{"id":6459,"date":"2010-10-20T12:16:00","date_gmt":"2010-10-20T18:16:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/2010\/10\/20\/baudelaire-y-las-flores-del-mal\/"},"modified":"2010-10-20T12:16:00","modified_gmt":"2010-10-20T18:16:00","slug":"baudelaire-y-las-flores-del-mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6459","title":{"rendered":"Baudelaire y \u00abLas Flores del mal\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>Baudelaire y Las flores del mal<\/p>\n<p>Andreas Kurz<\/p>\n<p>La vida de Las flores del mal comienza de manera titubeante. El 25 de junio de 1857, los cien poemas originales de la colecci\u00f3n aparecen por primera vez como libro. Se trata de cincuenta y dos poemas in\u00e9ditos y cuarenta y ocho publicados anteriormente en revistas diversas. S\u00f3lo algunos meses despu\u00e9s del proceso contra Madame Bovary, Baudelaire tiene que enfrentarse a un juzgado. A diferencia del novelista Flaubert, el poeta y su libro salen mal del asunto: multado aqu\u00e9l, mutilado \u00e9ste. Seis poemas tienen que retirarse de la edici\u00f3n original, otros siete evitaron el mismo destino gracias a las sutiles estrategias del abogado de Baudelaire. Los trece textos hab\u00edan sido acusados de blasfemia (cuatro) y por atentar contra la moral p\u00fablica francesa (nueve). En 1861 se publica lo que podr\u00eda llamarse la versi\u00f3n definitiva de Las flores del mal, aunque sin los seis poemas sentenciados e incluyendo otros textos editados, es decir, censurados. <\/p>\n<p>El poemario, hoy d\u00eda el icono de la modernidad, lectura obligatoria en las preparatorias europeas y parte esencial de la erudici\u00f3n burguesa, nace como libro non grato.<\/p>\n<p>Victor Hugo, a pocos meses de la primera publicaci\u00f3n, manda una carta entusiasta a Baudelaire, en la que da la bienvenida al gran mundo literario a Las flores del mal, les predice, sentado a su cuna, la inmortalidad. <\/p>\n<p>Felicita a su joven compa\u00f1ero de pluma por haber sido condenado por la justicia de Napole\u00f3n iii. En 1857, Hugo es el dios literario de Francia y Europa: un autor inc\u00f3modo a veces, exiliado a ra\u00edz de sus posiciones pol\u00edticas inconformes, pero aceptado y bien ubicado dentro de una est\u00e9tica rom\u00e1ntica que hab\u00eda empezado a caducar sin que sus representantes franceses se dieran cuenta.<br \/>\nEl 13 de julio, todav\u00eda antes del proceso, Flaubert hab\u00eda mandado otra felicitaci\u00f3n a Baudelaire: \u00abUsted ha encontrado la manera de rejuvenecer el romanticismo. <\/p>\n<p>Lo que me gusta sobre todo en su libro es el predominio del Arte. Usted resiste como el m\u00e1rmol y penetra como la niebla de Inglaterra.\u00bb El representante m\u00e1s renombrado del romanticismo franc\u00e9s y el iniciador del realismo franc\u00e9s insisten en aspectos extra-literarios para evaluar el poemario. Hugo no puede, ni quiere, esconder su satisfacci\u00f3n por un texto que revela, a m\u00e1s tardar en el transcurso del proceso, es decir, en un ambiente que no pertenece al libro, la impresionante hipocres\u00eda y estulticia de la alta sociedad en el Imperio de Luis Napole\u00f3n. <\/p>\n<p>Flaubert, por otro lado, parece enga\u00f1arse a s\u00ed mismo. Elogia el arte puro, pero, a la vez, usa met\u00e1foras que se conectan mucho m\u00e1s con la funci\u00f3n social del arte \u2013 resiste a la estupidez e incomprensi\u00f3n, e influye de manera suave en su entorno\u2013 que con una est\u00e9tica l\u2019art pour l\u2019art.<br \/>\nBaudelaire grita en vano cuando proyecta un prefacio para Las flores del mal en el que se niega, parad\u00f3jicamente, el valor de los prefacios. No quiere escribir sobre el porqu\u00e9 y c\u00f3mo ha hecho su libro, ya que ser\u00eda una tarea superflua: una parte del p\u00fablico ya lo sabe, la otra nunca lo entender\u00e1. <\/p>\n<p>Grita en vano cuando instruye a su abogado acerca de la sem\u00e1ntica de la palabra \u00abmoral\u00bb; instrucciones que, para la suerte del poeta, el abogado no tomar\u00e1 en cuenta: \u00abHay muchas morales. Hay la moral positiva y pr\u00e1ctica, a la que todo el mundo debe obedecer. Pero hay la moral de las artes. \u00c9sta es muy diferente, y desde el comienzo del mundo las artes as\u00ed lo han demostrado.\u00bb Hab\u00eda gritado en vano seis a\u00f1os antes de publicar Las flores del mal, en un art\u00edculo publicado en La Semaine Th\u00e9\u00e2trale.<\/p>\n<p> En \u00e9l Baudelaire afirma categ\u00f3ricamente la soberana independencia de un arte que no debe pertenecer a ninguna escuela, ni ideolog\u00eda, ya que \u00abla una predica la moral burguesa y la otra la moral socialista. El arte, por ese hecho, se convierte en una cuesti\u00f3n de propaganda\u00bb. Y eso nunca. Baudelaire encuentra en este texto una f\u00f3rmula que anticipa las ideas de Oscar Wilde, aunque al rev\u00e9s: \u00ab\u00bfEs \u00fatil el arte? S\u00ed. \u00bfPor qu\u00e9? Porque es el arte.\u00bb <\/p>\n<p>El arte es el arte es el arte, no tiene nada que ver con el mundo. La moral establecida por convenciones sociales e hist\u00f3ricas es el criterio menos adecuado para juzgarlo. La est\u00e9tica baudelairiana cambiar\u00e1, se matizar\u00e1, eventualmente encontrar\u00eda su versi\u00f3n definitiva en El pintor de la vida moderna. La base de esta est\u00e9tica, no obstante, es inmutable y ha sido definida varios a\u00f1os antes de Las flores del mal.<\/p>\n<p>Mas Baudelaire grita en vano. Ni siquiera sus dos contempor\u00e1neos mejor preparados para evaluar justamente el poemario son capaces de renunciar por completo a la interpenetraci\u00f3n del nefasto mundo convencional con el luminoso mundo del arte que no acepta convenciones. <\/p>\n<p>Mucho menos nosotros, lectores modernos, los que hemos le\u00eddo a los autores que predican el libro como realidad aparte, el nebuloso Barthes, el estricto Todorov, el arrogante Derrida, el eruditamente c\u00ednico (\u00bfo c\u00ednicamente erudito?) Genette; mucho menos nosotros somos capaces de abstraer la literatura, aunque construyamos a diario nuestros castillos en el aire y sigamos creyendo en caballeros andantes y Dulcineas encantadas. \u00bfBaudelaire s\u00ed pod\u00eda?<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil y c\u00f3modo responder: claro que no. Veamos dos de los poemas m\u00e1s famosos de la colecci\u00f3n, \u00abEl albatros\u00bb y \u00abCorrespondencias\u00bb, el segundo y el cuarto textos de Las flores del mal contenidos en Spleen e ideal. Unos marineros capturan al p\u00e1jaro majestuoso, el rey del aire. Una vez sobre el barco pierde toda su elegancia: \u00abLui, nagu\u00e8re si beau, qu\u2019il est comique et laid!\u00bb (\u00ab\u00c9l, antes tan bello, \u00a1qu\u00e9 rid\u00edculo y feo es ahora!\u00bb). <\/p>\n<p>Baudelaire, en este caso, no quiere dejar dudas acerca del simbolismo del poema. En la \u00faltima estrofa lo explica: \u00abLe Po\u00e8te est semblable au prince des nu\u00e9es\/ Qui hante la temp\u00eate et se rit de l\u2019archer;\/ Exil\u00e9 sur le sol au milieu des hu\u00e9es,\/ Ses ailes de g\u00e9ant l\u2019emp\u00eachent de marcher.\u00bb (\u00abEl Poeta se asemeja al pr\u00edncipe de las nubes,\/ El que dom\u00f3 la tempestad y se ri\u00f3 del arquero;\/ Pero exiliado en la tierra, donde las carcajadas,\/ Sus alas de gigante obstaculizan su caminar.\u00bb) La sensibilidad art\u00edstica es un espect\u00e1culo hermoso y digno. <\/p>\n<p>Mas s\u00f3lo de lejos. Cuando el artista entra en contacto con el mundo cotidiano, fracasa de manera grotesca. No obstante, el contacto es inevitable. El proceso contra Las flores del mal puede leerse como una tragic\u00f3mica ejemplificaci\u00f3n del poema. Baudelaire quiere hacer arte, y s\u00f3lo arte; la hip\u00f3crita moral del Segundo Imperio, un verdadero pueblo de Potemkin que esconde la cara de Nana carcomida por la viruela, funge como arquero y ata al poeta a este mundo. Lo expreso de manera m\u00e1s acad\u00e9mica: las circunstancias sociales y pol\u00edticas generan al artista; el famoso campo social inventado por Pierre Bourdieu es m\u00e1s fuerte que el campo puro del arte.<\/p>\n<p>En el soneto \u00abCorrespondencias\u00bb, Baudelaire insin\u00faa una est\u00e9tica que, a\u00f1os m\u00e1s tarde, se convertir\u00e1 en El pintor de la vida moderna, en una teor\u00eda completa, tanto est\u00e9tica como \u00e9tica. Todo est\u00e1 en la naturaleza: significados que esperan una sensibilidad que sea capaz de descifrarlos. Lo m\u00e1s nimio y vulgar puede referirse a un conocimiento que la filosof\u00eda busca en vano desde hace milenios. <\/p>\n<p>Lo sucio, la violencia, el sexo que satisface instintos bestiales, la enfermedad, forman, por supuesto, parte de las posibles correspondencias, como tambi\u00e9n la belleza y el amor. Con ello Baudelaire no formula, como a veces se cree, una est\u00e9tica de lo feo, sino \u00abs\u00f3lo\u00bb recurre a una muy antigua teor\u00eda pante\u00edsta que hab\u00eda sido retomada por Pico della Mirandola en el siglo xv, los primeros rom\u00e1nticos alemanes alrededor de 1800 y, finalmente, por Edgar Allan Poe, el \u00eddolo po\u00e9tico de Baudelaire. Si Dios crea al hombre a su semejanza, entonces Dios debe encontrarse en el hombre. Es m\u00e1s: lo que el hombre \u00abcrea\u00bb debe reflejar a Dios, ya que nada de lo que se encuentra en este mundo puede ser esencialmente diferente a Dios. Dos consecuencias deduce Baudelaire de esta teor\u00eda:<\/p>\n<p>1. La poes\u00eda debe abrirse. Los temas grandes e ideales, la naturaleza en el sentido rom\u00e1ntico m\u00e1s trillado, caducan tarde o temprano. Una prostituta enferma representa tanto el ideal y lo inalcanzable, como la flor azul de Novalis. Baudelaire describe una carro\u00f1a y recurre a met\u00e1foras er\u00f3ticas y crom\u00e1ticas para transmitir al lector la idea de una fealdad abyecta que, potencialmente, es belleza y placer: \u00abLes jambes en l\u2019air, comme une femme lubrique,\/ Br\u00fblante et suant les poisons,\/ Ouvrait d\u2019une fa\u00e7on nonchalante et cynique\/ Son ventre plein d\u2019exhalaisons.\u00bb (\u00abLas piernas abiertas, como una mujer lujuriosa,\/ Fermentando y sudando los venenos,\/ abri\u00f3 descuidada y c\u00ednicamente\/ su vientre lleno de exhalaciones.\u00bb) Baudelaire sabe que el poeta est\u00e1 ligado a la tierra, a este mundo. Sabe que la inspiraci\u00f3n divina no existe, que escribir es un trabajo cotidiano y, a veces, mon\u00f3tono y frustrante. Gustave Flaubert aprende dolorosamente la misma lecci\u00f3n; para el novelista la escritura se convierte en tortura. Ambos tienen que percatarse de la paradoja del arte por el arte, cuyos temas pertenecen a un entorno infestado por estupidez, hipocres\u00eda y vicio. La forma \u2013la met\u00e1fora deliberada y la oraci\u00f3n intelectualmente penetrada\u2013 es arte, pero el arte tiene contenido y \u00e9ste vuelve a ligarlo a la tierra.<\/p>\n<p>2. La poes\u00eda siempre es popular, por lo menos en su n\u00facleo. El lector de un poema podr\u00eda tener la misma capacidad de descifrar las correspondencias que su creador. El que muchas veces no pueda, o no quiera, habla mal del lector, no del poema. Baudelaire no conocer\u00e1 \u00abUn golpe de dados\u00bb, tampoco la poes\u00eda enigm\u00e1tica de Val\u00e9ry, ni los experimentos formales de las vanguardias europeas y americanas. No dudo que, si los hubiera conocido, habr\u00eda cre\u00eddo en la necesidad de entenderlos. Los poemas tratan de algo, hasta la p\u00e1gina en blanco trata de algo. La poes\u00eda moderna no se caracterizar\u00eda por su hermetismo, s\u00f3lo agudizar\u00eda el sentido para las correspondencias. El lector podr\u00eda ser capaz de esta misma agudeza. \u00bfLo somos?<\/p>\n<p>Los jueces de Baudelaire fueron malos lectores. Prohibieron un texto como \u00abLesbos\u00bb que habla de una sexualidad sin procreaci\u00f3n, \u00a1y la condena! Permitieron, entre muchos otros, \u00abDon Juan en el infierno\u00bb, una obra formalmente intachable que postula el cinismo y el orgullo del individuo como valores superiores a cualquier sistema religioso y\/o paternalista. Los malos lectores destruyen (destruimos) el arte po\u00e9tico, porque act\u00faan (actuamos) como la pornograf\u00eda que desnuda la desnudez y la convierte en imagen concreta, en cosa de este mundo, es decir, le imponen un momento hist\u00f3rico-social concreto. Me qued\u00f3 en la memoria una frase de Kurtz (Marlon Brando) en Apocalipsis ahora: \u00abEnse\u00f1an a sus hijos a echar napalm sobre los amarillos, pero les proh\u00edben pintar la palabra fuck sobre sus aviones.\u00bb Los censores de Las flores del mal prohibieron a Baudelaire escribir sobre el amor lesbiano, pero se dejaron convencer de que \u00abPadre adoptivo de los que, en su negra c\u00f3lera,\/ Dios Padre ha expulsado del para\u00edso terrestre,\/\/ O Satan\u00e1s, ten piedad con mi larga miseria\u00bb no son versos blasfemos. Lo acusaron en nombre de una moral que mandar\u00e1 a un Bazaine a M\u00e9xico y, m\u00e1s tarde a\u00fan, condenar\u00e1 a un Alfred Dreyfus. Me temo que los lectores actuales no hagamos m\u00e1s justicia a Las flores del mal si no queremos ver en ellas lo \u00fanico que importa: la belleza otorgada a un contenido desconcertante \u2013somos miserables y vivimos sin moral.<\/p>\n<p>Baudelaire se alejar\u00e1 cada vez m\u00e1s del p\u00fablico. \u00c9l tampoco pod\u00eda abstraer la literatura. El proceso que mutil\u00f3 hace 150 a\u00f1os el libro que inaugura nuestra modernidad se lo hab\u00eda demostrado claramente. El arte puede ser s\u00f3lo arte y nada m\u00e1s que arte \u00abanywhere out of the world\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Baudelaire y Las flores del mal Andreas Kurz La vida de Las flores del mal comienza de manera titubeante. El 25 de junio de 1857, los cien poemas originales de la colecci\u00f3n aparecen por primera vez como libro. Se trata de cincuenta y dos poemas in\u00e9ditos y cuarenta y ocho publicados anteriormente en revistas diversas. 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