{"id":6916,"date":"2010-12-25T11:49:49","date_gmt":"2010-12-25T17:49:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6916"},"modified":"2010-12-25T13:36:05","modified_gmt":"2010-12-25T19:36:05","slug":"toda-experiencia-literaria-de-aplaudirse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=6916","title":{"rendered":"Toda experiencia literaria debe aplaudirse"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abToda experiencia en la literatura hay que aplaudirla\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entrevista Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>WINSTON MANRIQUE SABOGAL <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Brillan monedas oxidadas es lo nuevo de uno de los grandes cuentistas espa\u00f1oles. Quince historias que piden ser le\u00eddas en voz alta. Hablan de seres con vidas impostadas que un d\u00eda se rebelan en pos de su propia salvaci\u00f3n. \u00abEl relato refleja la diversidad de nuestra actividad diaria\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recogida en el silencio, la casa de Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga est\u00e1 c\u00e1lida, solo la mesa de m\u00e1rmol gris\u00e1cea y fr\u00eda en el centro del sal\u00f3n recuerdan el invernal oto\u00f1o. Espera al fot\u00f3grafo, sentado en uno de los sof\u00e1s alrededor de la mesa donde hay un solitario con una orqu\u00eddea y una pila de libros de diferentes autores que prometen desvelar los secretos del arte de la escritura y la lectura. Temas sobre los que en unos 16 minutos empezar\u00e1 a reflexionar el propio Z\u00fa\u00f1iga (Madrid, 1929), que acaba de publicar Brillan monedas oxidadas (Galaxia Gutenberg\/C\u00edrculo de Lectores). Quince cuentos, agrupados en tres apartados, que invitan a ser le\u00eddos en voz alta y que muestran una escritura di\u00e1fana y despojada de rebuscamientos. Hablar\u00e1, con su voz pausada y baja, de eso, y del duelo entre la creaci\u00f3n literaria experimental y tradicional.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abLa esencia del hombre no es exclusivamente la f\u00edsica, tambi\u00e9n est\u00e1 la raz\u00f3n poderosa del conocimiento de su tradici\u00f3n\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abEs una sorpresa, y me gusta, que me digas que los cuentos piden ser le\u00eddos en voz alta. Yo soy partidario de la literatura oral y de la comunicaci\u00f3n antigua. Acaso influye en esto que he utilizado una escritura muy clara, precisa, sin ning\u00fan juego estil\u00edstico, para que el lector no tenga tropiezos en la parte sint\u00e1ctica. Es una literatura que lleva el n\u00facleo del tema a la conciencia del lector. Precisamente en Madrid tenemos un ejemplo de ese hacer, P\u00edo Baroja. Aunque por esa \u00e9poca se le consideraba un escritor corriente, pero ten\u00eda una elaboraci\u00f3n muy cuidada para decirlo todo con las palabras exactas. Es uno de los grandes maestros.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nuestra \u00e9poca es imperiosa, nos obliga a utilizar los t\u00e9rminos habituales, pero que a la vez sean muy expresivos y bellos. Lo importante, tambi\u00e9n, es que un texto tenga belleza y claridad. La belleza, incluso, a veces, se consigue con un cierto ritmo interior de la frase; esto ayuda a que el lector lo viva como un recitado po\u00e9tico si cada frase est\u00e1 cuidada en ese sentido del ritmo, de la cadencia de las palabras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay m\u00faltiples formas de escribir, y toda experiencia en la literatura hay que aceptarla y aplaudirla. Algo aportar\u00e1 a este gran c\u00famulo de la cultura que est\u00e1 en marcha y que continuamente debe recibir est\u00edmulos novedosos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nosotros estamos estudiando la literatura a partir del siglo XV. Es la lengua del Quijote, y sabemos c\u00f3mo se expresaban G\u00f3ngora o Quevedo. Por eso creo que se est\u00e1 haciendo un gran trabajo con todas las academias de Latinoam\u00e9rica. La obra literaria, o cualquier obra de arte, debe pensar que ha de integrarse en ese gran conjunto que atraviesa los siglos. Un idioma cuidadosamente formado es como el respaldo, el soporte que un pueblo tiene; aunque parezca que la esencia de los hombres es exclusivamente la f\u00edsica, la subsistencia, tambi\u00e9n hay esta raz\u00f3n poderosa del conocimiento de su tradici\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El timbre de la puerta despierta la casa. Y un poco m\u00e1s con las pisadas de Z\u00fa\u00f1iga que apenas crujen sobre el suelo de madera mientras va a abrir la puerta al fot\u00f3grafo. Avanza lento y seguro por el pasillo. En unos doce minutos, una vez acabe la sesi\u00f3n de fotos, empezar\u00e1 a recordar parte de su despertar como lector y autor, de su admiraci\u00f3n por los rusos y del cuento en Espa\u00f1a y de los homenajes que rinde en este libro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Pais<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abSiempre me atrajo la literatura rusa y entre sus muchos valores admiro la identificaci\u00f3n de sus autores con la naturaleza de su pa\u00eds y su compromiso \u00e9tico. Los escritores que m\u00e1s me han influido son: Iv\u00e1n Bunin, Turgu\u00e9nev, Ch\u00e9jov, Paustovski y, en especial, el poeta Blok al que debo mi descubrimiento de la ciudad como objeto literario. Con ellos he vivido, adem\u00e1s de esa educaci\u00f3n \u00e9tica, un despertar de sensibilidad, una iluminaci\u00f3n de aspectos de la vida corriente que para m\u00ed estaban en sombra.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En mi nuevo libro rindo homenaje a varios personajes reales como a Kafka y al poeta portugu\u00e9s S\u00e1 Carneiro. Estos dos me han interesado por ser figuras desarraigadas que ocultan algo y temen ser descubiertas, como sucede con otros tipos de la Espa\u00f1a antigua que protagonizan algunos relatos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es el caso de Interminable noche de miedos, que he situado en el siglo XVI. Es una familia que teme, oye una voz que canta por las noches y en la ma\u00f1ana encuentran a una mujer muerta en la puerta de la casa con un s\u00edmbolo musulm\u00e1n en la mano. Es una mujer morisca que recuerda el problema tan grave que tuvimos aqu\u00ed con ellos. He querido tocar ese cap\u00edtulo de nuestra historia, la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos y luego de los moriscos. A ella me gust\u00f3 ponerla como una mujer morisca que cantaba pidiendo que se le abriera la puerta, pero sin atreverse a eso, porque era perseguida. Los de la propia casa son moriscos, pero son cristianos de puertas para afuera. Es la impostura por sobrevivir. Es una reivindicaci\u00f3n frente a intolerancias que se siguen viviendo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tengo una visi\u00f3n muy optimista sobre el cuento en Espa\u00f1a, porque se est\u00e1 valorando m\u00e1s y se le reconocen todas sus posibilidades. Incluso ya se oyen opiniones de que el cuento al lector le satisface m\u00e1s que una gran novela. Es una r\u00e9plica de su discontinuidad de acontecimientos en la vida, de la brevedad de los periodos diarios de una persona. No est\u00e1 como en otras \u00e9pocas las 24 horas del d\u00eda, o la mayor\u00eda de \u00e9l, con un mismo ritmo, sino que los seres humanos estamos obligados a muchas rupturas. Somos m\u00e1s activos, pasamos de un tema a otro y esto se reproduce bien en el cuento. La puerta de un relato viene de su desarrollo y termina como muchas de las peripecias diarias, sin nada preciso, quedan abiertas. Aunque el cuento refleja la diversidad de nuestra actividad diaria, se dice esto en el momento en que se est\u00e1n publicando libros de 700 p\u00e1ginas, pero que tiene una explicaci\u00f3n: el lector participa de la vida de los personajes, se hunde en otra vida y sigue la secuencia de una existencia ajena con un encanto superior al de su vida cotidiana\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El fot\u00f3grafo abre una de las puertas-ventana y pide a Z\u00fa\u00f1iga que se ponga delante. El ruido de la ciudad y el fr\u00edo amenazador irrumpen en la casa. A su espalda quedan las copas de los \u00e1rboles del parque del Retiro con todos los verdes que descubre el oto\u00f1o y el horizonte azulado que deja la bruma de Madrid. La misma ciudad que empez\u00f3 a retratar hace 30 a\u00f1os en toda su condici\u00f3n humana a trav\u00e9s de sus inolvidables historias de la Guerra Civil y la posguerra, con Largo noviembre de Madrid, luego La tierra ser\u00e1 un para\u00edso y, en 2003, Capital de la gloria (Premio Nacional de la Cr\u00edtica). Ahora, el conflicto espa\u00f1ol ha quedado atr\u00e1s. En su nuevo libro son diferentes los escenarios y \u00e9pocas donde se habla de personas que se rebelan contra su propio destino y buscan encontrarse a s\u00ed mismas en pos de su felicidad real. De esos destinos y del auge de la literatura sobre la Guerra Civil reflexionar\u00e1 en unos cinco minutos cuando deje de posar para el fot\u00f3grafo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abNunca ser\u00e1 excesivo que se escriban novelas y relatos que desde la complejidad literaria penetren en un periodo tan tr\u00e1gico de nuestra historia, y no solo la etapa de la guerra sino tambi\u00e9n la posguerra debe ser materia narrativa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En cambio, en esta antolog\u00eda he querido incluir relatos que bajo su apariencia realista se encuentre el fluir de las conciencias, lejos de la voz de la historia. Divid\u00ed el libro en varios espacios narrativos que me permiten mantener las distintas atm\u00f3sferas. Son relatos que transcurren en un ambiente simb\u00f3lico, de espacios cerrados, donde est\u00e1 presente el poder, la avaricia, el miedo, pero donde tambi\u00e9n se materializa el deseo de libertad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Trato de vidas impostadas, fracasadas, y algunas terminan de manera tr\u00e1gica, pero igualmente de rebeldes sin ataduras que luchan por avanzar en un camino de salvaci\u00f3n. Acaso no de una manera muy consciente porque sus instintos de salvaci\u00f3n se suscitan en zonas muy profundas y es una pulsi\u00f3n que busca una forma de vida que les pueda dar la felicidad. Parece como si la \u00e9poca no hubiera modificado estas situaciones de la personalidad. Es como si no influyera la situaci\u00f3n o el momento hist\u00f3rico, porque siempre el ser humano tiende a poner en marcha esa brizna de energ\u00eda que llamamos vida que es la que nos salva y hace que sigamos viviendo, en una marcha progresiva.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un relato sugiere al lector incluso ideas que para el autor son nuevas. Como si se sorprendiera de que su lector descubre aspectos que \u00e9l no ha puesto, o que lo ha hecho de manera no consciente, sino desde un sustrato muy hondo del individuo. Esa es la parte m\u00e1s admirable de la creaci\u00f3n literaria. Hay personas que han sido profundamente influidas por la lectura y si le consultaran al autor se quedar\u00eda sorprendido del efecto diab\u00f3lico que ha tenido sobre \u00e9l. Para m\u00ed ser\u00eda una satisfacci\u00f3n que este libro consiguiera inquietar al lector.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A mis cuentos, casi instintivamente, les dejo algunos aspectos para que el lector opine. No le cierro la interpretaci\u00f3n racional del relato, sino que queda un poco abierto, para que el lector camine luego por el terreno del cuento, lo lleve consigo&#8230; Esto hace que le d\u00e9 un ligero tono simb\u00f3lico, como si la explicaci\u00f3n racional no quedara explicada, sino que algo queda flotando.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por todo eso, el t\u00edtulo del libro, Brillan monedas oxidadas, alude al paso del tiempo que erosiona la memoria pero esta con su fulgor siempre perdura\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La puerta-ventana se cierra y el escritor acompa\u00f1a al fot\u00f3grafo hasta la puerta con sus pisadas de t\u00edmido chirrido que van, crak, crak<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>&#8230; y que despu\u00e9s van hasta el comedor. Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga se sienta en la cabecera de la mesa, su esposa le trae un caf\u00e9 con leche, y, emboscado por ese aroma penetrante y vivificador, empieza a decir todo lo que acaba de contar.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abToda experiencia en la literatura hay que aplaudirla\u00bb \u00a0 Entrevista Juan Eduardo Z\u00fa\u00f1iga \u00a0 WINSTON MANRIQUE SABOGAL \u00a0 Brillan monedas oxidadas es lo nuevo de uno de los grandes cuentistas espa\u00f1oles. Quince historias que piden ser le\u00eddas en voz alta. 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