{"id":7064,"date":"2011-01-06T09:07:23","date_gmt":"2011-01-06T15:07:23","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7064"},"modified":"2011-01-06T09:07:23","modified_gmt":"2011-01-06T15:07:23","slug":"la-tirania-de-los-roles-sexuales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7064","title":{"rendered":"La tiran\u00eda de los roles sexuales"},"content":{"rendered":"<p><strong>La identidad gay: del esc\u00e1ndalo al reconocimiento social<\/strong><\/p>\n<p><strong>Carlos Bonfil<\/strong><\/p>\n<p><strong>Suplemento S<\/strong><\/p>\n<p>Antes de 1869, a\u00f1o en que se acu\u00f1a el t\u00e9rmino cl\u00ednico de homosexualidad para el deseo er\u00f3tico cuyo objeto es una persona del mismo sexo, dicha atracci\u00f3n hab\u00eda conocido m\u00faltiples denominaciones \u2013inversi\u00f3n, uranismo, sodom\u00eda\u2013, cada una aproximativa y azarosa, ninguna de ellas interesada en reglamentar social y cient\u00edficamente el deseo.<\/p>\n<p>Lo que propone el escritor italiano Paolo Zanotti, profesor de literatura en la Universidad de Bolonia, en su libro<em> Gay, la identidad homosexual de Plat\u00f3n a Marlene Dietrich,<\/em> es un recorrido hist\u00f3rico por la construcci\u00f3n de lo que hoy llamamos una subcultura gay.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo original del libro tambi\u00e9n sugiere una cr\u00f3nica amena y documentada de \u201cc\u00f3mo fue inventada la identidad homosexual\u201d.<\/p>\n<p>La primera exploraci\u00f3n la hace Zanotti en la Grecia cl\u00e1sica, una cultura donde los hombres que cre\u00edan poseer un alma noble y un car\u00e1cter viril, buscaban como objeto de placer sexual a sus semejantes, es decir, a otros hombres due\u00f1os de cualidades parecidas. Como lo se\u00f1ala Michel Foucault en su <em>Historia de la sexualidad<\/em>, los roles sexuales actuales de activo y pasivo tuvieron entonces una connotaci\u00f3n distinta. El hombre activo era el iniciador de los adolescentes a un mundo de la sexualidad que era tambi\u00e9n un mundo de madurez y de sabidur\u00eda; como las mujeres, el efebo deb\u00eda ser sexualmente receptivo y no hab\u00eda en ello dem\u00e9rito alguno, solamente la pasividad adulta era objeto de condena social.<\/p>\n<p><strong>La tiran\u00eda de los roles sexuales<\/strong><br \/>\nDe acuerdo con el autor, en la era moderna la condena de la homosexualidad pasa por la reprobaci\u00f3n de toda conducta capaz de menguar las cualidades intr\u00ednsecas al var\u00f3n en la sociedad burguesa. Una de ellas es esencial: el control de las pasiones. El comportamiento viril id\u00f3neo se construye con prohibiciones nuevas: el hombre no debe llorar ni manifestar debilidad de car\u00e1cter, no debe ceder a la coqueter\u00eda en el vestir ni tampoco en el arreglo personal.<br \/>\nContrariamente a la mujer, determinada desde su nacimiento por su sexualidad y por las funciones biol\u00f3gicas y sociales que con ella se relacionan, el hombre tiene la posibilidad y el deber de controlar sus impulsos sexuales con el fin \u00fanico de \u201cganarse la anhelada identidad viril\u201d. Zanotti reproduce la sentencia: \u201cMujer se nace, hombre se hace\u201d. El var\u00f3n que transgrede estas prohibiciones y se identifica con el sexo opuesto se coloca de inmediato como un renegado de su propio sexo y por lo mismo un paria digno de reprobaci\u00f3n. Y a\u00f1ade el autor: \u201cLa prohibici\u00f3n del sexo entre hombres trae consigo otra importante novedad: la desconfianza hacia la amistad masculina. La intimidad entre dos hombres ser\u00e1 fuente de una angustia creciente: a partir de 1770, por ejemplo, los chicos de los colegios ingleses ya no podr\u00e1n compartir cama\u201d.<br \/>\nLa relectura de la historia de las civilizaciones a trav\u00e9s del entendimiento de la sexualidad como una construcci\u00f3n social es el objeto de la llamada teor\u00eda queer, y es precisamente este marco te\u00f3rico el que aborda Zanotti sin abusar de jergas acad\u00e9micas, para se\u00f1alar que la homosexualidad es ante todo una construcci\u00f3n moderna donde el poder, encargado de reprimir los placeres, tiene parad\u00f3jicamente la posibilidad de producirlos.<\/p>\n<p><strong>El dandismo, una matriz de las nuevas identidades<\/strong><br \/>\nEn la antig\u00fcedad las grandes ciudades (Atenas y Florencia, destaca el autor) fueron n\u00facleos que facilitaron la diversificaci\u00f3n de las sexualidades, los lugares en que se forjaron los primeros estereotipos de la identidad gay. En el siglo XIX la figura del dandy, ese artista empe\u00f1ado en hacer de su vida una obra de arte (el Oscar Wilde de <em>El retrato de Dorian Gray<\/em>, el J.K. Huysmans de<em> A contracorriente<\/em>), vuelve la mirada a un pasado que glorifica el artificio y las posturas tr\u00e1gicas, el culto de la sensibilidad extrema y el goce de iconos del sufrimiento como la figura de San Sebasti\u00e1n.<br \/>\nEn la reivindicaci\u00f3n hay un rechazo tajante de reglamentar la vida privada y del utilitarismo de una sexualidad fincada en la procreaci\u00f3n. Un dandy, recuerda Zanotti, es un ser ocioso, elegantemente fr\u00edo y est\u00e9ril, al\u00e9rgico al trabajo. Un ser como Des Esseintes, el dilettante en la novela <em>A contracorriente<\/em>: \u201cun tipo degenerado de clase alta: \u00faltimo v\u00e1stago de una estirpe ilustrada venida a menos, con un sistema nervioso al l\u00edmite del agotamiento despu\u00e9s de una serie de experiencias juveniles en busca de los placeres m\u00e1s extravagantes, especialmente sexuales\u201d. El personaje descrito tiene a menudo un fin tr\u00e1gico, en la c\u00e1rcel o en un lecho de hospital, o termina, como el autor Huysmans, orillado a elegir entre el misticismo o el suicidio.<br \/>\nEl dandismo provocador tiene larga vida en Europa y no son pocos los invertidos que en \u00e9l encuentran su primer modelo de identificaci\u00f3n exaltada. Luego de un aparente ocaso a ra\u00edz de revoluciones del siglo XX, y del prolongado dominio de una medicalizaci\u00f3n represiva, con los embates de la interpretaci\u00f3n psicoanal\u00edtica y su entronizaci\u00f3n del Edipo y de la culpa, la sensibilidad homosexual es de nuevo reivindicada por la cultura pop y en 1964 la escritora estadunidense Susan Sontag le brinda un sustento te\u00f3rico en sus Notas sobre el Camp. Lo que en un inicio es un arma defensiva de las minor\u00edas sexuales, se transforma en elemento importante de una identidad homosexual crecientemente integrada a la cultura de masas.<\/p>\n<p><strong>Mente sana en un cuerpo de gimnasio<\/strong><br \/>\nEn los a\u00f1os setenta el cineasta Pier Paolo Pasolini reivindica el car\u00e1cter declaradamente subversivo del deseo homosexual. Seg\u00fan su apreciaci\u00f3n, las relaciones homosexuales no conllevan de modo espont\u00e1neo una l\u00f3gica de reciprocidad, y el deseo polimorfo se expande como una vegetaci\u00f3n venenosa que permea todas las capas de la sociedad burguesa (Teorema, 1968). Los encuentros son fortuitos, clandestinos, sin vocaci\u00f3n de trascendencia. Son ileg\u00edtimos y oscuros, como en una novela de Jean Genet, y requieren de la complicidad secreta de sus iniciados en ba\u00f1os de vapor, en mingitorios macilentos o en los cuartos oscuros de los bares.<br \/>\nCon la aparici\u00f3n del sida, la epidemia que perturba a las buenas conciencias, se opera una metamorfosis en la identidad y cultura del hombre gay, quien procura dar de s\u00ed mismo una imagen m\u00e1s sana, busca la aprobaci\u00f3n social y la inserci\u00f3n a la vida c\u00edvica a trav\u00e9s de la conquista de nuevos derechos, entre ellos el del matrimonio.<br \/>\nDice Zanotti: \u201cA partir de los a\u00f1os ochenta este ideal se difunde en todo el universo masculino y el hombre gay se convierte en su prototipo perfecto: el gay con cuerpo de gimnasio, hedonista y con un buen empleo, es el ejemplo m\u00e1s perfeccionado del macho actual, y el mercado enseguida se har\u00e1 eco de ello. La imagen del antiguo dandy aferrado a una juventud irreal se ha sustituido por la del gay joven y saludable; lo que supuso que a los no tan j\u00f3venes (por ejemplo, Foucault) les costara reconocerse en esta nueva identidad\u201d. La construcci\u00f3n de esta identidad homosexual tiene como contraparte obligada una estrategia que consiste en desmontar los mitos, fetiches y prejuicios en torno a una minor\u00eda sexual que al cabo de siglos de discriminaci\u00f3n y estigmas, a\u00fan reserva al mundo circundante de las mayor\u00edas, revelaciones siempre sorprendentes.<\/p>\n<p>Paolo Zanotti, <em>Gay, la identidad homosexual, de Plat\u00f3n a Marlene Dietrich<\/em> (Turner, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2010)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La identidad gay: del esc\u00e1ndalo al reconocimiento social Carlos Bonfil Suplemento S Antes de 1869, a\u00f1o en que se acu\u00f1a el t\u00e9rmino cl\u00ednico de homosexualidad para el deseo er\u00f3tico cuyo objeto es una persona del mismo sexo, dicha atracci\u00f3n hab\u00eda conocido m\u00faltiples denominaciones \u2013inversi\u00f3n, uranismo, sodom\u00eda\u2013, cada una aproximativa y azarosa, ninguna de ellas interesada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7064","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7064","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7064"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7064\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7065,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7064\/revisions\/7065"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7064"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7064"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7064"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}