{"id":8414,"date":"2011-05-02T05:01:27","date_gmt":"2011-05-02T11:01:27","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8414"},"modified":"2011-05-02T05:01:27","modified_gmt":"2011-05-02T11:01:27","slug":"una-plaza-de-san-pedro-repleta-y-un-estadio-corregidora-desairado-en-queretaro-con-tan-solo-cerca-de-cuatro-mil-gentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8414","title":{"rendered":"Una plaza de San Pedro repleta y un estadio Corregidora desairado en Quer\u00e9taro con tan solo cerca de cuatro mil gentes"},"content":{"rendered":"<p>\u00abJuan Pablo II ya es beato!\u201c<\/p>\n<p>\u00a1Juan Pablo II ya es beato!\u201d, exclam\u00f3 Benedicto XVI durante la homil\u00eda que presidi\u00f3 hoy ante cientos de miles de personas en El Vaticano. Un mar de gente. Una multitud como pocas veces hemos visto. Todos reunidos por obra de un hombre particular: Juan Pablo II. Quienes estuvimos en Roma vivimos de cerca un momento hist\u00f3rico, que se replic\u00f3 hasta el infinito a trav\u00e9s de los medios de comunicaci\u00f3n. Como este evento \u00fanico no merece mayores comentarios, preferimos compartir con nuestros seguidores de Sacro&#038;Profano un extracto del serm\u00f3n de Joseph Ratzinger en la ceremonia, como resumen de una jornada inolvidable.<\/p>\n<p>PERCIB\u00cdAMOS EL PERFUME DE SU SANTIDAD<br \/>\nPor Benedicto XVI \/ 1 de mayo de 2011<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os nos encontr\u00e1bamos en esta Plaza para celebrar los funerales del Papa Juan Pablo II. El dolor por su p\u00e9rdida era profundo, pero m\u00e1s grande todav\u00eda era el sentido de una inmensa gracia que envolv\u00eda a Roma y al mundo entero, gracia que era fruto de toda la vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su testimonio en el sufrimiento. Ya en aquel d\u00eda percib\u00edamos el perfume de su santidad, y el Pueblo de Dios manifest\u00f3 de muchas maneras su veneraci\u00f3n hacia \u00e9l. Por eso, he querido que, respetando debidamente la normativa de la Iglesia, la causa de su beatificaci\u00f3n procediera con razonable rapidez. Y he aqu\u00ed que el d\u00eda esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque as\u00ed lo ha querido el Se\u00f1or: Juan Pablo II es beato.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se a\u00f1ade a la multitud de santos y beatos que \u00e9l proclam\u00f3 durante sus casi 27 a\u00f1os de pontificado, recordando con fuerza la vocaci\u00f3n universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constituci\u00f3n conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. <\/p>\n<p>Todos los miembros del Pueblo de Dios \u2013Obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, fieles laicos, religiosos, religiosas- estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen Mar\u00eda, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojty?a, primero como Obispo Auxiliar y despu\u00e9s como Arzobispo de Cracovia, particip\u00f3 en el Concilio Vaticano II y sab\u00eda que dedicar a Mar\u00eda el \u00faltimo cap\u00edtulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera.<\/p>\n<p>El nuevo Beato escribi\u00f3 en su testamento: \u00abCuando, en el d\u00eda 16 de octubre de 1978, el c\u00f3nclave de los cardenales escogi\u00f3 a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszy?ski, me dijo: \u201cLa tarea del nuevo Papa consistir\u00e1 en introducir a la Iglesia en el tercer milenio\u201d. Y a\u00f1ad\u00eda: \u201cDeseo expresar una vez m\u00e1s gratitud al Esp\u00edritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo a\u00fan las nuevas generaciones podr\u00e1n recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. Como obispo que particip\u00f3 en el acontecimiento conciliar desde el primer d\u00eda hasta el \u00faltimo, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que est\u00e1n y estar\u00e1n llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grand\u00edsima causa a lo largo de todos los a\u00f1os de mi pontificado\u201c. <\/p>\n<p>\u00bfY cu\u00e1l es esta \u00abcausa\u00bb? Es la misma que Juan Pablo II anunci\u00f3 en su primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: \u00ab\u00a1No tem\u00e1is! !Abrid, m\u00e1s todav\u00eda, abrid de par en par las puertas a Cristo!\u00bb. Aquello que el Papa reci\u00e9n elegido ped\u00eda a todos, \u00e9l mismo lo llev\u00f3 a cabo en primera persona: abri\u00f3 a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le ven\u00eda de Dios, una tendencia que pod\u00eda parecer irreversible.  <\/p>\n<p>Con su testimonio de fe, de amor y de valor apost\u00f3lico, acompa\u00f1ado de una gran humanidad, este hijo ejemplar de la Naci\u00f3n polaca ayud\u00f3 a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: ayud\u00f3 a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garant\u00eda de la libertad. M\u00e1s en s\u00edntesis todav\u00eda: nos devolvi\u00f3 la fuerza de creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el tema de su primera Enc\u00edclica e hilo conductor de todas las dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Karol Wojty?a subi\u00f3 al Solio de Pedro llevando consigo la profunda reflexi\u00f3n sobre la confrontaci\u00f3n entre el marxismo y el cristianismo, centrada en el hombre. Su mensaje fue \u00e9ste: el hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el camino del hombre. Con este mensaje, que es la gran herencia del Concilio Vaticano II y de su \u00abtimonel\u00bb, el Siervo de Dios el Papa Pablo VI, Juan Pablo II condujo al Pueblo de Dios a atravesar el umbral del Tercer Milenio, que gracias precisamente a Cristo \u00e9l pudo llamar \u00abumbral de la esperanza\u00bb. S\u00ed, \u00e9l, a trav\u00e9s del largo camino de preparaci\u00f3n para el Gran Jubileo, dio al Cristianismo una renovada orientaci\u00f3n hacia el futuro, el futuro de Dios, trascendente respecto a la historia, pero que incide tambi\u00e9n en la historia.<\/p>\n<p>Aquella carga de esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideolog\u00eda del progreso, \u00e9l la reivindic\u00f3 leg\u00edtimamente para el Cristianismo, restituy\u00e9ndole la fisonom\u00eda aut\u00e9ntica de la esperanza, de vivir en la historia con un esp\u00edritu de \u00abadviento\u00bb, con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo, plenitud del hombre y cumplimiento de su anhelo de justicia y de paz.<\/p>\n<p>Quisiera finalmente dar gracias tambi\u00e9n a Dios por la experiencia personal que me concedi\u00f3, de colaborar durante mucho tiempo con el beato Papa Juan Pablo II. Ya antes hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de conocerlo y de estimarlo, pero desde 1982, cuando me llam\u00f3 a Roma como Prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, durante 23 a\u00f1os pude estar cerca de \u00e9l y venerar cada vez m\u00e1s su persona. Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sosten\u00edan mi servicio. <\/p>\n<p>El ejemplo de su oraci\u00f3n siempre me ha impresionado y edificado: \u00e9l se sumerg\u00eda en el encuentro con Dios, aun en medio de las m\u00faltiples ocupaciones de su ministerio. Y despu\u00e9s, su testimonio en el sufrimiento: el Se\u00f1or lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo \u00e9l permanec\u00eda siempre como una \u00abroca\u00bb, como Cristo quer\u00eda. Su profunda humildad, arraigada en la \u00edntima uni\u00f3n con Cristo, le permiti\u00f3 seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje a\u00fan m\u00e1s elocuente, precisamente cuando sus fuerzas f\u00edsicas iban disminuyendo. As\u00ed, \u00e9l realiz\u00f3 de modo extraordinario la vocaci\u00f3n de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jes\u00fas al que cotidianamente recibe y ofrece en la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00a1Dichoso t\u00fa, amado Papa Juan Pablo, porque has cre\u00eddo! Te rogamos que contin\u00faes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. Desde el Palacio nos has bendecido muchas veces en esta Plaza. Hoy te rogamos: Santo Padre: bend\u00edcenos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Derecho a r\u00e9plica en: andresbeltramo@hotmail.com<\/p>\n<p>Escribe un comentario Papas No hay Comentarios \u00bb abril 29th, 2011Juan Pablo II, un testimonio extraordinarioLa beatificaci\u00f3n de Karol Wojtyla es inminente, s\u00f3lo faltan unas horas. La vor\u00e1gine informativa en torno a esta polifac\u00e9tica figura invadi\u00f3 literalmente El Vaticano. Dos mil 300 periodistas se aprestan a transmitir el magno evento a millones en todo el mundo. Un acontecimiento hist\u00f3rico. En medio de esta carrera por ganar la \u00faltima nota, este viernes tuve la fortuna de escuchar un testimonio extraordinario: la enfermera del Papa confi\u00f3, a un grupo reducido de periodistas, las \u00faltimas horas del pont\u00edfice polaco desde su muy personal perspectiva.<\/p>\n<p>Se llama Rita Megliorin y acudi\u00f3 al Santo Padre de enero a abril de 2005. Su relato ofrece una visi\u00f3n particular de un personaje que todos, cat\u00f3licos o no, sintieron cerca en alg\u00fan momento de su vida. Por eso compartimos con los amigos de Sacro&#038;Profano estas l\u00edneas, como homenaje p\u00f3stumo a Juan Pablo II, al tiempo de invitarlos a seguir la completa cobertura que de la beatificaci\u00f3n estamos realizando en Roma a trav\u00e9s de Twitter y Facebook.<\/p>\n<p>\u201cSANTIDAD, BUEN DIA, HOY HAY SOL\u201d<br \/>\nPor Rita Megliorin \/ 29 de Abril de 2011<\/p>\n<p>Si tuviera que atribuir una caracter\u00edstica principal a Juan Pablo II, m\u00e1s que el grande le llamar\u00eda el simple, quiz\u00e1s por esto fue que pudo comunicar con todos, porque \u00e9l hablaba un lenguaje universal y con su mirada lleg\u00f3 a tocar el coraz\u00f3n de todos, porque era una mirada cargada de amor. Al principio consider\u00e9 nuestro encuentro como puramente profesional, el Santo Padre estaba mal, necesitaba asistencia y yo pens\u00e9 poder servirle en un modo bastante competente.<\/p>\n<p>Nuestro modo de saludarnos era este: la ma\u00f1ana entraba, sub\u00eda las persianas y \u00e9l generalmente se levantaba muy temprano, iniciaba la oraci\u00f3n a las 3 o 4 de la madrugada. Lo saludaba diciendo: \u201cbuen d\u00eda Santidad, hoy hay sol\u201d porque todos los d\u00edas eran soleados durante la enfermedad del Papa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de decir esta frase me volteaba hacia \u00e9l que me bendec\u00eda, entonces yo me arrodillaba y \u00e9l me acariciaba la cara. As\u00ed comenzaba nuestra jornada. El sol, la fuerza de la luz, fue el elemento fundamental que nos uni\u00f3, esta fuerza continu\u00f3 hasta el \u00faltimo d\u00eda porque ese d\u00eda, el 2 de abril de 2005, en Roma hab\u00eda sol.<\/p>\n<p>Yo cumpl\u00eda con mi deber de enfermera inflexible y \u00e9l cumpl\u00eda con su rol de enfermo inflexible, exigente. Siempre fue puesto al corriente de todo, \u00e9l quer\u00eda saber las condiciones y cuando no comprend\u00eda me miraba en un modo particular, quer\u00eda decir que deb\u00eda ser m\u00e1s clara. Se entablaba un buen discurso.<\/p>\n<p>Juan Pablo II ten\u00eda un dolor espiritual, el dolor de padre que no lograba alcanzar a todos sus hijos que ten\u00edan necesidad de \u00e9l porque estaba obligado, en ese momento, a permanecer en una cama de hospital; creo que este fue el sufrimiento m\u00e1s grande del Santo Padre. Me suced\u00eda de visitar otros enfermos y luego ir con \u00e9l, le dec\u00eda: Santo Padre, est\u00e1n los enfermos que sufren y \u00e9l rezaba, me ped\u00eda a m\u00ed que rezara y yo le respond\u00eda que \u00e9l ten\u00eda un contacto m\u00e1s directo con Dios. Su oraci\u00f3n fue el elemento constante en las jornadas que tuve el honor de compartir con Juan Pablo II.<\/p>\n<p>Esta cercan\u00eda con los otros enfermos nunca la perdi\u00f3, ni siquiera en el momento de m\u00e1ximo dolor. Generalmente cuando estamos enfermos, todas las personas, incluso las m\u00e1s buenas, nos volvemos un poco ego\u00edstas, buscamos ahorrar las propias energ\u00edas para llevar adelante el sufrimiento. Karol Wojtyla, sus energ\u00edas, las utiliz\u00f3 para los dem\u00e1s. No recuerdo haberlo escuchado lamentarse por algo, esto era fruto de una gran esperanza.<\/p>\n<p>El hombre Juan Pablo II era extremadamente simple, nunca necesit\u00f3 de grandes cosas y as\u00ed fue en el momento de m\u00e1ximo sufrimiento. Nunca dej\u00f3 de estudiar, incluso hasta sus \u00faltimos d\u00edas ten\u00eda, cerca de s\u00ed, libros sobre ciencia y gen\u00e9tica porque, en aquel tiempo, hab\u00eda una fuerte debate sobre el problema de los embriones.<\/p>\n<p>Todo era simple cuando est\u00e1bamos con \u00e9l, porque para nosotros fue un padre. Yo no vi la fragilidad en la enfermedad de Juan Pablo II, incluso cuando estaba en una cama de hospital y pod\u00eda levantarse para rezar el Angelus, hac\u00eda un esfuerzo enorme y a\u00fan as\u00ed quer\u00eda ser puntual, porque sus hijos lo esperaban.<\/p>\n<p>El me cont\u00f3 qu\u00e9 quiso decir con su famosa frase: \u201cNo teng\u00e1is miedo\u201d. No debemos pensar en no tener miedo como una situaci\u00f3n donde otro piensa por uno, no\u2026 no debes tener miedo porque as\u00ed logras reaccionar conscientemente para tomar las decisiones correctas, porque si tienes miedo eres un ser limitado, debes tomar la responsabilidad de elegir un camino hacia la libertad, hacia la verdad.<\/p>\n<p>El 2 de abril fui llamada al Vaticano, de madrugada algunos medios dec\u00edan que el Santo Padre hab\u00eda muerto, otros se\u00f1alaban que no estaba consciente. Cuando llegu\u00e9 estaba angustiada, ten\u00eda miedo de perderme el momento del adi\u00f3s. Cuando entr\u00e9 en la habitaci\u00f3n no sab\u00eda qu\u00e9 decir, generalmente todos me dec\u00edan de no llorar, porque lloraba siempre, en cambio ese d\u00eda nadie me dijo nada.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 junto a su cama y le dije: \u201cSantidad, buen d\u00eda, hoy hay sol\u201d. El me mir\u00f3 y me sonri\u00f3, fue el mejor regalo que Juan Pablo II me pudo haber dado. Tom\u00e9 su mano porque quer\u00eda la \u00faltima caricia del Papa, pero \u00e9l no ten\u00eda fuerza para acariciarme. Aquel d\u00eda \u00e9l contempl\u00f3 el cuadro de Cristo sufriente ubicado frente a su cama y por la ventana entr\u00f3 el sol, adem\u00e1s se escuchaban las voces de los j\u00f3venes en la plaza, los cantos y las oraciones.<\/p>\n<p>Entonces en un momento, en mi m\u00e1ximo de mi profesionalidad, me dirig\u00ed a don Stanislao (Dziwizs) y le dije: \u201ctal vez estas voces molestan al Santo Padre\u201d. Comet\u00ed un error tremendo y me di cuenta un poco despu\u00e9s porque el secretario me tom\u00f3 de la mano, me llev\u00f3 a la ventana y me dijo: \u201cRita, esos son los hijos que vinieron a saludar a su padre, un padre cuando se va no quiere abandonar a los hijos y los hijos no quieren estar lejos del padre, es su modo de despedir a Juan Pablo II\u201d.<\/p>\n<p>Estas voces entraron en la habitaci\u00f3n hasta el final, hasta que se apag\u00f3 la candela y se encendi\u00f3 la luz, que vimos todos y que manifest\u00f3 al mundo el final de Juan Pablo II, su final terreno.<\/p>\n<p>Derecho a r\u00e9plica en: andresbeltramo@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abJuan Pablo II ya es beato!\u201c \u00a1Juan Pablo II ya es beato!\u201d, exclam\u00f3 Benedicto XVI durante la homil\u00eda que presidi\u00f3 hoy ante cientos de miles de personas en El Vaticano. Un mar de gente. Una multitud como pocas veces hemos visto. 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