{"id":7929,"date":"2011-03-13T08:15:12","date_gmt":"2011-03-13T14:15:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7929"},"modified":"2011-03-13T08:15:12","modified_gmt":"2011-03-13T14:15:12","slug":"el-merito-de-leer-y-escribir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=7929","title":{"rendered":"El m\u00e9rito de leer y escribir"},"content":{"rendered":"<p>Leer y Escribir<\/p>\n<p>Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala<\/p>\n<p>\u201cCualquier idea, grande, chica, elemental o muy elaborada es veneno para la literatura. La literatura se hace con emociones, con intuiciones, con dolores, con felicidades o alegr\u00edas es muy dif\u00edcil lograrla. La literatura es el pantano, es el vicio\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pensaba y as\u00ed vivi\u00f3 Ricardo Garibay, hijo predilecto de Tulancingo, Hidalgo, su ciudad natal, a la que regres\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s, nada m\u00e1s porque le iban a poner su nombre a un callej\u00f3n lodoso, a espaldas de un cine. Desde luego, rechaz\u00f3 el gesto y le indic\u00f3 al gobernador que por lo menos se merec\u00eda una calle de cien metros \u00abcon un camelloncito\u00bb.  <\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 escribo?, se preguntaba Ricardo Garibay y se contestaba as\u00ed mismo: \u201cEs un hondo placer escribir. El que haya logrado el adjetivo imprescindible, la imagen exacta, la idea claramente expresada me creer\u00e1. Tambi\u00e9n me creer\u00e1 el que haya languidecido tras el poema o el que haya anhelado el mundo de la calle, despreocupado, placentero, mientras maldice su vocaci\u00f3n y pelea consigo mismo\u201d.<\/p>\n<p>En una larga entrevista que sostuvo Ricardo Garibay con Javier Sicilia y Patricia Guti\u00e9rrez-Otero para la revista Ixtus en 1997, en la que el punto de partida fue la espiritualidad, ocurri\u00f3 algo ins\u00f3lito al hablar sobre la nostalgia que sent\u00eda por no haber cumplido con el dogmatismo cristiano. El hombre de recio car\u00e1cter llor\u00f3 ante sus entrevistadores, se derrumb\u00f3 el intelecto y la jactancia del gran escritor.<br \/>\nEn la literatura de Garibay es casi impensable hablar de las mujeres sin un nexo con la divinidad, \u00abes el lado secreto de la luna\u00bb, aseguraba. Creyente sin credo, su estilo de vida le cost\u00f3 una tremenda carga de culpas.<\/p>\n<p>Falleci\u00f3, hace ocho a\u00f1os, el 3 de mayo de 1999, a los setenta y seis a\u00f1os, vencido por el c\u00e1ncer, pero haciendo hasta el \u00faltimo momento lo que siempre quiso: leer y escribir.<\/p>\n<p>Y aunque un poco tarde, se han venido sucediendo poco a poco las cosas que se le negaron en vida: los homenajes, los reconocimientos, los estudios acad\u00e9micos, las antolog\u00edas y las recopilaciones.  <\/p>\n<p>\u201cUn hombre ama a una mujer. La mujer lo despide. El hombre se queda sin la m\u00e1s bella raz\u00f3n de existir, que era esa mujer. Nada podr\u00e1 devolverle el sentido de la vida. Eso es desesperaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Bonifaz Nu\u00f1o, amigo y compa\u00f1ero de Ricardo Garibay en la preparatoria, se\u00f1al\u00f3 que era necesario \u00abel reconocimiento p\u00fablico a Garibay, como escritor\u201d yo lo o\u00ed despu\u00e9s de su muerte, cuando un funcionario de La Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n lo puso al mismo nivel de Octavio Paz y Jaime Sabines.<br \/>\nRicardo Garibay era con mucho, m\u00e1s sabio y opulento que Jaime Sabines como escritor, y sin embargo, durante mucho tiempo trataron de considerarlo como si no fuera nadie.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9? Por su manera de ser, por sus ganas de estar continuamente en violencia contra el mundo. Simplemente, si pod\u00edan premiar a otro en vez de  \u00e9l, lo premiaban.<\/p>\n<p>Era una manera de no hacerle caso. No hab\u00eda nada expreso contra \u00e9l, m\u00e1s que el silencio\u00bb. Pero Ricardo Garibay contest\u00f3 as\u00ed cuando se le pregunt\u00f3 al respecto: \u00abA m\u00ed no me ningunean, yo soy el que los ninguneo a ellos.\u00bb <\/p>\n<p>Sin embargo, todo eso y el recuerdo de sus desplantes y su soberbia, con el tiempo, dar\u00e1n paso a la permanencia de su obra.<\/p>\n<p>Pol\u00edgrafo consumado, se abism\u00f3 en todos los g\u00e9neros (quiz\u00e1 s\u00f3lo le falt\u00f3 incursionar a fondo en la poes\u00eda) y todos domin\u00f3: novela, cuento, cr\u00f3nica, ensayo, memorias, art\u00edculo period\u00edstico, semblanza, comentario, vi\u00f1eta, retrato, reportaje, gui\u00f3n cinematogr\u00e1fico, teatro\u2026  <\/p>\n<p>\u201cNada es tan fascinante como contar lo que hace un ser humano en la vida, en cualquier d\u00eda. Si hay lucidez literaria, ah\u00ed estar\u00e1 todo, todos los secretos de la existencia estar\u00e1n ah\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Manuel Guti\u00e9rrez Oropeza afirm\u00f3: \u00abPor la rotundez con que aborda el g\u00e9nero, porque sabe convertir lo cotidiano en extraordinario, los cuentos de Ricardo Garibay deber\u00e1n ocupar un sitio de memoria en una sociedad con mejores lectores.\u00bb <\/p>\n<p>El hidalguense public\u00f3 casi sesenta libros y lamentablemente, como bien lo apunt\u00f3 Emmanuel Carballo, lo eclips\u00f3 la gloria de sus condisc\u00edpulos en el Centro Mexicano de Escritores en 1952-53, Juan Jos\u00e9 Arreola y Juan Rulfo, autores \u00abm\u00e1s bien estre\u00f1idos\u00bb, en sus palabras.<\/p>\n<p>Al principio los tres sub\u00edan como la espuma, uno tras otro, se suced\u00edan cuentos de cada uno de ellos, a cu\u00e1l m\u00e1s valioso. As\u00ed fue hasta que en 1955 Garibay  se detiene.<\/p>\n<p>La obra de Ricardo Garibay es parad\u00f3jica, controvertida y desigual, como su propia personalidad.<br \/>\nEn el largo estante que ocupan sus libros, al lado de obras eminentemente alimenticias, como algunas recopilaciones de sus art\u00edculos period\u00edsticos y reportajes hechos por encargo de alg\u00fan funcionario, se encuentran novelas y cuentos fundamentales de la literatura mexicana: Beber un C\u00e1liz, La casa que arde de noche, Triste domingo, Fiera infancia y otros a\u00f1os, Par de Reyes\u2026  <\/p>\n<p>En los 10 vol\u00famenes que conforman las Obras Reunidas de Ricardo Garibay, el autor comparte sus propias visiones y sentires acerca de la literatura y la vocaci\u00f3n del escritor, experiencias a las que asisti\u00f3 no como quien tiene una revelaci\u00f3n sino a trav\u00e9s de una poderosa necesidad, acaso una necedad, que \u00e9l mismo expresaba de la siguiente manera:<\/p>\n<p> \u201cEl oficio hay que practicarlo una vez y otra vez, y otra vez, y todos los d\u00edas, y no tener m\u00e1s af\u00e1n que esa necesidad de seguir escribiendo\u201d.<\/p>\n<p>Nunca, nadie, en la historia de la literatura mexicana, escribi\u00f3 tanto y tan bien como \u00e9l, y a pesar de ello nunca una obra fue tan ninguneada por la cultura oficial, los suplementos culturales, las revistas literarias y los estudios acad\u00e9micos como la suya.<\/p>\n<p>A los j\u00f3venes escritores recomendaba: \u00abSer sumamente humildes frente a su oficio y sumamente soberbios frente a los dem\u00e1s, no arrodillarse jam\u00e1s ante nadie, ser verdaderamente un l\u00e9pero ante la autoridad y un perro con la cola entre las piernas ante el propio af\u00e1n de escribir; nada m\u00e1s.\u00bb <\/p>\n<p>Dice Vicente Le\u00f1ero: \u00abEl de Tulancingo Hidalgo nunca lleg\u00f3 a ser lo que quer\u00eda y debi\u00f3 ser por derecho propio: un escritor reconocido arrolladoramente, premiado y aplaudido por un p\u00fablico un\u00e1nime, en punta de los que conforman su generaci\u00f3n y de los que vinieron despu\u00e9s y no alcanzaron a forjar un estilo tan propio, una prosa de cadencias tan bravas, un amor tan perfecto al oleaje feliz de las palabras.\u00bb <\/p>\n<p>Al citar un pasaje de una novela de Bukowski, Ricardo Garibay le concede el reconocimiento de \u00abuna abismaci\u00f3n literaria que es erotismo de limpia especie\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leer y Escribir Jos\u00e9 F\u00e9lix Zavala \u201cCualquier idea, grande, chica, elemental o muy elaborada es veneno para la literatura. 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