{"id":6675,"date":"2010-11-25T09:18:38","date_gmt":"2010-11-25T15:18:38","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6675"},"modified":"2010-11-25T09:18:38","modified_gmt":"2010-11-25T15:18:38","slug":"catalina-de-siena-patrona-de-europa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6675","title":{"rendered":"Catalina de Siena, patrona de Europa"},"content":{"rendered":"<h5><a name=\"10112403\" target=\"_blank\"><\/a>Benedicto XVI:<\/h5>\n<h5>Catalina de Siena, copatrona de Europa<\/h5>\n<h6>hoy quisiera hablaros de una mujer que ha tenido un papel eminente en la historia de la Iglesia. Se trata de santa Catalina de Siena. El siglo en que vivi\u00f3 \u2013 el decimocuarto \u2013 fue una \u00e9poca dif\u00edcil para la vida de la Iglesia y para todo el tejido social en Italia y en Europa. Con todo, incluso en los momentos de mayor dificultad, el Se\u00f1or no cesa de bendecir a su Pueblo, suscitando Santos y Santas que sacudan las mentes y los corazones provocando conversi\u00f3n y renovaci\u00f3n. Catalina es una de estas y a\u00fan hoy nos habla y nos empuja a caminar con valor hacia la santidad para ser de forma cada vez m\u00e1s plena disc\u00edpulos del Se\u00f1or.<\/h6>\n<div>\n<p>Nacida en Siena, en 1347, en una familia muy numerosa, muri\u00f3 en su ciudad natal en 1380. A la edad de 16 a\u00f1os, impulsada por una visi\u00f3n de santo Domingo, entr\u00f3 en la Orden Terciaria Dominica, en la rama femenina llamada <em>Mantellate [llamadas as\u00ed por llevar un manto negro, n.d.t.]<\/em>. Permaneciendo con la familia, confirm\u00f3 el voto de virginidad que hab\u00eda hecho de forma privada cuando era a\u00fan adolescente, se dedic\u00f3 a la oraci\u00f3n, a la penitencia, a las obras de caridad, sobre todo en beneficio de los enfermos.<\/p>\n<p>Cuando la fama de su santidad se difundi\u00f3, fue protagonista de una intensa actividad de consejo espiritual hacia toda categor\u00eda de personas: nobles y hombres pol\u00edticos, artistas y gente del pueblo, personas consagradas, eclesi\u00e1sticos, incluido el papa Gregorio XI, que en aquel periodo resid\u00eda en Avi\u00f1\u00f3n y a quien Catalina exhort\u00f3 en\u00e9rgica y eficazmente a volver a Roma. Viaj\u00f3 mucho para solicitar la reforma interior de la Iglesia y para favorecer la paz entre los Estados: tambi\u00e9n por este motivo el Venerable Juan Pablo II la quiso declarar Copatrona de Europa: para que el Viejo Continente no olvide nunca las ra\u00edces cristianas que est\u00e1n en la base de su camino y siga tomando del Evangelio los valores fundamentales que aseguran la justicia y la concordia.<\/p>\n<p>Catalina sufri\u00f3 mucho, como muchos Santos. Alguno pens\u00f3 incluso que hab\u00eda que desconfiar de ella hasta el punto de que en 1374, seis a\u00f1os antes de su muerte, el cap\u00edtulo general de los Dominicos la convoc\u00f3 a Florencia para interrogarla. Le pusieron al lado a un fraile docto y humilde, Raimundo de Capua, futuro Maestro General de la Orden. Convertido en su confesor y tambi\u00e9n en su \u201chijo espiritual\u201d, escribi\u00f3 una primera biograf\u00eda completa de la Santa. Fue canonizada en 1461.<\/p>\n<p>La doctrina de Catalina, que aprendi\u00f3 a leer con dificultad y a escribir cuando era ya adulta, est\u00e1 contenida en el <em>Di\u00e1logo de la Divina Providencia<\/em> o bien <em>Libro de la Divina Doctrina<\/em>, una obra maestra de la literatura espiritual, en su <em>Epistolario <\/em>y en la colecci\u00f3n de las <em>Oraciones<\/em>. Su ense\u00f1anza est\u00e1 dotada de una riqueza tal que el Siervo de Dios Pablo VI, en 1970, la declar\u00f3 Doctora de la Iglesia, t\u00edtulo que se a\u00f1ad\u00eda al de Copatrona de la Ciudad de Roma, por voluntad del Beato P\u00edo IX, y de Patrona de Italia, por decisi\u00f3n del Venerable P\u00edo XII.<\/p>\n<p>En una visi\u00f3n que nunca se borr\u00f3 del coraz\u00f3n y de la mente de Catalina, la Virgen la present\u00f3 a Jes\u00fas, que le dio un espl\u00e9ndido anillo, dici\u00e9ndole: \u00abYo, tu Creador y Salvador, te desposo en la fe, que conservar\u00e1s siempre pura hasta cuando celebres conmigo en el cielo tus bodas eternas\u201d (Raimundo de Capua, S. Catalina de Siena, <em>Legenda maior<\/em>, n. 115, Siena 1998). Ese anillo le era visible solo a ella. En este episodio extraordinario advertimos el centro vital de la religiosidad de Catalina y de toda aut\u00e9ntica espiritualidad: el cristocentrismo. Cristo es para ella como el esposo, con el que hay una relaci\u00f3n de intimidad, de comuni\u00f3n y de fidelidad; es el bien amado sobre cualquier otro bien.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n profunda con el Se\u00f1or est\u00e1 ilustrada por otro de la vida de esta insigne m\u00edstica: el intercambio del coraz\u00f3n. Seg\u00fan Raimundo de Capua, que transmite las confidencias recibidas de Catalina, el Se\u00f1or Jes\u00fas se le apareci\u00f3 con un coraz\u00f3n humano rojo resplandeciente en la mano, le abri\u00f3 el pecho, se lo introdujo y dijo: \u201cQuerid\u00edsima hija, como el otro d\u00eda tom\u00e9 el coraz\u00f3n tuyo que me ofrec\u00edas, he aqu\u00ed que ahora te doy el m\u00edo, y de ahora en adelante estar\u00e1 en el lugar que ocupaba el tuyo\u201d (ibid.). Catalina vivi\u00f3 verdaderamente las palabras de san Pablo, \u201c&#8230;no vivo yo, sino que Cristo vive en mi\u00bb (Gal 2,20).<\/p>\n<p>Como la santa de Siena, todo creyente siente la necesidad de conformarse a los sentimientos del Coraz\u00f3n de Cristo para amar a Dios y al pr\u00f3jimo como el mismo Cristo ama. Y todos nosotros podemos dejarnos transformar el coraz\u00f3n y aprender a amar como Cristo, en una familiaridad con \u00c9l nutrida por la oraci\u00f3n, por la meditaci\u00f3n sobre la Palabra de Dios y por los Sacramentos, sobre todo recibiendo frecuentemente y con devoci\u00f3n la santa Comuni\u00f3n. Tambi\u00e9n Catalina pertenece a este grupo de santos eucar\u00edsticos con la que quise concluir mi Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Sacramentum Caritatis <\/em>(cfr n. 94). Queridos hermanos y hermanas, la Eucarist\u00eda es un extraordinario don de amor que Dios nos renueva continuamente para nutrir nuestro camino de fe, revigorizar nuestra esperanza, inflamar nuestra caridad, para hacernos cada vez m\u00e1s semejantes a \u00c9l.<\/p>\n<p>Alrededor de una personalidad tan fuerte y aut\u00e9ntica se fue construyendo una verdadera y aut\u00e9ntica familia espiritual. Se trataba de personas fascinadas por la autoridad moral de esta joven mujer de elevad\u00edsimo nivel de vida, y quiz\u00e1s impresionadas tambi\u00e9n por los fen\u00f3menos m\u00edsticos a los que asist\u00edan, como los frecuentes \u00e9xtasis. Muchos se pusieron a su servicio y sobre todo consideraron un privilegio ser guiados espiritualmente por Catalina. La llamaban \u201cmam\u00e1\u201d, pues como hijos espirituales tomaban de ella la nutrici\u00f3n del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hoy la Iglesia recibe un gran beneficio del ejercicio de la maternidad espiritual de tantas mujeres, consagradas y laicas, que alimentan en las almas el pensamiento de Dios, refuerzan la fe de la gente y orientan la vida cristiana hacia cimas cada vez m\u00e1s elevadas. \u201cHijo os digo y os llamo \u2013 escribe Catalina dirigi\u00e9ndose a uno de sus hijos espirituales, el cartujo Giovanni Sabatini -, en cuanto que os doy a luz a trav\u00e9s de continuas oraciones y deseo en presencia de Dios, as\u00ed como una madre da a luz a su hijo\u00bb (<em>Epistolario<\/em>, Carta n. 141: <em>A don Giovanni de\u2019 Sabbatini<\/em>). Al fraile dominico Bartolomeo de Dominici sol\u00eda dirigirse con estas palabras: \u00abDilect\u00edsimo y querid\u00edsimo hermano e hijo en el dulce Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Otro rasgo de la espiritualidad de Catalina est\u00e1 ligado al don de las l\u00e1grimas. Estas expresan una sensibilidad exquisita y profunda, capacidad de conmoci\u00f3n y de ternura. No pocos santos tuvieron el don de las l\u00e1grimas, renovando la emoci\u00f3n del mismo Jes\u00fas, que no reprimi\u00f3 ni escondi\u00f3 su llanto ante el sepulcro del amigo L\u00e1zaro y al dolor de Mar\u00eda y de Marta, y a la vista de Jerusal\u00e9n, en sus \u00faltimos d\u00edas terrenos. Seg\u00fan Catalina, las l\u00e1grimas de los Santos se mezclan con la Sangre de Cristo, de la que ella habl\u00f3 con tonos vibrantes y con im\u00e1genes simb\u00f3licas muy eficaces: \u201cTened memoria de Cristo crucificado, Dios y hombre (\u2026). Poneos por objetivo a Cristo crucificado, escondeos en las llagas de Cristo crucificado, ahogaos en la sangre de Cristo crucificado\u00bb (<em>Epistolario<\/em>, Carta n. 16: <em>A uno cuyo nombre se calla<\/em>).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podemos comprender por qu\u00e9 Catalina, a\u00fan consciente de las debilidades humanas de los sacerdotes, hubiese tenido siempre una grand\u00edsima reverencia por ellos: ellos dispensan, a trav\u00e9s de los Sacramentos y la Palabra, la fuerza salv\u00edfica de la Sangre de Cristo. La Santa de Siena invit\u00f3 siempre a los sagrados ministros, tambi\u00e9n al Papa, a quien llamaba \u201cdulce Cristo en la tierra\u00bb, a ser fieles a sus responsabilidades, movida siempre y solo por su amor profundo y constante por la Iglesia. Antes de morir dijo: \u201cPartiendo del cuerpo yo, en verdad, he consumido y dado la vida en la Iglesia y por la Iglesia Santa, lo cual me es de singular\u00edsima gracia\u00bb (Raimundo de Capua,<em>\u00a0S. Caterina da Siena, Legenda maior<\/em>, n. 363).<\/p>\n<p>De santa Catalina, por tanto, aprendemos la ciencia m\u00e1s sublime: conocer y amar a Jesucristo y a su Iglesia. En el <em>Di\u00e1logo de la Divina Providencia<\/em>, ella, con una imagen singular, describe a Cristo como un puente lanzado entre el cielo y la tierra. Est\u00e1 formado por tres escalones constituidos por los pies, el costado y la boca de Jes\u00fas. Elev\u00e1ndose a trav\u00e9s de estos escalones, el alma pasa a trav\u00e9s de las tres etapas de todo camino de santificaci\u00f3n: el desapego del pecado, la pr\u00e1ctica de las virtudes y del amor, la uni\u00f3n dulce y afectuosa con Dios.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, aprendamos de santa Catalina a amar con valor, de forma intensa y sincera, a Cristo y la Iglesia. Hagamos nuestras para ello las palabras de santa Catalina que leemos en el <em>Di\u00e1logo de la Divina Providencia, <\/em>en la conclusi\u00f3n del cap\u00edtulo que habla de Cristo-puente: \u00abPor misericordia nos has lavado en la Sangre, por misericordia quisiste conversar con las criaturas. \u00a1Oh Loco de amor! \u00a1No te bast\u00f3 encarnarte, sino que quisiste tambi\u00e9n morir! (&#8230;) \u00a1Oh misericordia! El coraz\u00f3n se me ahoga al pensar en ti: a dondequiera que me vuelva a pensar, no encuentro sino misericordia\u00bb (cap. 30, pp. 79-80). Gracias.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua espa\u00f1ola, en particular a los venidos de Chile, Espa\u00f1a, M\u00e9xico, Rep\u00fablica Dominicana y otros pa\u00edses latinoamericanos. Siguiendo el ejemplo y la ense\u00f1anza de Santa Catalina de Siena, os invito a todos a amar a Cristo y a la Iglesia con un amor cada vez m\u00e1s intenso y sincero. Muchas gracias.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del original italiano por Inma \u00c1lvarez<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Benedicto XVI: Catalina de Siena, copatrona de Europa hoy quisiera hablaros de una mujer que ha tenido un papel eminente en la historia de la Iglesia. Se trata de santa Catalina de Siena. 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