{"id":6772,"date":"2010-12-12T10:19:01","date_gmt":"2010-12-12T16:19:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6772"},"modified":"2010-12-12T10:19:01","modified_gmt":"2010-12-12T16:19:01","slug":"el-hombre-que-le-dio-la-espalda-a-la-vida-hector-gally","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6772","title":{"rendered":"El hombre que le dio la espalda a la vida; H\u00e9ctor Gally"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: xx-small;\"><strong>H\u00e9ctor Gally (1942-2010)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">Javier Sicilia<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: medium;\">La Jornada Semanal<\/span><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;\">E<\/span><\/strong><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">l 11 de septiembre muri\u00f3 el novelista H\u00e9ctor Gally. Muri\u00f3 solo, a los sesenta y ocho a\u00f1os, en Morelos, donde pas\u00f3 casi los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os de su vida. Notorio en los a\u00f1os setenta y ochenta del siglo pasado por <em>Diez d\u00edas<\/em>, <em>Los restos<\/em>, <em>Cuentos a Orfeo<\/em> y <em>Ante el espejo<\/em>, su prestigio se fue opacando. Una dolorosa y angustiante obsesi\u00f3n que lo fue incapacitando para vivir en el mundo, lo llev\u00f3 al m\u00e1s terrible de los aislamientos. Jacinto Cayuela, su cu\u00f1ado, que nunca dej\u00f3 de visitarlo, y yo, \u00e9ramos sus \u00fanicos nexos con ese mundo al que le dio la espalda. La \u00faltima obra que public\u00f3 fue <em>Fuego negro<\/em> (1985). Despu\u00e9s, la lenta debacle, las faltas que el mundo no perdona y castiga con la reclusi\u00f3n y el olvido, los escritos fragmentados en cuadernos escolares, en papeles sueltos y la muerte dolorosa, triste, amarga, como suelen ser las muertes de los abandonados. Ignoro hasta el momento si concluy\u00f3 otra obra \u2013quiz\u00e1 Jacinto Cayuela lo sepa y alg\u00fan d\u00eda, si existe, podamos publicarla. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Pero si la muerte de Gally y los \u00faltimos a\u00f1os de su vida estuvieron marcados por la reclusi\u00f3n y el olvido, lo mejor de su obra no debe pasar inadvertido. Debe, en nombre de la literatura mexicana y del perd\u00f3n que le debemos y nos debe por haber habitado tan dif\u00edcil y dolorosamente entre nosotros, rescatarse. Hay en ella, como alguna vez lo escribi\u00f3 Federico Pat\u00e1n, una exploraci\u00f3n \u201ctem\u00e1tica poco frecuentada por nuestra literatura narrativa\u201d: la homosexualidad pederasta. En este sentido quiz\u00e1 su obra m\u00e1s acabada sea <em>Ante el espejo<\/em>. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Muy cercana a <em>Muerte en Venecia<\/em>, de Thomas Mann, <em>Ante el espejo<\/em> narra, desde la perspectiva de uno de sus protagonistas, la compleja relaci\u00f3n entre un profesor de cuarenta a\u00f1os y uno de sus alumnos, Goyo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Nada sucede f\u00edsicamente entre ellos. Pero sus encuentros en los pasillos, sus conversaciones r\u00e1pidas y sus llamadas telef\u00f3nicas, nos van adentrando en la lucha interna del deseo y sus franjas ambiguas. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">As\u00ed, al entrar en los territorios de la pederastia, Gally va explorando con admirable sutileza el peso de un deseo prohibido y satanizado, y a trav\u00e9s de \u00e9l lo que la condena no deja mirar: los sufrimientos, las desgarraduras, las ambig\u00fcedades que van y vienen de uno y otro lado, en s\u00edntesis, lo dolorosamente humano que hay en esos universos donde la pasi\u00f3n destruye los contenedores morales. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Si en el profesor todo es un desgarramiento que se mueve entre la pasi\u00f3n por lo prohibido, la seducci\u00f3n de lo imposible y la iron\u00eda de la frustraci\u00f3n, en Goyo, tocado por la fascinaci\u00f3n del narrador, el deseo gira alrededor de todos los territorios de lo ambiguo, al grado de que a veces, como lo se\u00f1ala el propio Pat\u00e1n, \u201cparece conducirse con coqueter\u00eda deliberada [\u2026] caer en depresiones [o] reaccionar con asombro y sospecha, sorprendido por el acoso del maestro\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Novela de la homosexualidad que se adentra en los inciertos y confusos territorios de la pederastia, o novela, al estilo de la de Mann, en donde la belleza andr\u00f3gina de la adolescencia hace resonar, como en los poetas antiguos, un estado de lo divino, <em>Ante el espejo<\/em> explora un universo tan prohibido como peligroso, un universo que llev\u00f3 a su autor a las m\u00e1s duras y profundas contradicciones. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">En esas contradicciones, que en otras de sus obras reverberan con el rostro de la infancia, est\u00e1 no s\u00f3lo el drama de Gally, sino el de aquellos que nunca lograron crecer y terminaron por destruir todo lo que un d\u00eda amaron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Lo veo hacia el final de su vida como quiz\u00e1s, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, habr\u00eda acabado el narrador de su novela, con quien, para su desgracias, se mimetiz\u00f3: solo, desesperado, ro\u00eddo por las culpas y el autocastigo: un ni\u00f1o viejo y abandonado que mov\u00eda a la compasi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Estoy seguro que en el misterio eterno, Dios lo habr\u00e1 acogido en su amor. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">\u00bfSeremos nosotros tan insensibles que no perdonaremos al novelista que ha tenido los ojos m\u00e1s vivos para sondear y asumir las m\u00e1s profundas miserias del deseo? Publicar su obra no s\u00f3lo ser\u00eda el gesto del perd\u00f3n de los hombres, sino tambi\u00e9n el gesto salv\u00edfico que le debemos a la literatura y a aquellos que no supieron levantarse sobre los abismos del alma que un d\u00eda miraron y narraron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;\">Adem\u00e1s opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andr\u00e9s, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-<span>CM<\/span> del Casino de la Selva, esclarecer los cr\u00edmenes de las asesinadas de Ju\u00e1rez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la <span>APPO<\/span> y hacerle juicio pol\u00edtico a Ulises Ruiz. <\/span><\/p>\n<form action=\"#directora\" accept-charset=\"UNKNOWN\" enctype=\"application\/x-www-form-urlencoded\" method=\"get\">\u00a0<\/p>\n<\/form>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9ctor Gally (1942-2010) Javier Sicilia La Jornada Semanal El 11 de septiembre muri\u00f3 el novelista H\u00e9ctor Gally. 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