{"id":7578,"date":"2011-02-13T09:42:49","date_gmt":"2011-02-13T15:42:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7578"},"modified":"2011-02-13T09:42:49","modified_gmt":"2011-02-13T15:42:49","slug":"la-revolucion-que-esta-en-marcha-entrevista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7578","title":{"rendered":"\u00abLa Revoluci\u00f3n que est\u00e1 en marcha\u00bb entrevista"},"content":{"rendered":"<p><strong>La revoluci\u00f3n que est\u00e1 en marcha<\/strong><\/p>\n<p><strong>Diorama\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Revista Conspiretio<\/strong>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Gustavo Esteva, un hombre no s\u00f3lo imprescindible en las luchas revolucionarias que ha vivido el pa\u00eds, sino en la reflexi\u00f3n pol\u00edtica y en la construcci\u00f3n de alternativas comunitarias y locales a los poderes del Estado y del mercado, reflexiona en esta entrevista sobre la situaci\u00f3n de revoluci\u00f3n que vive M\u00e9xico y sobre las maneras en que ese proceso revolucionario comenz\u00f3 a articularse desde el levantamiento zapatista de forma no-violenta, local, ajena a la toma del poder y encaminada hacia democracias aut\u00f3nomas y participativas. Gustavo Esteva es fundador de la Universidad de la Tierra. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Ha escrito: Econom\u00eda y enagenaci\u00f3n y Cr\u00f3nica del fin de una era: el secreto del EZLN.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: Quisi\u00e9ramos iniciar la entrevista con la pregunta que nos hacemos en este n\u00famero: \u00bfqu\u00e9 tan pertinente es en nuestro tiempo hablar de \u201crevoluci\u00f3n\u201d como una alternativa viable para los pueblos? <\/strong><\/p>\n<p><strong>En tu libro Cr\u00f3nica del fin de una era, que escribiste en 1994, el mismo a\u00f1o del levantamiento zapatista, afirmabas que M\u00e9xico vive un proceso revolucionario de nuevo cu\u00f1o. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Dec\u00edas que las condiciones para una revoluci\u00f3n (depresi\u00f3n econ\u00f3mica, disminuci\u00f3n de legitimidad y crisis de representatividad) se han estado dando en M\u00e9xico y que el proceso revolucionario es inevitable. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 tanto de lo que escribiste en 1994 sigue siendo actual?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hablar de revoluci\u00f3n hoy no s\u00f3lo es pertinente sino necesario. Lo que escrib\u00ed en 1994 es ahora m\u00e1s actual, porque hoy son realidad las que entonces eran meras anticipaciones, lo que todav\u00eda no hab\u00eda sucedido, lo que aparec\u00eda a\u00fan como tendencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Necesitamos hablar de revoluci\u00f3n para asumir plenamente nuestra responsabilidad en la confrontaci\u00f3n actual, cuando diversas fuerzas pol\u00edticas intentan conducir el proceso revolucionario y se encuentran en direcciones no s\u00f3lo distintas sino contrapuestas. Pero al hacerlo necesitamos tomar en cuenta las reacciones epid\u00e9rmicas de la mayor\u00eda de los mexicanos ante la palabra \u201crevoluci\u00f3n\u201d, porque el PRI la tortur\u00f3 por medio siglo, hasta hacerla irreconocible, y porque se asocia sin remedio con la violencia sin sentido ni control que en parte caracteriz\u00f3 a la revoluci\u00f3n de 1910.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como cit\u00e9 en 1994, Giancarlo Pasquino considera que el mejor veh\u00edculo de una revoluci\u00f3n es \u201cuna depresi\u00f3n econ\u00f3mica injertada en las ra\u00edces de una disminuci\u00f3n de legitimidad y de una crisis de representatividad\u201d. Estas condiciones se dieron en 1982, cuando Miguel de la Madrid desat\u00f3 el proceso revolucionario neoliberal mediante lo que t\u00e9cnicamente constituy\u00f3 un golpe de Estado. Con variantes y altibajos, tales condiciones se mantuvieron a lo largo de estos a\u00f1os y son hoy m\u00e1s claras que nunca. Nadie puede negar la gravedad de la depresi\u00f3n econ\u00f3mica y son enteramente evidentes la disminuci\u00f3n de legitimidad y la crisis de representatividad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El proceso de cambio en que estamos pertenece al g\u00e9nero de las revoluciones porque implica modificar sustantivamente las instituciones vigentes, las leyes y el r\u00e9gimen de relaciones pol\u00edticas, adem\u00e1s de sustituir a las autoridades administrativas y cambiar la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. Necesitamos, ante todo, reconocer que estamos inmersos en un proceso de esa \u00edndole. No s\u00f3lo est\u00e1n dadas las precondiciones para que se produzca una revoluci\u00f3n. Estamos en ella.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Quienes desataron este proceso se propusieron desmantelar el r\u00e9gimen heredado de la Revoluci\u00f3n \u2013sus instituciones, leyes y relaciones pol\u00edticas\u2013, e implantar en su lugar una \u201crep\u00fablica neoliberal\u201d \u2013por llamar de alguna manera a un dise\u00f1o que nunca se atrevi\u00f3 a decir su nombre\u2013. Salinas lo quiso bautizar como liberalismo social. Lograron en buena medida su prop\u00f3sito: desmantelaron los pilares fundamentales del antiguo r\u00e9gimen que a\u00fan subsist\u00edan. Poco queda de \u00e9l. Sin embargo, no han logrado establecer del todo el que quer\u00edan crear.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En 1994 surgi\u00f3 una alternativa \u2013que detuvo en cierta medida el proceso y represent\u00f3 un proyecto revolucionario alternativo\u2013. Los zapatistas no intentaban reconstruir el antiguo r\u00e9gimen sino crear otro nuevo. Sin embargo, este proyecto s\u00f3lo pudo profundizarse en la zona bajo control zapatista y en espacios aislados de autonom\u00eda y resistencia porque buena parte de los opositores al proyecto neoliberal, que parec\u00edan cercanos a los zapatistas, concentraron su empe\u00f1o en el ejercicio electoral con un proyecto revolucionario diferente: se propusieron recuperar el control de los aparatos del Estado para restaurar desde ellos el antiguo r\u00e9gimen, con las actualizaciones apropiadas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A partir de 2006 el proyecto neoliberal tom\u00f3 un cariz cada vez m\u00e1s autoritario. De hecho, por la gravedad y profundidad de las crisis actuales y la debilidad pol\u00edtica del grupo que actualmente lo conduce y que nunca logr\u00f3 acreditar su legitimidad, la \u00fanica forma de llevar adelante ese proyecto es el uso de la fuerza, el desmantelamiento sistem\u00e1tico del Estado de derecho y la formaci\u00f3n de una base social configurada desde el temor y la incertidumbre, la base social que puede dar sustento al ejercicio autoritario. Eso es lo que est\u00e1 ocurriendo a la vista de todos, aunque se le intenta negar continuamente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los opositores \u201cestatalistas\u201d de ese proyecto se encuentran en la dispersi\u00f3n y la confusi\u00f3n, a menudo entregados a luchas intestinas y a la disputa corrupta por prebendas y favores. Contribuyen directa o indirectamente al avance autoritario neoliberal, aunque su discurso sostenga lo contrario.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La opci\u00f3n zapatista ha perdido visibilidad, pero su inspiraci\u00f3n se extiende en la base social, en medio del creciente descontento, y circulan vagamente preparativos para el 2010 que a\u00fan tienen la forma de rumores y especulaciones. Mientras se agudizan tensiones y contradicciones, se hace cada vez m\u00e1s inevitable la confrontaci\u00f3n abierta entre quienes se afilian a estos proyectos y quienes apuntan, caminos alternativos en el proceso revolucionario.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: Aun cuando hayamos estado viviendo un proceso revolucionario, es algo que no queremos enunciar de esa manera, porque, como bien dices en tu libro, las im\u00e1genes que evocan las revoluciones en M\u00e9xico justifican una reacci\u00f3n de rechazo tajante.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero, si seg\u00fan Michel Foucault la transformaci\u00f3n del \u201cpoder\u201d depende de la transformaci\u00f3n en la producci\u00f3n de verdad, que a su vez est\u00e1 formada por enunciados conforme a los cuales se gobierna a la gente, \u00bfno resulta imprescindible que la palabra \u201crevoluci\u00f3n\u201d vuelva a ser enunciada por la gente para que realmente ocurra?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: En todas partes el t\u00e9rmino \u201crevoluci\u00f3n\u201d ha perdido buena parte de su sentido hist\u00f3rico. En M\u00e9xico es muy dif\u00edcil atribuir a personas como Miguel de la Madrid, Ernesto Zedillo o Felipe Calder\u00f3n el car\u00e1cter de l\u00edderes revolucionarios. No lo son.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se trata de administradores y gestores al servicio de quienes realmente impulsan el proceso revolucionario. M\u00e1s all\u00e1 de la percepci\u00f3n com\u00fan o superficial, empero, han cumplido el papel de conductores visibles del proceso. El d\u00eda que tom\u00f3 posesi\u00f3n, Miguel de la Madrid desplaz\u00f3 a la vieja clase pol\u00edtica y la sustituy\u00f3 con un grupo de tecn\u00f3cratas que siguen a cargo de los aparatos del Estado. Salinas recuper\u00f3 a algunos miembros prominentes de las viejas clases pol\u00edticas, como instrumentos para fortalecer el proceso \u2013papel que siguen cumpliendo quienes circulan en posiciones menores desde entonces\u2013. De la Madrid inici\u00f3 tambi\u00e9n la modificaci\u00f3n sustancial de las instituciones y las leyes, el establecimiento de nuevas relaciones pol\u00edticas y el cambio en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social. Todo esto significa que las acciones de este grupo cumplieron todas las condiciones que caracterizan a una revoluci\u00f3n. Aunque no nos animemos a usar la palabra, el proceso est\u00e1 ah\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin embargo, es cierto que nos seguimos gobernando con enunciados anteriores. Aunque algunos de los que presidieron el pa\u00eds por 70 a\u00f1os se han desvanecido o perdido importancia, subsisten otros. En todo caso, desde el enfoque de Foucault, hace falta nuestra producci\u00f3n aut\u00f3noma de verdad para que la propia gente sea capaz de conducir el proceso revolucionario en funci\u00f3n de sus intereses y para que sea capaz de resistir el discurso que le siguen ofreciendo las clases pol\u00edticas, que se presentan como variantes no s\u00f3lo distintas sino contrapuestas (con diverso \u00e9nfasis en el mercado o el Estado), pero que poseen un com\u00fan denominador: el marco de la democracia representativa del Estado-naci\u00f3n en una sociedad capitalista. Es este com\u00fan denominador de las versiones dominantes el que la alternativa zapatista actual pone en cuesti\u00f3n, al declararse anticapitalista y negar legitimidad a la estructuras y pr\u00e1cticas de la democracia representativa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: Quienes se oponen hoy a la idea de revoluci\u00f3n lo hacen fundamentalmente porque est\u00e1n en contra, no de los cambios profundos, sino de la violencia. Sin embargo, lo que no suelen advertir es que sus posicionamientos encierran una idea de violencia \u201cjusta\u201d, la violencia \u201cleg\u00edtima\u201d que implica el monopolio del Estado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfEn d\u00f3nde se nos pierde la claridad en este tema de la violencia y la no violencia? \u00bfQu\u00e9 tanto hablamos de una burda hipocres\u00eda de los poderosos y qu\u00e9 tanto de una profunda oscuridad civilizatoria propia de nuestro tiempo?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: Efectivamente, el rechazo a una propuesta revolucionaria o la simple negaci\u00f3n de que estamos en un proceso revolucionario se deben a la representaci\u00f3n com\u00fan de un tipo espec\u00edfico de violencia, asociada en el imaginario colectivo con las revoluciones. En el caso de M\u00e9xico, ese imaginario est\u00e1 claramente construido en torno a la caracterizaci\u00f3n habitual de la revoluci\u00f3n de 1910, que se combina con las gestas guerrilleras de Am\u00e9rica Latina y en particular de Cuba.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando la violencia se aplica desde el Estado no se considera revolucionaria. Posee, adem\u00e1s, aura de legitimidad \u2013incluso cuando es ilegal. Hobbes lo vio con claridad. Protego ergo obligo (\u201cProtejo, luego obligo\u201d) es el principio del Estado-naci\u00f3n moderno-. En nombre de la protecci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, se le obliga al sometimiento. Lo que pocas veces se dice es que este dise\u00f1o, que se postul\u00f3 como el mejor para acabar con la violencia y garantizar un estado de \u201cpaz eterna\u201d, corresponde a la era de mayor violencia en la historia humana, tanto la que se ha dado en las guerras entre naciones como la que se observa continuamente en el interior de cada sociedad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Uno de los principales desaf\u00edos para la imaginaci\u00f3n pol\u00edtica actual consiste en mostrar que existen alternativas al r\u00e9gimen fincado en la violencia del Estado-naci\u00f3n moderno, en el que la violencia se ha convertido en el estado de cosas, en la definici\u00f3n de la normalidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ha de tomarse en cuenta, adem\u00e1s, que el Estado-naci\u00f3n mismo se encuentra en proceso de extinci\u00f3n. La principal de las funciones gubernamentales, la administraci\u00f3n de la econom\u00eda nacional, no puede ya cumplirse: todas las econom\u00edas se han transnacionalizado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero no han funcionado las estructuras macronacionales con las que se intent\u00f3 sustituir el r\u00e9gimen del Estado-naci\u00f3n, que va quedando en el hueso de su construcci\u00f3n: la violencia institucionalizada, el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda como principales recursos de gobierno, ante la p\u00e9rdida creciente de gobernabilidad y legitimidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el discurso pol\u00edtico dominante se tiende a oponer la competencia electoral a la v\u00eda armada, para asumir plenamente aquella y rechazar \u00e9sta. Hay en ello una doble falacia. El camino electoral es tambi\u00e9n el de las armas. Est\u00e1 sembrado de cad\u00e1veres y desemboca inevitablemente en un r\u00e9gimen basado en la violencia. El monopolio de la \u201cviolencia leg\u00edtima\u201d se ha otorgado al gobierno en el Estado-naci\u00f3n para proteger a la gente, para garantizarle seguridad, pero se usa para lo contrario: protege de los ciudadanos a los poderes constituidos. La v\u00eda electoral s\u00f3lo sirve para definir, tramposamente, qui\u00e9n estar\u00e1 a cargo del gatillo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por otro lado, la disyuntiva misma es falsa. Fue planteada para definir dos caminos alternativos para la \u201ctoma del poder\u201d, es decir, para la conquista del poder pol\u00edtico en el seno del Estado-naci\u00f3n. No estamos atrapados en esa disyuntiva quienes rechazamos desde hace tiempo los procedimientos electorales y el r\u00e9gimen representativo a que conducen y no buscamos la \u201ctoma del poder\u201d, por la\u00a0 convicci\u00f3n de que esa estructura ha sido construida para la dominaci\u00f3n y el control de la poblaci\u00f3n, no para su emancipaci\u00f3n. La lucha actual \u2013el proyecto revolucionario alternativo\u2013 no se plantea tomar en sus manos la maquinaria estatal, para usarla con otros prop\u00f3sitos, sino destruirla, como se\u00f1al\u00f3 Marx al referirse a los prop\u00f3sitos revolucionarios de la Comuna de Par\u00eds. Desde las clases pol\u00edticas, algunos se proponen sustituir la ideolog\u00eda sin cambiar en lo fundamental las instituciones (L\u00f3pez Obrador, por ejemplo), mientras otros se proponen cambiar las instituciones sin alterar el rumbo ideol\u00f3gico (Calder\u00f3n, por ejemplo). Lo que hace falta es una conmoci\u00f3n simult\u00e1nea de ideolog\u00edas e instituciones y reconocer, como ha subrayado Foucault, que no podemos usar los conceptos creados en nuestro sistema de clases para describir y justificar una lucha que se ocupa de derrocar los fundamentos mismos de ese sistema.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: Deteng\u00e1monos en los fen\u00f3menos parad\u00f3jicos de la violencia y la no-violencia. Para Gianfranco Pasquino es caracter\u00edstico de las revoluciones que vayan acompa\u00f1adas del uso de la violencia, pues, seg\u00fan \u00e9l, las clases dirigentes no ceden su poder espont\u00e1neamente y sin oponer resistencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>T\u00fa, en cambio, sostienes que la no-violencia, contra todo precedente, aparece hoy como requisito para que pueda llegar a su t\u00e9rmino la alternativa revolucionaria que abri\u00f3 el EZLN en M\u00e9xico. \u00bfPor qu\u00e9 esta circunstancia es diferente a lo planteado por Pasquino?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: Es cierto que las clases dirigentes no ceden su poder espont\u00e1neamente y sin oponer resistencia. Yo agregar\u00eda que no s\u00f3lo las clases dirigentes, sino amplias capas de la poblaci\u00f3n opondr\u00e1n resistencia a cambios en que sienten en riesgo sus privilegios o condiciones, con raz\u00f3n o sin ella.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al mismo tiempo, considero que los poderes constituidos, en todas partes del mundo, han aprendido las lecciones del pasado y cuentan ahora con dispositivos eficaces para someter todos los intentos de desafiarlos a trav\u00e9s de la violencia \u2013sea en las formas m\u00e1s o menos convencionales de la insurrecci\u00f3n popular o de la guerra de guerrillas o en las del terrorismo\u2013. De hecho, han empleado esos desaf\u00edos o los han provocado como pretexto para aumentar el control sobre la poblaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la discusi\u00f3n \u00e9tica o pol\u00edtica sobre la no-violencia, hay una raz\u00f3n pr\u00e1ctica para adoptarla en la lucha pol\u00edtica. Si se es el m\u00e1s fuerte, la violencia es innecesaria para conseguir fines pol\u00edticos; si se es el m\u00e1s d\u00e9bil, la violencia es suicida o contraproductiva.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sigo pensando que el desaf\u00edo actual es impulsar el proceso revolucionario que interesa a la gente, en oposici\u00f3n a los que proceden de las clases pol\u00edticas, evitando cuidadosamente la violencia abierta, el uso de la fuerza. Pero estoy consciente de que as\u00ed entramos en un territorio ambiguo, gris. Queremos decir que no deben utilizarse armas y enfrentar con ellas a las de la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito o a las que tienen otros grupos sociales. Pero eso no implica renunciar a la coerci\u00f3n o al uso de la fuerza. Necesitamos reconocer sin hipocres\u00eda la violencia contenida en la no-violencia, pues a final de cuentas, en el contexto de la lucha pol\u00edtica, implica imponer la voluntad propia sobre el otro, as\u00ed sea apelando a su moralidad. Gandhi lo sab\u00eda bien. Desde la marcha de la sal, estaba consciente de su capacidad de doblegar a la autoridad brit\u00e1nica a partir de la fuerza de la no-violencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: A partir del ejemplo e iniciativas del EZLN , tu propuesta pol\u00edtica es la de la revoluci\u00f3n de los \u00e1mbitos de comunidad, que son propios del M\u00e9xico profundo. \u00c9sta, que se ha dado en llamar la primera revoluci\u00f3n del siglo XXI, ser\u00eda una revoluci\u00f3n no por el poder sino por la convivencialidad. \u00bfCrees realmente que esta revoluci\u00f3n sigue adelante? \u00bfCu\u00e1les son sus desaf\u00edos m\u00e1s importantes? O, si no es as\u00ed, \u00bfen d\u00f3nde consideras que se ha estancado?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: El EZLN ha se\u00f1alado repetidamente que no pretende imponer un modo espec\u00edfico de sociedad a todos los mexicanos. Insiste en que son \u00e9stos los que deben ser capaces de expresar democr\u00e1ticamente su voluntad para crear la sociedad que desean, pero no a trav\u00e9s de estructuras de representaci\u00f3n como las actuales sino en forma directa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde mi punto de vista, la revoluci\u00f3n que se ha estado tejiendo desde la base social, en los m\u00e1s diversos \u00e1mbitos, se ocupa primordialmente de la autonom\u00eda, en espacios en los que la gente puede decidir por s\u00ed misma. En esos espacios, las normas de convivencia, definidas por la propia gente, estar\u00edan m\u00e1s all\u00e1 de la sociedad econ\u00f3mica, capitalista o socialista, y podr\u00edan caracterizarse con el t\u00e9rmino, que Iv\u00e1n Illich renov\u00f3, de \u201cconvivencialidad\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pienso que esa revoluci\u00f3n avanza cotidianamente y que tiene las m\u00e1s diversas manifestaciones en el campo y en la ciudad y est\u00e1 lejos de haberse estancado. La crisis estimula la multiplicaci\u00f3n de iniciativas que se definen en esos t\u00e9rminos. Sin embargo, tales empe\u00f1os carecen de visibilidad adecuada y no contamos a\u00fan con una expresi\u00f3n pol\u00edtica clara, que muestre su viabilidad a escala de la sociedad en conjunto. Experimentos masivos como el de Oaxaca, en 2006, estuvieron expuestos a todo g\u00e9nero de distorsiones y no pueden emplearse como modelo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Conspiratio: El fin por el cual una revoluci\u00f3n se lleva a cabo es el de transformar profundamente las relaciones pol\u00edticas, el orden jur\u00eddico constitucional y la esfera socioecon\u00f3mica.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La ruptura del pacto constitucional de 1917 en M\u00e9xico est\u00e1 pr\u00e1cticamente a la vista de todos. Si algo ha quedado claro en esta tan cacareada transici\u00f3n a la democracia es que existen visiones de pa\u00eds profundamente discordantes y que los antiguos mecanismos del r\u00e9gimen presidencialista para \u201cresolver\u201d los conflictos ya no funcionan. En estas condiciones, \u00bfc\u00f3mo crees t\u00fa que deber\u00edamos proceder para reconstruir un pacto constitucional que le d\u00e9 viabilidad a la naci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Gustavo Esteva: Existe consenso casi universal sobre la necesidad de una nueva Constituci\u00f3n. Se reconoce cada vez m\u00e1s que la actual ha perdido toda coherencia, con los parches que se le han aplicado incesantemente a lo largo de 80 a\u00f1os. Ha dejado de reflejar la condici\u00f3n real de la naci\u00f3n o las aspiraciones de los ciudadanos. Es una situaci\u00f3n que aprovechan los poderes constituidos para violarla continuamente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>No hay acuerdo, empero, sobre los procedimientos para dar forma a la nueva Constituci\u00f3n. El \u201cconstituyente permanente\u201d, el Congreso, parece claramente incapaz de asumir adecuadamente esa tarea \u2013aunque tanto quienes impulsan el proyecto neoliberal como sus opositores \u201cestatalistas\u201d insisten en encomend\u00e1rsela, si bien siempre posponen la decisi\u00f3n de hacerlo en forma integral y se siguen entreteniendo en nuevos parches\u2013.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Quienes reivindicamos la necesidad de una aut\u00e9ntica asamblea constituyente no hemos podido ponernos de acuerdo en cuanto a la forma de convocarla y de darle validez. La dificultad no estriba tanto en el procedimiento, que es un asunto t\u00e9cnico que podr\u00eda definirse en poco tiempo, como en la estructura de la transici\u00f3n. Para llegar a la asamblea constituyente y mientras \u00e9sta realiza su tarea \u2013un proceso inevitablemente largo, si se exige una efectiva participaci\u00f3n de la gente\u2013 se requiere contar con una estructura de transici\u00f3n que permita mantener en operaci\u00f3n servicios b\u00e1sicos y reducir al m\u00ednimo posible la violencia directa, respetando amplios espacios de libertad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde mi punto de vista, lo que se necesita en la circunstancia actual es crear las condiciones para que el descontento confuso, profuso y difuso que caracteriza el \u00e1nimo general tenga expresi\u00f3n pol\u00edtica apropiada. A partir de iniciativas que logren capturar la imaginaci\u00f3n y la energ\u00eda de amplios grupos \u2013como los que se formaron ante la insurrecci\u00f3n zapatista en 1994\u2013, necesitamos articular la fuerza pol\u00edtica capaz de imponer a los poderes constituidos, pac\u00edfica y democr\u00e1ticamente, como propuso La Otra Campa\u00f1a desde 2005, las decisiones que nos conducir\u00e1n a una estructura de transici\u00f3n capaz de garantizar el funcionamiento aut\u00f3nomo, radicalmente democr\u00e1tico, de la asamblea que propondr\u00e1 el nuevo pacto constitucional.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La revoluci\u00f3n que est\u00e1 en marcha Diorama\u00a0 Revista Conspiretio\u00a0 Gustavo Esteva, un hombre no s\u00f3lo imprescindible en las luchas revolucionarias que ha vivido el pa\u00eds, sino en la reflexi\u00f3n pol\u00edtica y en la construcci\u00f3n de alternativas comunitarias y locales a los poderes del Estado y del mercado, reflexiona en esta entrevista sobre la situaci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7578","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7578","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7578"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7578\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7580,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7578\/revisions\/7580"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7578"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7578"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7578"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}