{"id":8054,"date":"2011-03-24T08:03:52","date_gmt":"2011-03-24T14:03:52","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8054"},"modified":"2011-03-24T08:03:52","modified_gmt":"2011-03-24T14:03:52","slug":"el-que-admira-es-cruel-pero-aprendi-a-que-todo-es-interesante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8054","title":{"rendered":"\u00abEl que admira es cruel, pero aprend\u00ed a que todo es interesante\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>La \u00faltima carcajada de Carlos Monsiv\u00e1is <\/p>\n<p>Juan Carlos Bautista  <\/p>\n<p>A Omar Garc\u00eda<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que esto no le interesa a nadie. Que me puedo meter mi admiraci\u00f3n por el culo. Mi admiraci\u00f3n que no es ejemplar, ni carece de ponzo\u00f1a ni es proclive al lloriqueo. Mi admiraci\u00f3n que es exigente y d\u00edscola y no se la doy a cualquiera. Y s\u00e9 que Monsiv\u00e1is ha muerto y pude haberme callado, porque si algo me hace vomitar es el espect\u00e1culo servil e hip\u00f3crita de escritores que erigen t\u00famulos hueros y ejercen canonizaciones instant\u00e1neas de colegas a los que despreciaban y que de pronto tuvieron la impaciencia de morirse. Yo s\u00e9 que admirar es m\u00e1s laberinto, y que hacerlo con tenacidad, a solas, es un ejercicio fatigoso. <\/p>\n<p>Yo me cans\u00e9 muchas veces de amar, de odiar, de leer, de aburrirme, de entusiasmarme de nuevo con Carlos Monsiv\u00e1is. Me cans\u00e9 de llevar a cuestas esa admiraci\u00f3n que rayaba en el fanatismo. Y como todo el que admira, esperaba tambi\u00e9n secretamente su ca\u00edda, y hab\u00eda un extra\u00f1o gozo en decir: \u201cMonsiv\u00e1is est\u00e1 acabado\u201d, \u201cMonsiv\u00e1is est\u00e1 repiti\u00e9ndose\u201d, \u201cMe perd\u00ed en el \u00faltimo chiste de Carlos Monsiv\u00e1is\u201d. <\/p>\n<p>Todos somos as\u00ed. Perd\u00f3nenme el improperio de borracho a la mitad del velorio. Todos los admiradores somos amantes despechados, envidiosos e impacientes; todos somos Chapman con una pistola en la mano. El que admira es cruel como quien tiene una balanza en el pu\u00f1o, y en un plato hay un cerdo y en el otro un dios.<\/p>\n<p>Y yo s\u00e9 que suena a cursiler\u00eda contar que llor\u00e9 el d\u00eda que muri\u00f3 Monsiv\u00e1is. Estaba ba\u00f1\u00e1ndome y mi compa\u00f1ero fue a decirme que se hab\u00eda muerto. Que hab\u00eda tenido el mal gusto de morirse en el peor momento. Que nos dejaba solos a una hora en que el pa\u00eds da miedo. Y creo que no dije nada. Tal vez, solamente: \u201cAh\u201d. Y casi por inercia me puse a cantar los boleros y las rancheras que yo sab\u00eda que le gustaban. \u201cAmor perdido\u201d, \u201cT\u00fa me acostumbraste\u201d, \u201cCuenta perdida\u201d, \u201cLa diferencia\u201d. Y entonces pas\u00f3 que me puse a llorar. Yo, que no llor\u00e9 ni por Rulfo, ni por Sabines ni por el maldito de Paz. <\/p>\n<p>Y miren si quise a los primeros y odi\u00e9 al \u00faltimo, y al cabo todos me marcaron como a una mula. Luego, a lo largo de la tarde, cosa curiosa, me comenzaron a llegar mensajes de amigos que me daban las condolencias como si yo fuera la viuda. Una Marie-Jo s\u00fabita, una Mar\u00eda Kodama improvisada y advenediza. Yo. Pienso que ellos se daban cuenta de lo retorcidamente importante que fue siempre el cabr\u00f3n ese para m\u00ed. Monsiv\u00e1is se me hab\u00eda muerto como alguien absolutamente m\u00edo, y esto es muy complejo de explicar.<br \/>\nNunca fue exactamente mi amigo. Lo ve\u00eda a veces, le consultaba alguna cosa, quer\u00eda entretenerlo con alg\u00fan chisme que se me fastidiaba a la mitad. De pronto nos qued\u00e1bamos callados; de pronto sent\u00eda que le estaba quitando el tiempo al genio. Siempre me desped\u00eda de \u00e9l con un poco de despecho. Recuerdo que yo ten\u00eda diecisiete a\u00f1os cuando me acerqu\u00e9 a solicitarle un aut\u00f3grafo, algo que nunca despu\u00e9s le ped\u00ed a nadie. En esos d\u00edas lo le\u00eda con devoci\u00f3n y voracidad porque \u00e9l encarnaba todo lo que quise (y debo decir, no pude) ser. Monsi concitaba todas las cosas que a m\u00ed \u2014muchachito \u00e1vido, homosexual, militante de izquierda, aspirante a escritor\u2014 me importaban. Monsiv\u00e1is era toda la ciudad de M\u00e9xico y era su imposible explicaci\u00f3n. Era el gusto desordenado por la cultura popular, la cr\u00f3nica como ejercicio omn\u00edvoro, la literatura como puro placer, el cine, los movimientos sociales, los personajes arquet\u00edpicos, lo subterr\u00e1neo y lo nocturno. Claro que empec\u00e9 a escribir poes\u00eda antes de conocerlo porque ya era adolescente antes de eso, y la poes\u00eda, nom\u00e1s para empezar, es cosa de fluidos; pero \u00e9l me ense\u00f1\u00f3 a ser un lector de poes\u00eda, algo m\u00e1s arduo y menos autocomplaciente. Me hizo ver que todo es interesant\u00edsimo y delirante. <\/p>\n<p>Todo. Claro que despu\u00e9s, tambi\u00e9n de su mano, me fui decepcionando (no s\u00e9 si \u00e9l se \u201cdecepcion\u00f3\u201d, pero a m\u00ed me indujo a ello) de algunas cosas: de Cuba, por ejemplo, de la misma ciudad de M\u00e9xico, de la poes\u00eda mexicana (\u00bfse fij\u00f3 alguien que en alg\u00fan momento Monsiv\u00e1is dej\u00f3 de escribir en serio acerca de la poes\u00eda que se escribi\u00f3 en este pa\u00eds a partir de los setenta?). Sab\u00eda de memoria cientos de poemas y gozaba indescriptiblemente impresionando a sus escuchas. Nos preguntaba qu\u00e9 nos parec\u00eda tal o cual verso s\u00f3lo para constatar que nadie entend\u00eda nada. Uno de mis libros m\u00e1s manoseados es su Antolog\u00eda de la poes\u00eda mexicana. Ah\u00ed conoc\u00ed y aprend\u00ed a leer de manera definitiva a muchos de mis poetas esenciales. Leer poes\u00eda y leerla bien, con su insistencia en el arte de leer en voz alta, algo que ya nadie sabe hacer. <\/p>\n<p>Ahora quiero llegar a otra cosa \u2014y que me perdonen los puros, los que andan loando las dotes ang\u00e9licas de Carlos Monsiv\u00e1is\u2014: yo admiraba en \u00e9l a la \u00faltima gran perra que nos fue dado conocer. Todas las locas sabr\u00e1n de lo que hablo, pero para los bugas y los desprevenidos \u2014pobrecitos\u2014 traigo a cuento un fragmento de Daniel Harris que Monsiv\u00e1is cita en su pr\u00f3logo a La estatua de sal, la autobiograf\u00eda desaforada de Salvador Novo: <\/p>\n<p>A los homosexuales les atrajo la imagen de la Perra (The bitch) en parte por su lengua malvada, su habilidad para alcanzar a trav\u00e9s del di\u00e1logo, a trav\u00e9s de su ayuda verbal, sus respuestas veloc\u00edsimas, ese control sobre otros que con frecuencia los gays no obtienen sobre sus propias vidas. La fantas\u00eda de la vagina dentada mal\u00e9vola, rebosante de pu\u00f1aladas traperas, siempre alerta, siempre dispuesta a demoler a su oponente con una frase pasmosa, es la fantas\u00eda de una minor\u00eda sin poder que se afirma a trav\u00e9s de lenguaje, no de la violencia f\u00edsica [\u2026] La iron\u00eda se convirti\u00f3 en el arma mort\u00edfera por excelencia en el arsenal gay antes de la revuelta de Stonewall en 1969\u2026<\/p>\n<p>El \u00faltimo que ejerci\u00f3 ese gran arte, ahora extinto, fue Monsiv\u00e1is. Parece que la cita, que \u00e9l le aplica a Novo, estaba escrita para \u00e9l. La capacidad ir\u00f3nica que el p\u00fablico le celebr\u00f3 era poca comparada con su talento privado para el perreo, para el arte de machacar a amigos y enemigos con mecanismos verbales de ingenio fulminante. Era un arte que cultivaron los homosexuales de su generaci\u00f3n y que los de generaciones posteriores fueron dejando morir, porque ya no lo entend\u00edan, porque ya no ten\u00eda lugar en el mundo. Paz reproch\u00f3 a Novo que hubiera escrito sus epigramas con caca y sangre. Qu\u00e9 hallazgo deslumbrante del que no entiende. Caca y Sangre. De eso se nutr\u00eda la sagacidad verbal de las perras. De un veneno delicioso y sucio. Con Monsiv\u00e1is muere ese arte secreto que casi nadie se encarg\u00f3 de registrar.<br \/>\nYo le tem\u00ed toda la vida a Carlos Monsiv\u00e1is. Cuando escrib\u00eda pensaba siempre en lo que \u00e9l pensar\u00eda. S\u00e9 que esto es un asunto para el psiquiatra, pero debo decir que este temor de su mirada y de su risa era lo m\u00e1s paralizante que he conocido. Dej\u00e9 de escribir muchas cosas por miedo al juicio de Carlos Monsiv\u00e1is. Se convirti\u00f3 en mi polic\u00eda introyectado. Y me cost\u00f3 muchos a\u00f1os sacarlo de m\u00ed, burlar su vigilancia imaginaria. Borrar de mi horizonte su risa colgando del aire. <\/p>\n<p>Ahora est\u00e1 muerto. Y seg\u00fan me cuentan, sus funerales se convirtieron en un desfile de preciosas rid\u00edculas, de viudos literatos que entre pucheros y sigilo se proclamaban sus herederos leg\u00edtimos, de funcionarios \u00e1vidos de salir en la foto, en fin, en materia ideal para la m\u00e1s despiadada cr\u00f3nica de Carlos Monsiv\u00e1is. Hasta en su muerte lo rodeamos para que pudiera re\u00edrse, ya no con esa sonrisita socarrona y mula, sino a mand\u00edbula batiente. <\/p>\n<p>Juan Carlos Bautista. Poeta y ensayista. Entre sus libros: Cantar del Marrakech y Bestial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima carcajada de Carlos Monsiv\u00e1is Juan Carlos Bautista A Omar Garc\u00eda Ya s\u00e9 que esto no le interesa a nadie. Que me puedo meter mi admiraci\u00f3n por el culo. 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