{"id":6775,"date":"2010-12-12T10:40:48","date_gmt":"2010-12-12T16:40:48","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6775"},"modified":"2010-12-12T10:40:48","modified_gmt":"2010-12-12T16:40:48","slug":"analisis-de-un-documento-guadalupano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6775","title":{"rendered":"An\u00e1lisis de un documento guadalupano"},"content":{"rendered":"<p><strong>El \u201cNican Mopohua\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Miguel Concha<\/p>\n<p>El acontecimiento guadalupano es fundamentalmente un evento religioso y social del pueblo pobre y excluido de M\u00e9xico. Por ello se manifiesta con devoci\u00f3n en sus ritos, pero tambi\u00e9n con veneraci\u00f3n en sus luchas. Algo que no pueden entender quienes no se han sumergido en la complejidad de su pr\u00e1ctica religiosa. Ha sido analizado teol\u00f3gica, hist\u00f3rica, literaria, sociol\u00f3gica y hasta sicol\u00f3gicamente. Pero luego de los ensayos cr\u00edtico-literarios de \u00c1ngel Mar\u00eda Garibay, no se hab\u00eda vuelto a buscar su sentido original al interior de su propia matriz: el marco cultural n\u00e1huatl, de donde arrancan sus significaciones hist\u00f3ricas, antropol\u00f3gicas, sociales y teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Es lo que volvi\u00f3 a intentar el sacerdote y antrop\u00f3logo mexicano Clodomiro Siller, especialista en culturas ind\u00edgenas, en su peque\u00f1a obra titulada Anotaciones y comentarios al Nican Mopohua, publicada por primera vez en la revista Estudios Ind\u00edgenas (marzo de 1981). Tr\u00e1tase de un an\u00e1lisis exeg\u00e9tico del relato guadalupano del siglo XVI, atribuido al sabio ind\u00edgena Antonio Valeriano, y dado en 1649 a la imprenta en n\u00e1huatl por el licenciado Luis Lasso de la Vega, cura vicario de la Ermita de nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe.<\/p>\n<p>En su investigaci\u00f3n el padre Siller us\u00f3 tambi\u00e9n la traducci\u00f3n castellana del original n\u00e1huatl, a juicio de peritos la mejor, publicada en 1926 por don Primo Feliciano Vel\u00e1zquez. \u201cS\u00f3lo manos nahuas pudieron componer ese relato, y manos nahuas del siglo XVI\u201d, dice Clodomiro Siller al comentar el Nican Mopohua, nombre con el que se conoce el texto, por las dos primeras palabras con que empieza: \u201cEn orden y concierto (Nican Mopohua) se refiere de qu\u00e9 manera se apareci\u00f3 poco ha maravillosamente la siempre Virgen Santa Mar\u00eda, Madre de Dios, nuestra Reina, en el Tepeyacac, que se nombra Guadalupe\u201d.<\/p>\n<p>Tr\u00e1tase de un relato en lenguaje simb\u00f3lico y actancial, como era el de los nahuas, estructurado con una l\u00f3gica dial\u00e9ctica, a base de conceptos contrarios, como era la l\u00f3gica de los nahuas. Flor y Canto es su contexto. Es decir, el texto es verdad, es belleza, es filosof\u00eda en la simbolog\u00eda de los sabios (tlamatinime) y del pueblo mexicano: \u201cy oy\u00f3 cantar (1) arriba del cerrillo: semejaba canto (2) de varios p\u00e1jaros preciosos: callaban a ratos las voces de los cantores (3), y parec\u00eda que el monte les respond\u00eda. Su canto (4), muy suave y deleitoso, sobrepujaba al del coyolt\u00f3totl y del tzinizcan y de otros p\u00e1jaros lindos que cantan (5)\u201d.<\/p>\n<p>\u201cAl punto subi\u00f3 Juan Diego al cerrillo. Y cuando lleg\u00f3 a la cumbre se asombr\u00f3 mucho de que hubieran brotado tantas variadas exquisitas rosas de Castilla (\u2026) La cumbre del cerrillo no era lugar en el que se dieran flores, porque ten\u00eda muchos riscos, abrojos, espinas, nopales y mezquites; y si se sol\u00edan dar hierbecillas, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come y echa a perder el hielo\u201d.<\/p>\n<p>El Tepeyac se volvi\u00f3 entonces el centro del mundo, el lugar de la quinta direcci\u00f3n, donde se cruzan los caminos de Dios y del hombre, donde mediante el trabajo divino y humano se supera lo c\u00f3smico y lo social. Todo ello significado en la cultura n\u00e1huatl por el n\u00famero cinco, usado esta vez para enumerar el canto. Pero, \u00bfen beneficio de qui\u00e9n? Del indio pobre y excluido, quien tambi\u00e9n usar\u00e1 cinco palabras para describir el colmo de su miseria despu\u00e9s de la conquista: \u201csoy (1) un hombrecillo (Nicnotlapaltzintli: un hombre sin lugar hist\u00f3rico), soy (2) cordel (estoy amarrado, no tengo protecci\u00f3n), soy (3) escalerilla de tablas (un hombre pisoteado), soy (4) cola (la palabra \u201ccola\u201d hace referencia a los excrementos: cuitlapilli; soy hombre que repugna), soy (5) hoja (hombre muerto, desprendido del \u00e1rbol de la vida)\u201d.<\/p>\n<p>Y sin embargo para el macehualtzintli, para el indio discriminado, dos veces mencionado por su nombre, va a dar principio otra cosa. Que eso significa en la simbolog\u00eda n\u00e1huatl el n\u00famero dos. Estamos al comienzo de una nueva era: \u201cEra s\u00e1bado, muy de madrugada\u2026 al llegar junto al cerrillo llamado Tepeyacac, amanec\u00eda\u201d. \u201cPara la mentalidad n\u00e1huatl \u2013dice Siller\u2013 el amanecer, junto con la noche, forman el difrasismo arquet\u00edpico del principio fundamental del mundo y del hombre\u201d.<\/p>\n<p>Iuantzin, Iuan Diegotzin, t\u00fa que eres digno y merecedor de todo respeto, que tal cosa significa en n\u00e1huatl la desinencia tzin, y no nuestro paternalista y minusvalorador diminutivo, ha sido elegido como mediador protagonista de una suerte diferente para toda su raza. Por ello el canto es de aves, s\u00edmbolo de intermediaci\u00f3n. Por ello cuatro veces se menciona el canto de los p\u00e1jaros. Este numeral, dice Siller, significa la totalidad (c\u00f3smica: porque el mundo qued\u00f3 divido en cuatro rincones; social: porque la humanidad colaboradora en la creaci\u00f3n estaba formada por cuatro hombres; divina: porque los dioses organizadores del mundo tienen cuatro caracter\u00edsticas: Serpiente-Emplumada-Espejo-Humeante): por lo tanto la intermediaci\u00f3n que propondr\u00e1 la Virgen de Guadalupe es completa y total.<\/p>\n<p>Por ello Juan Diego tendr\u00e1 que ir al obispo para contarle \u201ccuanto has visto (1) y admirado (2), y lo que has o\u00eddo (3)\u201d. Es decir, \u201ctres t\u00e9rminos, porque el n\u00famero tres es el s\u00edmbolo de Quetzalc\u00f3atl y de la intermediaci\u00f3n: uno y dos son el cielo y la tierra; y la intermediaci\u00f3n que realiza Quetzalc\u00f3atl est\u00e1 representada por el tres\u201d.<\/p>\n<p>Y desde el punto de vista actancial contrasta la actitud de los personajes en el relato. Seguro de s\u00ed mismo Juan Diego ante la Virgen; t\u00edmido y humillado ante el obispo. Desconfiado \u00e9ste con el ind\u00edgena; solidaria la Se\u00f1ora del cielo con \u201cel m\u00e1s peque\u00f1o de sus hijos\u201d. Represi\u00f3n para el conquistado en el centro del imperio; liberaci\u00f3n en la periferia del Tepeyac.<\/p>\n<p>Y mientras el obispo busca esclarecer sus dudas sobre las apariciones, el ind\u00edgena act\u00faa para cumplir la voluntad del emisario divino, que ordena se le edifique en el cerrillo un templo \u201cpara o\u00edr sus lamentos, y remediar todas sus miserias, penas y dolores\u201d. Otra vez el n\u00famero cuatro para explicar la totalidad de su liberaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u201cNican Mopohua\u201d Miguel Concha El acontecimiento guadalupano es fundamentalmente un evento religioso y social del pueblo pobre y excluido de M\u00e9xico. 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