{"id":7700,"date":"2011-02-21T07:42:41","date_gmt":"2011-02-21T13:42:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7700"},"modified":"2011-02-21T07:42:41","modified_gmt":"2011-02-21T13:42:41","slug":"la-gran-importancia-de-pueblo-en-vilo-de-nuestro-gran-historiador-don-luis-gonzalez-y-gonzalez-de-feliz-memoria-para-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7700","title":{"rendered":"La gran importancia de \u00abPueblo en vilo\u00bb de nuestro gran historiador Don Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, de feliz memoria para el mundo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez (1923-2003) <\/strong><\/p>\n<p><strong>De Viva Voz Claude L\u00e9vi-Strauss <\/strong><\/p>\n<p><strong>La Lecci\u00f3n de las Vacas <\/strong><\/p>\n<p><strong>( Luis Miguel Aguilar, Rafael P\u00e9rez Gay ) ( 2003-12-26 ) <\/strong><\/p>\n<p><strong>Est\u00e1n a punto de cumplirse veinticinco a\u00f1os desde la aparici\u00f3n de uno de los grandes libros de la historiograf\u00eda mexicana \u2014y, secretamente, de las letras mexicanas\u2014 del siglo XX: Pueblo en vilo de Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez. Desde su participaci\u00f3n en la Historia Moderna de M\u00e9xico hasta la colecci\u00f3n de ensayos sueltos <\/strong><\/p>\n<p><strong>Todo es historia, pasando por sus libros sobre historia regional, la Revoluci\u00f3n Mexicana y el cardenismo, la obra de Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez se ha hecho entra\u00f1able para muchos lectores que agradecen en esa obra la conjunci\u00f3n del rigor, y el vigor, hist\u00f3ricos con la naturalidad al decir y la ausencia de jergas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez no s\u00f3lo es un maestro que se niega a parecerlo; es tambi\u00e9n una escuela que advierte contra su propia escuela, contra su propia y enga\u00f1osa facilidad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cualquiera que haya le\u00eddo las sucesivas \u201cinvitaciones a la microhistoria\u201d de Luis Gonz\u00e1lez habr\u00e1 sentido el deseo inmediato de hacer memoria en lugar de, sabiamente, concretarse a leer a Luis Gonz\u00e1lez. Porque cualquiera que haya intentado la microhistoria habr\u00e1 sentido la distancia tremenda, incluso el espejismo, que hay entre la facilidad cl\u00e1sica con que hace sus cosas Luis Gonz\u00e1lez y la enorme dificultad con que topa uno en cuanto pasa del \u201cyo tambi\u00e9n podr\u00eda hacerlo\u201d al momento de hacerlo en verdad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Rumbo a la cita con Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, uno de los entrevistadores recuerda aquella vez, a principios de los ochenta, en que un cu\u00f1ado lleg\u00f3 a preguntarle sobre un libro titulado Pueblo en vilo, del que hab\u00eda o\u00eddo hablar, y c\u00f3mo el libro fue bajado de inmediato del librero \u2014era una de las primeras ediciones de El Colegio de M\u00e9xico\u2014 y obsequiado al buscador con un comentario: \u201cTe lo lees como una novela. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Es una novela. Nom\u00e1s le faltan los di\u00e1logos\u201d. Para los historiadores, tal comentario ser\u00eda en efecto un barbarismo; no lo es tanto para quienes somos culpables de literatura y vemos en la prosa de Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez una lecci\u00f3n: la inminente y escueta lecci\u00f3n del estilo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el pr\u00f3logo a su libro Todo es historia, usted dice algo as\u00ed como que a la hora de la cuesti\u00f3n estil\u00edstica los escritores llegan siempre con la torta bajo el brazo, mientras que los historiadores tienen que hacerse de un modo de escribir. Sin embargo, no somos los \u00fanicos que pensamos que usted es un estilista. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfPodr\u00eda hacernos una peque\u00f1a autobiograf\u00eda literaria? <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfDe d\u00f3nde viene ese estilo? <\/strong><\/p>\n<p><strong>No s\u00e9 cu\u00e1l pueda ser el origen de mi estilo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 algo de esto se lo debo, desde luego, a mi padre, que era un buen relator de historias en forma oral. \u00c9l s\u00ed era bueno, no como yo. Ahora, mis primeras lecturas fueron de cl\u00e1sicos. Le\u00ed a escondidas El Quijote, porque se supon\u00eda que a\u00fan no estaba en edad de leer ese libro porque ten\u00eda pasajes inconvenientes para ni\u00f1os. Tambi\u00e9n le\u00ed a escondidas unos libros que llegaron a la casa cuando me iniciaba y que forman la autobiograf\u00eda de Jos\u00e9 Vasconcelos: el Ulises Criollo, La Tormenta, El Desastre. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La restricci\u00f3n de leer a Vasconcelos se deb\u00eda por supuesto a los pasajes er\u00f3ticos. Cuando fui a Guadalajara a hacer la secundaria, comenc\u00e9 a leer, y me gust\u00f3 bastante, a Azor\u00edn. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Luego le\u00ed a Ortega y Gasset en la Colecci\u00f3n Austral, y tambi\u00e9n en esa \u00e9poca comenz\u00f3 mi inter\u00e9s por Alfonso Reyes y por un autor del que me regalaron un libro de poemas y que era Octavio Paz. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En Pueblo en vilo usted menciona tambi\u00e9n que en San Jos\u00e9 de Gracia se puso de moda Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n con El \u00c1guila y la Serpiente. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfEs por esa \u00e9poca m\u00e1s o menos? <\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00ed, exactamente. Ahora, m\u00e1s que haberlo le\u00eddo, yo o\u00ed a Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n porque en aquella \u00e9poca, sobre todo en los pueblos, realmente pocas personas sab\u00edan leer y entre las personas que sab\u00edan leer algunas, digamos, se especializaban en leer precisamente en voz alta y de una manera clara y atractiva para los dem\u00e1s. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre esas personas estaba mi madre. Algunas gentes iban a la casa para o\u00edr su lectura, y de ese modo o\u00ed yo El \u00c1guila y la Serpiente. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfUsted cree que un historiador puede hacerse de un estilo recurriendo exclusivamente a historiadores cl\u00e1sicos, a historiadores que han tenido tambi\u00e9n una gran mano literaria? <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfEn qu\u00e9 historiadores de este tipo pensar\u00eda usted? <\/strong><\/p>\n<p><strong>En el caso de M\u00e9xico hay magn\u00edficos antecedentes por lo que se refiere a la expresi\u00f3n hist\u00f3rica. Desde luego est\u00e1 Bernal D\u00edaz del Castillo, que cuenta de una manera muy sabrosa y espont\u00e1nea la conquista de M\u00e9xico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Est\u00e1 el mismo Hern\u00e1n Cort\u00e9s, que en sus Cartas de relaci\u00f3n resulta un gran estilista, un gran narrador de sus propias obras. Despu\u00e9s, en el siglo XIX en M\u00e9xico hay por lo menos seis historiadores que escriben muy bien. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Uno de ellos es Lucas Alam\u00e1n; otro, Carlos Mar\u00eda de Bustamante; otro ser\u00eda Lorenzo de Zavala; otro m\u00e1s ser\u00eda Riva Palacio y, desde luego, tambi\u00e9n est\u00e1 Justo Sierra. Y eso nada m\u00e1s para citar a unos pocos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>De hecho, tengo la impresi\u00f3n de que a la mayor\u00eda de los historiadores mexicanos del siglo pasado lo que m\u00e1s les interesaba de su oficio era poderle impartir vida, resucitar mediante palabras la vida, la historia vivida en otras \u00e9pocas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En Pueblo en vilo hay momentos que son como de ficci\u00f3n. Por ejemplo el hecho de que una aurora boreal fuera m\u00e1s importante para San Jos\u00e9 de Gracia que cien invasiones forasteras. O que en cierta \u00e9poca lo m\u00e1s interesante fuera el se\u00f1or que se subi\u00f3 a un \u00e1rbol con unas alas dise\u00f1adas por \u00e9l mismo y que quiso hacerse p\u00e1jaro. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfNo tuvo usted la tentaci\u00f3n de escribir ficci\u00f3n alguna vez? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Bueno, es probable que s\u00ed la tuviera, pero una de las normas \u00e9ticas en las que m\u00e1s insist\u00eda mi padre, sobre todo, es la de que nunca se deb\u00eda decir mentiras, ni siquiera jugando o para divertirse. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Quiz\u00e1 desde entonces le agarr\u00e9 algo de mala voluntad a la ficci\u00f3n, que despu\u00e9s de todo es una mentira. En alguna parte de Invitaci\u00f3n a la microhistoria, usted hace una defensa de la historia narrativa. Una pregunta que es dos: <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfen qu\u00e9 momento deslind\u00f3 usted la narraci\u00f3n oral de la historia narrativa; y en qu\u00e9 momento la historia narrativa puede ir en dem\u00e9rito del trabajo del historiador propiamente dicho? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde ni ni\u00f1ez conoc\u00ed esto que podr\u00eda llamarse historia narrativa, el cuento concreto de sucedidos de \u00e9pocas anteriores. Despu\u00e9s vine a la Ciudad de M\u00e9xico, a hacer la carrera de historia en El Colegio de M\u00e9xico, y aqu\u00ed me top\u00e9 con que esa historia puramente narrativa era algo marginal, algo que no ten\u00eda mayor importancia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Resultaba que la \u00fanica historia v\u00e1lida era la que desde entonces se llamaba historia cient\u00edfica, en sus dos vertientes. Una vertiente dec\u00eda que la historia, antes que otra cosa, ten\u00eda que explicar el pasado, no contarlo; otra vertiente dec\u00eda que no era necesario explicarlo sino tan s\u00f3lo comprenderlo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero despu\u00e9s de hacerme yo mismo seguidor de esta teor\u00eda cient\u00edfica de la historia, volv\u00ed a mi tierra y all\u00e1 hice un a\u00f1o sab\u00e1tico. Entonces se me ocurri\u00f3 hacer la historia, precisamente, de mi pueblo. Al principio pens\u00e9 hacerla siguiendo estrictamente el m\u00e9todo cient\u00edfico aprendido en El Colegio de M\u00e9xico, es decir, el m\u00e9todo de seleccionar s\u00f3lo ciertos datos porque esos datos eran los importantes para lograr una comprensi\u00f3n o una explicaci\u00f3n del pasado; en lugar de eso empec\u00e9 a o\u00edr otra vez esa historia puramente narrativa y descubr\u00ed que los datos se escogen no s\u00e9 estrictamente por qu\u00e9 raz\u00f3n misteriosa, y que para la gente com\u00fan y corriente ciertas cosas del pasado son valiosas, aunque para la ciencia no parezcan serlo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tom\u00e9 de la historia cient\u00edfica s\u00f3lo el aspecto en donde se exige bastante rigor mental y me olvid\u00e9 un poco de la explicaci\u00f3n y de la comprensi\u00f3n para narrar otra vez lo que a la gente le interesaba m\u00e1s de su propio pasado. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora: hasta hace algunos a\u00f1os en el medio acad\u00e9mico todav\u00eda se consideraba que la historia narrativa, en el mejor de los casos, era un simple entretenimiento. Ya se le concede mayor aprecio. Por lo menos, los historiadores acad\u00e9micos consideran que las historias locales pueden servir de fuentes para hacer s\u00edntesis de una historia m\u00e1s amplia y m\u00e1s apegada a la realidad. Aceptan lo que dec\u00eda un historiador franc\u00e9s: estas historias de regiones, de pueblos, de rancher\u00edas, nos van a servir para afinar muchas de las generalizaciones a que nos hemos acostumbrado en relaci\u00f3n, dec\u00eda \u00e9l, a toda la historia de Francia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Una vez que usted ten\u00eda claro el proyecto de Pueblo en vilo, \u00bftuvo problemas con alguno de sus maestros o con alguien que considerara que este tipo de historia no lo iba a llevar a usted a ning\u00fan lado? <\/strong><\/p>\n<p><strong>S\u00ed. Al regreso de mi a\u00f1o sab\u00e1tico hubo una reuni\u00f3n en El Colegio de M\u00e9xico, como era la costumbre, para discutir las obras antes de darlas a las prensas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En esa reuni\u00f3n estuvieron m\u00e1s que nada compa\u00f1eros de mi generaci\u00f3n, y \u00fanicamente dos de mis maestros: don Daniel Cos\u00edo Villegas y el doctor Jos\u00e9 Gaos. En forma amigable pero franca, mis compa\u00f1eros me dijeron que simple y sencillamente hab\u00eda perdido el tiempo durante un a\u00f1o, reuniendo cosas que, fuera de mis paisanos, no le interesaban absolutamente a nadie. En general, con excepci\u00f3n de Antonio Alatorre, esa fue la visi\u00f3n de todos ellos. Pero, curiosamente, en este caso los dos maestros siguieron otro rumbo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Recuerdo que el doctor Jos\u00e9 Gaos me dijo entre otras cosas: \u201cBueno, estoy sorprendido de que usted conoce perfectamente su oficio; de que usted ha hecho esto en forma totalmente consciente, y creo que su trabajo va a aportar algo; quiz\u00e1 va a influir, incluso, para que se modifiquen un poco las corrientes historiogr\u00e1ficas que ahora est\u00e1n de moda en las universidades\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Don Daniel Cos\u00edo Villegas tambi\u00e9n me felicit\u00f3 por haber hecho esto y no haberme quedado en una simple historia, como sol\u00edan hacer los que se sent\u00edan muy cient\u00edficos y como las hacen los que se sienten muy cient\u00edficos, incluso ahora. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Persiste la moda de tratar un tema peque\u00f1o, como la vida de un pueblo, a base de n\u00fameros. Hay muchas historias cuantitativas. El hecho es que en aquel entonces recib\u00ed el s\u00ed de mis dos maestros y el no de mis compa\u00f1eros. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hay algo en su obra que, seg\u00fan creemos, nadie ha se\u00f1alado: se refiere al hecho de que usted es un gran citador, alguien muy eficaz para escoger la cita precisa y no pedante. Aparte, claro, de que es evidente que a la hora de citar usted prefiere la copla popular, digamos, a los documentos marm\u00f3reos. Pero da la sensaci\u00f3n de que usted, incluso, oye los documentos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En su obra hay citas que recuperan el sabor de la lengua. Tal eficacia \u00bfdepende de la tradici\u00f3n literaria o del oficio de historiador? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hasta ahora nunca me he puesto a pensar en si tengo o no alg\u00fan m\u00e9todo particular para citar o para escoger mis citas. No podr\u00eda contestar de golpe y porrazo. Ahora, hay algo en mi modo de ser: yo tiendo a visualizar. Cuando estoy leyendo a un autor, ya sea de otras \u00e9pocas o de la \u00e9poca actual, necesito tener la imagen de \u00e9l, necesito verlo en el momento en que est\u00e1 escribiendo o mirando su obra. Esta necesidad a veces se me ha hecho tan obsesiva como lo que contar\u00e9. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Recuerdo que cuando estaba haciendo Pueblo en vilo necesitaba visualizar a un primer Gonz\u00e1lez que lleg\u00f3 a la zona de mi pueblo a principios del siglo XIX. Un d\u00eda lo so\u00f1\u00e9, so\u00f1\u00e9 a ese antepasado. Por cierto, le dije a mi padre: \u201cF\u00edjese que so\u00f1\u00e9 a nuestro antepasado Antonio Gonz\u00e1lez y le voy a decir c\u00f3mo lo vi: muy parecido a un t\u00edo, a un hermano suyo\u201d. Entonces \u00e9l me dice: \u201cAh, pues mi pap\u00e1, que por supuesto s\u00ed lo conoci\u00f3, dice que este Gonz\u00e1lez se parec\u00eda mucho a Alberto mi hermano\u201d. Y as\u00ed lo so\u00f1\u00e9 yo, precisamente, con la cara de ese t\u00edo. Pero es lo mismo si leo a Bernal D\u00edaz del Castillo, a Cort\u00e9s, a Mendieta, a quien sea: necesito verlos. Quiz\u00e1 por lo mismo escojo a veces las palabras que me parecen m\u00e1s propias, m\u00e1s significativas, m\u00e1s parecidas a ellos seg\u00fan los visualic\u00e9. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por otra parte, hacia el futuro, el lenguaje que seguramente van a usar los historiadores, sobre todo los historiadores narrativos, va a ser el lenguaje de la televisi\u00f3n y del cine. Un lenguaje visual. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l de sus libros le ha costado m\u00e1s trabajo? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Probablemente el libro en que invert\u00ed m\u00e1s horas y me exigi\u00f3 m\u00e1s esfuerzos fue el tomo que hice para la Historia Moderna de M\u00e9xico: \u201cLa Rep\u00fablica Restaurada\u201d. Me cost\u00f3 a\u00fan m\u00e1s trabajo porque mientras hac\u00eda ese libro me daba cuenta de una cosa: a m\u00ed la historia social, la historia de grupos, de multitudes, de fuerzas impersonales o multipersonales, de seres que no se ven, no me llega, no se me da. Necesito hacer una historia m\u00e1s concreta, una historia visible. (Comentamos con Luis Gonz\u00e1lez que Pueblo en vilo se adelant\u00f3 en a\u00f1os a lo que ser\u00e1, tal vez, el rasgo distintivo de la literatura del fin de milenio: el regreso a la regi\u00f3n, a la cuadra, a la casa. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Le mencionamos dos ejemplos recientes y extremos: por un lado una novela como Viva el pueblo brasile\u00f1o de Joao Ubaldo Ribeiro. En ella toda la historia de Brasil pasa en un pueblito de Bah\u00eda. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por otro lado, es sintom\u00e1tico que Gay Talese, despu\u00e9s de investigar desde la mafia y el New York Times hasta las costumbres sexuales norteamericanas, haga ahora un libro, Unto the Sons, que es precisamente su historia familiar: arranca en un pueblito de Sicilia y cuenta las vidas de sus antepasados hasta llegar a su padre y su t\u00edo, que eran sastres. El t\u00edo es el primer lugare\u00f1o que llega a Par\u00eds. Recibe este mensaje de su padre, sastre tambi\u00e9n: \u201cCose con amor\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Le decimos a Luis Gonz\u00e1lez que los de Talese y Ribeiro son s\u00f3lo dos de los muchos casos de este regreso literario al corral, pero que precisamente por la globalizaci\u00f3n de la vida, las sociedades, en sentido inverso, se van atomizando, y la literatura y los lectores no buscan ya los grandes panoramas ni los grandes frescos sino, exactamente, la complejidad local. Nada, en fin, que no anticipara y cumpliera a plenitud Pueblo en vilo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Luis Gonz\u00e1lez esquiva el elogio y, como sin querer, comenta: \u201cYo creo que para sobrevivir culturalmente, para seguir siendo seres humanos, necesitarnos dos tipos de alimentos intelectuales, hasta cierto punto opuestos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El primero es tener una idea general del hombre y del universo: una filosof\u00eda, una tabla general de salvaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El otro es conocer al detalle, diferencialmente, en forma, digamos, chismosa, la vida de los seres humanos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Necesitamos esas dos cosas: un concepto universal del hombre y un conocimiento concreto de lo que hacen, dicen, sienten mis vecinos, mis antepasados\u201d.) <\/strong><\/p>\n<p><strong>Insistimos en traerlo a la literatura. \u00bfQu\u00e9 novela releer\u00eda en este momento? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo he le\u00eddo muy pocas novelas. En general no me he sentido atra\u00eddo por este g\u00e9nero literario. He le\u00eddo mucho m\u00e1s poes\u00eda, incluso mucho m\u00e1s obras de teatro que novelas. Pero he le\u00eddo bastante ensayo literario. Entre los ensayistas que me gustan mucho est\u00e1n Chesterton y Borges. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son sus poetas preferidos? <\/strong><\/p>\n<p><strong>En general a m\u00ed me gusta la poes\u00eda del grupo de Contempor\u00e1neos. He le\u00eddo, y sigo leyendo, a Octavio Paz. Y siento un atractivo especial, al grado de sab\u00e9rmelos de memoria, por los poetas espa\u00f1oles, sobre todo Antonio Machado. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 piensa de Francisco Gonz\u00e1lez Le\u00f3n? <\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo empec\u00e9 a leer a Gonz\u00e1lez Le\u00f3n desde que estudiaba la secundaria. Le\u00eda todo lo que sal\u00eda de \u00e9l, desde Campanas de la tarde, entre otras cosas porque uno de mis compa\u00f1eros era su sobrino. Yo fui varias veces a Lagos y conoc\u00ed a Gonz\u00e1lez Le\u00f3n en su botica. Le tengo todav\u00eda un gran cari\u00f1o. Recuerdo que cuando llegu\u00e9 a estudiar al Colegio de M\u00e9xico, entre los compa\u00f1eros se hablaba m\u00e1s de cosas literarias que de libros de historia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Entre los historiadores mexicanos se dan por lo menos dos tipos de oficios ajenos, pero muy unidos al oficio de historiar: uno es el oficio literario y otro es el oficio de abogado. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En M\u00e9xico ha habido un mont\u00f3n de historiadores que antes, o al tiempo, eran abogados, y tambi\u00e9n hay muchos que antes de dedicarse a la historia ten\u00edan el gusto por la literatura. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El hecho es que entre mis compa\u00f1eros un poeta como Gonz\u00e1lez Le\u00f3n era visto como algo pueblerino, y hab\u00eda que concentrarse en lo que en ese momento se supon\u00eda que era la vanguardia del pensamiento y la literatura: los hombres de la generaci\u00f3n del 98. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Como todos mis maestros eran espa\u00f1oles, ten\u00edan una gran veneraci\u00f3n por los escritores de esa generaci\u00f3n, porque se supon\u00eda que hab\u00eda barrido con los restos de aldeanismo que se viv\u00edan aqu\u00ed. Y en Espa\u00f1a. <\/strong><\/p>\n<p><strong>En relaci\u00f3n con Pueblo en vilo, nos vienen a la mente dos libros: La feria de Juan Jos\u00e9 Arreola y Al filo del agua de Agust\u00edn Y\u00e1nez. \u00bfQu\u00e9 le dijeron a usted esos libros? <\/strong><\/p>\n<p><strong>De hecho, por la \u00e9poca en que escrib\u00ed Pueblo en vilo, me parec\u00eda que tres autores mexicanos eran los que recog\u00edan con m\u00e1s autenticidad la voz de la gente a la que yo trataba. Estos autores eran Juan Jos\u00e9 Arreola, Juan Rulfo y Agust\u00edn Y\u00e1\u00f1ez. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Me parece que los tres reflejan muy bien el pensamiento, las actitudes y la forma de expresarse de las gentes del occidente de M\u00e9xico. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La pregunta final y obligada: \u00bfen qu\u00e9 trabaja actualmente? <\/strong><\/p>\n<p><strong>El \u00faltimo a\u00f1o he estado haciendo cosas muy circunstanciales. Entre otras ocupaciones, he ejercido muy deliberadamente la de prefacista: he hecho por lo menos diez pr\u00f3logos a obras de amigos o a obras de algunos autores cl\u00e1sicos que ahora se vuelven a reeditar. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n he asistido a varios congresos. Pero he tomado la decisi\u00f3n de encerrarme y ocupar la mayor parte de mi tiempo en hacer una s\u00edntesis de la historia de M\u00e9xico a partir del siglo XVI. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Probablemente lo titule Historia de la cultura de M\u00e9xico. Pienso centrar ese libro en los grupos de personas que en cada momento de nuestra historia han contribuido a la formaci\u00f3n de ese estilo de vida que es el mexicano. <\/strong><\/p>\n<p><strong>(Salimos de casa de Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez en busca de un taxi, y un poco apenados despu\u00e9s de encimarle tantas preguntas literarias. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Entonces recordamos, literalmente en descargo, el poema de Auden a la musa de la historia: \u201cHomenaje a Cl\u00edo\u201d, a la do\u00f1a Cl\u00edo de la que habla Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez con cari\u00f1o y sin solemnidad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Le dice Auden a Cl\u00edo: Tan abordable como pareces, No me atrevo a preguntarte si te caen bien los poetas, Porque no aparentas haberlos le\u00eddo; Y no veo por qu\u00e9 debieras leerlos.)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez (1923-2003) De Viva Voz Claude L\u00e9vi-Strauss La Lecci\u00f3n de las Vacas ( Luis Miguel Aguilar, Rafael P\u00e9rez Gay ) ( 2003-12-26 ) Est\u00e1n a punto de cumplirse veinticinco a\u00f1os desde la aparici\u00f3n de uno de los grandes libros de la historiograf\u00eda mexicana \u2014y, secretamente, de las letras mexicanas\u2014 del siglo XX: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-7700","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7700","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7700"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7700\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7701,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7700\/revisions\/7701"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7700"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7700"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7700"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}