{"id":6367,"date":"2010-09-17T12:03:47","date_gmt":"2010-09-17T18:03:47","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/09\/17\/critica-a-cien-anos-de-soledad\/"},"modified":"2010-09-17T12:03:47","modified_gmt":"2010-09-17T18:03:47","slug":"critica-a-cien-anos-de-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6367","title":{"rendered":"Cr\u00edtica a \u00abCien A\u00f1os de Soledad\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La vida secreta de Gabo.<\/p>\n<p>Un An\u00e1lisis cr\u00edtico de Cien a\u00f1os de Soledad<\/p>\n<p>Dice Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez que los hombres tenemos tres vidas: la vida p\u00fablica, la vida privada y la vida secreta.<\/p>\n<p>Si hacemos caso de su libro de memorias Vivir para contarla, buena parte de la vida secreta de este escritor se encuentra cifrada en Cien a\u00f1os de soledad: los signos vitales de su escritura, sus rasgos de identidad, que se formaron durante los primeros ocho a\u00f1os de vida del novelista, est\u00e1n all\u00ed, en esa cr\u00f3nica del pueblo de Macondo, donde la desmesura es el santo y se\u00f1a de las cosas, donde la desmesura es parte de la vida secreta del escritor.<\/p>\n<p>Y no es para menos: en el m\u00edtico Macondo la realidad y los sue\u00f1os se entrecruzan y nos es revelada, en cada p\u00e1gina, la claridad del misterio que sostiene al mundo. Misterio que se repite en nombres y se acumula por generaciones.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n no ha conversado con el gitano Melqu\u00edades o se ha cruzado alguna vez, en la calle, con la belleza inhumana de Remedios? La vida secreta de Garc\u00eda M\u00e1rquez se encuentra en sus cuentos y novelas.<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo particular e inveros\u00edmil que establece, en silencio, con cada lector.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o se cumplen 40 de la aparici\u00f3n de Cien a\u00f1os de soledad, una de las novelas simb\u00f3licas del siglo XX.<\/p>\n<p>Aunque su autor ha dicho que tard\u00f3 23 a\u00f1os en escribir las 590 cuartillas escritas a doble espacio en papel ordinario, el verdadero origen del libro se encuentra en la infancia del novelista, donde m\u00e1s que vivir una vida triste o feliz en Aracataca, el ni\u00f1o Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez descubri\u00f3 que dispon\u00eda de un mundo propio y que pod\u00eda contarlo.<\/p>\n<p>En la p\u00e1gina 103 de sus memorias, escribe Garc\u00eda M\u00e1rquez que a sus cuatro a\u00f1os no podr\u00eda haber existido medio familiar m\u00e1s propicio para su vocaci\u00f3n que \u00bbaquella casa l\u00fan\u00e1tica\u00bb de su infancia por el car\u00e1cter de las numerosas mujeres que lo criaron.<\/p>\n<p>S\u00f3lo dos hombres habitaban la casa: su abuelo, que lo nutri\u00f3 con historias de generales y batallas sangrientas, y \u00e9l.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Gabriel, p\u00e1lido y ensimismado, ya contaba episodios de la vida diaria para llamar la atenci\u00f3n de los adultos y, para tener mayor efectividad, los aderezaba con \u00bbdetalles fant\u00e1sticos\u00bb.<br \/>\nEscrib\u00ed que la vida secreta de Garc\u00eda M\u00e1rquez se encuentra en el di\u00e1logo que establecen sus libros con los lectores porque es la \u00fanica manera en que logro explicarme el esc\u00e1ndalo que provoc\u00f3 la publicaci\u00f3n de Cien a\u00f1os de soledad.<\/p>\n<p>Antes de 1967 los lectores de Gabo eran apenas un pu\u00f1ado que no pasaba de mil, si nos atenemos a los tirajes de sus primeros libros.<\/p>\n<p>Pero a partir de la primera edici\u00f3n de Cien a\u00f1os de soledad, que fue de 8 mil ejemplares, la cosa cambi\u00f3 radicalmente. Cada mes se tiraron 10 mil ejemplares m\u00e1s, las filas en las librer\u00edas eran interminables y las traducciones se multiplicaron como los peces y los panes del evangelio.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hilos toc\u00f3 Garc\u00eda M\u00e1rquez con esa novela? \u00bfQu\u00e9 le dijo al lector ucraniano y de Sud\u00e1frica que los entusiasm\u00f3 tanto como al jud\u00edo neoyorquino, al \u00e1rabe afincado en Londres, al sueco o al lector chino?<\/p>\n<p>No es un pecado afirmar que ni Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez lo sabe. Seguramente \u00e9l fue el primer sorprendido con el \u00e9xito brutal de la novela.<\/p>\n<p>En 1967 la industria del libro era casi artesanal. No por sus formas de producci\u00f3n, sino porque a los libros los sosten\u00eda s\u00f3lo el \u00e1nimo de los lectores.<\/p>\n<p>El marketing no fabricaba famas. O no, por lo menos, en las proporciones de ahora (hoy existen escritores cuya obra principal es el marketing).<\/p>\n<p>Debemos agradecer a Garc\u00eda M\u00e1rquez que no haya escrito el tomo dos de Cien a\u00f1os de soledad, ni el tres ni el cuatro para ofrecernos una tetralog\u00eda, una saga por entregas. Pudo haberlo hecho y, seguramente, los libros se habr\u00edan vendido por miles.<\/p>\n<p>Prefiri\u00f3 escribir cosas distintas, como El amor en los tiempos del c\u00f3lera, Cr\u00f3nica de una muerte anunciada, El oto\u00f1o del patriarca o Noticia de un secuestro que, aunque no convocaron a lectores en masa como el m\u00edtico Cien a\u00f1os de soledad, s\u00ed ensancharon los d\u00edas de no escasos y agradecidos lectores.<\/p>\n<p>Es cierto, Cien a\u00f1os de soledad no es hijo de la generaci\u00f3n espont\u00e1nea como nos repiten no pocos cr\u00edticos o escritores. Forma parte de un coro, de toda una tradici\u00f3n literaria que en los a\u00f1os 60 sacudi\u00f3 a Hispanoam\u00e9rica inicialmente y, muy poco despu\u00e9s, al resto del mundo.<br \/>\nPero Cien a\u00f1os de soledad tambi\u00e9n es, y sobre todo, una obra \u00fanica, un cl\u00e1sico caribe\u00f1o cuyo santo y se\u00f1a ser\u00e1 siempre la sorpresa que provoque en cada nuevo lector.<\/p>\n<p>Javier Aranda Luna <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida secreta de Gabo. Un An\u00e1lisis cr\u00edtico de Cien a\u00f1os de Soledad Dice Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez que los hombres tenemos tres vidas: la vida p\u00fablica, la vida privada y la vida secreta. 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