{"id":7146,"date":"2011-01-12T08:41:02","date_gmt":"2011-01-12T14:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7146"},"modified":"2011-01-12T08:41:02","modified_gmt":"2011-01-12T14:41:02","slug":"a-25-anos-de-la-muerte-de-juan-rulfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7146","title":{"rendered":"A 25 a\u00f1os de la muerte de Juan Rulfo"},"content":{"rendered":"<p><strong>EL JUAN QUE YO CONOC\u00cd era un ser de una inmensa ternura, cuya mirada lo dec\u00eda todo. Su sonrisa en los labios, que apenas se entreabr\u00edan\u2026 Estos recuerdos se han quedado en m\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c9l ten\u00eda grandes deseos de viajar, conocer su pa\u00eds, o\u00edr historias. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En la \u00e9poca en que fue agente de ventas tuvo la oportunidad de recorrer gran parte de M\u00e9xico y se volvi\u00f3 un experto en el manejo de su autom\u00f3vil. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Disfrutaba conversando, y eran interminables las pl\u00e1ticas que sosten\u00eda con sus compradores o la gente de los peque\u00f1os pueblos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Me hablaba alegremente de sus grandes ventas, y siempre iba acompa\u00f1ado de su c\u00e1mara Rolleiflex. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En cuanto a sus viajes al extranjero, que fueron numerosos, siempre regresaba cargado de regalos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hab\u00eda algo en \u00e9l que nunca pude entender, a\u00fan a estas fechas, a 17 a\u00f1os de su ausencia: nunca tocamos el tema de sus padres, sobre todo el de su madre. Tal vez en su amor triste \u00e9l sufr\u00eda en silencio. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Muchas veces le llegu\u00e9 a preguntar:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfqu\u00e9 te pasa, Juan? Dime&#8230; Mas nunca tuve una respuesta; s\u00f3lo su mirada<\/strong><\/p>\n<p><strong>que se perd\u00eda en el espacio. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Llevaba a cuestas una inmensa tristeza. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Dec\u00edan que posiblemente la hab\u00eda heredado justamente de su madre, Mar\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay tantas inc\u00f3gnitas en la vida de Juan que indagar en ella es entrar en un mundo de suposiciones y zonas inseguras, que refuerzan lo que \u00e9l mismo escribi\u00f3:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cNadie ha recorrido el coraz\u00f3n de un hombre.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Afrontar la tarea de escribir sobre la vida de Juan Rulfo requiere del empe\u00f1o de una persona con una actitud escrupulosa y sincera, que deje a un lado anecdotarios o mitos sin sustento. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Porque Juan no vivi\u00f3 con la actitud de que su persona pasara a la posteridad. Lo que deseaba es que su obra lo hiciera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Clara Aparicio de Rulfo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Rulfo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Rulfo naci\u00f3 el 16 de mayo de 1917. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c9l sostuvo que esto ocurri\u00f3 en la casa familiar de Apulco, Jalisco, aunque fue registrado en la ciudad de Sayula, donde se conserva su acta de nacimiento. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Vivi\u00f3 en la peque\u00f1a poblaci\u00f3n de San Gabriel, pero las tempranas muertes de su padre, primero (1923), y de su madre poco despu\u00e9s (1927), obligaron a sus familiares a inscribirlo en un internado en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Durante sus a\u00f1os en San Gabriel entr\u00f3 en contacto con la biblioteca de un cura (b\u00e1sicamente literaria), depositada en la casa familiar, y recordar\u00e1 siempre estas lecturas, esenciales en su formaci\u00f3n literaria. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Algunos acostumbran destacar su temprana orfandad como determinante en su vocaci\u00f3n art\u00edstica, olvidando que su conocimiento temprano de los libros mencionados tendr\u00eda un peso mayor en este terreno.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una huelga de la Universidad de Guadalajara le impide inscribirse en ella y decide trasladarse a la ciudad de M\u00e9xico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La imposibilidad de revalidar los estudios hechos en Jalisco tampoco le permite ingresar a la Universidad Nacional, pero asiste como oyente a los cursos de historia del arte de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Se convierte as\u00ed en un conocedor muy serio de la bibliograf\u00eda hist\u00f3rica, antropol\u00f3gica y geogr\u00e1fica de M\u00e9xico, temas que un estudio minucioso de su obra literaria y fotogr\u00e1fica permite rastrear en las mismas, adem\u00e1s de los textos y la labor editorial que les dedic\u00f3. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Durante buena parte de las d\u00e9cadas de 1930 y 1940 viaja extensamente por el pa\u00eds, trabaja en Guadalajara o en la ciudad de M\u00e9xico y a partir de 1945 comienza a publicar sus cuentos en dos revistas: Am\u00e9rica, de la capital, y Pan, de Guadalajara. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera de ellas significa su confirmaci\u00f3n como escritor, gracias al apoyo de su gran amigo Efr\u00e9n Hern\u00e1ndez. Publica sus im\u00e1genes por primera vez, tambi\u00e9n en Am\u00e9rica, en 1949. Pero fue a finales de la d\u00e9cada de 1930 cuando se iniciaba como escritor y fot\u00f3grafo, aunque pocos sab\u00edan de esto.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A mediados de los cuarenta da comienzo tambi\u00e9n su relaci\u00f3n amorosa con Clara Aparicio, de la que queda el testimonio epistolar (publicado en 2000 en Aire de las colinas. Cartas a Clara). Se casa con ella en 1948 y los hijos aumentar\u00e1n la familia poco a poco. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Abandona su trabajo en una empresa fabricante de neum\u00e1ticos a principios de los cincuenta y obtiene en 1952 la primera de dos becas consecutivas (1952-1953 y 1953-1954) que le otorga el Centro Mexicano de Escritores, fundado por la estadounidense Margaret Shedd, quien fue sin duda la persona determinante para que Rulfo publicase en 1953 El Llano en llamas (donde re\u00fane siete cuentos ya publicados en Am\u00e9rica e incorpora otros ocho, nuevos) y, en 1955, Pedro P\u00e1ramo (novela de la que public\u00f3 tres adelantos en 1954, en las revistas Las letras patrias, Universidad de M\u00e9xico y Dintel). <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 1958 termina de escribir su segunda novela (muy breve), El gallo de oro, que no se publicar\u00e1 hasta 1980.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2010 aparece la edici\u00f3n definitiva de esta \u00faltima obra, despu\u00e9s de una revisi\u00f3n cuidadosa del original que permiti\u00f3 eliminar errores e inconsistencias de la versi\u00f3n previamente conocida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A partir de la publicaci\u00f3n de los dos primeros t\u00edtulos el prestigio literario de Rulfo habr\u00e1 de incrementarse de manera constante, hasta convertirse en el escritor mexicano m\u00e1s reconocido en M\u00e9xico y el extranjero. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre sus admiradores se cuentan Mario Benedetti, Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, G\u00fcnter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Encuestas hechas en M\u00e9xico, Espa\u00f1a, Alemania, Noruega y otros sitios ubican siempre los t\u00edtulos de Juan Rulfo en un lugar prominente la literatura universal. Sus lectores en las m\u00e1s diversas lenguas se renuevan continuamente y las nuevas traducciones no cesan de aparecer. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Rulfo es el escritor mexicano m\u00e1s le\u00eddo y estudiado en su pa\u00eds y en el extranjero.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2003, con motivo de los cincuenta a\u00f1os de la publicaci\u00f3n de El Llano en llamas, apareci\u00f3 Noticias sobre Juan Rulfo, del reconocido especialista en Rulfo Alberto Vital. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Se trata de un libro de gran formato y calidad, profusamente ilustrado, y constituye la biograf\u00eda m\u00e1s completa dedicada al escritor y fot\u00f3grafo mexicano. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2005, con motivo del 50 aniversario de la aparici\u00f3n de Pedro P\u00e1ramo, se publica La recepci\u00f3n inicial de Pedro P\u00e1ramo, de Jorge Zepeda, quien se consagr\u00f3 con este t\u00edtulo como uno de los estudiosos m\u00e1s competentes de la obra de Juan Rulfo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2006, para recordar el 20 aniversario luctuoso de Rulfo, se public\u00f3 Tr\u00edptico para Juan Rulfo: poes\u00eda, fotograf\u00eda, cr\u00edtica, donde diversos autores abordan los temas del subt\u00edtulo en relaci\u00f3n con su obra. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2008 apareci\u00f3 Retales, compilaci\u00f3n de 17 textos de otros autores que Rulfo hab\u00eda propuesto a\u00a0 los lectores de\u00a0 la revista El Cuento. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2010 se ha presentado Juan Rulfo: otras miradas, obra de 500 p\u00e1ginas coordinada por V\u00edctor Jim\u00e9nez, Julio Moguel y Jorge Zepeda, en la que se re\u00fanen opiniones sobre la obra de Juan Rulfo de autores extranjeros de primera importancia, como Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, Jorge Luis Borges, Susan Sontag, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe y otros, as\u00ed como una serie de ensayos sobre el tema de la traducci\u00f3n de esa obra a los m\u00e1s diversos idiomas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En el mismo a\u00f1o de 2010 ha aparecido Nuevos indicios sobre Juan Rulfo: genealog\u00eda, estudios, testimonios, bajo la coordinaci\u00f3n de Jorge Zepeda y con art\u00edculos sobre los or\u00edgenes de la familia de Juan Rulfo en M\u00e9xico (en el estado de Michoac\u00e1n, en el siglo xviii, as\u00ed como transcripciones hechas por Juan Rulfo de distintos textos relativos a la historia de ese estado e igualmente nuevos trabajos sobre la obra fotogr\u00e1fica y literaria de Rulfo, as\u00ed como sus labores en el Instituto Nacional Indigenista.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las dos \u00faltimas d\u00e9cadas de su vida las dedic\u00f3 Rulfo a su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista de M\u00e9xico, donde se encarg\u00f3 de la edici\u00f3n de una de las colecciones m\u00e1s importantes de antropolog\u00eda contempor\u00e1nea y antigua de M\u00e9xico. Rulfo, que hab\u00eda sido un atento lector de la historia, la geograf\u00eda y la antropolog\u00eda de M\u00e9xico a lo largo de toda su vida, colmar\u00eda con este trabajo una de sus vocaciones m\u00e1s duraderas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rulfo public\u00f3 fotograf\u00edas suyas por primera vez en 1949, en la revista Am\u00e9rica, como ya se dijo, y en 1960 expuso en Guadalajara una peque\u00f1a colecci\u00f3n (unas 23) de sus fotos, pero fue la exposici\u00f3n de 1980 en el Palacio de Bellas Artes la que abri\u00f3 al p\u00fablico m\u00e1s amplio el conocimiento de esta parte de su creaci\u00f3n; desde entonces el inter\u00e9s por el fot\u00f3grafo Juan Rulfo no ha cesado de incrementarse y con \u00e9l las exposiciones y los libros dedicados a sus im\u00e1genes. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2001 apareci\u00f3 M\u00e9xico: Juan Rulfo fot\u00f3grafo, libro-cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n del mismo nombre, traducido ya al ingl\u00e9s, franc\u00e9s, italiano y alem\u00e1n. La exposici\u00f3n se ha presentado en Espa\u00f1a, Italia, Francia, Grecia, Brasil, Argentina, Per\u00fa, los Estados Unidos, Marruecos, Portugal, M\u00e9xico y Colombia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2002 apareci\u00f3 el libro Juan Rulfo, letras e im\u00e1genes, con textos suyos sobre la historia y la arquitectura de M\u00e9xico y una selecci\u00f3n de sus fotograf\u00edas de edificios mexicanos de diversas \u00e9pocas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>A principios de 2006 se present\u00f3 el libro de peque\u00f1o formato Juan Rulfo, fot\u00f3grafo, con una selecci\u00f3n de fotos y estudio preliminar de Andrew Dempsey. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2007 se dio a conocer el libro Tr\u00edptico para Juan Rulfo: poes\u00eda, fotograf\u00eda, cr\u00edtica, coordinado por V\u00edctor Jim\u00e9nez, Alberto Vital y Jorge Zepeda, con ensayos sobre la fotograf\u00eda de Rulfo por Carlos Gonz\u00e1lez Boixo, Daniele De Luigi y Lon Pearson. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c9ste \u00faltimo autor presenta la exposici\u00f3n de 1960, recuperada gracias a su testimonio, y se reproducen las 23 fotograf\u00edas que la integraron. Igualmente se hace en este libro una edici\u00f3n facsimilar del encarte que apareci\u00f3 en 1949 en la revista Am\u00e9rica con once fotograf\u00edas de Rulfo, las primeras que alguna vez publicara. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En 2009 ha aparecido otro libro de peque\u00f1o formato, Juan Rulfo: Oaxaca, con cincuenta im\u00e1genes tomadas por Rulfo en el estado mexicano de Oaxaca en la d\u00e9cada de 1950. La selecci\u00f3n de las fotos estuvo a cargo de Andrew Dempsey y Francisco Toledo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La \u00faltima publicaci\u00f3n de gran formato sobre las fotograf\u00edas de Rulfo ha aparecido en octubre de 2010 y lleva el t\u00edtulo de 100 fotograf\u00edas de Juan Rulfo. La selecci\u00f3n de las im\u00e1genes fue hecha por Andrew Dempsey y Daniele De Luigi.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La obra literaria de Juan Rulfo no cesa de editarse en espa\u00f1ol y un n\u00famero creciente de idiomas, que se acercan al medio centenar actualmente. De algunas lenguas se han realizado ya varias versiones.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Juan Rulfo falleci\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico el 7 de enero de 1986.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las nuevas generaciones de escritores y lectores se aproximan con renovado asombro a las p\u00e1ginas de los libros de Rulfo y su curiosidad por la vida y la obra del autor jalisciense no disminuye. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La erudita biograf\u00eda llevada a cabo por uno de sus estudiosos m\u00e1s serios, Alberto Vital, Noticias sobre Juan Rulfo, ya mencionada, cumple con rigor la tarea de proporcionar informaci\u00f3n y reflexi\u00f3n serias a los lectores de Rulfo interesados en profundizar en este campo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Los restantes libros mencionados contribuyen al conocimiento de otros aspectos de su vida y producci\u00f3n en los campos de la literatura y la fotograf\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un fragmento en Los cuadernos de Juan Rulfo sugiere una v\u00eda para ir de la vida a la obra del jalisciense a trav\u00e9s de la escritura. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El fragmento se llama \u201cMi padre\u201d y tiene un fuerte car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>All\u00ed, alguien anota que han venido a decirle que su padre acaba de ser asesinado, y \u00e9l se resiste a despertar: sue\u00f1a que tiene un animal entre los brazos, \u201cun venado dormido, peque\u00f1o como un p\u00e1jaro sin alas; tibio como un coraz\u00f3n quieto y palpitante, pero adormecido\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Poco m\u00e1s abajo una voz le hace saber que el \u201cvenado ha muerto. Es s\u00f3lo un animal muerto entre los brazos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y le advierte:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014Ya son las tres de la ma\u00f1ana y hemos tra\u00eddo a tu padre. Lo han asesinado anoche.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Anoche. \u00bfCu\u00e1l noche? Mi vida no tiene una noche. No es oscura. La vida siempre vive de d\u00eda. \u00bfQu\u00e9 dices?<\/strong><\/p>\n<p><strong>El venado y el d\u00eda son como la infancia cegadora de luz. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La noche de la obra de Rulfo, la de las tumbas de Pedro P\u00e1ramo, la de las mujeres enlutadas de \u201cLuvina\u201d, la de la fuga de los cristeros en \u201cLa noche que lo dejaron solo\u201d y la de tantos otros pasajes, comienza simb\u00f3licamente con el asesinato de Juan Nepomuceno P\u00e9rez Rulfo la madrugada del ? de junio de ????, por la hacienda de Chachahuatl\u00e1n, a manos del \u201cjoven J.Guadalupe Nava Palacios\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Este borrador de Los cuadernos&#8230; tiene despu\u00e9s un pasaje que parece salido de la pluma de W. H. Auden:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQui\u00e9n? \u00bfHablas de mi padre? \u00c9l no puede morir. Nadie le puede hacer nada. La justicia matar\u00eda la tierra. Secar\u00eda los caminos y har\u00eda in\u00fatil ya la vida para el hombre. \u00c9l nos ha dado la vida y si sentimos que hay d\u00eda es por \u00e9l, y si sentimos que hay vida es por \u00e9l. No puede morir.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La noticia fue aterradora para un ni\u00f1o que acababa de cumplir seis a\u00f1os. Fue tan paralizante que r\u00e9plicas como la anterior s\u00f3lo pudieron ser colocadas en la boca, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, gracias al paulatino proceso y al poder de la escritura, por el cual \u00e9l volvi\u00f3 a dar presencia al pasado y dispuso de una voz en \u00e9ste, la misma voz que debi\u00f3 ahog\u00e1rsele, junto con el sue\u00f1o y la luz, cuando lo sacudieron para despertarlo aquella madrugada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La lenta transustanciaci\u00f3n de estas l\u00edneas concluir\u00eda en un escueto di\u00e1logo al final de uno de los fragmentos iniciales de Pedro P\u00e1ramo:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014Han matado a tu padre.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfY a ti qui\u00e9n te mat\u00f3, madre?<\/strong><\/p>\n<p><strong>L\u00edneas arriba, la madre aparece envuelta con atributos de virgen trascendental, ya demasiado fr\u00e1gil para vivir en esta tierra:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y aqu\u00ed, aquella mujer, de pie en el umbral; su cuerpo impidiendo la llegada del d\u00eda; dejando asomar, a trav\u00e9s de sus brazos, retazos de cielo, y debajo de sus pies regueros de luz; una luz asperjada como si el suelo debajo de ella estuviera anegado en l\u00e1grimas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>1917-1927<\/strong><\/p>\n<p><strong>La importancia para el propio Rulfo de este segmento y de las implicaciones y las ra\u00edces del mismo, se confirma con el hecho de que \u00e9l lo eligi\u00f3 para grabarlo cuando en 1958 la colecci\u00f3n Voz Viva de M\u00e9xico, de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, incluy\u00f3 pasajes de su obra. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El escritor siempre tuvo por cierto un afecto especial hacia nuestra Casa de Estudios, para la que trabaj\u00f3<\/strong><\/p>\n<p><strong>LA BATALLA DE SAYULA Y OTROS HECHOS DE GUERRA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Despu\u00e9s de que el Centauro del Norte cedi\u00f3 la zona a los carrancistas durante los primeros meses de ????, Zamora intent\u00f3 recuperar la ciudad donde menos de dos a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda registrado y bautizado Juan Rulfo: el s\u00e1bado ?? de agosto sorprendi\u00f3 a la corta guarnici\u00f3n carrancista y atac\u00f3 Sayula.35 El vicepresidente municipal organiz\u00f3 la defensa, preocupado por el inconveniente de que el capit\u00e1n Francisco Bravo y otros oficiales se distra\u00edan a esas horas en una casa de citas con tal jolgorio que no aparecieron sino despu\u00e9s de los acontecimientos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La batalla se centr\u00f3 en la iglesia, en la presidencia municipal y en \u201cuna casa de altos situada en la segunda cuadra de la calle Constituci\u00f3n\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Los seiscientos asaltantes bajaron a toda prisa de los cerros cercanos y entraron por el oeste haciendo bulla. Su armamento inclu\u00eda un tubo lanzabombas contra los reductos defensivos. Entre las muchas historias orales que caus\u00f3 la batalla, prevalecieron las que dieron noticia del rapto de \u201cdos bonitas muchachas apodadas las Guayabitas\u201d, del incendio de la parte norte del portal Iturbide, del robo de la bodega de los ferrocarriles, de la destrucci\u00f3n de un puente de la v\u00eda y del corte de la l\u00ednea telegr\u00e1fica. Los zamoristas se retiraron en la madrugada porque una locomotora pr\u00f3xima silbaba en la oscuridad, y ellos supusieron que iban llegando refuerzos para la defensa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El caudillo se sinti\u00f3 due\u00f1o de la regi\u00f3n, y ante la falta de garant\u00edas varias familias de Atejamac de Brizuela, de Tapalpa, de San Gabriel, de Tonaya y de otros pueblos serranos y bajos, vinieron, dice Mungu\u00eda, a refugiarse en Sayula. Entre ellas se encontraban los Brizuela, los Gonz\u00e1lez, los Villa Michel y los P\u00e9rez Rulfo Vizca\u00edno.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los vecinos y las acordadas deb\u00edan de cualquier modo hacer frente a los embates del guerrillero, y justo cuando Juan cumpl\u00eda dos meses, el ?? de julio de ????, aqu\u00e9l sali\u00f3 de su cuartel en el rancho Carrizales para atacar Tapalpa; la atm\u00f3sfera oral que rode\u00f3 a quien iba a convertir en instrumento literario un ambiente semejante, estaba llena por esos d\u00edas de miedo y de muerte. Al final, Zamora tuvo que replegarse.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todav\u00eda diez d\u00edas antes del primer cumplea\u00f1os del escritor, el ? de mayo de ????, Zamora intent\u00f3 asaltar el tren de pasajeros que ven\u00eda de Manzanillo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El lector recordar\u00e1 la escena de \u201cEl Llano en llamas\u201d que marca el punto en que el Zamora literario se excede incluso en sus propios excesos y provoca tal furia con el descarrilamiento de un tren que el gobierno decide apretar el cerco en torno suyo. Resulta que la estrategia del Zamora de carne y hueso consisti\u00f3 en mandar una avanzada que cayera por sorpresa sobre una cuadrilla; \u00e9sta reparaba \u201cla v\u00eda en lo alto de la cuesta, cerca de la estaci\u00f3n de banderas de San Nicol\u00e1s\u201d y fue obligada a quitar quince metros de riel. La leyenda cuenta que, para fortuna de muchos inocentes, uno de los peones de la cuadrilla logr\u00f3 esconderse, alcanz\u00f3 la m\u00e1quina en alg\u00fan recodo e hizo se\u00f1as al maquinista. <\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL JUAN QUE YO CONOC\u00cd era un ser de una inmensa ternura, cuya mirada lo dec\u00eda todo. Su sonrisa en los labios, que apenas se entreabr\u00edan\u2026 Estos recuerdos se han quedado en m\u00ed. \u00c9l ten\u00eda grandes deseos de viajar, conocer su pa\u00eds, o\u00edr historias. 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