{"id":7362,"date":"2011-01-28T06:28:11","date_gmt":"2011-01-28T12:28:11","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7362"},"modified":"2011-01-28T06:28:11","modified_gmt":"2011-01-28T12:28:11","slug":"analisis-de-la-situacion-de-los-pobres-en-el-mundo-hecha-por-don-samuel-ruiz-garcia-el-pasado-24-de-marzo-del-2010-con-motivo-del-xxx-aniversario-del-asesinato-de-arnulfo-romero-en-san-salvador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7362","title":{"rendered":"An\u00e1lisis de la situaci\u00f3n de los pobres en el mundo, hecha por Don Samuel Ruiz Garc\u00eda, el pasado 24 de marzo del 2010, con motivo del XXX aniversario del asesinato de Arnulfo Romero en San Salvador"},"content":{"rendered":"<p><strong>Queridos hermanos obispos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Queridas hermanas y hermanos Ministros, Reverendos, Sacerdotes, Pastoras y Pastores,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Religiosas y Religiosos de las distintas Iglesias y Congregaciones que nos acompa\u00f1an esta tarde.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Queridas hermanas y hermanos solidarios, venidos desde todos los rincones del planeta.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hermanas y hermanos salvadore\u00f1os que hoy nos acogen.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Es un inmerecido privilegio el que nos han concedido este d\u00eda, al presidir esta Eucarist\u00eda de conmemoraci\u00f3n en el XXX Aniversario de la Pascua martirial de Monse\u00f1or \u00d3scar \u00a0Arnulfo Romero y Gald\u00e1mez, nuestro querido Monse\u00f1or!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Agradezco tal honor a las hermanas y hermanos de la Comunidad \u00d3scar Arnulfo Romero de esta Cripta de Catedral, a quienes desde ya reconozco esa inquebrantable voluntad que ha mantenido, en este preciso lugar, la memoria viva de Romero: \u00a1gracias hermanas, muchas gracias!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gracias tambi\u00e9n a Monse\u00f1or Jos\u00e9 Luis Escobar Alas, Arzobispo de San Salvador, por su amable carta de invitaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Saludo tambi\u00e9n a mis hermanas y hermanos del Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad \u00d3scar Romero, el SICSAL, congregados estos d\u00edas en nuestra Asamblea Internacional de grupos y comit\u00e9s de solidaridad Orcas Romero y que tambi\u00e9n est\u00e1 cumpliendo treinta a\u00f1os de compromiso con los pueblos de Am\u00e9rica Latina, junto a la CORCA y CEIPES<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hermanas y hermanos:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Contemplan mis ojos un acontecimiento realmente asombroso y sorprendente pues, estandoen una cripta, no descubro yo signos de muerte sino de vida; no se revelan ante m\u00ed gestosde pesadumbre ni de apat\u00eda, sino de un dinamismo que transmite una energ\u00eda poderosa queinvade este recinto; no veo rostros de dolor y resignaci\u00f3n sombr\u00eda, sino miradas llenas deuna profunda fe y esperanza que contagian&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>No es la tumba de un hombre muerto -asesinado dir\u00eda con mayor precisi\u00f3n- la que desde aqu\u00ed observamos, sino el faro luminoso que nos ha guiado durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, en la b\u00fasqueda y en la construcci\u00f3n del Reino de Dios que nos vino a anunciar Jes\u00fas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es el mismo asombro que vivimos el domingo de ramos de hace treinta a\u00f1os cuando, junto al cardenal Corripio Ahumada y Monse\u00f1or Sergio M\u00e9ndez Arceo, vinimos desde M\u00e9xico para acompa\u00f1ar al pueblo salvadore\u00f1o en los funerales de Monse\u00f1or Romero.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ese domingo de ramos que cobr\u00f3 la vida de decenas de hermanas y hermanos que fueron brutalmente reprimidos y masacrados por las balas asesinas que ven\u00edan desde las azoteas que rodean la plaza catedral. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Gente sencilla del pueblo que, a pesar de la represi\u00f3n, ven\u00eda a contemplar por \u00faltima vez el rostro sereno de su pastor, y a reconocer lo que por ellos hab\u00eda hecho en sus cortos tres a\u00f1os como arzobispo de San Salvador.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nos asombr\u00f3 ese d\u00eda, como lo hace ahora, la plena convicci\u00f3n de que, con esos acontecimientos ignominiosos, no se apagaba una luz, sino que se encend\u00eda una hoguera que nos envuelve, que nos quema y que nos consume con pasi\u00f3n, y que nunca podr\u00e1 ser apagada. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Un fuego y una luz tan potentes, que han rebasado ya las fronteras y los mares que dividen a nuestros continentes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La llama de Romero permanecer\u00e1 encendida, mientras haya una o uno de nosotros que se comprometa a mantenerla viva, como lo hace esta comunidad de la cripta.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace treinta a\u00f1os el mundo viv\u00eda una crisis caracterizada por la imposici\u00f3n de un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico que, para subsistir, exig\u00eda el sacrificio de miles de mujeres y hombres, convirti\u00e9ndolas en v\u00edctimas inocentes de la avaricia y del ego\u00edsmo de unos cuantos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Sistema que, para operar sin \u201cobst\u00e1culos\u201d y sin \u201ccontratiempos\u201d, recurri\u00f3 a la militarizaci\u00f3n y a la paramilitarizaci\u00f3n de una sociedad supuestamente democr\u00e1tica, abriendo as\u00ed uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s tristes de nuestra historia reciente. Todav\u00eda se conmueven nuestros corazones al recordar a aquellas madres que recorr\u00edan las c\u00e1rceles y los hospitales en busca de sus hijas e hijos desaparecidos. Todav\u00eda nos indignamos al evocar esos cuerpos mutilados, arrojados a los basureros, devorados por los animales de rapi\u00f1a.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Todav\u00eda nos duelen los m\u00e1s de setenta y cinco mil muertos de esa guerra que desangr\u00f3 al \u201cpulgarcito de Am\u00e9rica\u201d y las y los miles de m\u00e1rtires de toda Am\u00e9rica Latina que derramaron su sangre en la defensa de los m\u00e1s elementales derechos humanos: el derecho a una vida digna, el derecho a la justicia, el derecho a la paz.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y no es que tenga yo el af\u00e1n de abrir heridas que poco a poco han ido cicatrizando; pero hoy mismo no podemos recordar a Monse\u00f1or Romero fuera del contexto que, como hombre, como pastor y como obispo le toco vivir; ser\u00eda una falta a la memoria hist\u00f3rica del pueblo salvadore\u00f1o y latinoamericano, y un insulto a las familias de esas v\u00edctimas por las cuales \u00e9l mismo ofrend\u00f3 su vida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>UNIVERSALIDAD DE ROMERO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Monse\u00f1or Romero sigue viviendo en su pueblo -tal como \u00e9l mismo lo profetiz\u00f3-, pero su presencia es un dato no solamente eclesial y episcopal, sino tambi\u00e9n sociol\u00f3gico, es un hecho cultural y pol\u00edtico (en el amplio sentido de la palabra, y espero se entienda as\u00ed), forma parte de la realidad de Am\u00e9rica Latina y, lo que es m\u00e1s sorprendente, forma parte del futuro de ella misma. Hay que contar con \u00e9l para hacer la historia ya no s\u00f3lo de este querido pueblo de El Salvador, sino de todo el continente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Quiero decir aqu\u00ed algo que, espero, no ofenda a nuestras hermanas y hermanos salvadore\u00f1os; y lo digo con mucho cari\u00f1o y gratitud: ustedes tuvieron la fortuna de convivir con Monse\u00f1or Romero, el privilegio de sentirlo, de escucharlo; y lo tienen y lo cuidan aqu\u00ed, en su catedral&#8230; pero desde hace tres d\u00e9cadas Monse\u00f1or Romero es un ser universal, pertenece a toda la humanidad, no es propiedad de un grupo o de una asociaci\u00f3n; su palabra y su obra han rebasado todas las fronteras humanas. Dios mismo, al aceptar su sacrificio, nos lo ha dado como testimonio de esperanza y de liberaci\u00f3n para todas las mujeres y hombres que luchan por esos mismos ideales que, finalmente, est\u00e1n inspirados en el seguimiento y en el proseguimiento de Jes\u00fas en la construcci\u00f3n del Reino.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La vida, el pensamiento y la obra de Monse\u00f1or Romero se han convertido en verdadero sacramento de unidad y de solidaridad entre los pueblos del mundo. \u00a1Por eso estamos aqu\u00ed, para acompa\u00f1arles, para agradecerles y para reconocer esa universalidad de Monse\u00f1or!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recordemos c\u00f3mo, desde el mismo d\u00eda 29 de marzo de 1980, un grupo de obispos latinoamericanos firm\u00f3 un documento en el que se dec\u00eda: \u201cTres cosas admiramos y agradecemos en el episcopado de Monse\u00f1or Orcas Arnulfo Romero: fue, en primer lugar, anunciador de la fe y maestro de la verdad&#8230; fue, en segundo lugar, un ac\u00e9rrimo defensor de la justicia&#8230; en tercer lugar fue el amigo, el hermano, el defensor de los pobres y oprimidos, de los campesinos, de los obreros, de los que viven en barrios marginales\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cMons. Romero ha sido un obispo ejemplar porque ha sido un obispo de los pobres en un continente que lleva tan cruelmente la marca de la pobreza de las grandes mayor\u00edas, se insert\u00f3 entre ellos, defendi\u00f3 su causa y ha sufrido la misma suerte de ellos: la persecuci\u00f3n y el martirio. Mons. Romero es el s\u00edmbolo de toda una iglesia y un continente, verdadero siervo doliente de Yahv\u00e9 que carga con el pecado de injusticia y de muerte de nuestro continente\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201c&#8230;no nos ha sorprendido su asesinato -contin\u00faa diciendo el documento- pues no pod\u00eda ser otro su destino si fue fiel a Jes\u00fas, y si se insert\u00f3 de veras en el dolor de nuestros pueblos. Su muerte no es un hecho aislado, forma parte del testimonio de una Iglesia que en Medell\u00edn y Puebla opt\u00f3, desde el Evangelio, por los pobres y oprimidos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por eso ahora comprendemos mejor, desde el martirio de Monse\u00f1or Romero, la muerte por hambre y enfermedad, realidad permanente en nuestros pueblos; as\u00ed como los innumerables martirios, las innumerables cruces que jalonan nuestro continente en estos a\u00f1os: campesinos, pobladores, obreros, estudiantes, sacerdotes, agentes de pastoral, religiosas, obispos encarcelados, torturados, asesinados por creer en Jesucristo y amar a los pobres. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Son como la muerte de Jes\u00fas: fruto de la injusticia de los hombres y a la vez semilla de la resurrecci\u00f3n\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Comunicado firmado por varios Obispos. San Salvador 29 de Marzo de 1980).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esa universalidad se la ha ganado no s\u00f3lo por m\u00e9rito propio; se la ha otorgado la universalidad de las v\u00edctimas inocentes de las guerras, la universalidad de los empobrecidos de todos los lugares y de todas las \u00e9pocas de la humanidad, la universalidad del pueblo de Dios que espera con fe el advenimiento de \u201cun mundo nuevo y un cielo nuevo\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>NUESTRA REALIDAD<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vivimos hoy, en el a\u00f1o 2010, el agravamiento de esa crisis heredada del siglo pasado, en una nueva \u00e9poca. El sistema econ\u00f3mico y pol\u00edtico impuesto por los poderosos, con sus \u00eddolos del dinero, el lucro y la ganancia por delante, han excluido a m\u00e1s del setenta por ciento de la humanidad de los beneficios de la riqueza que es de todos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Miles de ni\u00f1as y ni\u00f1os mueren cada a\u00f1o de hambre y de enfermedades curables; los j\u00f3venes est\u00e1n siendo privados de una educaci\u00f3n gratuita y liberadora, que les aleje de las redes f\u00e1ciles del alcoholismo, de la drogadicci\u00f3n o de las pandillas o maras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los avances tecnol\u00f3gicos no redundan en bienestar sino en el desempleo de millones de mujeres y hombres desesperados por no tener los recursos suficientes para sostener dignamente a sus familias. Esta desesperaci\u00f3n empuja a decenas de hermanas y hermanos a la peligrosa aventura de la migraci\u00f3n&#8230; son conocidas las historias de abuso, violencia y muerte que padecen las y los migrantes que caen en las redes de tr\u00e1fico de personas o de los cuerpos policiacos o paramilitares.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las trasnacionales devoran sin piedad los recursos naturales del planeta; sin importarles la salud y el bienestar de \u00e9sta y de las generaciones futuras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La violencia institucional alcanza niveles insospechados en todos nuestros pa\u00edses: a las bandas de narcotraficantes, a las pandillas, a las maras, se unen los cuerpos policiacos corruptos, las guardias blancas, los grupos paramilitares y sectores del ej\u00e9rcito que, gozando de toda impunidad, provocan el terror y la muerte violenta entre la poblaci\u00f3n civil.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La criminalizaci\u00f3n de la protesta social y la persecuci\u00f3n a los l\u00edderes sociales, por un lado, y el acoso y persecuci\u00f3n a las defensoras y defensores de los derechos humanos, por el otro, nos habla de un estado represor que cambia el discurso, pero no los m\u00e9todos de represi\u00f3n al pueblo organizado<\/strong><\/p>\n<p><strong>LA OPCI\u00d3N DE MONSE\u00d1OR OSCAR ROMERO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Monse\u00f1or \u00d3scar Romero sab\u00eda bien de esta violencia:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando es nombrado Arzobispo de San Salvador, el pa\u00eds ya vive una situaci\u00f3n de represi\u00f3n y una clara persecuci\u00f3n a los sectores m\u00e1s comprometidos de la sociedad y de la Iglesia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vivi\u00f3 el secuestro, la tortura, el exilio y el asesinato de varios de sus sacerdotes, religiosas, catequistas y laicos comprometidos Esto, como sabemos, abon\u00f3 en su proceso personal de conversi\u00f3n; pero lo que m\u00e1s influyo en \u00e9sta, fue su clara opci\u00f3n por los pobres y por las v\u00edctimas que acud\u00edan a \u00e9l buscando una palabra de consuelo y una liberaci\u00f3n integral. Esa palabra qued\u00f3 plasmada de manera contundente en sus homil\u00edas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Fueron palabras que hablaron la verdad, y por eso lo mataron; como mataron a Jes\u00fas por hablar con la verdad y por ser El mismo La Verdad revelada por el Padre, como nos dice el Evangelio de San Juan.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una verdad que, para hacernos mujeres y hombres verdaderamente libres, tiene que encarnarse y tiene que actualizarse en la realidad concreta de cada pueblo, de cada comunidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para Monse\u00f1or Romero, como para muchos hermanos obispos; el Evangelio, el magisterio de la Iglesia, los documentos del Concilio Vaticano II, de Medell\u00edn y Puebla, fueron un espejo en el cual se reflejaban su propios proyectos pastorales y su propia opci\u00f3n de \u201cSentir con la Iglesia\u201d, esa iglesia universal que es la Iglesia de los pobres, la Iglesia de Jes\u00fas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero los documentos no hacen Iglesia, la Iglesia se hace cuando ese Evangelio y ese Magisterio echa ra\u00edces en la comunidad que los lee, que los reflexiona, que los pone en pr\u00e1ctica Con humildad Monse\u00f1or reconoc\u00eda sus l\u00edmites y su condici\u00f3n humana; su diario espiritual nos habla de sus miedos y temores, pero tambi\u00e9n de una fe inquebrantable y de una coherencia entre su reflexi\u00f3n, su palabra y su acci\u00f3n cotidiana.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esa coherencia le dio toda la autoridad moral para poder denunciar y exigir desde el Evangelio, un verdadero estado de derecho, que respetara la dignidad humana y que aplicara la justicia de manera expedita e imparcial.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por eso es tan vigente su palabra, por eso hoy me atrevo a parafrasear lo dicho en una de sus homil\u00edas, para decirle a nuestros gobiernos del siglo XXI que: \u201cDe nada sirven las reformas si van te\u00f1idas con tanta sangre; de nada sirven los cambios de banderas, de partidos en el poder, de supuestas elecciones democr\u00e1ticas, si estos cambios s\u00f3lo sirven para perpetuar este sistema de muerte&#8230; de nada sirven gobiernos emanados de la oposici\u00f3n, si no combaten a fondo esa violencia estructural que proviene de los mismos potentados econ\u00f3micos y de las mismas instancias gubernamentales y militares que se han perpetuado en el poder&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ha llegado la hora de que la sociedad civil organizada reclame para s\u00ed el derecho a gobernar, el derecho a darse las autoridades que merece, el derecho a ejercer plenamente su soberan\u00eda, aplicando una justicia que no deje en la impunidad tantos cr\u00edmenes cometidos en nombre de una supuesta democracia y de una aparente libertad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El derecho de los ni\u00f1os, de los j\u00f3venes y de las mujeres a ser tomadas en cuenta en estas sociedades machistas, el derecho de la tierra y de la naturaleza a ser respetada. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El futuro est\u00e1 en nuestras manos, hermanas y hermanos y no en las manos de pol\u00edticos corruptos o de militares golpistas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed ley\u00f3 Monse\u00f1or Romero, en ese entonces y con toda claridad, \u201cel testimonio subversivo de las Bienaventuranzas que le han dado vuelta a todo\u201d y entendi\u00f3 que hab\u00eda que quitar la violencia desde sus bases, la violencia estructural, la injusticia social. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Y por tanto es deber de la Iglesia \u201cconocer los mecanismos que engendra la pobreza\u201d. La opci\u00f3n preferencial por los pobres es una invitaci\u00f3n para la Iglesia como un todo, pero tambi\u00e9n para todo seguidor de Cristo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cEl cristiano que no quiere vivir este compromiso de solidaridad con el pobre, no es digno de llamarse cristiano\u201d, dijo, y a\u00f1ad\u00eda: \u201clos pobres han marcado por eso el verdadero caminar de la Iglesia. Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen, no es verdadera Iglesia de Jesucristo\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Homil\u00eda, 23 de septiembre, 1979).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Reconoci\u00f3, en ello, su propio encargo como Arzobispo: \u201cesta denuncia, creo un deber hacerla en mi condici\u00f3n de pastor del pueblo que sufre la injusticia. Me lo impone el Evangelio por el que estoy dispuesto a enfrentar el proceso y la c\u00e1rcel\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Homil\u00eda, 14 de mayo, 1978).<\/strong><\/p>\n<p><strong>DESPEDIDA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hermanas y hermanos,<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta eucarist\u00eda, las procesiones, peregrinaciones y marchas, los encuentros nacionales e internacionales, la unidad ecum\u00e9nica de las iglesias, los congresos, los festivales, la participaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes de todas partes de El Salvador; los diversos eventos y conmemoraciones tenidas hoy mismo en muchos pa\u00edses de Europa, Am\u00e9rica y \u00c1frica negra, recordando la vida y la obra de Monse\u00f1or Romero, nos hablan de la vigencia y de la fuerza de su testimonio.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nos emocionan y nos provocan sus palabras para enfrentar con valent\u00eda esta crisis de la que hemos hablado; nos animan incluso a enfrentar la posibilidad de la muerte, tal y como \u00e9l la enfrent\u00f3: \u201cDebo decirle que, como cristiano, no creo en la muerte sin Resurrecci\u00f3n: si me matan, resucitar\u00e9 en el pueblo salvadore\u00f1o&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cComo pastor estoy obligado, por mandato divino, a dar la vida por quienes amo que son todos los salvadore\u00f1os, aun por aquellos que vayan a asesinarme. Si llegaran a cumplirse las amenazas, desde ya ofrezco a Dios mi sangre por la redenci\u00f3n y resurrecci\u00f3n de El Salvador\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cEl martirio es una gracia de Dios que no creo merecer, pero si Dios acepta el sacrificio de mi vida, que mi sangre sea semilla de libertad y la se\u00f1al de que la esperanza ser\u00e1 pronto una realidad&#8230;\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>Dios lo premi\u00f3 con la palma del martirio y acogi\u00f3 con agrado su sacrificio coloc\u00e1ndolo al lado de la cruz de Jes\u00fas; y Dios, que cumple sus promesas, lo ha resucitado ya en las luchas y en el caminar del pueblo salvadore\u00f1o, del pueblo latinoamericano y del pueblo internacionalista solidario.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por todo ello, no nos cabe duda del sentido prof\u00e9tico que tuvo su vida, y del car\u00e1cter martirial que tuvo su muerte. Por eso, junto al pueblo, junto a las v\u00edctimas y a los pobres a los que \u00e9l sirvi\u00f3, tampoco nos cabe duda de su santidad, que tarde o temprano ser\u00e1 oficialmente declarada, no por sus m\u00e9ritos y por acciones humanas, como ya hemos dicho, sino por la acci\u00f3n misma del Esp\u00edritu.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En \u00e9l vemos que en Am\u00e9rica Latina se inici\u00f3 una nueva \u00e9poca en la que los cristianos, muriendo por la fe, dan su vida por la justicia. \u00a1Esa fue la verdad de Romero, esa es la Verdad del Evangelio, esa es la Verdad que nos libera!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Que Monse\u00f1or Romero, nuestro San Romero de Am\u00e9rica, junto a Monse\u00f1or Proa\u00f1o, junto a Monse\u00f1or Gerardi, junto a don Sergio y Angelleli, siga iluminando en la Esperanza las causas de los pobres, de la justicia y del Reino de dignidad y de justicia para todas y todos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>+ Samuel Ruiz Garc\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obispo Em\u00e9rito de S. Crist\u00f3bal de las Casas, Chiapas, M\u00e9xico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Presidente Honorario del SICSAL<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Queridos hermanos obispos. Queridas hermanas y hermanos Ministros, Reverendos, Sacerdotes, Pastoras y Pastores, Religiosas y Religiosos de las distintas Iglesias y Congregaciones que nos acompa\u00f1an esta tarde. Queridas hermanas y hermanos solidarios, venidos desde todos los rincones del planeta. 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