{"id":7027,"date":"2011-01-03T09:58:10","date_gmt":"2011-01-03T15:58:10","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7027"},"modified":"2011-01-03T09:58:10","modified_gmt":"2011-01-03T15:58:10","slug":"don-andres-y-su-muerte-a-los-101-anos-indigena-y-profesor-de-periodismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7027","title":{"rendered":"Don Andr\u00e9s y su muerte a los 101 a\u00f1os; Ind\u00edgena y profesor de periodismo"},"content":{"rendered":"<h3>Don Andr\u00e9s (1910-2011)<\/h3>\n<div>\n<div><strong>En las primeras horas del a\u00f1o nuevo, falleci\u00f3 el miembro m\u00e1s anciano del Congreso Nacional Ind\u00edgena mexicano y profesor de la Escuela de Periodismo Aut\u00e9ntico<br \/>\n<\/strong><br \/>\nPor <a href=\"http:\/\/www.narconews.com\/Issue67\/articulo4294.html\">Al Giordano<br \/>\n<\/a><\/div>\n<p><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_PVrkDqVVF4Q\/TR_g0yKnU8I\/AAAAAAAAC-s\/GLyfatAXUz4\/s1600\/andres1sm.jpg\"><img decoding=\"async\" id=\"BLOGGER_PHOTO_ID_5557407662622593986\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_PVrkDqVVF4Q\/TR_g0yKnU8I\/AAAAAAAAC-s\/GLyfatAXUz4\/s400\/andres1sm.jpg\" border=\"0\" alt=\"\" \/>\u00a0<\/p>\n<p>Un estudiante mexicano de antropolog\u00eda que alguna vez fue testigo de una de esas aventuras me dijo: \u201c\u00bfEntiendes el acceso que tienes? Cualquiera en mi escuela matar\u00eda por tener ese tipo de acceso.\u201d Encontr\u00e9 su pregunta divertida y triste a la vez. \u201cA lo que t\u00fa llamas \u2018acceso\u2019\u201d, contest\u00e9, \u201cyo lo llamo amistad.\u201d Y record\u00e9 una tarde en 1988 en la casa en los suburbios de Boston del bot\u00e1nico de Harvard, Richard Evans Shultes, quien me hab\u00eda concedido una entrevista sobre etnobot\u00e1nica que dur\u00f3 ocho horas. Para el mundo acad\u00e9mico, Schultes hab\u00eda \u201cdescubierto\u201d varias plantas alucin\u00f3genas y hab\u00eda vivido con tribus amaz\u00f3nicas en Sudam\u00e9rica, una de las cuales lo hab\u00eda admitido oficialmente como uno de los suyos a trav\u00e9s de una ceremonia que involucr\u00f3 picarse el dedo y \u201ccompartir\u201d su sangre con la del dedo del l\u00edder de la tribu.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, Schultes me dijo, \u201cUn bot\u00e1nico o zo\u00f3logo tiene una gran ventaja sobre los antrop\u00f3logos entre los pueblos ind\u00edgenas. El antrop\u00f3logo siempre est\u00e1 haciendo preguntas tontas c\u00f3mo \u00bfpor qu\u00e9 se trenza el pelo de esa manera?\u2019 Y la gente normalmente le responde: \u2018porque siempre nos hemos trenzado el pelo as\u00ed.\u2019 El antrop\u00f3logo siempre est\u00e1 viendo a estas personas como \u2018el otro.\u2019 Pero el bot\u00e1nico o zo\u00f3logo comparte un inter\u00e9s\u2014plantas y animales\u2014con la gente de la selva. Y en el curso de estudiar estas cosas junto con estas personas que tambi\u00e9n est\u00e1n interesados en ellas, eventualmente es el bot\u00e1nico\u2014y no el antrop\u00f3logo\u2014quien casualmente encuentra tambi\u00e9n porque los nativos trenzan su cabello de cierta manera, junto con otras muchas cosas importantes por aprender.\u201d<\/p>\n<p>Entre don Andr\u00e9s y yo, su \u201ccompa\u00f1ero gringo\u201d, como algunos amigos en com\u00fan sol\u00edan decir, nunca lo vi como un objeto de estudio. En verdad lo quer\u00eda a \u00e9l, y el estar con \u00e9l en esas largas noches hablando de pol\u00edtica, organizaci\u00f3n y estrategia. Esa era nuestra \u201cbot\u00e1nica\u201d, en t\u00e9rminos de Schultes, nuestro inter\u00e9s compartido, de donde creci\u00f3 nuestra amistad.<\/p>\n<p>Ver a don Andr\u00e9s el pasado 30 de noviembre, en su cumplea\u00f1os n\u00famero cien, no fue f\u00e1cil para m\u00ed. Este gran hombre\u2014\u00a1el gigante m\u00e1s peque\u00f1o!\u2014ya no pod\u00eda ver o escuchar. Uno ten\u00eda que gritarle en su o\u00eddo izquierdo y solo a veces entend\u00eda lo que se le dec\u00eda. En ese momento sab\u00eda que ten\u00eda a unos j\u00f3venes a su alrededor, as\u00ed que se sent\u00f3 en lo que este primer d\u00eda del 2011 ser\u00eda su lecho de muerte, y comenz\u00f3 a hacer un discurso para los j\u00f3venes, quienes pens\u00f3 eran mexicanos y buscaban su consejo para migrar a los Estados Unidos. Cont\u00f3 historias sobre cuando tuvo que recoger algod\u00f3n en Pecos, Texas y sobre el maltrato a los trabajadores migrantes que \u00e9l hab\u00eda experimentado, y emiti\u00f3 fuertes advertencias y como se debe y no se debe comportar \u201cdel otro lado\u201d del R\u00edo Bravo.<\/p>\n<p>En un punto, don Andr\u00e9s le pregunt\u00f3 al grupo que lo rodeaba, \u201c\u00bfConocen a mi amigo Alberto? \u00bfTienen noticias de \u00e9l?\u201d Su hijo Pepe, su hija Carolina, su nieta Lupe, y don Miguel se turnaban para gritarle al o\u00eddo: \u201c\u00a1\u00c9l est\u00e1 aqu\u00ed! \u00a1Aqu\u00ed est\u00e1 Alberto!\u201d Pero don Andr\u00e9s no pod\u00eda escuchar y segu\u00eda preguntando por m\u00ed, mientras me sent\u00eda impotente por establecer mi presencia. Pronto se cans\u00f3 y cay\u00f3 dormido, y salimos con su familia para celebrar su cumplea\u00f1os mientras \u00e9l tomaba una siesta.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s se despert\u00f3, y entramos a su cuarto una vez ma?. Esta vez pod\u00eda escuchar un poco m\u00e1s cuando le grit\u00e9 al o\u00eddo. Esta vez reconoci\u00f3 mi voz, dijo mi nombre, y sus ojos, ya ciegos, se llenaron de esa gran mirada infantil que vi por primera vez en 1997 cuando miraba los pl\u00e1tanos.<\/p>\n<p>\u201cAlberto\u201d dijo, agarrando fuertemente mi mano, \u201ccreo que ser\u00e1 dif\u00edcil que nos volvamos a ver.\u201d Lanz\u00e1ndose despu\u00e9s en una letan\u00eda de preguntas sobre los zapatistas, y sobre otros amigos en otros movimientos de otras partes del pa\u00eds. Cuando le contest\u00e9 no pudo escuchar mis respuestas. Me alegr\u00e9 que no pudiera ver mis l\u00e1grimas. Con la misma rapidez volvi\u00f3 a caer dormido.<\/p>\n<p>Un rato despu\u00e9s, don Miguel se me acerc\u00f3 para decirme que don Andr\u00e9s hab\u00eda vuelto a despertar, pregunt\u00e1ndome si quer\u00eda tomarme una foto con Andr\u00e9s. No, le contest\u00e9, no lo quiero recordar as\u00ed, tan d\u00e9bil e indefenso: tenemos otros tantos recuerdos de cuando estaba fuerte y listo para enfrentarse y derrotar a todo el sistema establecido. Y entonces le confi\u00e9 a Miguel que Andr\u00e9s, a su modo, se hab\u00eda despedido, y que no esperaba que sobreviviera el a\u00f1o. Y nos miramos sabiendo que no hab\u00eda nada que pudieramos hacer para impedirlo.<\/p>\n<p>Bueno, una vez m\u00e1s don Andr\u00e9s demostr\u00f3 que estoy equivocado. Si sobrevivi\u00f3 todo el 2010 y aguant\u00f3 hasta las primeras horas del 2011, cuando entreg\u00f3 las llaves de este hotel llamado tierra. Eligi\u00f3 el decimos\u00e9ptimo aniversario de la rebeli\u00f3n zapatista para ser su \u00faltimo momento entre nosotros. Me hubiera encantado poderle contar de la victoria ayer del pueblo de Bolivia, donde luego de que<\/p>\n<p>Su corresponsal ten\u00eda solamente cuatro d\u00edas de haberse bajado del avi\u00f3n en julio de 1997, un gringo de 37 a\u00f1os navegando en la Ciudad de M\u00e9xico con un diccionario espa\u00f1ol-ingles en una mano y en la otra un mapa, cuando arrib\u00f3 al Z\u00f3calo de la ciudad a las 6 de la tarde. De ah\u00ed partir\u00eda la caravana Para Todos Todo hasta alg\u00fan lugar de las monta\u00f1as del sureste mexicano, y me hab\u00eda inscrito para asistir con ellos al territorio zapatista en Chiapas.<\/p>\n<p>Los chilangos (habitantes de la Ciudad de M\u00e9xico) a cargo de la caravana, como muchas personas urbanas de todo el mundo, hablaban muy muy r\u00e1pido, y estoy seguro que comunicarme en mi apenas existente espa\u00f1ol mientras deb\u00eda consultar mi diccionario era tan mortificante para ellos como lo era para m\u00ed. R\u00e1pidamente fui reasignado del autob\u00fas principal que lleva a la mayor\u00eda de las personas en la caravana\u2014en rumbo al pueblo rebelde de Oventik, para llevar a cabo proyectos en solidaridad con la entonces revoluci\u00f3n de tres a\u00f1os\u2014a una camioneta pick-up cubierta. El conductor, un hombre mayor a m\u00ed llamado don Miguel, me dio la bienvenida a m\u00ed y a mi cigarrillo con dos palabras dichas en ingl\u00e9s: \u201cNo fumar.\u201d<\/p>\n<p>Los compa\u00f1eros de la camioneta no eran chilangos, sino personas del campo, de las provincias mexicanas, y por tanto hablaban m\u00e1s lento y comprensible para este gringo y su diccionario. Ellos no parec\u00edan tan preocupados como los citadinos por la dificultad de su nuevo compa\u00f1ero con el lenguaje y sus maneras for\u00e1neas, y al menos parec\u00edan verme como una fuente de entretenimiento y de quien re\u00edrse durante el entonces viaje de 22 horas de la ciudad por los estados de M\u00e9xico, Puebla, Veracruz, Oaxaca y su istmo de Tehuantepec para finalmente serpentear por las monta\u00f1as de Chiapas para llegar a San Crist\u00f3bal de las Casas, donde recibir\u00edamos entrenamiento e instrucciones sobre c\u00f3mo comportarnos en territorio zapatista. Hoy en d\u00eda existen nuevas carreteras, y ese mismo viaje solo dura 14 horas, pero la vieja ruta ofrec\u00eda una visi\u00f3n de los pueblos, la flora, la fauna y la humanidad mucho mejor que cualquier carretera pudiera revelar.<\/p>\n<p>Mis esfuerzos por tener un peque\u00f1a fumada en cada parada hac\u00edan que mis compa\u00f1eros de viaje murieran de la risa. Cuando nos deten\u00edamos en estaciones de gasolina PEMEX, don Miguel me hac\u00eda gestos con las manos y sonidos de una gran explosi\u00f3n para retratar lo que pasar\u00eda si yo fumara cerca de las bombas de gasolina, as\u00ed que ten\u00eda que caminar al borde de la carretera para poder encender mi cigarrillo. Fue un viaje que dur\u00f3 toda la noche, y apenas recordaba que tambi\u00e9n hab\u00eda un hombre de edad avanzada que dorm\u00eda en la parte trasera de la camioneta mientras yo hac\u00eda mi mejor esfuerzo por comunicarme, y no ser una molestia para don Miguel y don Tacho y otros voluntarios solidarios en las primeras dos filas de asientos de la camioneta.<\/p>\n<p>En las monta\u00f1as de Oaxaca, el camino sinuoso sigui\u00f3 por varios t\u00faneles y en un punto la tormenta hac\u00eda muy dif\u00edcil ver m\u00e1s all\u00e1 que unos cuantos metros delante. Don Miguel detuvo el veh\u00edculo dentro de uno de esos t\u00faneles y yo r\u00e1pidamente salt\u00e9 del auto en necesidad de nicotina. Mientras buscaba a tientas en una cajetilla de cigarros Faros, que entonces costaba cinco pesos, la camioneta de pronto comenz\u00f3 a avanzar, y tuve que correr atr\u00e1s de ella y gritarles, primero en ingl\u00e9s y despu\u00e9s en un muy mal espa\u00f1ol. Miguel r\u00e1pidamente se dio cuenta que hab\u00eda dejado al gringo, as\u00ed que fren\u00f3 y me dejo subir. Cuando me sub\u00ed, Miguel, Tacho y los dem\u00e1s re\u00edan fuertemente. Cuando salimos del t\u00fanel\u2014la lluvia hab\u00eda parado\u2014Miguel sonri\u00f3 y me dijo, \u201c\u00a1Acabas de pasar por el t\u00fanel del tiempo!\u201d Y se rieron un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>El sol sali\u00f3 en alg\u00fan punto del Istmo de Tehuantepec, y en una parada el curioso hombre peque\u00f1o\u2014de un metro y medio aproximadamente\u2014sali\u00f3 de la parte trasera de la camioneta. Inspeccion\u00f3 algunos \u00e1rboles de pl\u00e1tano de un lado del camino y los mir\u00f3 con grandes ojos, me hizo un gesto y dijo algo que no entend\u00ed mientras tocaba las verdes hojas. Ese fue mi primer encuentro con don Andr\u00e9s, quien despu\u00e9s me invit\u00f3 a la parte de atr\u00e1s de la camioneta, donde pod\u00eda fumar cigarro tras cigarro con su amable permiso.<\/p>\n<p>Al tratar de hablar con el hombre anciano, me la pas\u00e9 disculpando por mi p\u00e9simo espa\u00f1ol. Puso su dedo en la boca y me dijo que no me preocupara, que para \u00e9l, el espa\u00f1ol tambi\u00e9n era su segunda lengua. La empat\u00eda no era algo que hab\u00eda experimentado como un nuevo gringo en M\u00e9xico. Cre\u00ed que era inspirador que un campesino de ochenta y tantos de alg\u00fan lugar al norte de la Ciudad de M\u00e9xico quisiera hacer este largo viaje hasta Chiapas para encontrarse con los rebeldes zapatistas, pero no sab\u00eda por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Por las siguientes tres semanas segu\u00ed a don Andr\u00e9s por todas partes como un perrito faldero mientras todo mundo a nuestro alrededor\u2014unas 50 personas que vinieron en la caravana, y un pueblo de algunos cientos de hombres, mujeres, ni\u00f1os y ancianos tzotziles\u2014hac\u00edan comentarios sobre el hombre anciano y su \u201chijo gringo\u201d, por lo general entre risas, que nunca supe si eran de m\u00ed o conmigo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, don Miguel se acerc\u00f3 y me dijo que \u00e9l y don Andr\u00e9s bajar\u00edan de las monta\u00f1as hacia San Crist\u00f3bal para reunirse con el obispo Samuel Ruiz y que si quer\u00eda ir con ellos. El obispo\u2014uno de los pioneros, desde la d\u00e9cada de los cuarenta, de la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, y de quien los historiadores escribieron que hab\u00eda inventado la rama de la \u201cTeolog\u00eda indigenista\u201d, fue uno de los personajes principales de la saga entre los rebeldes zapatistas y el \u201cmal gobierno\u201d de M\u00e9xico, como le llamaban, a menudo mediador y una gran parte de lo que hab\u00eda sido firmado dos a\u00f1os antes, los Acuerdos de Paz de San Andr\u00e9s por la autonom\u00eda ind\u00edgena.<\/p>\n<p>El Obispo Samuel recibi\u00f3 con gusto a mis nuevos amigos, y trat\u00f3 a don Andr\u00e9s con gran respeto, como si fuera un jefe de Estado visitante. Cuando salimos de la reuni\u00f3n le pregunt\u00e9 a don Miguel, se\u00f1alando a don Andr\u00e9s, \u201c\u00bfqui\u00e9n ese ese tipo? El Obispo parec\u00eda intimidado por \u00e9l.\u201d Miguel s\u00f3lo sonri\u00f3. Al regresar a la camioneta, Miguel sac\u00f3 un sobre que conten\u00eda una serie de recortes de prensa, con fotos de la fundaci\u00f3n del Congreso Nacional Ind\u00edgena, las cuales mostraban a don Andr\u00e9s a un lado de la comandanta zapatista Ramona y otros l\u00edderes ind\u00edgenas con los colores del arcoiris incluidos en la distintiva ropa tradicional de sus pueblos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, finalmente me di cuenta que el hombre anciano con el que hab\u00eda estado las \u00faltimas tres semanas, el que fu\u00e9 el m\u00e1s amable conmigo y a quien no le molest\u00f3 la forma en que yo era diferente y extranjero, al parecer era alguien muy cabr\u00f3n en la historia moderna de M\u00e9xico. Y sin embargo, para m\u00ed ya era alguien m\u00e1s: mi primer amigo verdadero en un pa\u00eds nuevo y desconocido.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s, cuando era momento para que Miguel, Andr\u00e9s y compa\u00f1ia regresaran a casa, yo me qued\u00e9 en Chiapas, y tuve que aguantarme las l\u00e1grimas al despedirme, pensando que no volver\u00eda a ver a este hombre especial, y tomamos rumbos distintos. Despu\u00e9s de todo ten\u00eda 87 a\u00f1os, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s podr\u00eda vivir? Dos horas despu\u00e9s, caminando entre las calles de San Crist\u00f3bal, di la vuelta a una esquina y \u00a1ah\u00ed estaba otra vez! Don Andr\u00e9s, con Miguel, reuniendo lo necesario para su largo viaje, y entonces me di cuenta de que la idea del \u201cadi\u00f3s\u201d no era algo que ten\u00eda que decirle a \u00e9l. Consider\u00e9 un buen presagio el que nos encontraramos otra vez.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, don Andr\u00e9s y yo viajamos juntos\u2014por lo general con don Miguel y su camioneta\u2014a trav\u00e9s de una decena de estados en M\u00e9xico, parando para visitar a los ancianos de los grupos ind\u00edgenas que como \u00e9l eran parte del Congreso: Otomi \u2013 Na\u00f1u, mazahuas, pur\u00e9pechas, zapotecas, mixtecos, huicholes, amuzgos, mayas y por supuesto los tzotziles, tzeltales, tojolabales y choles en Chiapas. Alrededor de 1999, don Andr\u00e9s me llev\u00f3 a Jalisco a una ceremonia de peyote conducida por Emerson Jackson de los pueblos Dineh (navajos) del suroeste de los EEUU, en donde se me asign\u00f3 como traductor entre el l\u00edder ind\u00edgena angloparlante y los asistentes hispanohablantes; una tarea que con los efectos f\u00edsicos y mentales del cactus ceremonial y alucin\u00f3geno parec\u00eda ser m\u00e1s f\u00e1cil, e interesantemente no m\u00e1s dif\u00edcil, y por tanto, mi espa\u00f1ol\u2014que con tanta paciencia don Andr\u00e9s hab\u00eda guiado desde los primeros d\u00edas\u2014era m\u00e1s flu\u00eddo entonces.<\/p>\n<p>El cumplea\u00f1os n\u00famero noventa de don Andr\u00e9s fue celebrado en noviembre del 2000 en mi casa, la cual se encontraba entonces en un pueblo ind\u00edgena del centro de M\u00e9xico. Fue en esa misma casa en que naci\u00f3 Narco News. Algunos l\u00edderes del Congreso Nacional Ind\u00edgena caminaron muchas horas para asistir y reconocer la buena salud del miembro de mayor edad. Ah\u00ed, le\u00ed mi primer poema en espa\u00f1ol, \u201cMi General\u201d, el t\u00e9rmino en que me dirig\u00ed hacia \u00e9l miles de veces en estos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En 2003, don And?es fue profesor de la primer Escuela de Periodismo Aut\u00e9ntico en M\u00e9rida, Yucat\u00e1n y en Isla Mujeres. Ah\u00ed, don And?es conoci\u00f3 y masc\u00f3 la hoja de coca con el l\u00edder ind\u00edgena boliviano Felipe Quispe\u2014El Mallku, o Gran C\u00f3ndor\u2014as\u00ed como con \u00c1lvaro Garc\u00eda Linera, actual vicepresidente de Bolivia, y con estudiantes y profesores de muchas otras tierras. \u00c9l invit\u00f3 a una de sus estudiantes, Eva Salazar, a su pueblo natal, San Bartolom\u00e9, Guanajuato, quien despu\u00e9s se casar\u00eda con su nieto, Juan, y tuvieran dos de los bisnietos de don Andr\u00e9s en los EEUU.<\/p>\n<p>Cuando don And?es y yo viaj\u00e1bamos juntos, en las calles o en los mercados la gente se deten\u00eda y miraba fijamente al peque\u00f1o hombre, y cuando los transe\u00fantes eran de las tendencias \u201chippies\u201d o \u201cNew Age\u201d por lo general dec\u00edan algo c\u00f3mo: \u201cOh, \u00a1mira c\u00f3mo brillan sus ojos! \u00a1Debe ser un cham\u00e1n!\u201d Y si bien es cierto que don Andr\u00e9s conoc\u00eda lo equivalente a enciclopedias de muchas cuestiones sobre las plantas medicinales y antiguas pr\u00e1cticas curativas, y satisfac\u00eda las preguntas filos\u00f3ficas extra\u00f1as y hasta de autoayuda que los extra\u00f1os le hac\u00edan, Andr\u00e9s nunca afirm\u00f3 ser un \u201ccham\u00e1n\u201d o \u201ccurandero\u201d ni ninguna otra cosa parecida. Al contrario, no le gustaban tales t\u00e9rminos, casi revelando un temor a ellos, como si trajeran la connotaci\u00f3n de ser \u201cbrujo\u201d y cualquier persona definida as\u00ed debiera ser perseguida por una turba iracunda y ser quemado en una estaca. Yo siempre pens\u00e9 que \u00e9l hab\u00eda vivido lo suficiente como para conocer ese tipo de cosas. A partir de eso, y por mi experiencia de ver a muchos charlatanes y farsantes venderse a los turistas ingenuos as\u00ed, por lo general con una tarifa o una transacci\u00f3n financiera involucrada, conclu\u00ed: Cualquier persona que dice ser un \u201ccham\u00e1n\u201d, por definici\u00f3n no puede serlo. Gracias tambi\u00e9n don Andr\u00e9s por esa lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En muchas partes de su pa\u00eds, al final de tantos d\u00edas, don Andr\u00e9s adoraba m\u00e1s que nada hablar de pol\u00edtica y estrategia. Beb\u00edamos mezcal y habl\u00e1bamos hasta altas horas de la noche sobre los movimientos sociales del pa\u00eds, sus estrategias, t\u00e1cticas, a menudo con otros ancianos de otros pueblos que parec\u00edan disfrutar de lo mismo. Creo que esa fue su m\u00e1s grande pasi\u00f3n, formada por una vida de experiencias, algunas de las cuales pueden ser le\u00eddas en el <a href=\"http:\/\/narconews.com\/Issue67\/articulo4275.html\">perfil de don Andr\u00e9s que Erin Rosa y Fernando Le\u00f3n escribieron en su cumplea\u00f1os n\u00famero cien <\/a>hace tan s\u00f3lo un mes.<\/a><a href=\"http:\/\/narconews.com\/Issue67\/articulo4292.html\">los movimientos sociales se movilizaran para derogar un incremento del 82 por ciento a la gasolina<\/a>, el presidente Evo Morales (y el viejo amigo de Andr\u00e9s, \u00c1lvaro) accedi\u00f3 a las demandas del pueblo organizado. Pero de alguna forma, estoy seguro que don Andr\u00e9s estuvo ah\u00ed. Como Joe Hill, en donde la gente lucha y se organiza es donde encontraremos a don Andr\u00e9s.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, mi general.<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Andr\u00e9s (1910-2011) En las primeras horas del a\u00f1o nuevo, falleci\u00f3 el miembro m\u00e1s anciano del Congreso Nacional Ind\u00edgena mexicano y profesor de la Escuela de Periodismo Aut\u00e9ntico Por Al Giordano \u00a0 Un estudiante mexicano de antropolog\u00eda que alguna vez fue testigo de una de esas aventuras me dijo: \u201c\u00bfEntiendes el acceso que tienes? 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