume el yo l\u00edrico, el poeta logra por fin que esta tensi\u00f3n se relaje y encuentra un camino m\u00e1s propicio para enfrentarse con ese mundo que le es ajeno y en el que, al menos parcialmente, puede reconocerse.<\/p>\n<p>Desde la presentaci\u00f3n que Rius hace de su primer libro, Canciones de vela, notamos que existe en \u00e9l la conciencia de que no hay nada nuevo en los temas que toca, pero que los sentimientos que se manifiestan a trav\u00e9s de \u00e9stos son la parte medular de la expresi\u00f3n humana: \u00abLos temas, los de siempre: amor, soledad, esperanza&#8230;, sentimientos que mejor que la raz\u00f3n definen al hombre\u00bb.<\/p>\n<p>En los poemas que Luis Rius incluy\u00f3 en Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas encontramos algunas caracter\u00edsticas que son recurrentes. Adem\u00e1s de los temas ya mencionados, Rius toca otros como la nostalgia, la distancia, la muerte, etc\u00e9tera, y expresa algunas actitudes peculiares, tales como la preocupaci\u00f3n por el tiempo, la incomunicaci\u00f3n, y, en ocasiones, incluso la percepci\u00f3n de la vida como carente de sentido.<\/p>\n<p> Sin embargo, m\u00e1s que por los temas, es a trav\u00e9s de las actitudes asumidas por el yo po\u00e9tico, y por la forma peculiar con que se relaciona con el mundo, como se explican mejor las dos preocupaciones fundamentales de Luis Rius: el amor y la extranjer\u00eda. <\/p>\n<p>En 1967, en un art\u00edculo publicado en la Revista de la Universidad de M\u00e9xico, Luis Rius explica lo que para \u00e9l tiene mayor importancia en el desterrado: no se trata del exilio en su primera significaci\u00f3n (destierro de Espa\u00f1a),<\/p>\n<p>Sino en la segunda, o indirecta, que es la significaci\u00f3n verdaderamente grave y universal para el hombre: la de sentir en su propia carne, a lo vivo, y merced a una contingencia hist\u00f3rica particular que <\/p>\n<p>El hombre, todo hombre, tiene en su misma sustancia original el estigma del destierro. \u00bfDestierro de d\u00f3nde? Del Ser, del tiempo, de los otros hombres, de s\u00ed mismo incluso.<br \/>\nEn esta cita se ve que la \u00abextranjer\u00eda\u00bb, el sentimiento de destierro, es mucho m\u00e1s que la separaci\u00f3n violenta de la tierra a la que se estaba arraigado. Es una situaci\u00f3n que tiene que ver con la existencia del hombre, con un sentimiento profundo de desarraigo y de no pertenencia, de extra\u00f1amiento con respecto a todo lo que le rodea.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los diferentes libros que public\u00f3, es notorio que Rius, pasado el tiempo, va dejando en segundo plano las alusiones concretas a la p\u00e9rdida de Espa\u00f1a y su poes\u00eda se centra en ese sentimiento, m\u00e1s profundo, del desarraigo.<\/p>\n<p>En Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas las manifestaciones po\u00e9ticas de ese sentimiento son muy variadas: quiz\u00e1 la forma m\u00e1s general de definirlo sea como una oposici\u00f3n o, al menos, una separaci\u00f3n con respecto a todo lo que le rodea. Pero esto tiene matices muy interesantes y sugerentes.<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas que subyace en toda la primera secci\u00f3n de su libro p\u00f3stumo es la cuesti\u00f3n de la identidad. T\u00e1cita, pero constantemente, se pregunta acerca de s\u00ed mismo, de su lugar en el mundo, de su diferencia y distancia con respecto a los dem\u00e1s hombres y hacia su entorno:<\/p>\n<p>Los coches y los hombres por las calles \t\t<\/p>\n<p>\tno se deten\u00edan. Era,<br \/>\n\tentre los \u00e1rboles del parque,<br \/>\n\tcomo un \u00e1rbol enfermo deshoj\u00e1ndose<br \/>\n\ten pleno est\u00edo radiante \t\t<\/p>\n<p>Aquella pregunta de \u00abqui\u00e9n soy yo\u00bb, que \u00e9l encontrara en la poes\u00eda de Le\u00f3n Felipe, es tambi\u00e9n una de las caracter\u00edsticas de su propia poes\u00eda. Luis Rius se pregunta \u00ab\u00bfqui\u00e9n soy yo?\u00bb porque tiene la sensaci\u00f3n de ser, valga la redundancia, un ser dividido.<\/p>\n<p> Y no \u00fanicamente por la disyuntiva de sentirse tanto mexicano como espa\u00f1ol, sino porque se siente ajeno al tiempo, al mundo. Las manifestaciones que esta pregunta adopta y los intentos que hace por responderla son m\u00faltiples. Van desde  la simple expresi\u00f3n de una vaga nostalgia, no sabe exactamente de qu\u00e9, hasta la rotunda afirmaci\u00f3n de que se encuentra \u00abdesterrado en el tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>Otra caracter\u00edstica que me interesa destacar aqu\u00ed es la pasividad, casi podr\u00eda decirse indolencia, que manifiesta el yo l\u00edrico en los poemas. Si bien es cierto que hay una b\u00fasqueda impl\u00edcita en el mundo po\u00e9tico que crea, pareciera que no tiene los recursos para llevarla a cabo: m\u00e1s bien contempla, espera:<\/p>\n<p>\tOtra vez frente al mar,<br \/>\n\tcon mi frente abrasada<br \/>\n\ty mis ojos inm\u00f3viles,<br \/>\n\tlejanos, buscando sus espaldas;<br \/>\n\tcon mi perfil de piedra<br \/>\n\ty mi sombra son\u00e1mbula. \t\t<\/p>\n<p>\tOtra vez frente al mar<br \/>\n\tcomo aguardando, y sin esperar nada.<br \/>\n\tEn el alma dolido<br \/>\n\tpor herida de ausencia;<br \/>\n\tesa herida tan honda<br \/>\n\tsin sangre y sin l\u00e1grimas \t\t<\/p>\n<p>Estos dos rasgos de su poes\u00eda, la cuesti\u00f3n de la identidad y la pasividad, est\u00e1n enlazados por un elemento que es caracter\u00edstico de pr\u00e1cticamente toda su producci\u00f3n po\u00e9tica<\/p>\n<p>La introspecci\u00f3n y el impulso que lo lleva a salir de ella. Constantemente se pregunta, se dirige a s\u00ed mismo, pero es consciente de que la b\u00fasqueda que se plantea no tiene salida por ese camino y tiene que buscarla fuera de \u00e9l: mientras se encierre en el c\u00edrculo vicioso de hacerse preguntas cuyas respuestas no sabe y de comunicarse a s\u00ed mismo su angustia, no podr\u00e1 salir de \u00e9sta.<br \/>\nEsto le lleva a crear interlocutores706, seres a los que pueda comunicar la sensaci\u00f3n de aislamiento que lo embarga y que le permitan, al relacionarse con ellos, hacerle sentir que forma parte del mundo, que existe alg\u00fan resto de armon\u00eda entre \u00e9l y lo que le rodea.<\/p>\n<p>As\u00ed, intenta buscar fuera de s\u00ed mismo a ese t\u00fa que le permita reconocerse. En los versos que se citan a continuaci\u00f3n, son evidentes tanto la pasividad y el aislamiento del yo l\u00edrico, como la b\u00fasqueda que emprende fuera de s\u00ed mismo- en esta ocasi\u00f3n como s\u00faplica a la lluvia:<\/p>\n<p>Ll\u00e9gate, lluvia, aqu\u00ed,<br \/>\n\ta este rinc\u00f3n murado donde vivo<br \/>\n\tsin poderte tocar,<br \/>\n\ts\u00f3lo vi\u00e9ndote, oy\u00e9ndote, llam\u00e1ndote.<br \/>\n\tLl\u00e9gate a derruir estas paredes<br \/>\n\ty esta techumbre est\u00e9riles. \t\t<\/p>\n<p>\tCon tu savia menuda en mis entra\u00f1as,<br \/>\n\t\u00a1qu\u00e9 plenitud de vida granar\u00edan!<br \/>\n\t(&#8230;)<br \/>\n\tLl\u00e9gate a m\u00ed, desc\u00fabreme<br \/>\n\taqu\u00ed adentro, encerrado<br \/>\n\ten esta clausurada morada solitaria,<br \/>\n\ty b\u00e1tela con furia, s\u00e9 diluvio<br \/>\n\tpara su despiadada resistencia.<br \/>\n\tDestr\u00fayela y fec\u00fandame \t\t<\/p>\n<p>Los interlocutores que crea (o que encuentra) en su b\u00fasqueda son muy peculiares: desde elementos de la naturaleza, como la lluvia, en el fragmento citado, o la noche, o la tarde, hasta seres que tienen que ver m\u00e1s con sus propias inquietudes: su soledad, su coraz\u00f3n, su angustia, incluso su muerte. <\/p>\n<p>Esta necesidad de di\u00e1logo, de salir de s\u00ed, lo lleva incluso a utilizar el recurso del desdoblamiento y conversar con aqu\u00e9l que nunca fue:<\/p>\n<p> \u00abAqu\u00e9l que nunca fui, viene a llamarme<br \/>\n al coraz\u00f3n y viene a entristecerme\u00bb <\/p>\n<p> Sin embargo, esta b\u00fasqueda se revela infructuosa al constatar que, realmente, no puede salir de s\u00ed mismo a trav\u00e9s de estos interlocutores: son s\u00f3lo expresi\u00f3n de su propia angustia, proyecci\u00f3n de sus preocupaciones: son \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, el toparse consigo mismo es lo que le impide reconocerse: no puede concebirse como parte del mundo, en armon\u00eda con \u00e9l. Se muestra como un ser ensimismado y agobiado por el sentimiento de desarraigo, de no pertenencia.<\/p>\n<p> Si bien la angustia por el desarraigo y la soledad que experimenta se expresan crudamente en estos poemas, la b\u00fasqueda de s\u00ed mismo fracasa al no poder encontrar al otro.<\/p>\n<p>El poema que concluye la primera secci\u00f3n de su libro se titula<\/p>\n<p> \u00abActa de extranjer\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p> En los cuartetos de este soneto, aparte de mostrar su sentimiento de \u00abextranjer\u00eda\u00bb hacia todo lo que le rodea, Rius expresa su af\u00e1n de encontrarse y reconocerse; af\u00e1n que, finalmente, resulta infructuoso.<\/p>\n<p> Al no reconocer su origen tampoco puede reclamar la propiedad de lo que le rodea. Su dificultad radica precisamente en que, al no encontrar al otro, no puede encontrarse a s\u00ed mismo:<\/p>\n<p>Acta de extranjer\u00eda<\/p>\n<p>\t\u00bfDe qu\u00e9 tierra ser\u00e1?, \u00bfd\u00f3nde su mar?<br \/>\n\t-dicen-, \u00bfcu\u00e1l es su sol, su aire, su r\u00edo?<br \/>\n\tMi origen se hizo pronto algo sombr\u00edo<br \/>\n\ty cuando a \u00e9l vuelvo no lo vuelvo a hallar. \t\t<\/p>\n<p>\tCada vez que me pongo a caminar<br \/>\n\thacia m\u00ed pierdo el rumbo, me desv\u00edo.<br \/>\n\tNo hay aire, r\u00edo, mar, tierra, sol m\u00edo.<br \/>\n\tCon lo que no soy yo voy siempre a dar. \t\t<\/p>\n<p>Sin embargo, en los tercetos de este poema Rius plantea una posible alternativa a la problem\u00e1tica planteada en toda la primera secci\u00f3n de su libro.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del ser amado, gracias a ese t\u00fa, a ese otro al que dif\u00edcilmente accede, aspira a salir de s\u00ed mismo para reencontrarse y reconocerse.<\/p>\n<p>El amor logra, \u00abacaso alguna vez\u00bb, que el yo l\u00edrico salga de su ensimismamiento y pueda proyectarse fuera de s\u00ed para poder reencontrarse:<\/p>\n<p>\tSi acaso alguna vez logr\u00e9 mi encuentro<br \/>\n\t-fue camino el amor-, me hall\u00e9 contigo<br \/>\n\tpiel a piel, sombra a sombra, dentro a dentro, \t\t<\/p>\n<p>El fr\u00e1gil y hondo espejo se rompi\u00f3,<br \/>\n\ty ya de m\u00ed no queda m\u00e1s testigo<br \/>\n\tque ese otro extra\u00f1o que tambi\u00e9n soy yo. \t\t<\/p>\n<p>En el poema citado anteriormente, puede verse la contraposici\u00f3n y complementariedad que hay en los dos grandes temas que Rius aborda en su poes\u00eda.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse que se trata, m\u00e1s que de temas, de din\u00e1micas complementarias donde el amor -o cuando menos el asunto amoroso- parece suplir y, en ocasiones, subsanar las carencias y angustias que el poeta expresa en sus poemas de extranjer\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no siempre es as\u00ed. Por el contrario, muy pocas veces sus poemas de amor expresan esa plenitud ansiada, ese encuentro que el poeta busca consigo mismo y esa relaci\u00f3n armoniosa con el mundo a la que aspira.<\/p>\n<p>En estos poemas casi siempre hay un \u00abpero\u00bb: el tiempo, la muerte, la fugacidad, tambi\u00e9n la ya mencionada pasividad del yo po\u00e9tico.<\/p>\n<p> Aunque se considera al amor como un valor insustituible y trascendente, incluso con respecto a la muerte, el sentimiento que se expresa es casi siempre opacado: es posibilidad, algo moment\u00e1neo, fugaz, o bien algo ya muerto o inalcanzable.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en estos poemas se crean interlocutores: aunque son diferentes a los que aparecen en los poemas de la primera parte del libro, juegan un papel parecido.<\/p>\n<p>Si bien el t\u00fa, el otro, parece m\u00e1s cercano y asequible, como m\u00e1s dispuesto a servir de contraparte al yo, en muchos poemas sirve tambi\u00e9n para hacerle m\u00e1s profundo el sentimiento de p\u00e9rdida y sumirlo a\u00fan m\u00e1s en su ensimismamiento:<\/p>\n<p>\tA mi coraz\u00f3n llamas dulcemente.<br \/>\n\tTu pasi\u00f3n lo requiere, lo convida;<br \/>\n\tmas ya mi coraz\u00f3n la suave herida,<br \/>\n\tendurecido, del amor no siente \t\t<\/p>\n<p>Los interlocutores que aparecen con m\u00e1s frecuencia son la amada, la compa\u00f1era, la noche, la tarde y el coraz\u00f3n. Todos ellos son, la mayor\u00eda de las veces, \u00abalguien\u00bb a quien comunicarle la angustia de su aislamiento.<\/p>\n<p>El yo po\u00e9tico, as\u00ed, contin\u00faa dentro de su ensimismamiento y su introspecci\u00f3n, aunque la incomunicaci\u00f3n    se reduzca. Se presenta imposibilitado de habitar y de poseer el mundo que ans\u00eda.<\/p>\n<p>Aunque en el poema \u00abActa de extranjer\u00eda\u00bb se ve al ser amado y, por extensi\u00f3n, al amor, como un camino de lograr el encuentro, tambi\u00e9n se ve como algo situado en el terreno de la posibilidad y, si ocurriese, como algo fugaz:<\/p>\n<p>\tSi acaso alguna vez logr\u00e9 mi encuentro<br \/>\n\t-fue camino el amor- me hall\u00e9 contigo \t\t<\/p>\n<p>Al introducirse el tema de la fugacidad del encuentro entran tambi\u00e9n a jugar un papel muy importante dos elementos: el tiempo y la muerte. <\/p>\n<p>Ve\u00edamos que una de las caracter\u00edsticas que Rius encuentra en el exilio en su segunda significaci\u00f3n es precisamente el sentirse exiliado en el tiempo.<\/p>\n<p>Esta preocupaci\u00f3n se expresa repetidamente en sus poemas de la secci\u00f3n Arte de extranjer\u00eda. En los que se refiere al amor, va adquiriendo otros matices interesantes:<\/p>\n<p>El tiempo es uno de los factores que m\u00e1s frecuentemente se oponen a la uni\u00f3n de los amantes; incluso m\u00e1s que la distancia:<\/p>\n<p>\tSi la distancia solamente fuera<br \/>\n\tel mar extenso en medio de dos cuerpos,<br \/>\n\tun barco har\u00eda el amor para surcarla. \t\t<\/p>\n<p>\tPero no es s\u00f3lo el mar, distancia es tiempo,<br \/>\n\tque es m\u00e1s grande que el mar, no permanece,<br \/>\n\tcomo el espacio, inm\u00f3vil, va creciendo,<br \/>\n\tdistancia m\u00e1s distante cada d\u00eda,<br \/>\n\thasta que el mundo se hace gigantesco<br \/>\n\tpara que nunca vuelvan a estar juntos<br \/>\n\tel hombre y la mujer que se quisieron \t\t<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n el tiempo se va convirtiendo, sobre todo en los poemas que provienen de su libro Canciones a Pilar Rioja, en una presencia molesta, aunque inevitable, porque lo va acercando a la muerte y haciendo a\u00fan m\u00e1s fugaz la uni\u00f3n con el ser amado:<\/p>\n<p>\tNo supo hacerlo el tiempo.<br \/>\n\t\u00bfC\u00f3mo pude vivir sin que existieras?<br \/>\n\tY viv\u00ed, y t\u00fa no estabas,<br \/>\n\ty ya soy casi ausente cuando llegas \t\t<\/p>\n<p>As\u00ed como el tiempo toma matices diferentes en los poemas amorosos, la muerte, cuya presencia es menos frecuente en los poemas de extranjer\u00eda, se hace m\u00e1s constante en esta segunda parte.<\/p>\n<p>Aunque la muerte se ve generalmente como un impedimento para la uni\u00f3n amorosa, tambi\u00e9n puede ser el elemento que la propicie: el amor, concebido a veces como imposible, s\u00f3lo en la muerte puede realizarse.<\/p>\n<p>Si bien la total posesi\u00f3n del ser amado es imposible, la muerte puede ser el punto de uni\u00f3n de los amantes: <\/p>\n<p>\tMensajera de amor, \u00a1ay, muerte m\u00eda!<br \/>\n\tLimpio c\u00e9firo t\u00fa, que en soplo amante<br \/>\n\tdos llamas juntar\u00e1s, y a lo distante<br \/>\n\tmudar\u00e1s en tocada cercan\u00eda \t\t<\/p>\n<p>\u00abEl enamorado y la muerte\u00bb\t                <\/p>\n<p>Los poemas amorosos de Rius, en su mayor\u00eda, son de soledad, de ausencia, de tristeza. Son poemas en los que el amor es a veces ilusi\u00f3n; otras, recuerdo. El amor presente est\u00e1 casi siempre anulado.<\/p>\n<p> Pero tambi\u00e9n se plantea como la \u00fanica posibilidad de trascendencia: El amor permanece m\u00e1s all\u00e1 de la muerte en las cosas, las habitaciones, la noche:<\/p>\n<p>\tY t\u00fa y yo moriremos,<br \/>\n\tpero esta noche quedar\u00e1 guardando,<br \/>\n\teternamente viva<br \/>\n\tel lento golpear de nuestros pasos. \t\t<\/p>\n<p>\tT\u00fa y yo ya no estaremos.<br \/>\n\tNuestras almas, vagando<br \/>\n\tsin sangre y sin camino.<br \/>\n\tPero la noche quedar\u00e1 esperando<br \/>\n\teternamente viva,<br \/>\n\tpara poder a veces recordarnos \t\t<\/p>\n<p>Incluso el sentimiento amoroso puede perdurar y sobrevivir a la muerte del cuerpo.<\/p>\n<p> En un poema en el que glosa un poema de Quevedo, el yo l\u00edrico se duele de que ya no ser\u00e1 testigo de este amor perdurable:<\/p>\n<p>\tPasi\u00f3n de mi alma, amor, qu\u00e9 duradero<br \/>\n\tser\u00e1s en la nostalgia del sendero.<br \/>\n\tYerto mi cuerpo ya, mi voz perdida, \t\t<\/p>\n<p>\tt\u00fa quedar\u00e1s y yo no podr\u00e9 verte:<br \/>\n\tamor m\u00e1s verdadero que la vida,<br \/>\n\tamor m\u00e1s poderoso que la muerte \t\t<\/p>\n<p>En gran parte de los poemas amorosos de Luis Rius el amor aparece como algo que, si bien es poderoso con respecto a la muerte, tambi\u00e9n es demasiado fr\u00e1gil.<\/p>\n<p>Tiene demasiados obst\u00e1culos e impedimentos y puede verse opacado por un sinf\u00edn de situaciones, incluso por la actitud pasiva del yo l\u00edrico, que si bien se muestra ansioso por lograr la uni\u00f3n amorosa, su intento fracasa debido a su indecisi\u00f3n:<\/p>\n<p>\tcon no acercarme, con temer mi suerte,<br \/>\n\tcon no atreverme a tanta entrega y tanta,<br \/>\n\tyo solo fui el que se hiri\u00f3 de muerte \t\t<\/p>\n<p>Para resumir con las propias palabras del poeta su visi\u00f3n del sentimiento amoroso, quiz\u00e1 sea conveniente recordar otro fragmento de un poema ya citado: \u00abEl enamorado y la muerte\u00bb:<\/p>\n<p>\tS\u00f3lo un instante ha sido<br \/>\n\ten nada sustentado, leve aliento:<br \/>\n\t(&#8230;)<br \/>\n\tUn instante intangible, sustentado<br \/>\n\ten su propia crueldad, en su deseo;<br \/>\n\ty el templo del amor, de fuertes torres,<br \/>\n\tya es ruinas, ya es tristeza, ya es recuerdo.<br \/>\n\u00abEl enamorado y la muerte\u00bb\t                <\/p>\n<p>Los poemas amorosos hasta aqu\u00ed citados podr\u00edan dar la impresi\u00f3n de que hay una contradicci\u00f3n entre lo que Rius plantea en el poema \u00abActa de extranjer\u00eda\u00bb y el resto de su producci\u00f3n po\u00e9tica.<\/p>\n<p> Pero no la hay. En varios de sus poemas amorosos logra expresar -\u00abfue camino el amor\u00bb- esa armon\u00eda tan deseada. Armon\u00eda que proyecta hacia todo lo que le rodea y que condensa al ser en plenitud, en continuidad perfecta con el mundo, superando al tiempo y a la muerte:<\/p>\n<p>\tFugaz, eterno;<br \/>\n\trel\u00e1mpago de amor;<br \/>\n\ttodo ya es d\u00eda sin deseo<br \/>\n\tde anochecer jam\u00e1s;<br \/>\n\tla luz total; el mundo por fin cielo \t\t<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los poemas que podr\u00edan calificarse m\u00e1s precisamente como er\u00f3ticos se da esta situaci\u00f3n, pero con caracter\u00edsticas especiales:<\/p>\n<p>El reconocimiento de s\u00ed mismo llega a trav\u00e9s de la anulaci\u00f3n del yo en el otro: no se encuentra propiamente descubriendo su lugar en el mundo ni superando la problem\u00e1tica del desconocimiento de su origen; tampoco supera el sentimiento de no pertenencia y extra\u00f1amiento, sino que olvida todo eso en favor de la entrega total y absoluta al ser amado, que tiene como condici\u00f3n, como en la m\u00edstica, la propia anulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este camino -que, como hab\u00edamos dicho, se manifiesta con la actitud diferente del yo l\u00edrico- lo lleva a encontrar en el ser amado ese camino largamente buscado: el que lo saca de su ensimismamiento y lo funde con el otro. <\/p>\n<p>Ya no parece necesario el camino de regreso: el yo es por fin el otro.<\/p>\n<p>Un ejemplo extremo se encuentra en un poema en el que el yo l\u00edrico, lejos de continuar ensimismado y encerrado en el c\u00edrculo<\/p>\n<p>Vicioso de su identidad, toma el papel de la mujer amada, su voz se vuelve femenina: \u00e9l es el otro:<\/p>\n<p>\u00c1rbol soy de una flor, de una flor sola,<br \/>\n\ty para ti es la flor, mi enamorado. \t\t<\/p>\n<p>\tNada es la vida ya,<br \/>\n\tnada el ma\u00f1ana, amor, nada el pasado. \t\t<\/p>\n<p>\tLlega, ven, entra, rompe, gime, entrega&#8230; \t\t<\/p>\n<p>\tTodo era ya silencio desmayado \t\t<\/p>\n<p>En los poemas de Cifra de danza la anulaci\u00f3n del yo se da por otro camino: a trav\u00e9s del embeleso.<\/p>\n<p>En varios de estos poemas el yo l\u00edrico pr\u00e1cticamente desaparece en aras de la contemplaci\u00f3n: la danza contemplada permite que el yo po\u00e9tico se sienta fundido en el ritmo de un mundo en armon\u00eda:<\/p>\n<p>\tComo si el aire pudiera<br \/>\n\tser visto y ser invisibles<br \/>\n\tlos cuerpos;<\/p>\n<p>           como si oyera<br \/>\n\ts\u00f3lo el sonido<br \/>\n           inaudibles \t\t<\/p>\n<p>\tritmos de un son sin sonido,<br \/>\n\tlos sonoros no sonando; \t\t<\/p>\n<p>          y ya las flores, volando,<br \/>\n\tvieran el vuelo abatido \t\t<\/p>\n<p>\tde las aves voladoras;<br \/>\n\tas\u00ed mientras bailadoras<br \/>\n\ttus manos y tu cintura<br \/>\n\tvuelven aire tu figura, \t\t<\/p>\n<p>\tel mundo real se desmiente<br \/>\n\tpara hacerse a tu manera,<br \/>\n\tcual si en ti se descubriera<br \/>\n\tpor fin verdaderamente \t\t<\/p>\n<p>Como se ha visto, la problem\u00e1tica se plantea y se resuelve alrededor del papel que juega el yo l\u00edrico en los poemas: a veces sinti\u00e9ndose imposibilitado de reconocerse a s\u00ed mismo y al mundo y en ocasiones integr\u00e1ndose por completo, en armon\u00eda, a su entorno.<\/p>\n<p> La poes\u00eda, el trabajo po\u00e9tico, tambi\u00e9n toma parte de esta reconciliaci\u00f3n, de la aspiraci\u00f3n de armon\u00eda y de la ardua tarea de construir un mundo habitable.<\/p>\n<p>Concluyamos con las palabras que Rius dice acerca de la b\u00fasqueda vital en que est\u00e1 implicada, para el poeta, la poes\u00eda:<\/p>\n<p>La poes\u00eda es la posibilidad de expresi\u00f3n que el hombre tiene para revelarse a si mismo su propia esencia, y de este modo salvarse de su existir encadenado a una realidad que lo disminuye, ya que en su misma esencia est\u00e1   impl\u00edcito el camino que, al revel\u00e1rsele, lo salvar\u00e1.<\/p>\n<p>Esencia humana que no puede definirse con palabras objetivas, puesto que \u00e9stas no alcanzan m\u00e1s que a designar lo gen\u00e9rico del hombre (&#8230;) y no lo individual, sino que ha de ser revelada s\u00f3lo a trav\u00e9s de la met\u00e1fora, pues pertenece a un ser esencialmente po\u00e9tico que, al vivir en un mundo que no lo es, aspira enardecidamente a destruirlo para rehacerlo infundi\u00e9ndole una sustancia id\u00e9ntica a la suya.<\/p>\n<p>Colectivo Sinaia. (Juan Antonio D\u00edaz Guti\u00e9rrez &#8211; Gonzalo Enguita Gonz\u00e1lez y Cristina S\u00e1nchez L\u00f3pez). Toledo<\/p>\n<p>Nace Luis Rius el lo de noviembre de 1930 en Taranc\u00f3n, villa manchega situada en el extremo occidental de la provincia de Cuenca, muy cerca del l\u00edmite con las de Madrid y Toledo, en una casona de estilo colonial situada junto a un convento<\/p>\n<p>Su padre, Luis Rius Zun\u00f3n, fue Alcalde de Taranc\u00f3n (1933), Diputado Provincial y Presidente de la Diputaci\u00f3n de Cuenca (1934) y Gobernador Civil de Soria y Ja\u00e9n (1935-36). Milit\u00f3 en el Partido Radical Socialista de Marcelino Domingo.<\/p>\n<p>En octubre de 1936, como consecuencia de la guerra civil y despu\u00e9s de un corto periodo en Ja\u00e9n y Barcelona, es evacuado junto a su hermana Elisa y su madre a Normand\u00eda (Francia), donde permanece el resto de la contienda b\u00e9lica, subsistiendo gracias al sueldo que ten\u00eda su padre como Tesorero de CAMPSA en Par\u00eds.<\/p>\n<p>De ni\u00f1o no fue Luis Rius especialmente travieso. Le gustaba mucho leer, ten\u00eda buenas cualidades y sensibilidad y un gran apego a su madre. A los cuatro a\u00f1os ya le\u00eda de manera espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>El 5 de abril de 1939, la familia Rius viaj\u00f3 rumbo a Nueva York a bordo del Queen Mary, traslad\u00e1ndose dos meses despu\u00e9s a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>A finales de los a\u00f1os cuarenta, y por sugerencia de su padre, marcha Luis Rius a Cuba para ingresar en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, pero su fuerte vocaci\u00f3n por la literatura le hizo desistir del empe\u00f1o sin concluir la carrera.<\/p>\n<p>No queriendo contrariar a su padre, le env\u00eda una carta haci\u00e9ndole saber su decisi\u00f3n, a la que \u00e9ste, hombre culto, que tambi\u00e9n hab\u00eda escrito en su juventud poes\u00eda y recopilaciones de romances y canciones tradicionales, no se opone y ayuda m\u00e1s que nadie a que su hijo desarrolle su verdadera vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Termina la carrera de Letras Espa\u00f1olas a los 21 a\u00f1os, obteniendo el grado de Maestro por la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad Nacional de M\u00e9xico en 1954 con la tesis sobre \u00abEl mundo amoroso de Cervantes y sus personajes\u00bb.<\/p>\n<p>En 1968 conseguir\u00eda el Doctorado con la tesis titulada \u00abLe\u00f3n Felipe, poeta de barro\u00bb, que fue recibida con Menci\u00f3n Honor\u00edfica.<\/p>\n<p>En 1948 dirigi\u00f3 la revista de literatura Clavile\u00f1o y dos a\u00f1os m\u00e1s tarde particip\u00f3 en la edici\u00f3n de Segrel, donde fueron publicados sus primeros versos junto a una breve recensi\u00f3n cr\u00edtica de su primer t\u00edtulo Canciones de Vela, realizada por Arturo Souto Alabarce.<\/p>\n<p>En torno a este inicio de obra, se cuenta que Juan Jos\u00e9 Domenchina, uno de los m\u00e1s conspicuos cr\u00edticos de literatura y poeta excepcional, que realiz\u00f3 la mayor parte de su obra en el exilio, recibi\u00f3 cierto d\u00eda en su casa a un audaz y casi imberbe Luis Rius con ese primer libro de poemas bajo el brazo.<\/p>\n<p>Deseaba conocer la opini\u00f3n de Domenchina y su esposa, la tambi\u00e9n poetisa Ernestina de Champourcin, quienes al preguntar al novel escritor sobre el contenido de su libro, recibieron la sorprendente respuesta de que estaba cargado de nostalgia; \u00ab\u00bfnostalgia siendo Vd. tan joven?\u00bb, fue la inmediata contestaci\u00f3n de quien precisamente morir\u00eda tiempo despu\u00e9s desesperado de nostalgia.<\/p>\n<p>En 1950 fue miembro de la mesa directiva de la Secci\u00f3n de Literatura del Ateneo Espa\u00f1ol de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Entre 1952 y 1956 fue profesor jefe del Departamento de Letras y secretario de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Guanajuato, profesor invitado de la de San Luis de Potos\u00ed, del M\u00e9xico City College y de la Universidad Iberoamericana, becario del Centro Mexicano de Escritores de 1956 a 1957, maestro de tiempo completo (engrosando una larga lista de profesores de origen espa\u00f1ol que contribuyeron de manera decisiva al crecimiento intelectual de M\u00e9xico) y, por fin, secretario acad\u00e9mico y jefe de la Divisi\u00f3n de Estudios de Postgrado de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM.<\/p>\n<p>Colaborador habitual en diversas publicaciones literarias como Cuadernos Americanos, Revista Mexicana de Literatura, Anuario de Letras de la UNAM, Las Espa\u00f1as, \u00cdnsula y suplementos culturales de los peri\u00f3dicos Exc\u00e9lsior, Novedades, El Nacional, Siempre y El Metropolitano de El Heraldo de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Poeta y cr\u00edtico de Literatura Espa\u00f1ola, public\u00f3 cinco libros de poes\u00eda: Canciones de Vela (1951), Canciones de Ausencia (1954), Canciones de Amor y Sombra (1965), Canciones a Pilar Rioja (1968) y la antolog\u00eda Cuesti\u00f3n de amor y otros poemas (1984), en edici\u00f3n p\u00f3stuma que hab\u00eda sido encargada al poeta \u00c1ngel Gonz\u00e1lez y que corrigi\u00f3 el propio Rius desde la cama del hospital.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las tesis de maestr\u00eda y doctorado ya citadas, escribi\u00f3 los ensayos \u00abLos grandes textos de la Literatura Espa\u00f1ola hasta 1700\u00bb (1966) y \u00abLa Poes\u00eda\u00bb, op\u00fasculo del Programa Nacional de Formaci\u00f3n del Profesorado.<\/p>\n<p>Especialista en poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea en el destierro y los grandes textos de la Literatura Espa\u00f1ola en la Edad Media y en el Siglo de Oro, tuvo tambi\u00e9n a su cargo desde 1963 a 1970 un programa de radio con el t\u00edtulo de \u00abLiteratura Espa\u00f1ola\u00bb, transmitido por Radio Universidad, repitiendo posteriormente otro parecido para el Canal 13 de la televisi\u00f3n mexicana.<\/p>\n<p> Su \u00abViaje alrededor de una  mesa\u00bb logr\u00f3 congregar, cada martes durante media hora y a lo largo de m\u00e1s de cien cap\u00edtulos, a una fiel audiencia que gustaba de escuchar a un hombre que s\u00f3lo hablaba de poes\u00eda y a veces, muchas tambi\u00e9n, de su pueblo de nacimiento.<\/p>\n<p> Con un tono de voz entra\u00f1able y un castellano perfecto dictaba lecciones de literatura espa\u00f1ola, descifrando a G\u00f3ngora, doli\u00e9ndose de Espa\u00f1a con Le\u00f3n Felipe, sintiendo a Machado o haciendo de Quevedo un personaje de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>No es exagerado decir que, pese a la temprana hora en que se emit\u00eda, el programa paralizaba hasta los mercados callejeros.<\/p>\n<p>Luis Rius muri\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico el 10 de enero de 1984, v\u00edctima de un c\u00e1ncer que le fue diagnosticado un a\u00f1o antes y en medio del silencio de sus amigos, estremecidos ante su lucidez, convertida por culpa de la enfermedad en s\u00f3lo una mente clara sobre unos huesos sin carne, reflejo de su verso hondo y sin adornos.<\/p>\n<p>Fumador y bebedor empedernido y con un enfisema pulmonar padecido desde muy joven, a Luis Rius le dieron entre uno y cuatro a\u00f1os de vida, pese a lo cual estaba convencido de que durar\u00eda el m\u00e1ximo tiempo pronosticado, mas el c\u00e1ncer, en avanzado proceso metast\u00e1tico, no se lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p>Se baraj\u00f3 incluso la posibilidad de que le fuera amputado un brazo, cosa que Luis acept\u00f3 con gran sentido del humor diciendo que as\u00ed se reencarnar\u00eda en un nuevo Cervantes.<\/p>\n<p>Extremadamente t\u00edmido y poco amigo de fanfarrias y homenajes, no pudo evitar tras su desaparici\u00f3n f\u00edsica, dos emotivos actos que tuvieron lugar en tiempos diferentes, pero en lugares tan entra\u00f1ablemente cercanos para \u00e9l, como M\u00e9xico y Taranc\u00f3n.<\/p>\n<p>El primero de ellos tuvo lugar apenas dos meses despu\u00e9s de su muerte, en el legendario Ateneo Espa\u00f1ol de M\u00e9xico de la calle Morelos y con \u00e9l se iban a cerrar definitivamente sus puertas, dando por finalizadas las actividades de tan hist\u00f3rico lugar.<\/p>\n<p>Se record\u00f3 al maestro tanto por su extraordinaria calidad humana como por su magn\u00edfica dimensi\u00f3n de literato. Palabras llenas de cari\u00f1o, de a\u00f1oranza y de dolor, con lectura de algunos de sus poemas a cargo de dos actrices amigas y presencia espiritual, seguro que s\u00ed, de Luis Rius y su sempiterno cigarrillo Filtron.<\/p>\n<p>Una curiosa an\u00e9cdota animar\u00eda a la concurrencia: dec\u00eda Enrique Loubet, uno de sus amigos, que siendo j\u00f3venes acompa\u00f1\u00f3 a Luis a casa de Alberto Gironella, quien en aquel entonces ten\u00eda pretensiones de escritor.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed se sentaban a escuchar las p\u00e1ginas de una novela que nunca se imprimi\u00f3: Tiburcio Esquirla (de la que aparecieron primeros bosquejos en Segrel). Un d\u00eda de tantos, Loubet le dijo a Luis en la calle:<\/p>\n<p>-Oye Luis, f\u00edjate que no escribe mal Alberto&#8230; sobre todo esa parte de los versos. <\/p>\n<p>Y Luis, con su voz suave, le dijo:<br \/>\n-Enrique&#8230; son de Machado. <\/p>\n<p>El otro homenaje al que hac\u00edamos referencia tuvo lugar diez a\u00f1os m\u00e1s tarde en Taranc\u00f3n, su lugar de nacimiento, el pueblo del que tanto presum\u00eda y que siempre permaneci\u00f3 vivo en su recuerdo.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s dec\u00eda \u00absoy de Cuenca\u00bb, sino que con la mayor naturalidad se aprestaba a decir: \u00absoy de Taranc\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Este pueblo le tribut\u00f3 un sencillo homenaje, extensivo a toda la familia Rius, en el que se quer\u00eda destacar sobre todo a un hombre que no lleg\u00f3 a ser Rector de una de las Universidades m\u00e1s gigantescas de la lengua castellana en el mundo, como es la de M\u00e9xico, porque no quiso nunca dejar de ser taranconero.<\/p>\n<p>Hoy la Biblioteca P\u00fablica de Taranc\u00f3n luce orgullosa en su fachada el nombre de Luis Rius.<\/p>\n<p>\tAy, mi coraz\u00f3n tan triste,<br \/>\n\ttan dulce tu desvar\u00edo.<br \/>\n\tCoraz\u00f3n desarraigado, sol a la tarde nacido<br \/>\n\tpara correr horizontes<br \/>\n\tlargos de ausencia y olvido.<br \/>\n\tAy, mi coraz\u00f3n doliente,<br \/>\n\t\u00a1qu\u00e9 hermoso tu desvar\u00edo!<br \/>\n\tOro y fuego, ciego lanzas<br \/>\n\t-de tu pasi\u00f3n desprendidos-<br \/>\n\trayos como de la aurora<br \/>\n\ty eres ya sol consumido.<br \/>\n\tAy, mi coraz\u00f3n ind\u00f3cil,<br \/>\n\tsol de la tarde prendido,<br \/>\n\t\u00bfqu\u00e9 lumbre, qu\u00e9 resplandores<br \/>\n\tcrea, inmenso, tu delirio,<br \/>\n\tsi va la tarde cansada<br \/>\n\tarrastr\u00e1ndote consigo?<br \/>\n\tAy, mi coraz\u00f3n, sol viejo<br \/>\n\tde pasi\u00f3n estremecido;<br \/>\n\ten muerte tan lenta y tenue,<br \/>\n\tqu\u00e9 morir tan encendido<br \/>\n\t-aurora rota de luz-<br \/>\n\ttu largo ocaso cautivo. \t\t<\/p>\n<p>Canciones de ausencia\t                <\/p>\n<p>Ese coraz\u00f3n cautivo, abandonado, vac\u00edo, desierto, calificativos todos ellos de la l\u00edrica tradicional, aparece tan s\u00f3lo en este poema como un \u00abcoraz\u00f3n ind\u00f3cil\u00bb, s\u00edntoma de rebeld\u00eda quiz\u00e1s por el desarraigo, la tristeza, un camino inacabable e inabarcable, sin principio ni fin, recorrido de su propia existencia sobre el que el poeta deja escapar su tiempo y sus espacios.<\/p>\n<p>Y este coraz\u00f3n suyo, nunca dej\u00f3 tras de s\u00ed un atisbo de cambio posible, siempre el desarraigo mantenido como una bandera representativa de s\u00ed mismo, un eterno errante convencido de que su destino es una fuente que brota de su empeque\u00f1ecido coraz\u00f3n: <\/p>\n<p>\tDesterrado por siempre, desterrado<br \/>\n\tseguir\u00e9 mi camino&#8230; \t\t<\/p>\n<p>Canciones de Vela\t                <\/p>\n<p>Este desarraigo es com\u00fan a toda una generaci\u00f3n, esos \u00abcachorros\u00bb del exilio se aglutinaron en torno a una misma actitud: \u00abEspa\u00f1a como idea\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, Rius fue considerado por Marra-L\u00f3pez como el m\u00e1s tradicional de todos, el m\u00e1s afecto a los viejos sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Viejos sue\u00f1os que se hacen m\u00e1s evidentes en la tradici\u00f3n literaria que Rius conoc\u00eda tan bien y, asimismo, en esa Espa\u00f1a idealizada a la que nunca traicion\u00f3.<\/p>\n<p>S\u00f3lo tres poemas en su obra reflejan el destierro, su destierro desconectado de la realidad como una actitud vital. Una realidad tangible que todos supieron aceptar menos \u00e9l:<\/p>\n<p>\tEs una sierpe herida<br \/>\n\tque se arrastra en la noche congelada<br \/>\n\tde un invierno sin tierra.<br \/>\n\tOndula por los montes<br \/>\n\tsu cuerpo ensangrentado, lento pasa<br \/>\n\tpor los llanos abiertos,<br \/>\n\tpor los estrechos puentes se adelgaza.<br \/>\n\tAndrajos y silencio. Ya no tienen<br \/>\n\tlos corazones llanto ni palabras.<br \/>\n\tNada hiere a la muerte. S\u00f3lo el filo<br \/>\n\tdel crudo invierno rasga<br \/>\n\tla carne y la estremece. Apaga el viento<br \/>\n\tel sordo martillar de las pisadas.<br \/>\n\tUn tenue resplandor se enciende largo<br \/>\n\ten las tinieblas de la noche helada;<br \/>\n\tyerta aurora fingida<br \/>\n\tla roja luz que lame las miradas<br \/>\n\tdel hijo y de la esposa; el hombre lleva<br \/>\n\tuna antorcha en sus manos apretada.<br \/>\n\tLa noche sin estrellas.<br \/>\n\tEl silencio sin l\u00e1grimas.<br \/>\n\tEnorme y silenciosa,<br \/>\n\tpor los parajes \u00faltimos de Espa\u00f1a<br \/>\n\ten la oscura serpiente del destierro<br \/>\n\tque en la noche se arrastra. \t\t<\/p>\n<p>Canciones de amor y sombra                <\/p>\n<p>Sus referencias al amor, al igual que ocurre con el destierro, no son excesivas, sobre todo si se trata de un amor feliz, positivo, mas lo que s\u00ed sabemos con certeza es que el amor es para \u00e9l un valor absoluto.<\/p>\n<p>El amor que Luis Rius profes\u00f3 a las mujeres no se corresponde con esa expresi\u00f3n  absoluta de tan definitivo sentimiento.<\/p>\n<p>El libro dedicado a Pilar Rioja lo pone de manifiesto, su amor es admiraci\u00f3n, veneraci\u00f3n, como quien contempla una estatua perfecta y es incapaz de abandonarla.<\/p>\n<p>\tYo te sigo,<br \/>\n\thumo de amor blanqu\u00edsimo y callado<br \/>\n\tpara nunca llegar a ti. \t\t<\/p>\n<p>Canciones a Pilar Rioja\t                <\/p>\n<p>El poeta se olvida de lo et\u00e9reo, de la frialdad de estatua, para materializar su l\u00edrica en un cuerpo de mujer que se dibuja corp\u00f3rea palmo a palmo, de sus pies a sus senos.<\/p>\n<p>Rius nos regala una sensualidad de alto riesgo en la poes\u00eda:<\/p>\n<p>\tQuiero sembrarme en ti. No me conformo con<br \/>\n\ttu piel, con tu risa, con tu aliento.<br \/>\n\tNo me bastan tus ojos ni tus labios.<br \/>\n\tTu sangre quiero.<br \/>\n\tTenderte junto a m\u00ed,<br \/>\n\tdesmadejar tu pelo,<br \/>\n\tsobre el c\u00e9sped sentirlo embravecido<br \/>\n\tcomo un torrente negro.<br \/>\n\tDeslizar mi silencio por tu lengua.<br \/>\n\tBeber de ti en tus pechos.<br \/>\n\tSurcarte libre, \u00fanico, infinito,<br \/>\n\tcomo el barco en el mar y el p\u00e1jaro en el cielo.<br \/>\n\tEnamorar tu entra\u00f1a con mi entra\u00f1a.<br \/>\n\tHerir de paz tu cuerpo.<br \/>\n\tYo callo triste, t\u00fa besas mis manos,<br \/>\n\tmientras gime de amor mi pensamiento. \t\t<\/p>\n<p>Canciones de amor y sombra\t                <\/p>\n<p>El paso inevitable del tiempo, siempre tan ajeno, tan externo al poeta.<br \/>\n Su coraz\u00f3n ind\u00f3cil se abandona en los silencios no obligados, las nostalgias desesperan entre recuerdos y olvidos confundidos.<\/p>\n<p> Ya ning\u00fan sentimiento le pertenece.<\/p>\n<p> La soledad es extra\u00f1eza que se hace compa\u00f1era, sombra alargada que cubre sus pensamientos.<\/p>\n<p> La muerte fluye de sus manos, ya transformadas en versos definitivos:<\/p>\n<p>\tAhora es, no al morir, cuando te pago<br \/>\n\ta ti, muerte, tributo de zozobras<br \/>\n\ty miedos y lamentos. <\/p>\n<p>Ahora cobras,<br \/>\n\tcuando eres s\u00f3lo de ti misma amago. \t\t<\/p>\n<p>Toma las donaciones que te hago;<br \/>\n\tla prisi\u00f3n que me diste y que recobras,<br \/>\n\tlas ausencias del bien, del mal las sobras;<br \/>\n\tpara tu hacienda t\u00f3malo y tu halago. \t\t<\/p>\n<p>As\u00ed te compro el tiempo que me vendes, \t\t<\/p>\n<p>tan mezquino, soborno tu violencia. \t\t<\/p>\n<p>De ti misma, amagando, me defiendes;<br \/>\n\ty ni eso tendr\u00e1s cuando mi ausencia<br \/>\n\tdefinitiva dictes y no enmiendes,<br \/>\n\tque s\u00f3lo te es vasalla mi existencia. \t\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Coraz\u00f3n Ind\u00f3cil. Amor y Extranjer\u00eda Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala El exilio literario espa\u00f1ol de 1939 Luis Rius es uno de los poetas hispanomexicanos, llamados as\u00ed por haber llegado exiliados a M\u00e9xico siendo a\u00fan ni\u00f1os y haber desarrollado su labor po\u00e9tica en ese pa\u00eds. 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