{"id":7552,"date":"2011-02-11T09:06:32","date_gmt":"2011-02-11T15:06:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7552"},"modified":"2011-02-11T09:40:18","modified_gmt":"2011-02-11T15:40:18","slug":"a-sus-poetas-muertos-no-hay-pais-que-los-adore-samuel-ruiz-visto-por-javier-sicilia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7552","title":{"rendered":"\u00abA sus poetas muertos no hay pa\u00eds que no los adore\u00bb; Samuel Ruiz visto por Javier Sicilia"},"content":{"rendered":"<p><strong>Samuel Ruiz, la palabra perdida<\/strong><\/p>\n<p><strong>Javier Sicilia<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tres a\u00f1os antes de su muerte, Luis Cernuda escribi\u00f3 unas palabras reveladoras en relaci\u00f3n con la muerte de los poetas:\u00ad <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201c\u00bfQu\u00e9 pa\u00eds sobrelleva a gusto a sus poetas? A sus poetas vivos, quiero decir, pues a los muertos, ya sabemos que no hay pa\u00eds que no adore a los suyos\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Estas palabras que, dice Octavio Paz en su ensayo f\u00fanebre sobre Cernuda, fueron pensadas para la propia muerte del poeta, pueden hoy tambi\u00e9n ser pronunciadas en relaci\u00f3n con la de Samuel Ruiz. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La analog\u00eda no es incorrecta. Don Samuel era un profeta, y los profetas \u2013los poetas del mundo hebreo y del mundo cristiano en su tradici\u00f3n liberacionista\u2013 tienen una funci\u00f3n semejante a la de los poetas en la modernidad: restablecer los significados, anunciar lo que extraviamos y debe encarnarse, y cimbrar, por lo mismo, el supuesto orden del mundo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Nada m\u00e1s natural entonces que en vida haya sido tan incomprendido como inc\u00f3modo \u2013perseguido y denostado por los poderes del mundo y asimilado infructuosamente por las particularidades ideol\u00f3gicas\u2013. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Nada m\u00e1s natural tambi\u00e9n que, a su muerte, los que lo denostaron y los que lo amaron dediquemos\u00ad homenajes al profeta y digamos lo que siempre es menester decir cuando uno de esos inc\u00f3modos muere: \u201cPuesto que don Samuel ha muerto, viva don Samuel\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Se trata de igualarlo para aplacar nuestra conciencia, de celebrarlo para no comprometernos o para decir que est\u00e1bamos de su lado. Enterrado el profeta se acab\u00f3 el virus. Podemos entonces (cito a Paz) \u201cdiscurrir sin riesgo sobre \u00e9l y hacerlo decir lo que nos parece deber\u00eda haber dicho: ah\u00ed donde \u00e9l dijo exclusi\u00f3n, leeremos uni\u00f3n; Dios, donde dijo demonio\u2026\u201d, y si su lenguaje sigue siendo insoportable y repelente como toda verdad, podemos transformarlo \u2013una pr\u00e1ctica muy ad hoc en las simulaciones democr\u00e1ticas\u2013 en eufemismos que no ofendan a nadie y conmuevan a todos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Se trata no de una mala intenci\u00f3n, sino de esa conciencia piadosa de las \u201cdemocracias\u201d modernas donde todos queremos tener nuestra parte en la unanimidad, aunque sea de manera disidente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La vida y la muerte de don Samuel son, sin embargo, y como he dicho, las de un profeta, y todo profeta no habla por \u00e9ste o por aqu\u00e9l, sino por Dios. No s\u00f3lo restablece los significados originales, sino que los anuncia como una realidad que ser\u00e1, que se encarnar\u00e1 como pobreza, acogimiento y don, es decir, como el sentido extraviado de la realidad de Dios y del hombre. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De all\u00ed su incomodidad en un mundo extremadamente utilitario que cree en el poder y el dominio como formas del orden; de all\u00ed tambi\u00e9n la necesidad piadosa de domesticarlo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tanto su vida como su nombre est\u00e1n asociados con los del profeta hebreo. El Samuel hebreo (XI y X a. de C.), un juez, aparece en el momento en que Israel declara que est\u00e1 harta de los jueces \u2013esos seres que, semejantes a los profetas, no ten\u00edan ninguna autoridad particular, pero que Dios inspiraba para rearticular los significados y resolver una grave crisis\u2013 y quiere \u201cun rey como todas las naciones\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Samuel protest\u00f3 y or\u00f3. \u201cNo te inquietes \u2013le dijo Dios\u2013, no es a ti a quien rechazan, es a M\u00ed (&#8230;) Desde que los liber\u00e9 (de Egipto) no han dejado de (\u2026) rechazarme. Acepta la petici\u00f3n del pueblo, pero advi\u00e9rteles lo que suceder\u00e1\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Samuel fue a la Asamblea y dijo: \u201cYa que quieren un rey, lo tendr\u00e1n. Pero (\u2026) sepan lo que el rey har\u00e1: tomar\u00e1 a sus hijos para hacerlos soldados, tomar\u00e1 a sus hijas para meterlas en su harem o para hacerlas sus sirvientas, elevar\u00e1 los impuestos y cosificar\u00e1 sus tierras (\u2026)\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El pueblo respondi\u00f3: \u201cNo nos importa, queremos un rey\u201d. Samuel y la descendencia prof\u00e9tica de ese periodo no dejaron de se\u00f1alar el sentido perdido. Lo mismo hizo don Samuel. No s\u00f3lo denunci\u00f3 a esas nuevas realezas modernas \u2013el Estado y el Mercado, que han despojado al pueblo de sus tierras, contin\u00faan elevando los impuestos y nos han convertido en sus empleados, desempleados, sirvientes y \u201cbajas colaterales\u201d, en pura instrumentalidad\u2013, sino que tambi\u00e9n denunci\u00f3 a quienes, desde ideolog\u00edas radicales, quieren poner otro tipo de realezas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Don Samuel, como todo profeta, no lleg\u00f3 en ayuda del poder; tampoco hizo causa con los disidentes que buscan establecer otros poderes. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Su presencia y su pr\u00e9dica fueron lo que llamar\u00edamos, en t\u00e9rminos modernos, un \u201ccontrapoder\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ese contrapoder no representa, como quisieran algunos, al pueblo; tampoco a la Iglesia institucional o a alguna ideolog\u00eda \u2013unos y otros, como en la \u00e9poca del profeta hebreo, contin\u00faan queriendo alg\u00fan tipo de realeza\u2013, sino a Dios, cuyo rostro es la libertad, la pobreza y el no-poder de Jes\u00fas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Don Samuel no era de nadie, sino de Dios, y como rostro de Dios en Jes\u00fas era un hombre para todos: amoroso, terrible, inc\u00f3modo e ind\u00f3mito como su fragilidad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Don Samuel era, como Cristo quer\u00eda que fueran sus disc\u00edpulos, \u201csal de la tierra\u201d, esa sal que no est\u00e1 hecha para dar sabor a los alimentos, sino para escocer la carne y evitar que se pudra. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El mejor homenaje que podemos hacerle no es el de la domesticaci\u00f3n del elogio, sino el de sentirlo como un grano de sal que, incrustado en nuestra carne, nos escuece, nos duele y nos dice que <\/strong><strong>hay que renunciar a lo que nadie quiere renunciar: el poder, y que hay que abrazar lo que nadie quiere abrazar: la pobreza y su libertad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Adem\u00e1s opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andr\u00e9s, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los cr\u00edmenes de las asesinadas de Ju\u00e1rez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar todos los presos de la APPO y hacerle juicio pol\u00edtico a Ulises Ruiz.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samuel Ruiz, la palabra perdida Javier Sicilia Tres a\u00f1os antes de su muerte, Luis Cernuda escribi\u00f3 unas palabras reveladoras en relaci\u00f3n con la muerte de los poetas:\u00ad \u201c\u00bfQu\u00e9 pa\u00eds sobrelleva a gusto a sus poetas? 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