{"id":6356,"date":"2010-09-12T09:24:39","date_gmt":"2010-09-12T15:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/09\/12\/recordando-una-celebracion-que-se-repite-mexico\/"},"modified":"2010-09-12T09:24:39","modified_gmt":"2010-09-12T15:24:39","slug":"recordando-una-celebracion-que-se-repite-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6356","title":{"rendered":"Recordando una celebraci\u00f3n que se repite: M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Las fiestas del centenario de la Independencia<\/p>\n<p>Gerardo Mendive<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>A inicios del siglo XX el general Porfirio D\u00edaz y su gobierno percibieron en los pr\u00f3ximos festejos del centenario de la Independencia, la posibilidad de consolidar el sentimiento nacionalista y  la oportunidad de presumir los  avances modernizadores alcanzados. Hab\u00eda que demostrar al mundo civilizado que M\u00e9xico ya no respond\u00eda al estereotipo de pa\u00eds con grupos ind\u00edgenas reacios al trabajo, de costumbres b\u00e1rbaras y desprovistos de toda cultura. <\/p>\n<p>Con ese fin se repartieron invitaciones hasta en remotos lugares para que las representaciones extranjeras comprobaran in situ las modificaciones que colocaban a M\u00e9xico junto a las  naciones civilizadas. <\/p>\n<p>As\u00ed fue que, seg\u00fan Ricardo Orozco, representaciones de lugares muy distantes llegaron a la cita.<br \/>\nDiplom\u00e1ticos de treinta y un naciones se unieron al regocijo de M\u00e9xico. Veinte misiones especiales, tres delegaciones y un comisionado especial que, sumados a los diplom\u00e1ticos acreditados en el pa\u00eds, formaron un contingente numeroso [que] requiri\u00f3 de un ej\u00e9rcito de acompa\u00f1antes, traductores, servidumbre, guardaespaldas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Durante todo septiembre de 1910 se realizar\u00edan desfiles militares, ceremonias patri\u00f3ticas y bailes populares acordes con la celebraci\u00f3n. Muchas obras de beneficio social estar\u00edan a punto de inaugurarse para inicios de septiembre (aquellas que no lo estuvieran igual podr\u00edan inaugurarse, ya luego habr\u00eda tiempo de hacer los ajustes necesarios). Una lista no exhaustiva de las obras realizadas en este contexto, siempre de acuerdo con Orozco, debe incluir necesariamente<br \/>\nEl reloj de Pachuca, el mercado Hidalgo de Guanajuato, el Palacio Municipal de Ixmiquilpan, la escuela Miguel Ahumada y la Presa de ese mismo nombre en Guadalajara, el mercado de Cuernavaca, el Palacio municipal de C\u00f3rdoba, la Columna de la Independencia, el Hospital de la Casta\u00f1eda, el edificio de la Escuela Normal para Maestros, el Parque Balbuena, El Hemiciclo a Ju\u00e1rez, etc., [\u2026]. Pero otras mejoras fueron alumbrado el\u00e9ctrico, creaci\u00f3n de bibliotecas p\u00fablicas, kioscos, l\u00edneas de tranv\u00edas, portales, presas, diques, etc. Seg\u00fan los funcionarios de la Secretar\u00eda de Hacienda el costo de las celebraciones ascendi\u00f3 a mill\u00f3n y medio de pesos, que para entonces era una real fortuna.<\/p>\n<p>Una ceremonia solemne atrajo la mirada de todos los intelectuales de M\u00e9xico: la inauguraci\u00f3n de la Universidad Nacional de M\u00e9xico, hoy Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, el 22 de septiembre de 1910.<\/p>\n<p>Entre tanto ceremonial, protocolo y oropel algunos detalles podr\u00edan deslucir el entorno y no era cuesti\u00f3n de que lo m\u00e1s se viera opacado por lo menos; nos referimos a los numerosos  mendigos y desheredados que abundaban en las ciudades. No faltaron las voces que propusieran alternativas para limpiar la casa (cuando menos mientras duraran las celebraciones). Veamos lo que manifiesta el mismo Ricardo Orozco a ese respecto.<\/p>\n<p>El diario m\u00e1s influyente del pa\u00eds, El Imparcial, propuso que durante las festividades de septiembre se recogiera a todos los mendigos o ni\u00f1os de la calle a efecto de que no dieran \u201cmal aspecto\u201d ante los invitados. En respuesta do\u00f1a Sof\u00eda Osio de Landa, esposa del gobernador del Distrito Federal, form\u00f3 un comit\u00e9 de damas que presidi\u00f3 do\u00f1a Carmen Romero de D\u00edaz, para hacer un donativo de 5 mil trajes de color caqui, sombreros, zapatos, dulces, etc., para que los chicos lucieran bien vestidos. Asimismo, organizaron diversiones especialmente para los peque\u00f1os menesterosos. <\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de sus condiciones de vida, estaba mal vista la vestimenta de los grupos ind\u00edgenas (salvo a quienes participaron en los desfiles oficiales) en una evidente contradicci\u00f3n entre la recuperaci\u00f3n de la herencia ind\u00edgena y la exaltaci\u00f3n de su pasado, con las acciones encaminadas a la \u201cdesaparici\u00f3n simb\u00f3lica del indio\u201d. No era novedosa la confrontaci\u00f3n  entre gentes de calz\u00f3n y de raz\u00f3n (de pantalones). Para mejorar la imagen se impuls\u00f3 \u2013tal como lo describe Ver\u00f3nica Z\u00e1rate Toscano\u2013 un acelerado proceso de pantalonizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde finales de la octava d\u00e9cada del siglo XIX se busc\u00f3 [\u2026]  evitar que se hicieran muy notorios y da\u00f1aran las altas sensibilidades con su presencia f\u00edsica. As\u00ed, por ejemplo, se [dispuso] civilizarlos en su vestimenta al \u201cpantalonizarlos\u201d, imponiendo penas a quienes siguieran usando calz\u00f3n de manta [\u2026]. M\u00e1s adelante, con la visita de un secretario de Estado estadunidense, el gobierno de D\u00edaz \u201creparti\u00f3 gratuitamente 5 mil pantalones entre los indios de la ciudad. Se trataba de que el vestuario ind\u00edgena no hiriera la sensibilidad \u2018civilizada\u2019 del ilustre hu\u00e9sped\u201d. Estos actos de \u201cbeneficencia\u201d se repitieron cuando se form\u00f3 un comit\u00e9 de damas que reunir\u00eda fondos para adquirir vestuario decente para evitar que circularan por las calles \u201cmendigos o ni\u00f1os de la calle, a efecto de que no dieran mal aspecto ante los invitados\u201d. Y por si fuera poco, los responsables de las garitas recibieron la orden de impedir el acceso a Ciudad de M\u00e9xico a todo aquel que no vistiera pantalones.<\/p>\n<p>Este choque entre tradici\u00f3n y modernidad tambi\u00e9n se manifest\u00f3 en la oposici\u00f3n entre comida mexicana popular y la francesa refinada. Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez analiza esta polarizaci\u00f3n culinaria.<br \/>\nLa \u00e9poca del porfiriato fue tambi\u00e9n para la comida de M\u00e9xico una de sus \u00e9pocas m\u00e1s oscuras. En la coquinaria rein\u00f3 un ideal culinario franc\u00e9s al que se llam\u00f3 civilizado. Para ascender a \u00e9ste fue preciso que se regularan ciertas costumbres.  [\u2026]<\/p>\n<p>La cocina mexicana estuvo siempre a la sombra en fondas [\u2026] o en la intimidad de la casa pero no se exhibi\u00f3, de ninguna manera, como una cocina de la cual los privilegiados y el pueblo pudieran estar orgullosos. <\/p>\n<p>No es  dif\u00edcil adivinar cu\u00e1l se impondr\u00eda, en el contexto afrancesado de la administraci\u00f3n porfiriana,  a la hora de elegir qu\u00e9 servir en los banquetes del centenario. El mismo Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez aclara el punto. <\/p>\n<p>Incluso el m\u00e1ximo evento social de las postrimer\u00edas del porfiriato, los festejos del Centenario de la Independencia en 1910, y en su interior los llamados Banquetes del Centenario, fueron atendidos por [Sylvain] Dumont. [All\u00ed] no se sirvi\u00f3 cocina mexicana. S\u00f3lo se dieron tamales, barbacoa y atole durante los \u00e1gapes dados a la gente del pueblo. [\u2026] Para \u00e9stos s\u00ed eran apropiados el caldo, el arroz, el mole de guajolote, las enchiladas y los frijoles.<br \/>\nLa afrenta, tanto en su dimensi\u00f3n social como nacional, qued\u00f3 sembrada.<\/p>\n<p>Esta demostraci\u00f3n para  impresionar a propios y extra\u00f1os hubo que pagarla; Alberto Barranco Chavarr\u00eda realiza un inventario del derroche as\u00ed como el c\u00e1lculo aproximado  de la factura.<br \/>\nEl avituallamiento fue de esc\u00e1ndalo: 13 mil platos de servicio, mil 500 platones, mil saleros, 11 mil copas de diferentes tama\u00f1os, 20 mil 400 cubiertos de plata, 350 meseros o camareros, 16 primeros cocineros, 24 segundos y, por \u00faltimo, 60 ayudantes.<\/p>\n<p>\u201cPara hacer el consom\u00e9 y las salsas \u2013se asienta en el folleto Recuerdo gastron\u00f3mico del centenario\u2013, se van a emplear tres reses y tres terneras; para la sopa, cien tortugas de mar remitidas por las pesquer\u00edas de la isla de Lobos; mil 50 truchas salmonadas tra\u00eddas de Lerma.\u201d<br \/>\nAdem\u00e1s, se reclamaron dos mil filetes de res, 800 pollos para rissoler, 400 pavos, 10 mil huevos, 180 kilos de mantequilla, 600 latas de esp\u00e1rragos franceses, 90 de h\u00edgado de ganso, 400 de hongos, 300 de trufas, 200 de amaranto (crestas y mocos de pavo) y 400 latas de ch\u00edcharos, 60 kilos de almendras, 160 litros de crema y 380 de leche, 2 mil 700 lechugas, de las cuales solamente se utilizar\u00edan los cogotes, un furg\u00f3n de ferrocarril entero con toda clase de legumbres y diez toneladas de hielo. Adem\u00e1s, se compraron 240 cajas de jerez, 275 de Poully y otro tanto de Mouten Rotschild, 50 de champa\u00f1a Cordon Rouge, 250 de co\u00f1ac Martell y 700 de an\u00eds. La cuenta: 126 mil pesos.<\/p>\n<p>Es posible que en este entorno de autocomplacencia el gobierno haya subestimado el poder de la Revoluci\u00f3n en ciernes pues mientras esto suced\u00eda en la c\u00fapula del poder, debajo se cocinaban profundos descontentos contra el r\u00e9gimen porfirista, que llegaban hasta los actos conmemorativos. David Alfaro Siqueiros relata el primer golpe recibido como respuesta a su rebeld\u00eda:<\/p>\n<p>[\u2026] un d\u00eda, cuando se estaban preparando las festividades del centenario y hab\u00edan empezado a llegar ya diplom\u00e1ticos extranjeros [y a]l pasar por el costado norte de la Alameda, la avenida Hidalgo, frente a un hotel que se llamaba Lascur\u00e1in [\u2026] vi parado un elegant\u00edsimo carruaje con cocheros de librea [\u2026]. Los caballos, naturalmente de pura sangre, aquellos troncos gemelos impecables por el color y la alzada, que deten\u00edan a los transe\u00fantes para observarlos [\u2026]. Yo, que ten\u00eda entonces 14 a\u00f1os, me par\u00e9 delante de ellos para observarlos bien y despu\u00e9s, con voz casi imperceptible, casi con el simple movimiento de los labios y mirando fijamente al elegante cochero, le dije: \u201cMuera don Porfirio\u201d. El cochero, algo sorprendido me dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9?\u201d Y yo, con la misma voz atorada repet\u00ed: \u201cMuera don Porfirio\u201d. Entonces aquel miserable lacayo aristocratizado, [\u2026] con su elegante fuete me anim\u00f3 un chicotazo tan pavoroso en las nalgas que me fui dando gritos por toda la Alameda. Se acababa de producir mi primer sufrimiento por la causa.<\/p>\n<p>En ese entonces se  gestaba la primera revoluci\u00f3n del siglo XX. \u00bfCu\u00e1n advertidos de su inminencia estar\u00edan quienes se mov\u00edan en las altas esferas del poder? Tal vez no s\u00f3lo las delegaciones extranjeras se hayan cre\u00eddo esa belleza artificial resultante de la cosmetolog\u00eda social y el despliegue de una cuidadosa escenograf\u00eda que, tal como lo se\u00f1ala Alberto Barranco Chavarr\u00eda, incluy\u00f3 la instalaci\u00f3n de cincuenta mil foquitos para iluminar el Z\u00f3calo y m\u00e1s de treinta mil en la Alameda. Tanta iluminaci\u00f3n no ayud\u00f3 a ver claro lo que vendr\u00eda.<\/p>\n<p>Con el triunfo de la Revoluci\u00f3n se dar\u00edan cambios significativos en la cultura vigente y el concepto de \u201cpueblo\u201d.  Este proceso de revalorizaci\u00f3n condujo a que al inicio de la segunda d\u00e9cada del siglo XX \u2013de acuerdo con el comentario de Daniel Cos\u00edo Villegas citado por Ricardo P\u00e9rez Montfort\u2013 \u201cno hubo casa en que no apareciera una j\u00edcara de Olinal\u00e1, una olla de Oaxaca o un quexqueme chiapaneco\u201d. Y concluye afirmando: \u201cEn suma, el mexicano hab\u00eda descubierto a su pa\u00eds y, m\u00e1s importante, cre\u00eda en \u00e9l.\u201d Substancial transformaci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de que pueda circunscribirse a los sectores medios urbanos, pues en los populares, particularmente en los rurales, seguramente la identidad de lo mexicano haya tenido una presencia muy diferente.<\/p>\n<p>Este proceso har\u00e1 que la cocina mexicana abandone la clandestinidad. Antojitos, tortilla, mole y pulque experimentaron un r\u00e1pido ascenso social al ser reconocidos dentro de los platillos de la cultura nacional y, tal como se pod\u00eda esperar, tomaron su debida revancha. El desagravio oficial tuvo lugar en los festejos del centenario de la Consumaci\u00f3n de la Independencia en septiembre de 1921. \u201cEl mism\u00edsimo general Obreg\u00f3n \u2013se\u00f1ala P\u00e9rez Montfort\u2013 orden\u00f3 que el banquete principal  consistiera en sopa de tortilla, arroz a la mexicana y mole poblano, como un homenaje a la comida del pueblo.\u201d<\/p>\n<p>De las fiestas del centenario de la Independencia han pasado otros cien a\u00f1os y se aproximan los festejos del bicentenario. Muchas son las voces que se alzan preguntando si estamos como para festejar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las fiestas del centenario de la Independencia Gerardo Mendive La Jornada Semanal A inicios del siglo XX el general Porfirio D\u00edaz y su gobierno percibieron en los pr\u00f3ximos festejos del centenario de la Independencia, la posibilidad de consolidar el sentimiento nacionalista y la oportunidad de presumir los avances modernizadores alcanzados. 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