{"id":6614,"date":"2010-11-20T11:07:46","date_gmt":"2010-11-20T17:07:46","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6614"},"modified":"2010-11-20T11:07:46","modified_gmt":"2010-11-20T17:07:46","slug":"un-20-de-noviembre-de-1910","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6614","title":{"rendered":"Un 20 de Noviembre de 1910"},"content":{"rendered":"<div>El \u00e1guila y el sol<\/div>\n<div>(Genealog\u00eda de la rebeli\u00f3n, pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n)<\/div>\n<p>Adolfo Gilly<\/p>\n<p>La Jornada.<\/p>\n<div id=\"article-text\">\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2010\/11\/20\/fotos\/004a1pol-1.jpg\" alt=\"Foto\" \/><\/div>\n<div><em>\u00a0<\/em><\/div>\n<\/div>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2010\/11\/20\/fotos\/004a1pol-2.jpg\" alt=\"Foto\" \/>\u00a0<\/div>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\/2010\/11\/20\/fotos\/004a1pol-3.jpg\" alt=\"Foto\" \/>\u00a0<\/div>\n<div>\n<p><em>1. La repetici\u00f3n, o el eterno retorno de la revuelta <\/em><\/p>\n<div>Durante un siglo la historia de M\u00e9xico fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la revoluci\u00f3n de Independencia en 1810, la Revoluci\u00f3n Mexicana en 1910.<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy el M\u00e9xico institucional celebra las dos revoluciones y sus cambios pol\u00edticos. Olvida, oculta o deja en la penumbra del pasado a las rebeliones que les dieron cuerpo y destino. \u00c9stas, a diferencia de las revoluciones y sus programas, no so\u00f1aban con instituciones y pol\u00edticas. Nom\u00e1s quer\u00edan justicia.<\/p>\n<p>Las dos revoluciones, a un siglo de distancia entre una y otra, fueron por supuesto diferentes. La de 1810 se propon\u00eda la independencia de M\u00e9xico del poder colonial, cuando las guerras y las invasiones napole\u00f3nicas hab\u00edan puesto en crisis a Espa\u00f1a y su inmenso imperio americano. La de 1910 se propuso en su inicio una trasformaci\u00f3n democr\u00e1tica del r\u00e9gimen pol\u00edtico. En \u00e9ste la oligarqu\u00eda terrateniente hab\u00eda consolidado su poder y su riqueza a trav\u00e9s del despojo de tierras y aguas a las comunidades y pueblos agrarios y la inserci\u00f3n de M\u00e9xico en el luciente mercado mundial de la <em>Belle \u00c9poque. <\/em><\/p>\n<p>Ambas revoluciones, cada una en su tiempo, cambiaron la estructura del Estado y sus instituciones pol\u00edticas. Pero ambas preservaron intacta la fractura sobre la cual se hab\u00eda fundado M\u00e9xico desde la Conquista: la l\u00ednea de fractura racial que la Rep\u00fablica siempre se neg\u00f3 a reconocer en sus leyes, pero nunca abandon\u00f3 en sus pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>En uno de los lados de esa l\u00ednea, el de abajo, se gestaron y organizaron las rebeliones sin las cuales ninguna revoluci\u00f3n es posible. En el otro lado, el de arriba, se fueron formando los programas y las conspiraciones que llevaron a las rupturas en el r\u00e9gimen pol\u00edtico que trasforman a las rebeliones en revoluciones.<\/p>\n<p>As\u00ed M\u00e9xico conoci\u00f3 en un siglo, entre 1810 y 1910, dos revoluciones. Pero despu\u00e9s de la primera, entre ambas se sucedieron incontables rebeliones ind\u00edgenas, grandes y peque\u00f1as, todas ellas por antiguas demandas negadas por el r\u00e9gimen republicano: tierra, justicia, derechos y libertades; todas llevando en su n\u00facleo una antigua demanda inmaterial: el fin de la humillaci\u00f3n, la dignidad de cada uno y de todos como esencia de la relaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>En su sustancia corporal la revoluci\u00f3n de Independencia de 1810 hab\u00eda sido una extensa rebeli\u00f3n de los pueblos y comunidades indias en defensa de sus derechos comunales, su modo de existir y sus mundos de la vida, que las reformas borb\u00f3nicas en el orden colonial les arrebataban desde la segunda mitad del siglo XVIII.\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed lo documentan tantos cuantos han excavado en los archivos las razones, los motivos y los modos de los pueblos insurrectos. As\u00ed lo dibujaba en un escorzo Octavio Paz, a la mitad del siglo XX, en <em>El laberinto de la soledad: <\/em><\/p>\n<p>La guerra de Independencia fue una guerra de clases y no se comprender\u00e1 bien su car\u00e1cter si se ignora que, a diferencia de lo ocurrido en Suram\u00e9rica, fue una revoluci\u00f3n agraria en gestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cambio resultante en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica del pa\u00eds \u2013Independencia y Rep\u00fablica\u2013 pas\u00f3 el poder a la nueva elite dominante criolla, blanca, culta y propietaria. Pero poco o nada cambi\u00f3 en el contenido y las formas de la dominaci\u00f3n contra la cual se hab\u00edan rebelado los pueblos indios y campesinos de M\u00e9xico. El dominio criollo incluso desmantel\u00f3 derechos consuetudinarios de los pueblos.<sup>1<\/sup> Poco o nada cambi\u00f3, para los indios, en la sustancia de la humillaci\u00f3n como rasgo constitutivo de la dominaci\u00f3n racial de los antiguos y los nuevos se\u00f1ores de la tierra.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed rebeli\u00f3n y revoluci\u00f3n bifurcaron sus caminos, sus contenidos y sus significados.<\/p>\n<p>El resultado fue que esa <q>\u201cguerra de clases\u201d<\/q>, esa <q>\u201crevoluci\u00f3n agraria en gestaci\u00f3n\u201d<\/q>, se prolong\u00f3 a lo largo del siglo XIX en la lucha soterrada o abierta de los pueblos indios para defender sus tierras, sus mundos y sus vidas del despojo material y la opresi\u00f3n racial bajo el r\u00e9gimen republicano. Era una guerra india intermitente, dispersa, sin centro ni periferia, que a fines del siglo XIX se agudiz\u00f3 y en 1910 estall\u00f3 en una nueva revoluci\u00f3n agraria, la que se conoce como Revoluci\u00f3n Mexicana.<\/p>\n<p>Esta Revoluci\u00f3n de 1910, tan diversa en sus inicios y en sus prop\u00f3sitos de aquella otra, la de Independencia, vivi\u00f3 la misma dicotom\u00eda. Pero ahora \u00e9sta se present\u00f3 n\u00edtida, aguda y encarnada en programas y ej\u00e9rcitos diferentes dentro de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una fue la rebeli\u00f3n de las comunidades y los campesinos del norte y del sur que se hizo revoluci\u00f3n del pueblo en los ej\u00e9rcitos de Emiliano Zapata y de Pancho Villa. Otra fue la revoluci\u00f3n pol\u00edtica de los jefes y dirigentes liberales que culmin\u00f3 en la Constituci\u00f3n de 1917 y en los sucesivos gobiernos mexicanos desde 1920, una vez derrotados los campesinos en armas y absorbidas sus rebeld\u00edas radicales en reformas agrarias y democr\u00e1ticas legales.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Las proclamas y los objetivos pol\u00edticos de las elites dirigentes de las dos revoluciones eran tambi\u00e9n diferentes, tanto como lo era la naci\u00f3n que cada una de ellas imaginaba. Pero las acciones de las partidas de campesinos indios sublevadas al llamado de esas proclamas eran en cambio sorprendentemente similares. Un siglo despu\u00e9s, los m\u00e9todos de acci\u00f3n \u2013el repertorio de confrontaci\u00f3n, seg\u00fan el lenguaje de otros historiadores\u2013 se repet\u00edan.\u00a0<\/p>\n<p>Eric Van Young, en <em>La otra rebeli\u00f3n,<\/em><em><sup>2<\/sup><\/em><em> <\/em>describe el patr\u00f3n de conducta de los rebeldes de la guerra de Independencia cuando tomaban una poblaci\u00f3n:<\/p>\n<p>Invariablemente echaban las mercanc\u00edas a la calle o a la plaza para que la gente del pueblo se las llevara, dinero y ganado lo guardaban para s\u00ed, liberaban a los prisioneros de las c\u00e1rceles y secuestraban a los espa\u00f1oles y a los oficiales blancos de la localidad.<\/p>\n<p>Felipe \u00c1vila, en <em>Entre el porfiriato y la revoluci\u00f3n, <\/em>refiere lo que sucedi\u00f3 desde los inicios de la revoluci\u00f3n mexicana, en 1911, en los territorios zapatistas:<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>enfrentamientos armados, tomas de poblaciones, saqueos, quema de oficinas y archivos p\u00fablicos, imposici\u00f3n de pr\u00e9stamos, liberaci\u00f3n de presos y ejecuci\u00f3n de autoridades, comerciantes, empleados de haciendas y f\u00e1bricas, y de residentes extranjeros.<\/p>\n<p>Esta <q>\u201cviolencia plebeya\u201d<\/q>, como la llama \u00c1vila, era descrita por la prensa de la \u00e9poca como <q>\u201cviolencia india\u201d<\/q>. Aunque este uso del t\u00e9rmino <q>\u201cindio\u201d<\/q> ven\u00eda cargado de contenido racista, en los hechos dec\u00edan verdad: la revoluci\u00f3n zapatista de 1911 en su ra\u00edz agraria, en la composici\u00f3n de su tropa y de sus dirigentes y en sus acciones era en lo esencial una revuelta de los indios, aun cuando en las proclamas y los programas de sus jefes nacionales la revoluci\u00f3n iniciada en 1910 fuera una revoluci\u00f3n pol\u00edtica democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Si a un siglo de distancia proclamas, programas y fines de los dirigentes de las revoluciones de 1810 y 1910 eran tan diversos, \u00bfde d\u00f3nde viene la extra\u00f1a repetici\u00f3n de los gestos y las acciones de los protagonistas de las dos rebeliones, los pueblos indios de M\u00e9xico?<\/p>\n<p>Es que las imaginaciones de aquellos jefes respond\u00edan a una <em>pol\u00edtica <\/em>renovada con los tiempos y sus circunstancias, una pol\u00edtica a la cual identificaban muchas veces con la palabra <q>\u201cprogreso\u201d<\/q>. En cambio los modos de estos otros, su <q>\u201cviolencia plebeya\u201d<\/q>, proven\u00edan de una <em>genealog\u00eda <\/em>trasmitida por las generaciones sucesivas como experiencia y como herencia inmaterial: sentimientos, maneras de estar juntos, imaginaciones, costumbre, mundos de la vida.<\/p>\n<p>Los programas de las elites revolucionarias apuntaban hacia una sociedad y una organizaci\u00f3n pol\u00edtica <em>futuras. <\/em>Los gestos, las acciones, los m\u00e9todos de lucha de los pueblos ind\u00edgenas respond\u00edan a los agravios, las humillaciones, los despojos sufridos por ellos y sus ancestros en el <em>pasado <\/em>y se nutr\u00edan de esas experiencias heredadas y repetidas hasta el presente de sus propias vidas.<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n surge de ese pasado y de \u00e9l toma sus razones, sus motivos y sus m\u00e9todos. Es herencia y es genealog\u00eda. La revoluci\u00f3n que resulta de ella derriba las antiguas instituciones y establece otras nuevas. Es programa y es pol\u00edtica. Pueden los motivos de la rebeli\u00f3n no ser antag\u00f3nicos con los objetivos pol\u00edticos de la revoluci\u00f3n. Son ciertamente diferentes. Esta diferencia tom\u00f3 forma material en la Revoluci\u00f3n Mexicana de 1910, cuando los ej\u00e9rcitos campesinos de Zapata y de Villa terminaron enfrentados armas en mano con el Ej\u00e9rcito Constitucionalista.<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<p>Cuando estalla una revoluci\u00f3n, el <em>momento de la rebeli\u00f3n <\/em>es aquel que la cubre por completo, la llena de significados, se confunde con ella. El historiador entonces no se pregunta s\u00f3lo <em>qu\u00e9 pas\u00f3, <\/em>sino cu\u00e1l era el sentido de eso que hab\u00eda estado pasando. Son momentos que E. P. Thompson describi\u00f3 en un pasaje cl\u00e1sico acerca de las preguntas del historiador a esos pasados plebeyos sin registros:<sup>4<\/sup>\u00a0<\/p>\n<p>Estas cuestiones, cuando examinamos una cultura de costumbres, a menudo tienen que ver menos con los procesos y l\u00f3gicas de cambio que con la recuperaci\u00f3n de precedentes estados de conciencia y texturas de las relaciones sociales y dom\u00e9sticas. Tienen que ver menos con <em>devenir <\/em>que con <em>ser.<\/em> A medida que algunos de los principales actores de la historia se alejan de nuestra atenci\u00f3n \u2013los pol\u00edticos, los pensadores, los empresarios, los generales\u2013 un inmenso reparto secundario, que cre\u00edamos eran tan s\u00f3lo figurantes en el proceso, avanzan hasta ocupar todo el proscenio. Si s\u00f3lo nos preocupa el <em>devenir, <\/em>entonces hay periodos completos de la historia en los cuales un entero sexo ha sido descuidado por los historiadores, porque las mujeres rara vez son vistas como actores de primer orden en la vida pol\u00edtica, militar o incluso econ\u00f3mica. Si nos preocupa el <em>ser, <\/em>la exclusi\u00f3n de las mujeres reducir\u00eda entonces la historia a futilidad.<\/p>\n<p>Vista desde este mirador, la rebeli\u00f3n es una irrupci\u00f3n del <em>ser dominado <\/em>en el <em>acontecer pol\u00edtico<\/em> de la dominaci\u00f3n, en su <em>devenir.<\/em> Para acercarse a aqu\u00e9lla el historiador necesita mirar y considerar lo que con su <em>hacer <\/em>expresan los cuerpos antes que cuanto con su <em>decir <\/em>trasmiten las palabras. Ninguna proclama de las dos revoluciones <em>dec\u00eda <\/em>de abrir las c\u00e1rceles, repartir los v\u00edveres, quemar los archivos de la justicia y de la propiedad y ajusticiar a los odiados. Eso <em>hicieron <\/em>sin embargo en ambos casos los rebeldes. Al historiador no le toca juzgar si estuvo bien o estuvo mal, sino registrar que as\u00ed fue como fue.<\/p>\n<p>Develar esos momentos en la historia tiene que ver no s\u00f3lo con registrar las ideas del <em>conocer <\/em>propias del tiempo y del lugar, sino tambi\u00e9n con indagar y recuperar los modos del <em>hacer <\/em>y del <em>estar. <\/em><\/p>\n<p>Aquellas ideas son ciertamente necesarias para organizar los objetivos de una revoluci\u00f3n. Pero las formas, los lazos humanos y las imaginaciones a trav\u00e9s de los cuales toma cuerpo esa organizaci\u00f3n vienen desde m\u00e1s atr\u00e1s. Est\u00e1n en la memoria de los sublevados, en sus historias vividas y heredadas, en ese entramado que en los lugares de trabajo y de vida se trasmite de una generaci\u00f3n a otra. Se trata de una historia de lugares y regiones y de los seres humanos que all\u00ed viven, trabajan, disfrutan y dan sentido a sus vidas.<\/p>\n<p>Ese sentido es lo que E. P. Thompson nos propone indagar cuando nos dice que esos oscuros y verdaderos protagonistas de estas historias est\u00e1n preocupados por el <em>ser<\/em> antes que por el <em>devenir. <\/em>Es la sutil l\u00ednea que, aun cuando sean partes de un mismo proceso hist\u00f3rico, distingue a la rebeli\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>2. El corte en el tiempo <\/em><\/p>\n<p>La revuelta es un corte en el tiempo homog\u00e9neo de la historia, dice Walter Benjamin. Ella se nutre de la imagen de los antepasados oprimidos, no de la visi\u00f3n de los descendientes liberados. Los programas pol\u00edticos proponen un futuro que ser\u00e1 inaugurado por el devenir de la revoluci\u00f3n. Pero la fuerza de la revuelta sin la cual ninguna revoluci\u00f3n existe, proviene del c\u00famulo de despojos, agravios y humillaciones acumulados por las sucesivas generaciones. <em><q>\u201cForse una rabbia antica, generazioni senza nome, gli urlarono vendetta\u201d<\/q> <\/em>[<q>\u201cQuiz\u00e1 una rabia antigua, generaciones innombrables, clamaron por venganza\u201d<\/q>], dec\u00eda una canci\u00f3n del italiano Francesco Guccini para explicar el sentido del gesto sin sentido de un maquinista ferroviario que a principios del siglo XX, all\u00e1 en Bolonia, lanz\u00f3 su locomotora loca contra un tren de lujo que corr\u00eda en sentido opuesto. Teatros y estadios llenos de j\u00f3venes coreaban esas estrofas en la Italia de los a\u00f1os setenta del siglo pasado.\u00a0<\/p>\n<p>La rebeli\u00f3n no habla del futuro, habla de la abolici\u00f3n de los agravios del pasado. Su violencia exasperada, en apariencia sin sentido y hasta a veces contraria a sus fines, viene de otro origen que las imaginaciones del porvenir. Viene de una interminable cadena de humillaciones y despojos, humillaciones propias y de los padres y de los abuelos. La revoluci\u00f3n puede culminar en la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre y \u00e9sta prolongarse en la proclama de Olympe de Gouges, pero la rebeli\u00f3n que la desencadena se iba organizando en aquellos \u00e1nimos de donde surg\u00edan los <em>Cahiers de Dol\u00e9ances, <\/em>los memoriales de agravios de la Revoluci\u00f3n Francesa<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00e1guila y el sol (Genealog\u00eda de la rebeli\u00f3n, pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n) Adolfo Gilly La Jornada. \u00a0 \u00a0 \u00a0 1. La repetici\u00f3n, o el eterno retorno de la revuelta Durante un siglo la historia de M\u00e9xico fue una historia de revueltas y rebeliones campesinas enmarcadas por dos revoluciones: la revoluci\u00f3n de Independencia en 1810, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-6614","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6614","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6614"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6614\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6616,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6614\/revisions\/6616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6614"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6614"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6614"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}