{"id":7099,"date":"2011-01-09T10:25:02","date_gmt":"2011-01-09T16:25:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7099"},"modified":"2011-01-09T10:25:02","modified_gmt":"2011-01-09T16:25:02","slug":"el-periodo-colonial-en-cuba-de-1492-a-1898","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7099","title":{"rendered":"El per\u00edodo colonial en Cuba de 1492 a 1898"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cuba durante El Per\u00edodo Colonial 1492 &#8211; 1898\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 Cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n arrib\u00f3 a Cuba el 27 de octubre de 1492 y sus naves recorrieron durante cuarenta d\u00edas la costa norte oriental de la Isla, pudo apreciar, junto a los encantos de la naturaleza exuberante, la presencia de pobladores pac\u00edficos e ingenuos que le ofrec\u00edan algod\u00f3n, hilado y peque\u00f1os pedazos de oro a cambio de baratijas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dos a\u00f1os despu\u00e9s, al explorar la costa sur de Cuba durante su segundo viaje, el Almirante se percatar\u00eda de la diversidad de esos pobladores ind\u00edgenas, pues los abor\u00edgenes de la regi\u00f3n oriental que lo acompa\u00f1aban, no pod\u00edan entenderse con los habitantes de la parte occidental.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciertamente, la poblaci\u00f3n de la Isla se hab\u00eda iniciado cuatro milenios antes, con la llegada de diversas corrientes migratorias: las primeras probablemente procedentes del norte del continente a trav\u00e9s de la Florida, y las posteriores, llegadas en sucesivas oleadas desde la boca del Orinoco a lo largo del arco de las Antillas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre los aproximadamente 100 000 ind\u00edgenas que poblaban la Isla al iniciarse la conquista espa\u00f1ola, exist\u00edan grupos con distintos niveles de desarrollo sociocultural.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los m\u00e1s antiguos y atrasados -ya casi extinguidos en el siglo XV- viv\u00edan de la pesca y la recolecci\u00f3n y fabricaban sus instrumentos con las conchas de grandes moluscos. Otro grupo, sin despreciar la concha, pose\u00eda instrumentos de piedra pulida y, junto a las actividades recolectoras, practicaba la caza y la pesca.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>M\u00e1s avanzados, los procedentes de Sudam\u00e9rica -pertenecientes al tronco aruaco- eran agricultores, y con su principal cultivo, la yuca, fabricaban el casabe, alimento que no s\u00f3lo pod\u00eda comerse en el momento, sino que tambi\u00e9n se pod\u00eda conservar. Confeccionaban objetos y recipientes de cer\u00e1mica y pose\u00edan un variado instrumental de concha y piedra pulida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sus casas de madera y guano de palma -los boh\u00edos- agrupadas en peque\u00f1os poblados abor\u00edgenes, constituir\u00edan durante varios siglos un elemento fundamental del habitat del campesinado cubano<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La conquista de la Isla por Espa\u00f1a se inicia casi dos d\u00e9cadas despu\u00e9s del primer viaje de Col\u00f3n, como parte del proceso de ocupaci\u00f3n que se irradiaba hacia diversas tierras del Caribe. A Diego Vel\u00e1zquez, uno de los m\u00e1s ricos colonos de La Espa\u00f1ola, se encarg\u00f3 sojuzgar el territorio cubano, que se inici\u00f3 en 1510 con una prolongada operaci\u00f3n de reconocimiento y conquista, plagada de cruentos incidentes. Alertados acerca de las tropel\u00edas cometidas por los espa\u00f1oles en las islas vecinas, los abor\u00edgenes de la regi\u00f3n oriental de Cuba resistieron la invasi\u00f3n hispana, dirigidos por Yahatuey o Hatuey, un cacique fugitivo de La Espa\u00f1ola, quien finalmente fue apresado y quemado vivo como escarmiento.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con la fundaci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n de Baracoa, en 1512, los espa\u00f1oles emprendieron el establecimiento de siete villas con el objetivo de controlar el territorio conquistado -Bayamo (1513), la Sant\u00edsima Trinidad, Sancti Sp\u00edritus y San Crist\u00f3bal de La Habana (1514), Puerto Pr\u00edncipe (1515)- hasta concluir con Santiago de Cuba (1515), designada sede del gobierno. Desde estos asentamientos, que en su mayor\u00eda cambiaron su primitiva ubicaci\u00f3n, iniciaron los conquistadores la explotaci\u00f3n de los recursos de la Isla.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La actividad econ\u00f3mica se sustent\u00f3 en el trabajo de los ind\u00edgenas, entregados a los colonos por la Corona mediante el sistema de \u00abencomiendas\u00bb, una especie de concesi\u00f3n personal, revocable y no transmisible, mediante el cual el colono se compromet\u00eda a vestir, alimentar y cristianizar al aborigen a cambio del derecho de hacerlo trabajar en su beneficio. El rengl\u00f3n econ\u00f3mico dominante en estos primeros a\u00f1os de la colonia fue la miner\u00eda, espec\u00edficamente la extracci\u00f3n de oro, actividad en la cual se emplearon indios encomendados as\u00ed como algunos esclavos negros que se integraron desde muy temprano al conglomerado \u00e9tnico que siglos despu\u00e9s constituir\u00eda el pueblo cubano.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El r\u00e1pido agotamiento de los lavaderos de oro y la dr\u00e1stica reducci\u00f3n de la poblaci\u00f3n -incluidos los espa\u00f1oles, alistados en gran n\u00famero en las sucesivas expediciones para la conquista del continente- convirtieron a la ganader\u00eda en la principal fuente de riqueza de Cuba. A falta de oro, la carne salada y los cueros ser\u00edan las mercanc\u00edas casi exclusivas con que los escasos colonos de la Isla podr\u00edan incorporarse a los circuitos comerciales del naciente imperio espa\u00f1ol.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Concebido bajo r\u00edgidos principios mercantilistas, el comercio imperial se desarrollar\u00eda como un cerrado monopolio que manejaba la Casa de Contrataci\u00f3n de Sevilla, lo que no tard\u00f3 en despertar los celosos apetitos de otras naciones europeas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Corsarios y filibusteros franceses, holandeses e ingleses asolaron el Caribe, capturaron nav\u00edos y saquearon ciudades y poblados. Cuba no escap\u00f3 de esos asaltos: los nombres de Jacques de Sores, Francis Drake y Henry Morgan mantuvieron en pie de guerra por m\u00e1s de un siglo a los habitantes de la Isla. Las guerras y la pirater\u00eda tambi\u00e9n trajeron sus ventajas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para resguardar el comercio, Espa\u00f1a decidi\u00f3 organizar grandes flotas que tendr\u00edan como punto de escala obligado el puerto de La Habana, estrat\u00e9gicamente situado al inicio de la corriente del Golfo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Gale\u00f3n espa\u00f1ol asaltado por piratas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0La peri\u00f3dica afluencia de comerciantes y viajeros, as\u00ed como los recursos destinados a financiar la construcci\u00f3n y defensa de las fortificaciones que, como el Castillo del Morro, guarnec\u00edan la bah\u00eda habanera, se convertir\u00edan en una important\u00edsima fuente de ingresos para Cuba. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los pobladores de las regiones alejadas, excluidos de tales beneficios, apelaron entonces a un lucrativo comercio de contrabando con los propios piratas y corsarios, que de este modo menos agresivo tambi\u00e9n burlaban el monopolio comercial sevillano. Empe\u00f1adas en sofocar tales intercambios, las autoridades coloniales terminaron por chocar con los vecinos, principalmente los de la villa de Bayamo, quienes con su sublevaci\u00f3n de 1603, ofrecieron una temprana evidencia de la diversidad de intereses entre la \u00abgente de la tierra\u00bb y el gobierno metropolitano. Uno de los incidentes provocados por el contrabando inspir\u00f3 poco despu\u00e9s el poema Espejo de Paciencia, documento primigenio de la historia literaria cubana.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A principios del siglo XVII, la Isla, que en ese momento contaba con unos 30 000 habitantes, fue dividida en dos gobiernos, uno en La Habana y otro en Santiago de Cuba, aunque la capital se estableci\u00f3 en aquella. Aunque lentamente, la actividad econ\u00f3mica crec\u00eda y se diversificaba con el desarrollo del cultivo del tabaco y la producci\u00f3n de az\u00facar de ca\u00f1a. Paulatinamente se establecieron nuevos pueblos, por lo general alejados de las costas y crecieron las primitivas villas, donde comenzaba a manifestarse un estilo de vida m\u00e1s acomodado y a practicarse frecuentes diversiones, desde los juegos y bailes hasta las corridas de toros y los altares de cruz. De la actividad religiosa, que era con mucho la nota dominante de la vida social, quedar\u00edan importantes huellas arquitect\u00f3nicas, entre las que vale como muestra el magn\u00edfico Convento de Santa Clara.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La subida al trono espa\u00f1ol de la dinast\u00eda Borb\u00f3n a principios del siglo XVIII, trajo aparejada una modernizaci\u00f3n de las concepciones mercantilistas que presid\u00edan el comercio colonial. Lejos de debilitarse, el monopolio se diversific\u00f3 y se dej\u00f3 sentir de diverso modo en la vida econ\u00f3mica de las colonias. En el caso cubano, ello condujo a la instauraci\u00f3n del estanco del tabaco, destinado a monopolizar en beneficio de la Corona la elaboraci\u00f3n y comercio de la arom\u00e1tica hoja, convertida ya en el m\u00e1s productivo rengl\u00f3n econ\u00f3mico de la Isla. La medida fue resistida por comerciantes y cultivadores, lo que dio lugar a protestas y sublevaciones, la tercera de las cuales fue violentamente reprimida mediante la ejecuci\u00f3n de once vegueros en Santiago de las Vegas, poblaci\u00f3n pr\u00f3xima a la capital. Imposibilitados de vencer el monopolio, los m\u00e1s ricos habaneros decidieron participar de sus beneficios. Asociados con comerciantes peninsulares, lograron interesar al Rey y obtener su favor para constituir una Real Compa\u00f1\u00eda de Comercio de La Habana (1740), la cual monopoliz\u00f3 por m\u00e1s de dos d\u00e9cadas la actividad mercantil de Cuba.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El siglo XVIII fue escenario de sucesivas guerras entre las principales potencias europeas, que en el \u00e1mbito americano persiguieron un definido inter\u00e9s mercantil. Todas ellas afectaron a Cuba de uno u otro modo, pero sin duda la m\u00e1s trascendente fue la de los Siete A\u00f1os (1756-1763), en el curso de la cual La Habana fue tomada por un cuerpo expedicionario ingl\u00e9s. La ineficacia de las m\u00e1ximas autoridades espa\u00f1olas en la defensa de la ciudad contrast\u00f3 con la disposici\u00f3n combativa de los criollos, expresada sobre todo en la figura de Jos\u00e9 Antonio G\u00f3mez, valeroso capit\u00e1n de milicia de la cercana villa de Guanabacoa, muerto a consecuencia de los combates.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Durante los once meses que dur\u00f3 la ocupaci\u00f3n inglesa -agosto de 1762 a julio de 1763-, La Habana fue teatro de una intensa actividad mercantil que pondr\u00eda de manifiesto las posibilidades de la econom\u00eda cubana, hasta ese momento aherrojada por el sistema colonial espa\u00f1ol. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al restablecerse el dominio hispano sobre la parte occidental de la Isla, el Rey Carlos III y sus ministros \u00abilustrados\u00bb adoptaron una sucesi\u00f3n de medidas que favorecer\u00edan el progreso del pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera de ellas fue el fortalecimiento de sus defensas, de lo cual ser\u00eda m\u00e1xima expresi\u00f3n la construcci\u00f3n de la imponente y costos\u00edsima fortaleza de San Carlos de La Caba\u00f1a en La Habana; a esta se sumar\u00edan numerosas construcciones civiles, como el Palacio de los Capitanes Generales (de gobierno) y religiosas, como la Catedral, devenidas s\u00edmbolos del paisaje habanero. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Fortaleza San Carlos de la Caba\u00f1a. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El comercio exterior de la Isla se ampli\u00f3, a la vez que se mejoraron las comunicaciones interiores y se fomentaron nuevos poblados como Pinar del R\u00edo y Jaruco. Otras medidas estuvieron encaminadas a renovar la gesti\u00f3n gubernativa, particularmente con la creaci\u00f3n de la Intendencia y de la Administraci\u00f3n de Rentas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En este contexto se efectu\u00f3 el primer censo de poblaci\u00f3n (1774) que arroj\u00f3 la existencia en Cuba de 171 620 habitantes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Otra serie de acontecimientos internacionales contribuyeron a la prosperidad de la Isla. El primero de ellos, la guerra de independencia de las Trece Colonias inglesas de Norteam\u00e9rica, durante la cual Espa\u00f1a -part\u00edcipe del conflicto- aprob\u00f3 el comercio entre Cuba y los colonos sublevados. La importancia de este cercano mercado se pondr\u00eda de manifiesto pocos a\u00f1os despu\u00e9s, durante las guerras de la Revoluci\u00f3n Francesa y el Imperio napole\u00f3nico, en las cuales Espa\u00f1a se vio involucrada con grave perjuicio para sus comunicaciones coloniales.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En esas circunstancias se autoriz\u00f3 el comercio con los \u00abneutrales\u00bb -Estados Unidos- y la econom\u00eda de la Isla creci\u00f3 vertiginosamente, apoyada en la favorable coyuntura que para los precios del az\u00facar y el caf\u00e9 cre\u00f3 la revoluci\u00f3n de los esclavos en la vecina Hait\u00ed. Los hacendados criollos se enriquecieron y su flamante poder se materializ\u00f3 en instituciones que, como la Sociedad Econ\u00f3mica de Amigos del Pa\u00eds y el Real Consulado, canalizaron su influencia en el gobierno colonial. Lidereados por Francisco de Arango y Parre\u00f1o, estos potentados criollos supieron sacar buen partido de la inestable situaci\u00f3n pol\u00edtica y, una vez restaurada la dinast\u00eda borb\u00f3nica en 1814, obtuvieron importantes concesiones como la libertad del comercio, el desestanco del tabaco y la posibilidad de afianzar legalmente sus posesiones agrarias. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 Pero tan notable progreso material se basaba en el horroroso incremento de la esclavitud. A partir de 1790, en s\u00f3lo treinta a\u00f1os, fueron introducidos en Cuba m\u00e1s esclavos africanos que en el siglo y medio anterior. Con una poblaci\u00f3n que en 1841 superaba ya el mill\u00f3n y medio de habitantes, la Isla albergaba una sociedad sumamente polarizada; entre una oligarqu\u00eda de terratenientes criollos y grandes comerciantes espa\u00f1oles y la gran masa esclava, subsist\u00edan las dis\u00edmiles capas medias, integradas por negros y mulatos libres y los blancos humildes del campo y las ciudades, estos \u00faltimos cada vez m\u00e1s remisos a realizar trabajos manuales considerados vejaminosos y propios de esclavos. La esclavitud constituy\u00f3 una importante fuente de inestabilidad social, no s\u00f3lo por las frecuentes manifestaciones de rebeld\u00eda de los esclavos -tanto individuales como en grupos- sino porque el repudio a dicha instituci\u00f3n dio lugar a conspiraciones de prop\u00f3sitos abolicionistas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre estas se encuentran la encabezada por el negro libre Jos\u00e9 Antonio Aponte, abortada en La Habana en 1812, y la conocida Conspiraci\u00f3n de la Escalera (1844), que origin\u00f3 una cruenta represi\u00f3n. En esta \u00faltima perdieron la vida numerosos esclavos, negros y mulatos libres, entre quienes figuraba el poeta Gabriel de la Concepci\u00f3n Vald\u00e9s, (Pl\u00e1cido). <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 El desarrollo de la colonia acentu\u00f3 las diferencias de intereses con la metr\u00f3poli. A las inequ\u00edvocas manifestaciones de una nacionalidad cubana emergente, plasmadas en la literatura y otras expresiones culturales durante el \u00faltimo tercio del siglo XVIII, suceder\u00edan definidas tendencias pol\u00edticas que propon\u00edan dis\u00edmiles y encontradas soluciones a los problemas de la Isla.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El cauto reformismo promovido por Arango y los criollos acaudalados encontr\u00f3 continuidad en un liberalismo de corte igualmente reformista encarnado por Jos\u00e9 Antonio Saco, Jos\u00e9 de la Luz y Caballero y otros prestigiosos intelectuales vinculados al sector cubano de los grandes hacendados. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La rapaz y discriminatoria pol\u00edtica colonial de Espa\u00f1a en Cuba tras la p\u00e9rdida de sus posesiones en el Continente, habr\u00eda de frustrar en reiteradas ocasiones las expectativas reformistas. Esto favoreci\u00f3 el desarrollo de otra corriente pol\u00edtica que cifraba sus esperanzas de soluci\u00f3n de los problemas cubanos en la anexi\u00f3n a Estados Unidos. En esta actitud converg\u00eda tanto un sector de los hacendados esclavistas que ve\u00eda en la incorporaci\u00f3n de Cuba a la Uni\u00f3n norteamericana una garant\u00eda para la supervivencia de la esclavitud -dado el apoyo que encontrar\u00edan en los estados sure\u00f1os-, como individuos animados por las posibilidades que ofrec\u00eda la democracia estadounidense en comparaci\u00f3n con el despotismo hispano. Los primeros, agrupados en el \u00abClub de La Habana\u00bb favorecieron las gestiones de compra de la Isla por parte del gobierno de Washington, as\u00ed como las posibilidades de una invasi\u00f3n \u00abliberadora\u00bb encabezada por alg\u00fan general norteamericano.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En esta \u00faltima direcci\u00f3n encamin\u00f3 sus esfuerzos Narciso L\u00f3pez, general de origen venezolano que, tras haber servido largos a\u00f1os en el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, se involucr\u00f3 en los trajines conspirativos anexionistas. L\u00f3pez condujo a Cuba dos fracasadas expediciones, y en la \u00faltima fue capturado y ejecutado por las autoridades coloniales en 1851.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Otra corriente separatista m\u00e1s radical aspiraba a conquistar la independencia de Cuba. De temprana aparici\u00f3n -en 1810 se descubre la primera conspiraci\u00f3n independentista lidereada por Rom\u00e1n de la Luz-, este separatismo alcanza un momento de auge en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1820. Bajo el influjo coincidente de la gesta emancipadora en el continente y el trienio constitucional en Espa\u00f1a, proliferaron en la Isla logias mas\u00f3nicas y sociedades secretas. Dos importantes conspiraciones fueron abortadas en esta etapa, la de los Soles y Rayos de Bol\u00edvar (1823), en la que participaba el poeta Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia -cumbre del romanticismo literario cubano- y m\u00e1s adelante la de la Gran Legi\u00f3n del Aguila Negra alentada desde M\u00e9xico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n por estos a\u00f1os, el independentismo encontraba su plena fundamentaci\u00f3n ideol\u00f3gica en la obra del presb\u00edtero F\u00e9lix Varela.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Profesor de filosof\u00eda en el Seminario de San Carlos en La Habana, Varela fue electo diputado a Cortes en 1821 y tuvo que huir de Espa\u00f1a cuando la invasi\u00f3n de los \u00abcien mil hijos de San Luis\u00bb restaur\u00f3 el absolutismo. Radicado en Estados Unidos, comenz\u00f3 a publicar all\u00ed el peri\u00f3dico El Habanero dedicado a la divulgaci\u00f3n del ideario independentista. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Su esfuerzo, sin embargo, tardar\u00eda largos a\u00f1os en fructificar pues las circunstancias, tanto internas como externas, no resultaban favorables al independentismo cubano.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En los a\u00f1os posteriores, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica cubana experiment\u00f3 cambios significativos. La producci\u00f3n cafetalera se derrumb\u00f3 abatida por la torpe pol\u00edtica arancelaria espa\u00f1ola, la competencia del grano brasile\u00f1o y la superior rentabilidad de la ca\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La propia producci\u00f3n azucarera se vio impelida a la modernizaci\u00f3n de sus manufacturas ante el empuje mercantil del az\u00facar de remolacha europeo. Cada vez m\u00e1s dependiente de un solo producto -el az\u00facar- y del mercado estadounidense, Cuba estaba urgida de profundas transformaciones socioecon\u00f3micas a las cuales la esclavitud y la expoliaci\u00f3n colonial espa\u00f1ola interpon\u00edan grandes obst\u00e1culos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El fracaso de la Junta de Informaci\u00f3n convocada en 1867 por el gobierno metropolitano para revisar su pol\u00edtica colonial en Cuba, supuso un golpe demoledor para las esperanzas reformistas frustradas en reiteradas ocasiones. Tales circunstancias favorecieron el independentismo latente entre los sectores m\u00e1s avanzados de la sociedad cubana, propiciando la articulaci\u00f3n de un vasto movimiento conspirativo en las regiones centro orientales del pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuba durante El Per\u00edodo Colonial 1492 &#8211; 1898\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 Cuando Crist\u00f3bal Col\u00f3n arrib\u00f3 a Cuba el 27 de octubre de 1492 y sus naves recorrieron durante cuarenta d\u00edas la costa norte oriental de la Isla, pudo apreciar, junto a los encantos de la naturaleza exuberante, la presencia de pobladores pac\u00edficos e ingenuos que le ofrec\u00edan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7099","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7099"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7099\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7101,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7099\/revisions\/7101"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}