{"id":7186,"date":"2011-01-15T10:39:17","date_gmt":"2011-01-15T16:39:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7186"},"modified":"2011-01-15T10:39:17","modified_gmt":"2011-01-15T16:39:17","slug":"se-acerca-el-fin-de-la-cultura-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7186","title":{"rendered":"Se acerca el f\u00edn de la cultura popular"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cPronto no se hablar\u00e1 de cultura popular. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo est\u00e1 a nuestro alcance.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo es cultura popular\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El Pa\u00eds<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando el escritor Douglas Coupland se top\u00f3 con el anuncio de un coche bautizado Generaci\u00f3n X tuvo la certeza de que alguien hab\u00eda malinterpretado su \u00f3pera prima. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s publica Generaci\u00f3n A. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando, a finales de los noventa, Douglas Coupland se top\u00f3 en Par\u00eds con una valla publicitaria que anunciaba un modelo de Citro\u00ebn bautizado como Generaci\u00f3n X, el escritor tuvo la certeza de que la industria del autom\u00f3vil \u2014entre otras parcelas de la realidad\u2014 hab\u00eda malinterpretado su \u00f3pera prima. Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de su fundacional Generaci\u00f3n X, se publica en nuestro pa\u00eds Generaci\u00f3n A, la ambiciosa y heterodoxa novela que no es tanto secuela como reflejo, en las turbulentas aguas del futuro inmediato, del libro que convirti\u00f3 a su autor en portavoz, a su pesar, de una nueva sensibilidad que a\u00fan est\u00e1 despejando su inc\u00f3gnita: \u00abNinguno de los dos libros habla, en realidad, de la idea de generaci\u00f3n. M\u00e1s bien son epitafios al concepto de generaci\u00f3n. Este nuevo libro recuerda a Generaci\u00f3n X en cuestiones de estructura: hay un grupo de personajes desplazados que van contando su historia y su manera de ver el mundo en primera persona. Han pasado 20 a\u00f1os y la percepci\u00f3n del mundo y, sobre todo, nuestros instrumentos para percibirlo han cambiado\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A Coupland, de 49 a\u00f1os, no le gustan demasiado las entrevistas. Al descolgar el tel\u00e9fono, subraya que solo tiene 25 minutos para el periodista. Su gesti\u00f3n del tiempo ser\u00e1 implacable, pero la manera en que se entrega en cada respuesta disipa la sospecha de que el escritor est\u00e1 lidiando con un fastidioso tr\u00e1mite promocional. Generaci\u00f3n A transcurre en un futuro en el que las abejas parecen haberse extinguido: cinco individuos de diferentes puntos del planeta reciben, no obstante, una inesperada picadura de abeja que les convertir\u00e1 en celebridades medi\u00e1ticas y sufridas cobayas de laboratorio, mientras los efectos de una nueva droga van dejando un rastro de aislamiento y desconexi\u00f3n a su alrededor. \u00abQuise jugar con la idea del alfa y el omega\u00bb, se\u00f1ala Coupland, \u00abahora hay un mill\u00f3n m\u00e1s de opciones en la vida de las que ofrec\u00eda 1991. Como predijo Marshall MacLuhan, los avances tecnol\u00f3gicos han vuelto a tribalizar a la gente. Hoy la gente se define por grupos, por nuevas tribus. Todos tenemos la sensaci\u00f3n de estar conectados, ya sea a trav\u00e9s de e-mails o de nuestros perfiles en Facebook. Hemos conquistado nuevos niveles de conexi\u00f3n. Han sido 20 a\u00f1os de progreso evolutivo. Por eso, en esta novela tiene m\u00e1s importancia la idea de comunidad que la de aislamiento. La idea de aislamiento ha cambiado: la desconexi\u00f3n es ahora una elecci\u00f3n\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Generaci\u00f3n A no tiene reparos en asumir su condici\u00f3n de hija bastarda de El decamer\u00f3n para la era del caos medioambiental. Los cinco elegidos que articulan la trama acaban desgranando una serie de cuentos alrededor de la hoguera que les permitir\u00e1n conjurar el horror y entender el verdadero sentido de su experiencia compartida: \u00abContar historias es una de las actividades m\u00e1s primarias del comportamiento humano. Para no enloquecer, necesitamos pensar que nuestra vida tiene que ser una historia coherente. A partir de la revoluci\u00f3n industrial se difunde la idea de que la vida es como una novela. En el siglo XX, eso se convierte en una asunci\u00f3n colectiva esencial\u00bb, subraya el escritor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Algunas p\u00e1ginas de su novela pueden recordar a las visiones apocal\u00edpticas de J. G. Ballard, y el tono general, en su alquimia de iron\u00eda y vuelo imaginativo, le debe mucho a Kurt Vonnegut, una de cuyas citas inspir\u00f3 el t\u00edtulo: \u00abVaya, los medios os han hecho un estupendo favor llam\u00e1ndoos la generaci\u00f3n X, \u00bfverdad? Os hab\u00e9is puesto a dos pasos del final del alfabeto. Pues en el presente acto os bautizo generaci\u00f3n A, el comienzo de una asombrosa serie de triunfos y fracasos como fueron, en su momento, Ad\u00e1n y Eva\u00bb. No obstante, por encima de otros ecos, hay una pieza clave en el juego referencial de Generaci\u00f3n A: la fiesta del lenguaje, cr\u00edptica pero dionisiaca, del Finnegans Wake, de James Joyce. Seg\u00fan Coupland, \u00abel lenguaje quiere evolucionar, crecer. En los \u00faltimos 10 a\u00f1os se han incorporado varios miles de neologismos a nuestra lengua. Tenemos que reevaluar la manera en que aplicamos el lenguaje a la vida; que, en definitiva, es la manera en que nosotros somos nosotros. Es lo que intent\u00f3 hacer Joyce con una obra tan extrema. Estamos rodeados de herramientas que transforman nuestra relaci\u00f3n con el lenguaje, empezando por los servicios de citas online y todo lo que nos inocula nuevas palabras. En mi novela invito al lector a que reflexione sobre la voz que tenemos en el interior de nuestras cabezas, que casi nunca coincide con nuestra propia voz: se trata de una voz gen\u00e9rica, de locutor de programa de noticias. \u00bfDe d\u00f3nde viene esa voz? Es una invenci\u00f3n, algo parecido a un microchip o a una aplicaci\u00f3n inform\u00e1tica, pero que todos aceptamos autom\u00e1ticamente\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si en su novela J-Pod los personajes se retaban a escribir proposiciones matrimoniales a Ronald McDonald, el inquietante personaje-icono de la cadena global de hamburgueser\u00edas, en Generaci\u00f3n A se incluye una irresistible digresi\u00f3n sobre la identidad sexual del canario (\u00bfmacho?, \u00bfhembra?) Piol\u00edn. Alta y baja cultura se revuelcan en f\u00e9rtil promiscuidad en la obra de Coupland, que considera que \u00abpronto ya no tendr\u00e1 mucho sentido hablar de cultura popular, porque si las jerarqu\u00edas de lo cultural se miden por sus grados de accesibilidad, hoy todo est\u00e1 a nuestro alcance. Todo es cultura popular. Y esa cultura popular cumple la funci\u00f3n de los viejos mitos: nos proporciona una respuesta para todo lo humano de una manera instant\u00e1nea. En 1991, cuando en mi obra literaria introduc\u00eda el nombre de un producto comercial, la cr\u00edtica me crucificaba, era chocante y extra\u00f1o. Ahora est\u00e1 completamente asumido\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Generaci\u00f3n A est\u00e1 editado por El Aleph Editores.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPronto no se hablar\u00e1 de cultura popular. Todo est\u00e1 a nuestro alcance. Todo es cultura popular\u201d \u00a0 El Pa\u00eds \u00a0 Cuando el escritor Douglas Coupland se top\u00f3 con el anuncio de un coche bautizado Generaci\u00f3n X tuvo la certeza de que alguien hab\u00eda malinterpretado su \u00f3pera prima. 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