{"id":6833,"date":"2010-12-19T09:21:39","date_gmt":"2010-12-19T15:21:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6833"},"modified":"2010-12-19T09:21:39","modified_gmt":"2010-12-19T15:21:39","slug":"barbarie-liberadora-y-opresivala-red-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6833","title":{"rendered":"Barbarie liberadora y opresiva:La red social"},"content":{"rendered":"<div>Red social<\/div>\n<p>Carlos Bonfil<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<div id=\"article-text\">\n<div>\u00a0<\/p>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<div>\n<div>Las nuevas invasiones b\u00e1rbaras. La filosof\u00eda social de Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), creador de la red Facebook, se resume en una formulaci\u00f3n muy ingenua: <q>El mundo ser\u00eda un lugar m\u00e1s agradable y honesto si la gente fuera m\u00e1s transparente y abierta\u201d<\/q>.<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Red social<\/em> <em>(The social network),<\/em> de David Fincher, es una exploraci\u00f3n perspicaz y muy incisiva de la megaloman\u00eda de un estudiante de Harvard, experto en computaci\u00f3n, que a los 19 a\u00f1os decide transformar un modesto sitio de ligue universitario en un enorme espacio virtual de encuentros amistosos. El gui\u00f3n de Aaron Sorkin (autor de la serie televisiva <em>The West Wing<\/em>) retoma las hip\u00f3tesis del libro <em>The accidental billionaires,<\/em> de Ben Mezrich, y su retrato muy desfavorable de Zuckerberg. El talentoso innovador del mundo de la inform\u00e1tica ser\u00eda, seg\u00fan esta visi\u00f3n, un hombre afectivamente inmaduro, inescrupuloso y traicionero, un analfabeta moral capaz de pasar por encima de todo en su prop\u00f3sito de armar una de las redes de comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea m\u00e1s poderosas del mundo.<\/p>\n<p>Si bien el guionista asume esta perspectiva un tanto simplista en su declarado desd\u00e9n por todo lo que concierne el mundo de las proezas cibern\u00e9ticas, y pone en boca de Zuckerberg y sus colegas di\u00e1logos de acidez inclemente, lo que finalmente ofrece el director David Fincher, con la estupenda caracterizaci\u00f3n de Eisenberg, es un retrato polifac\u00e9tico y ambiguo del personaje central.<\/p>\n<p>Zuckerberg es cualquier cosa menos el gran villano de una rutinaria cinta de acci\u00f3n: su personalidad alterna dosis parejas de insensibilidad y ternura, a menudo se le ve absorto en sus maquinaciones mentales, indiferente a la presencia y palabras de un interlocutor, pero con una lucidez extrema en el momento de la r\u00e9plica y la argumentaci\u00f3n defensiva; tambi\u00e9n manifiesta el estudiante un fuerte desapego a la idea de un lucro instant\u00e1neo y se niega repetidamente a vender su proyecto a firmas como Yahoo, que le ofrecen por \u00e9l hasta un bill\u00f3n de d\u00f3lares. Su creencia mesi\u00e1nica en las bondades de su prop\u00f3sito social, aunada a su convicci\u00f3n de poder globalizarlo de modo incontenible, le permiten despreciar las ganancias inmediatas que a la postre recibir\u00e1 a raudales, y que le convertir\u00e1n en el multimillonario m\u00e1s joven del planeta.<\/p>\n<p>El joven jud\u00edo de sudadera gris, tenis y mezclilla, eclipsar\u00e1 con esta actitud y de esta manera a una casta de j\u00f3venes arist\u00f3cratas (sus primeros socios que lo demandar\u00e1n por el robo del proyecto) incapaces de competir con \u00e9l y de mostrarse innovadores y creativos, tan torpes para formular nuevas ideas como para mantener vivas sus viejas glorias deportivas. Cuando los hermanos gemelos Winklevoss acuden con el presidente de Harvard para quejarse de los supuestos delitos de Zuckerberg, son tratados con frialdad y con desprecio. El triunfo de los b\u00e1rbaros se consolida: el poder de la tradici\u00f3n y del capitalismo m\u00e1s rancio ha sido desplazado y humillado por el br\u00edo de un joven talentoso muy atento a las mutaciones del nuevo capitalismo global.<\/p>\n<div>\n<p>Esta historia no es otra que la vieja mitolog\u00eda del empresario joven que sin miramientos se impone sobre la mediocridad circundante. El viejo sue\u00f1o estadunidense que tuvo en el cine su emblema capital en la figura f\u00edlmica de Charles Forster Kane, inspirada en el magnate Randolph Hearst, due\u00f1o de numerosos diarios y manipulador m\u00e1ximo de la opini\u00f3n p\u00fablica, en <em>El ciudadano Kane,<\/em> de Orson Welles. El genio juvenil de Zuckerberg abreva de esta fuente y de esta mitolog\u00eda, y como Kane tiene tambi\u00e9n en su vida privada la clave de su derrota m\u00e1s profunda: es un exitoso personaje tr\u00e1gico, incapaz de acceder a la plenitud afectiva en su herm\u00e9tico Xanadu inform\u00e1tico. Este mundo lo ilustra Fincher con la inquieta fotograf\u00eda de Jeff Cronenweth y los espl\u00e9ndidos di\u00e1logos de su guionista Aaron Sorkin, quien se sumerge en la fluidez narrativa que ha hecho posible el triunfo de series televisivas como <em>Mad Men,<\/em> esa disecci\u00f3n audaz y novedosa del sue\u00f1o americano y su colapso en c\u00e1mara lenta.<\/p>\n<p><em>Red social <\/em>no formula juicio alguno en favor o en contra del pol\u00e9mico creador de Facebook: se limita a registrar el fen\u00f3meno y su empuje irresistible (500 millones de adherentes en s\u00f3lo seis a\u00f1os); el lector a\u00f1adir\u00e1 casos concomitantes como <em>Wikileaks <\/em>y la figura controvertida de su promotor Julian Assange. Lo imposible ya es cerrar los ojos ante el embate de esta nueva barbarie, a la vez liberadora y opresiva, y ante el retraso que tiene el cine en esta carrera de la comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea. David Fincher se\u00f1ala oportunamente el problema y lo hace con las armas, a\u00fan inaccesibles para un Zuckerberg cualquiera, de la creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p><a href=\"mailto:carlos.bonfil@gmail.com\">carlos.bonfil@gmail.com<\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Red social Carlos Bonfil La Jornada \u00a0 Las nuevas invasiones b\u00e1rbaras. 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