{"id":7638,"date":"2011-02-16T09:23:36","date_gmt":"2011-02-16T15:23:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7638"},"modified":"2011-02-16T09:23:36","modified_gmt":"2011-02-16T15:23:36","slug":"consecuencias-de-la-pobreza-alimentaria-mundial-en-un-pueblo-de-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7638","title":{"rendered":"Consecuencias de la pobreza alimentaria mundial en un pueblo de Guerrero"},"content":{"rendered":"<p><strong>Da pobreza expectativa de vida de 40 a\u00f1os en Cochoapa, Guerrero<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es el municipio con el \u00edndice de desarrollo humano m\u00e1s bajo del pa\u00eds, similar al de Zambia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ang\u00e9lica Enciso L. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cochoapa el Grande, Gro. Silvestra y sus hijos, Rogelio, de cinco a\u00f1os, y Adriana, de tres, al sol del mediod\u00eda descansan sentados en el suelo, fuera del centro de salud. Caminaron cuatro horas para llegar a su cita con el m\u00e9dico. Los ni\u00f1os casi nunca han tomado leche y menos han comido carne. Este d\u00eda su desayuno consisti\u00f3 en una tortilla con chile verde. Su dieta apenas cubre quelites, ejotes y frijoles.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por haber nacido aqu\u00ed, Rogelio y Adriana tienen una expectativa de vida de 40 a\u00f1os. Si hubieran venido al mundo en el seno de una de las familias que habitan la colonia Del Valle, en el Distrito Federal, aspirar\u00edan a vivir en promedio 77 a\u00f1os. La distancia entre ambas localidades no son s\u00f3lo 450 kil\u00f3metros, sino 37 a\u00f1os de vida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Salieron temprano de Loma Canoa, donde viven. El camino se les hizo muy largo. Anduvieron cuatro horas en el fr\u00edo de la monta\u00f1a, pero llegaron tarde, platica en mixteco Silvestra, con sus 20 a\u00f1os y su rostro sonriente, todav\u00eda infantil. Hay una larga fila de pacientes; tiene esperanza de que el m\u00e9dico los reciba. Acudir a la cl\u00ednica es un requisito del programa Oportunidades de la Secretar\u00eda de Desarrollo Social para obtener el apoyo de 800 pesos bimestrales por cada menor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rogelio y Adriana, igual que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os, enferman con frecuencia de diarreas y v\u00f3mitos. Casi todos andan descalzos. La tierra es su juguete, la amasan, como las mujeres el nixtamal para hacer las tortillas. Y a pesar de los alimentos que consumen, Vicente Balbuena, uno de los m\u00e9dicos, dice que 60 por ciento de los ni\u00f1os padecen desnutrici\u00f3n leve y el resto est\u00e1n normales.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aqu\u00ed viven 3 mil personas, otras 13 mil residen en las 120 localidades dispersas que hay en esta regi\u00f3n de la Monta\u00f1a. Para todos ellos hay s\u00f3lo dos m\u00e9dicos y \u00fanicamente durante la ma\u00f1ana; cada uno da 25 consultas. Cuando hay urgencias, la gente va a Tlapa, a tres horas de camino. Para el traslado hay una ambulancia, que no est\u00e1 equipada. La condici\u00f3n para que un enfermo la utilice es que pague la gasolina, porque el municipio, con edificio nuevo y antena parab\u00f3lica, no tiene recursos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Balbuena admite que dos m\u00e9dicos son insuficientes para el tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n y resalta entre los problemas de la comunidad que las mujeres embarazadas no se quieren atender en la cl\u00ednica, prefieren ir con parteras. As\u00ed nacen los ni\u00f1os, pero cuando vienen atravesados no se salva ninguno de los dos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La salud no es el \u00fanico problema de este municipio mixteco, el m\u00e1s pobre del pa\u00eds. Las viviendas de madera y l\u00e1mina de cart\u00f3n, que se repiten por decenas, dispersas o amontonadas, tienen piso de tierra, en unas cuantas de cemento. De las 2 mil 834 casas, s\u00f3lo 11 tienen drenaje y 674 est\u00e1n conectadas a la red de agua potable. La cabecera municipal es la \u00fanica que cuenta con electricidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace cinco a\u00f1os Cochoapa se separ\u00f3 de Metlat\u00f3noc, que lo antecede en el nivel de pobreza. La carretera tiene siete meses, pero los da\u00f1os por los deslaves son evidentes. En algunos tramos hay derrumbes. Cuando es temporada de lluvia el pueblo frecuentemente queda aislado. La avenida principal est\u00e1 pavimentada, pero s\u00f3lo hasta que topa con el palacio municipal y la iglesia. M\u00e1s adelante los caminos son de tierra. Lodazal cuando llueve.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si no fuera porque detr\u00e1s del palacio municipal hay alba\u00f1iles que construyen un auditorio y algunos elementos de la polic\u00eda local entran y salen del edificio, Cochoapa lucir\u00eda despoblado. Pocas mujeres, menos hombres, andan en los senderos. No hay trabajo en el campo. Las viviendas est\u00e1n cerradas o tienen un trapo como cortina en la entrada. Hay unas cuantas tiendas, su venta principal son los refrescos, y los anaqueles de la sucursal de Diconsa est\u00e1n casi vac\u00edos; ni siquiera hay harina de ma\u00edz.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es la \u00e9poca en que casi la mitad de los pobladores trabajan en los campos agroindustriales de Sinaloa, Chihuahua o Baja California, donde familias completas se contratan durante unos cuatro meses por sueldos de 90 pesos al d\u00eda y jornadas de lunes a domingo, desde la madrugada hasta que se pone el sol. Despu\u00e9s regresan, con algo de dinero para subsistir el resto del a\u00f1o. Aqu\u00ed la tierra ya est\u00e1 agotada, la cosecha de ma\u00edz es escasa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>La vida de Zeferina transcurre en la semioscuridad. Est\u00e1 sentada frente al fog\u00f3n, dentro de su cuarto de madera, donde apenas entra luz y sirve de cocina, pero ni siquiera hay una mesa, s\u00f3lo algunas sillas, y en un rinc\u00f3n un tendedero de ropa esconde las camas de las miradas ajenas. A sus 40 a\u00f1os, luce mayor. Viste su delgadez con un huipil desgastado y est\u00e1 descalza.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hace nueve a\u00f1os se fue con su familia a trabajar de jornalero a los campos de chile de Sinaloa, pero a su esposo lo encarcelaron porque presuntamente mat\u00f3 a un hombre. Desde entonces no lo ha vuelto a ver. Volvi\u00f3 a Cochoapa con sus seis hijos. El mayor, Vicente, le ayudaba para mantener a los m\u00e1s peque\u00f1os, pero hace un a\u00f1o lo mataron en un pleito.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mantiene la mirada fija en un punto imperceptible de la pared de madera, mientras habla del presente y planea un futuro. Me quedan cinco hijos. La mayor va a la secundaria. Pero la voy a sacar para irnos a los campos, a Sinaloa. Recibe recursos del programa Oportunidades, pero son insuficientes. En la escuela le piden cuotas que no puede pagar.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta ma\u00f1ana sus hijos desayunaron quelites, antes de irse a la escuela. Quiz\u00e1 a su regreso coman lo mismo. Pero para el siguiente d\u00eda no sabe. Si encuentro unos guajes y les doy salsa, estar\u00e1 bien.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2013\u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que comi\u00f3 carne?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Se queda pensativa un rato. Despu\u00e9s responde: no me acuerdo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>Catarina, una de las pocas mujeres que hablan espa\u00f1ol, dice que a la mayor\u00eda no le gusta ir al m\u00e9dico. Los doctores maltratan a la mujer porque lleva al ni\u00f1o sucio, porque no llega a tiempo a las citas, aunque viene de lejos. No comprenden que no habla espa\u00f1ol y no puede leer el carnet, dice.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Vocal de vigilancia de Oportunidades, explica que aqu\u00ed hay 640 beneficiarias, pero, como no hay empleo ni nada que hacer, los hombres se emborrachan, les pegan, les quitan el dinero y se lo gastan. Cuando la mujer lo conserva, compra comida, jab\u00f3n, leche. Pero los gastos por mandar a los chamacos a la escuela son mayores, siempre piden cooperaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las mujeres son las m\u00e1s vulnerables, se\u00f1ala Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Monta\u00f1a Tlachinollan (CDHM). Si reciben Oportunidades, tienen m\u00e1s obligaciones, no nada m\u00e1s las de salud y educaci\u00f3n que indica el programa, sino que deben hacer las labores de limpieza o vigilancia que les piden los maestros o los m\u00e9dicos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>***<\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre los usos y costumbres que prevalecen en esta comunidad est\u00e1 la dote. Cuando una pareja se va a casar, es dinero que el novio debe otorgar a los padres de la novia. Es una tradici\u00f3n que se desvirtu\u00f3 y la consecuencia es el incremento en los casos de violencia hacia las mujeres, explica Abel Barrera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los pagos son de entre 30 mil pesos y 60 mil. A las ni\u00f1as, generalmente de 12 o 13 a\u00f1os, no se les pide parecer para el matrimonio, se les impone. Y ya que el hombre pag\u00f3 por ellas se siente su due\u00f1o; vienen los golpes, las obligan a trabajar y, en ocasiones, hasta han sido violadas, explica Barrera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Muchas mujeres han pedido ayuda al CDHM, porque en el municipio no hay autoridad que las defienda. El s\u00edndico dice que es asunto entre particulares y los padres les piden a ellas que cumplan con su responsabilidad, indica Barrera.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En estos d\u00edas dos familias acudieron ante el s\u00edndico municipal para resolver sus diferencias: dos j\u00f3venes decidieron juntarse, sin pago de por medio, pero los padres de la muchacha exigen el dinero, detalla el secretario, Albino V\u00e1zquez.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sentado fuera de su tienda, F\u00e9lix Mares, presidente del comit\u00e9 de salud, defiende esta costumbre. No se trata de un pago, sino que es una multa. Es parecido a cuando compras un carro. Te cost\u00f3 y lo cuidas, lo tratas bien. Si pag\u00f3 por la mujer, el hombre la cuida, la trata bien.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Su hijo se cas\u00f3 de esa forma. Tiene 21 a\u00f1os y su esposa 16. En este caso la pareja se conoci\u00f3 y se trataron dos meses. \u00c9l le dijo: no tengo mam\u00e1, ella tiene poco que muri\u00f3 y necesito alguien que me atienda. Ella entendi\u00f3 y acept\u00f3. Despu\u00e9s F\u00e9lix fue a hacer el trato. Ahora los j\u00f3venes tienen un hijo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como la mayor\u00eda de las mujeres mixtecas, el futuro de Silvestra lo decidieron sus padres a sus 14 a\u00f1os. Su esposo pag\u00f3 por ella. Su vida transcurre en el cuidado de los ni\u00f1os y en buscar qu\u00e9 comer. Aunque tienen un cuarto en Cochoapa, dice que prefieren vivir en el cerro, porque cuando estamos aqu\u00ed a mis ni\u00f1os se les antojan cosas, refrescos, dulces. No tengo dinero para comprar. All\u00e1 en el cerro no hay nada que se les antoje. Y s\u00ed tenemos comida. Cortamos quelites o ejotes. \u00c9sta es la dieta para Rogelio y Adriana. Para todo el pueblo.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Da pobreza expectativa de vida de 40 a\u00f1os en Cochoapa, Guerrero Es el municipio con el \u00edndice de desarrollo humano m\u00e1s bajo del pa\u00eds, similar al de Zambia. Ang\u00e9lica Enciso L. \u00a0 Cochoapa el Grande, Gro. Silvestra y sus hijos, Rogelio, de cinco a\u00f1os, y Adriana, de tres, al sol del mediod\u00eda descansan sentados en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7638","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7638","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7638"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7638\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7640,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7638\/revisions\/7640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7638"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7638"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7638"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}