{"id":6433,"date":"2010-10-10T09:24:58","date_gmt":"2010-10-10T15:24:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/10\/10\/recordando-a-carlos-monsivais\/"},"modified":"2010-10-10T09:24:58","modified_gmt":"2010-10-10T15:24:58","slug":"recordando-a-carlos-monsivais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6433","title":{"rendered":"Recordando a Carlos Monsivais"},"content":{"rendered":"<p>PALABRAS PARA MONSI EN JALAPA<\/p>\n<p>Hugo Gutierrez  Vega<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>Son tantas y tan ricas en contenido y forma las facetas de la vida y de la obra de Carlos Monsiv\u00e1is, que me obligan a limitarme al comentario y a la celebraci\u00f3n de su paso por esta tierra golpeada y degradada por el hombre y por la madrastra naturaleza que prepara, cada vez con mayor ensa\u00f1amiento, sus retorcidas venganzas (si estuviera presente en este recinto nuestro cronista mayor, ya nos hubi\u00e9ramos lanzado a decir a dos voces algunos fragmentos desolados del poema eje de nuestro siglo XX, \u201cMuerte sin fin\u201d, de Gorostiza).<\/p>\n<p>Para ordenar las ideas que se me vienen en tumulto y evitar que la emoci\u00f3n me obligue a caer en un sentimentalismo que Carlos no me perdonar\u00eda, enumerar\u00e9 los aspectos de su vida y de su obra que me interesa comentar y compartir con ustedes.<\/p>\n<p>1. Carlos Monsiv\u00e1is es, sin lugar a dudas, el m\u00e1s acucioso analista de nuestras realidades culturales. Algunos de los personajes virreinales, Cervantes de Salazar, Bernardo de Balbuena, Alegre, Land\u00edvar, Clavijero; los intelectuales de la reforma, Alfonso Reyes, Samuel Ramos, Salvador Novo y Octavio Paz, le entregaron la estafeta de los estudios culturales sobre nuestro pa\u00eds y \u00e9l cubri\u00f3 su trecho del viaje con enorme talento e incomparable ingenio. Su curiosidad era constante y se asom\u00f3 a los secretos y a las realidades m\u00e1s rec\u00f3nditas de eso que los demagogos llaman \u201cnuestro ser nacional\u201d. No desde\u00f1\u00f3 ninguna de las marcas y peculiariades del rostro del pa\u00eds. Desde la m\u00e1s humilde, entra\u00f1able y p\u00edcara carpa de barrio, hasta el esplendor del art d\u00e9co azteca y maya de nuestro Palacio de Bellas Artes tan amado por los capitalinos, tanto en sus aristas kitsch como en su apabullante originalidad, fueron los terrenos por los que Carlos transit\u00f3 y analiz\u00f3 con rigor acad\u00e9mico (hablo de la academia callejera, la de Wolfe, Vidal y Mailer, no la de los engolados herr professor), sentido del humor y, sobre todo, esp\u00edritu democr\u00e1tico a prueba de todas las tentaciones del elitismo al que le daban derecho a pertenecer su enorme inteligencia, su erudici\u00f3n viva y actuante, su prosa inimitable y eso que Octavio Paz llam\u00f3 \u201cocurrencias\u201d en una pol\u00e9mica memorable, y que no es otra cosa sino genialidad, capacidad de observaci\u00f3n y de interpretaci\u00f3n combinadas con un esp\u00edritu solidario y una actitud de goce leg\u00edtimo y profundo de los alimentos terrenales y de los frutos de la inteligencia.<\/p>\n<p>2. Otro de sus grandes amores fue el cine. En su temporada londinense vimos todo lo que era necesario ver, gozamos con los Marx, Laurel y Hardy, el cine mudo, el neorrealismo italiano, Ford, Lubitsch (To Be or Not to Be fue nuestra fuente de citas y de carcajadas estruendosas), Wajda (Sergio Pitol fue nuestro gu\u00eda por los vericuetos del cine sovi\u00e9tico, polaco y h\u00fangaro. Recuerdo c\u00f3mo nos deslumbr\u00f3 la pel\u00edcula de Wajda sobre las guerras napole\u00f3nicas, Cenizas, y veo las arduas colinas del cuerpo desnudo de Beata Tyszkiewicz tendida en la alfombra del palacio rodeado de robles y abedules); Visconti, todo Visconti; Fellini, todo Fellini; Billy Wyler, Welles, Greta Garbo, la Dietrich, Jannings y m\u00e1s y m\u00e1s y m\u00e1s. Conoc\u00eda el cine mexicano hasta sus m\u00e1s tenebrosos y est\u00fapidos rincones. Lo gozaba y admiraba. Son notables sus ensayos sobre los mitos creados por una industria que, en sus mejores tiempos, fue la m\u00e1s poderosa e influyente de Am\u00e9rica Latina. Mar\u00eda F\u00e9lix, Dolores del R\u00edo, el insufrible y admirado Jorge Negrete, el clamorosamente popular en vida y en su funeral, Pedro Infante; Pedro Armend\u00e1riz, el primer Cantinflas, Joaqu\u00edn Pardav\u00e9, Tin Tan, Miguel Incl\u00e1n, Emma Rold\u00e1n, Bu\u00f1uel, el Indio Fern\u00e1ndez, fueron algunos de los personajes m\u00edticos analizados por el infatigable cronista que, adem\u00e1s del cine, entr\u00f3 a los terrenos de la pol\u00edtica (su recuento semanal de torpezas, iracundias, platitudes, tonter\u00edas, picard\u00edas y otras barbaridades, nos hizo re\u00edr o provoc\u00f3 nuestra ira, llevando como bandera el inefable verso de Aguirre Fierro, \u201cPor mi madre, bohemios\u201d); la m\u00fasica popular y sus mitos, la vida nocturna con sus salones y cabarets emblem\u00e1ticos, as\u00ed como los desastres naturales y los provocados por la corrupci\u00f3n y la ineptitud de una clase pol\u00edtica en pleno proceso de descomposici\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Recuerdo el ensayo de Carlos sobre la poes\u00eda de Robert Lowell en la edici\u00f3n de Material de lectura, sus recuentos de poes\u00eda mexicana, sus ensayos y pr\u00f3logos sobre el tema, su incansable amor por la poes\u00eda de todos los pa\u00edses y de todas las patrias que son la lengua, como afirmaba Pessoa. Creo que Carlos era uno de los mejores lectores de poes\u00eda que conoc\u00ed en mi ya larga y ahora medio destartalada existencia.<\/p>\n<p>No le hagamos homenajes. No los necesita. Aqu\u00ed est\u00e1 sentado al fondo del sal\u00f3n escuchando nuestros ditirambos y muerto de risa. No puedo evitar llorarlo, pues fue mi hermano querido y respetado. Respetemos su humor y su alegr\u00eda de vivir, su esp\u00edritu solidario y su defensa de todas las causas justas y buenas y&#8230; me callo, Carlos, pues ya estoy escuchando tus comentarios sobre la sensibler\u00eda que amenaza con acogotarme. Al final, Carlos, para ti y para todos, tarde o temprano, \u201cel resto es silencio\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PALABRAS PARA MONSI EN JALAPA Hugo Gutierrez Vega La Jornada Semanal Son tantas y tan ricas en contenido y forma las facetas de la vida y de la obra de Carlos Monsiv\u00e1is, que me obligan a limitarme al comentario y a la celebraci\u00f3n de su paso por esta tierra golpeada y degradada por el hombre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-6433","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6433","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6433"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6433\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6433"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6433"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6433"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}