{"id":7325,"date":"2011-01-25T08:52:03","date_gmt":"2011-01-25T14:52:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7325"},"modified":"2011-01-25T08:52:03","modified_gmt":"2011-01-25T14:52:03","slug":"adios-don-samuel-obispo-de-los-indigenas-y-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7325","title":{"rendered":"Adios don Samuel, obispo de los ind\u00edgenas y de los pobres"},"content":{"rendered":"<div><strong>Don Samuel Ruiz, obispo de los ind\u00edgenas<\/strong><\/div>\n<p>Bernardo Barranco<\/p>\n<div id=\"article-text\">\n<div>\n<div>La Jornada<\/div>\n<div>Don Samuel Ruiz muere a los 86 a\u00f1os. Deja hu\u00e9rfanos a millones de ind\u00edgenas a quienes defendi\u00f3 con pasi\u00f3n social y fervor religioso. <em>El Tatic<\/em>, como lo llamaban, dio y arriesg\u00f3 su vida no s\u00f3lo por los ind\u00edgenas mexicanos, sino centroamericanos sometidos a siglos de explotaci\u00f3n, marginaci\u00f3n y desprecio. Esta opci\u00f3n lo transform\u00f3 en un personaje pol\u00e9mico e inc\u00f3modo, especialmente para los acaudalados del poder secular y del poder religioso.<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Samuel Ruiz, nace en Irapuato en 1924, en el coraz\u00f3n del Baj\u00edo marcado por el conservadurismo cat\u00f3lico. Es notorio observar su traves\u00eda religiosa que va desde la fe cristera de su infancia, a la renovaci\u00f3n modernista del Concilio Vaticano II, 1962-1965, donde participa ya como joven obispo con tan s\u00f3lo 37 a\u00f1os; en su tercer tr\u00e1nsito asume la opci\u00f3n por los pobres, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y la decidida defensa de los derechos humanos de los ind\u00edgenas. Aqu\u00ed forma parte de una generaci\u00f3n dorada en la historia de la Iglesia de Am\u00e9rica Latina y comparte b\u00fasquedas de justicia social al lado de obispos m\u00edticos, como H\u00e9lder C\u00e1mara (Brasil), Juan Land\u00e1zuri (Per\u00fa), Jes\u00fas Silva Enr\u00edquez (Chile) y \u00d3scar Arnulfo Romero (El Salvador). Otro paso importante en su trayectoria pastoral fue haber explorado los temas de la teolog\u00eda india e iglesia aut\u00f3ctona que tanta irritaci\u00f3n e incomodidad caus\u00f3 entre los sectores conservadores de la Iglesia.<\/p>\n<p>A ra\u00edz del levantamiento armado en Chiapas, enero de 1994, numerosos medios de comunicaci\u00f3n, personajes pol\u00edticos, religiosos e intelectuales se apresuraron en se\u00f1alar a Samuel Ruiz como principal causante de la insurrecci\u00f3n. As\u00ed lo denuncia Carlos Fazio en su libro: <em>Samuel Ruiz, el caminante<\/em> (1994); sin embargo recordemos que el propio don Samuel, durante la vista del Papa a M\u00e9rida en agosto de 1993, advirti\u00f3 la explosividad de la realidad chiapaneca; entreg\u00f3 a Juan Pablo II un informe que documentaba su preocupaci\u00f3n, actitud que fue tachada de exhibicionismo pastoral. El historiador Jean Meyer en su libro <em>Samuel Ruiz en San Crist\u00f3bal<\/em> (2000), establece que si bien no se le puede adjudicar el alzamiento insurgente zapatista, tampoco \u00e9ste se puede explicar sin su hist\u00f3rico paso al frente de la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal. El trabajo pastoral de la di\u00f3cesis form\u00f3 a cerca de 100 mil catequistas que indudablemente nutrieron las filas y la m\u00edstica zapatista. Don Samuel insist\u00eda en que el trabajo no era el m\u00e9rito de una sola persona, sino de un grupo amplio de religiosos y laicos; sin embargo, sin el aliento a las innovaciones y cambios que \u00e9l consinti\u00f3, nada se habr\u00eda concretado. El hecho es que la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal de las Casas experiment\u00f3 un notorio dinamismo gracias a tres factores b\u00e1sicos: a) la opci\u00f3n prioritaria de formaci\u00f3n y crecimiento cuantitativo de catequistas, di\u00e1conos y agentes pastorales ind\u00edgenas con un enfoque de inculturaci\u00f3n y respeto absoluto a las culturas tradicionales, es decir, fue pionero en el enfoque multicultural; b) forja un gobierno diocesano abierto y participativo rebasando la r\u00edgida estructura autoritaria y medieval que prima hoy en la mayor parte de las di\u00f3cesis; cre\u00f3 un estilo de conducci\u00f3n donde las opciones se constru\u00edan en asambleas diocesanas con una amplia participaci\u00f3n de los actores religiosos, y c) la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal fue refugio de una importante cantidad de sacerdotes, religiosos y laicos que por sus posturas sociales hab\u00edan sido expulsados o marginados de otras di\u00f3cesis. En todo caso, el arraigo, representatividad y fortaleza de la di\u00f3cesis de San Crist\u00f3bal llev\u00f3 Samuel Ruiz a ser un factor de concordia y de paz, como mediador entre el gobierno y el EZLN que evit\u00f3 mayor polarizaci\u00f3n, as\u00ed como el derramamiento de sangre. En 1994, el protagonismo, involuntario, alcanzado por don Samuel despert\u00f3 los resquemores y suspicacias tanto del gobierno como de un sector conservador de la Iglesia. En ese a\u00f1o fat\u00eddico de 1994, cargado de magnicidios, intrigas sucesorias del salinismo y elecciones, Samuel Ruiz fue objeto de una intensa campa\u00f1a medi\u00e1tica de desprestigio, cuyo epicentro se ubicaba en la sede de la nunciatura, habitada por el entonces nuncio Girolamo Prigione, enemigo jurado del obispo indigenista. <q>\u201cA Roma llega lo que a Roma va\u201d<\/q>, reza el adagio eclesi\u00e1stico; efectivamente Prigione casi logra su remoci\u00f3n argumentando la presi\u00f3n y nerviosismo del gobierno salinista, parad\u00f3jicamente la funci\u00f3n pol\u00edtica y secular de mediaci\u00f3n que representaba don Samuel frena la ejecutoria vaticana que ven\u00eda en su contra. Sin embargo, Prigione propici\u00f3 la famosa carta de un alto funcionario de la Santa Sede, Bernadin Gantin, quien cuestion\u00f3 la tarea de don Samuel. El nuncio, apoyado por Marcial Maciel, tuvo eco en varios de sus protegidos quienes p\u00fablicamente pusieron en entredicho la labor de Samuel Ruiz, sin embargo, hubo otros sectores de la CEM, como Ernesto Corripio, Sergio Obeso y Bartolom\u00e9 Carrasco, que lo apoyaron.<\/p>\n<div>\n<p>Samuel Ruiz fue un hombre de Iglesia. Dif\u00edcilmente se enfrentaba p\u00fablicamente con sus hermanos obispos a pesar existir profundas divergencias. Pese a sus opciones sociales apasionadas en defensa de la justicia y de los pobres, Samuel Ruiz fue conservador en el terreno moral. Por convicci\u00f3n y sentido de disciplina eclesial, hay que decirlo, segu\u00eda los dict\u00e1menes de Roma en temas como aborto, homosexualidad y nuevas parejas. Samuel Ruiz, en resumen, es heredero de Fray Bartolom\u00e9 de las Casas, el dominico defensor de los indios en el siglo XVI, del concilio y de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Ante tanta opacidad clerical, su ejemplo deber\u00eda cundir entre las nuevas generaciones; sin embargo son pocos que, como Ra\u00fal Vera o Alejandro Solalinde, siguen sus pasos. Su muerte significa el adi\u00f3s de uno de los \u00faltimos h\u00e9roes de la fe.<\/p>\n<p>Adi\u00f3s, don Sam.<\/p>\n<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Samuel Ruiz, obispo de los ind\u00edgenas Bernardo Barranco La Jornada Don Samuel Ruiz muere a los 86 a\u00f1os. Deja hu\u00e9rfanos a millones de ind\u00edgenas a quienes defendi\u00f3 con pasi\u00f3n social y fervor religioso. 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