{"id":7539,"date":"2011-02-10T09:36:14","date_gmt":"2011-02-10T15:36:14","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7539"},"modified":"2011-02-10T09:36:14","modified_gmt":"2011-02-10T15:36:14","slug":"%c2%bfque-y-quien-es-un-profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7539","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 y qui\u00e9n es un profeta?"},"content":{"rendered":"<p><strong>Los Profetas Mayores <\/strong><\/p>\n<p><strong>Del antiguo testamento\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Int\u00e9rprete o vocero<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Inspirado<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Vidente<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con Oseas comienza la serie de los doce Profetas Menores. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ll\u00e1manse Menores no porque fuesen profetas de una categor\u00eda menor, sino por la escasa extensi\u00f3n de sus profec\u00edas, con relaci\u00f3n a los Profetas Mayores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Profeta es una voz griega, y designa al que habla por otro, o sea en lugar de otro; equivale por ende, en cierto sentido, a la voz \u00abint\u00e9rprete\u00bb o \u00abvocero\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero poco importa el significado de la voz griega; debemos recurrir a las fuentes, a la lengua hebrea misma. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En el hebreo se designa al profeta con dos nombres muy significativos: El primero es \u00abnab\u00ed\u00bb que significa \u00abext\u00e1tico\u00bb, \u00abinspirado\u00bb, a saber por Dios. El otro nombre es \u00abro\u00e9h\u00bb o \u00abchos\u00e9h\u00bb que quiere decir \u00abel vidente\u00bb, el que ve lo que Dios le muestra en forma de visiones, ensue\u00f1os, etc., <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ambos nombres expresan la idea de que el profeta es instrumento de Dios, hombre de Dios que no ha de anunciar su propia palabra sino la que el Esp\u00edritu de Dios le sopla e inspira.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Seg\u00fan I Rey. 9, 9, el \u00abvidente\u00bb es el precursor de los otros profetas; y efectivamente, en la \u00e9poca de los patriarcas, el proceso prof\u00e9tico se desarrolla en forma de \u00abvisi\u00f3n\u00bb e iluminaci\u00f3n interna, mientras que m\u00e1s tarde, ante todo en las \u00abescuelas de profetas\u00bb se cultivaba el \u00e9xtasis, se\u00f1al caracter\u00edstica de los profetas posteriores que precisamente por eso son llamados \u00abnab\u00ed\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Otras denominaciones, pero metaf\u00f3ricas, son: vig\u00eda, atalaya, centinela, pastor, siervo de Dios, \u00e1ngel de Dios (Is. 21, 1; 52, 8; Ez. 3, 17; Jer. 17, 16; IV Rey. 4, 25; 5, 8; Is. 20, 3; Am. 3, 7; Ag. 1, 13).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>El concepto de profeta se desprende de esos nombres. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El es vidente u hombre inspirado por Dios. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De lo cual no se sigue que el predecir las cosas futuras haya sido la \u00fanica tarea del profeta; ni siquiera la principal. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hab\u00eda profetas que no dejaban vaticinios sobre el porvenir, sino que se ocupaban exclusivamente del tiempo en que les tocaba vivir. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero todos -y en esto estriba su valor- eran voceros del Alt\u00edsimo, portadores de un mensaje del Se\u00f1or, predicadores de penitencia, anunciadores de los secretos de Yahv\u00e9, como lo expresa Am\u00f3s: \u00abEl Se\u00f1or no hace estas cosas sin revelar sus secretos a los profetas siervos suyos\u00bb (3, 7). <\/strong><\/p>\n<p><strong>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or los arrebataba, irrump\u00eda sobre ellos y los empujaba a predicar a\u00fan contra la propia voluntad (Is. cap. 6; Jer. 1, 6). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tomaba a uno que iba detr\u00e1s del ganado y le dec\u00eda: \u00abVe, profetiza a mi pueblo Israel\u00bb (Am. 7, 15); sacaba a otro de detr\u00e1s del arado (III Rey. 19, 19 ss.), o le colocaba sus palabras en la boca y tocaba sus labios (Jer. 1, 9), o le daba sus palabras literalmente a comer (Ez. 3, 3). <\/strong><\/p>\n<p><strong>El mensaje prof\u00e9tico no es otra cosa que \u00abPalabra de Yahv\u00e9\u00bb, \u00abor\u00e1culo de Yahv\u00e9\u00bb, \u00abcarga de Yahv\u00e9\u00bb, un \u00abas\u00ed dijo el Se\u00f1or\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La Ley divina, las verdades eternas, la revelaci\u00f3n de los designios del Se\u00f1or, la gloria de Dios y de su Reino, la venida del Mes\u00edas, la misi\u00f3n del pueblo de Dios entre las naciones, he aqu\u00ed los temas principales de los profetas de Israel.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En cuanto al modo en que se produc\u00edan las profec\u00edas, hay que notar que la luz prof\u00e9tica no resid\u00eda en el profeta en forma permanente (II Pedro 1, 20 s.), sino a manera de cierta pasi\u00f3n o impresi\u00f3n pasajera (Santo Tom\u00e1s). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Consist\u00eda, en general, en una iluminaci\u00f3n interna o en visiones, a veces ocasionadas por alg\u00fan hecho presentado a los sentidos (por ejemplo, en Dan. 5, 25 por palabras escritas en la pared); en la mayor\u00eda de los casos, empero, solamente puestas ante la vista espiritual del profeta, por ejemplo, una olla colocada al fuego (Ez. 24, 1 ss.), los huesos secos que se cubren de piel (Ez. 37, 1 ss.); el gancho que sirve para recoger fruta (Am. 8, 1), la vara de almendro (Jer. 1, 11), los dos canastos de higos (Jer. 24, 1 ss.), etc., s\u00edmbolo todos \u00e9stos que manifestaban la voluntad de Dios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero no siempre ilustraba Dios al profeta por medio de actos o s\u00edmbolos, sino que a menudo le iluminaba directamente por la luz sobrenatural de tal manera que pod\u00eda conocer por su inteligencia lo que Dios quer\u00eda decirle (por ejemplo, Is. 7, 14).<\/strong><\/p>\n<p><strong>A veces el mismo profeta encarnaba una profec\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed, por ejemplo, Oseas debi\u00f3 por orden de Dios casarse con una mala mujer que representaba a Israel, simbolizando de este modo la infidelidad que el pueblo mostraba para con Dios. Y sus tres hijos llevan nombres que asimismo encierran una profec\u00eda: \u00abJezrael\u00bb, \u00abNo m\u00e1s misericordia\u00bb, \u00abNo mi pueblo\u00bb (Os. 1).<\/strong><\/p>\n<p><strong>El profeta aut\u00e9ntico subraya el sentido de la profec\u00eda mediante su manera de vivir, llevando una vida austera, un vestido \u00e1spero, un saco de pelo con cintur\u00f3n de cuero (IV Rey. 1, 8; 4, 38 ss.; Is. 20, 2; Zac. 13, 4; Mt. 3, 4), viviendo solo y aun c\u00e9libe, como El\u00edas, Eliseo y Jerem\u00edas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>No faltaba en Israel la peste de los falsos profetas. El profeta de Dios se distingue del falso por la veracidad y por la fidelidad con que transmite la Palabra del Se\u00f1or. Aunque tiene que anunciar a veces cosas duras: \u00abcargas\u00bb; est\u00e1 lleno del esp\u00edritu del Se\u00f1or, de justicia y de constancia, para decir a Jacob sus maldades y a Israel su pecado (Miq. 3, 8). El falso, al rev\u00e9s, se acomoda al gusto de su auditorio, habla de \u00abpaz\u00bb, es decir, anuncia cosas agradables, y adula a la mayor\u00eda, porque esto se paga bien. El profeta aut\u00e9ntico es universal, predica a todos, hasta a los sacerdotes; el falso, en cambio, no se atreve a decir la verdad a los poderosos, es muy nacionalista, por lo cual no profetiza contra su propio pueblo ni lo exhorta al arrepentimiento.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por eso los verdaderos profetas ten\u00edan adversarios que los persegu\u00edan y martirizaban (v\u00e9ase lo que el mismo Rey Profeta dice a Dios en el salmo 16, 4); los falsos, al contrario, se ve\u00edan rodeados de amigos, protegidos por los reyes y obsequiados con enjundiosos regalos. Siempre ser\u00e1 as\u00ed: el que predica los juicios de Dios, puede estar seguro de encontrar resistencia y contradicci\u00f3n, mientras aquel que predica \u00ablo que gusta a los o\u00eddos\u00bb (II Tim. 4, 3) puede dormir tranquilo; nadie le molesta; es un orador famoso. Tal es lo que est\u00e1 tremendamente anunciado para los \u00faltimos tiempos, los nuestros (I Tim. 4, 1 ss.; II Tim. 3, 1 ss.; II Pedr. 3, 3 s.; Judas 18; Mt. 24, 11).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas nos previene amorosamente, como Buen Pastor, para que nos guardemos de tales falsos profetas y falsos pastores, advirti\u00e9ndonos que los conoceremos por sus frutos (Mt. 7, 16). <\/strong><\/p>\n<p><strong>Para ello los desenmascara en el almuerzo del fariseo (Lc. 11, 37-54) y en el gran discurso del Templo (Mt. 23), y se\u00f1ala como su caracter\u00edstica la hipocres\u00eda (Lc. 12, 1), esto es, que se presentar\u00e1n no como revolucionarios antirreligiosos, sino como \u00ablobos con piel de oveja\u00bb (Mt. 7, 15). <\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Su sello ser\u00e1 el aplauso con que ser\u00e1n recibidos (Lc. 6, 26), as\u00ed como la persecuci\u00f3n ser\u00e1 el sello de los profetas verdaderos (ibid. 22 ss.).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En general los profetas prefer\u00edan el lenguaje po\u00e9tica. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Los vaticinios propiamente dichos son, por regla general, poes\u00eda elevad\u00edsima, y se puede suponer que, por lo menos algunos profetas los promulgaban cantando para revestirlos de mayor solemnidad. Se nota en ellos la forma caracter\u00edstica de la poes\u00eda hebrea, la coordinaci\u00f3n sint\u00e1ctica (\u00abparallelismus membrorum\u00bb), el ritmo, la divisi\u00f3n en estrofas. S\u00f3lo en Jerem\u00edas, Ezequiel y Daniel se encuentran considerables trozos de prosa, debido a los temas hist\u00f3ricos que tratan. El estilo po\u00e9tico no s\u00f3lo ha proporcionado a los videntes del Antiguo Testamento la facultad de expresarse en im\u00e1genes rebosantes de esplendor y originalidad, sino que tambi\u00e9n les ha merecido el lugar privilegiado que disfrutan en la literatura mundial.<\/strong><\/p>\n<p><strong>No es, pues, de extra\u00f1ar que su interpretaci\u00f3n tropiece con oscuridades. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Es un hecho hist\u00f3rico que los escribas y doctores de la Sinagoga, a pesar de conocer de memoria casi toda la Escritura, no supieron explicarse las profec\u00edas mesi\u00e1nicas, ni menos aplicarlas a Jes\u00fas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Otro hecho, igualmente relatado por los evangelistas, es la ceguedad de los mismos disc\u00edpulos del Se\u00f1or ante las profec\u00edas. \u00a1Cu\u00e1ntas veces Jes\u00fas tuvo que explic\u00e1rselas! Lo vemos a\u00fan en los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, a los cuales dice El, ya resucitado: \u00ab\u00a1Oh necios y tardos de coraz\u00f3n para creer todo lo que anunciaron los profetas!\u00bb (Lc. 24, 25). \u00abY empezando por Mois\u00e9s, y discurriendo por todos los profetas, El les interpretaba en todas las Escrituras los lugares que hablaban de El\u00bb (Lc. 24, 27). Y aqu\u00ed el Evangelista nos agrega que esta lecci\u00f3n de ex\u00e9gesis fue tan \u00edntima y ardorosa, que los disc\u00edpulos sent\u00edan abrasarse sus corazones (Lc. 24, 32).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las oscuridades, propias de las profec\u00edas, se aumentan por el gran n\u00famero de alusiones a personas, lugares, acontecimientos, usos y costumbres desconocidos, y tambi\u00e9n por la falta de precisi\u00f3n de los tiempos en que han de cumplirse los vaticinios, que Dios quiso dejar en el arcano hasta el tiempo conveniente (v\u00e9ase Jer. 30, 24; Is. 60, 22; Dan. 12, 4).<\/strong><\/p>\n<p><strong>En lo tocante a las alusiones, el ex\u00e9geta dispone hoy d\u00eda, como observa la nueva Enc\u00edclica b\u00edblica \u00abDivino Afflante Spiritu\u00bb, de un conjunto muy vasto de conocimientos reci\u00e9n adquiridos por las investigaciones y excavaciones, respecto del antiguo mundo oriental, de manera que para nosotros no es ya tan dif\u00edcil comprender el modo de pensar o de expresarse que ten\u00edan los profetas de Israel.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con todo, las profec\u00edas est\u00e1n envueltas en el misterio, salvo las que ya se han cumplido; y aun en \u00e9stas hay que advertir que a veces abarcan dos o m\u00e1s sentidos. As\u00ed, por ejemplo, el vaticinio de Jesucristo en Mt. 24, tiene dos modos de cumplirse, siendo el primero (la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n) la figura del segundo (el fin del siglo). Muchas profec\u00edas resultan puros enigmas, si el expositor no se atiene a esta regla hermen\u00e9utica que le permite ver en el cumplimiento de una profec\u00eda la figura de un suceso futuro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ser\u00eda, como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, err\u00f3neo, considerar a los profetas s\u00f3lo como portadores de predicciones referentes a lo por venir; fueron en primer lugar misioneros de su propio pueblo. Si Israel guard\u00f3 su religi\u00f3n y fe y se mantuvo firme en medio de un mundo id\u00f3latra, no fue el m\u00e9rito de la sinagoga oficial, sino de los profetas, que a pesar de las persecuciones que padecieron no desistieron de ser predicadores del Alt\u00edsimo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nosotros que gozamos de la luz del Evangelio, \u00abedificados en Cristo sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles y los Profetas\u00bb (Ef. 2, 20), no hemos de menospreciar a los voceros de Dios en el Antiguo Testamento, ya que muchas profec\u00edas han de cumplirse a\u00fan, y sobre todo porque S. Pablo nos dice expresamente: \u00abNo quer\u00e1is despreciar las profec\u00edas (I Tes. 5, 20). En la primera Carta a los Corintios, da a la profec\u00eda un lugar privilegiado, diciendo: \u00abCodiciad los dones espirituales, mayormente el de la profec\u00eda\u00bb (I Cor. 14, 1); pues \u00abel que hace oficio de profeta, habla con los hombres para edificarlos y para consolarlos\u00bb (I Cor. 14, 3). <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Isa\u00edas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Jerem\u00edas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Lamentaciones <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Baruc <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Ezequiel <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Daniel<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los profetas menores<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Oseas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Joel <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Am\u00f3s <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Abd\u00edas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Jon\u00e1s <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Miqueas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Nah\u00fam <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Habacuc <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Sofon\u00edas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Ageo <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Zacar\u00edas <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2022Malaqu\u00edas<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los Profetas Mayores Del antiguo testamento\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Int\u00e9rprete o vocero Inspirado Vidente \u00a0 Con Oseas comienza la serie de los doce Profetas Menores. 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