{"id":8427,"date":"2011-05-03T09:00:58","date_gmt":"2011-05-03T15:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8427"},"modified":"2011-05-03T09:00:58","modified_gmt":"2011-05-03T15:00:58","slug":"e-sabato-antes-de-que-se-olvide-del-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8427","title":{"rendered":"E. Sabato, antes de que se olvide del todo"},"content":{"rendered":"<p>Acordarse de Sabato<\/p>\n<p>ANDR\u00c9S NEUMAN  <\/p>\n<p>Al conocer la noticia de la muerte de Ernesto Sabato, que me causa ese parad\u00f3jico asombro de lo esperable, trato de pensar en mis recuerdos vinculados a \u00e9l. Todos ellos son posteriores a la publicaci\u00f3n de sus obras maestras. Este peque\u00f1o abismo cronol\u00f3gico juega tambi\u00e9n su papel en el discurso de la memoria.<\/p>\n<p>Fallece el escritor argentino Ernesto Sabato <\/p>\n<p>\u00abMe llamo Ernesto&#8230;\u00bb <\/p>\n<p>Desde la soledad y la utop\u00eda <\/p>\n<p>El hombre que se reun\u00eda con los an\u00f3nimos <\/p>\n<p> Ernesto S\u00e1bato Ferrari<\/p>\n<p>Nacimiento: 24-06-1911 Lugar: Rojas, Buenos Aires <\/p>\n<p>Ernesto Sabato fallece a los 99 a\u00f1os de edad<\/p>\n<p>El escritor argentino Ernesto Sabato muri\u00f3 en la madrugada de este s\u00e1bado (hora local) a los 99 a\u00f1os de edad en su residencia de Santos Lugares. El autor, pilar esencial de las letras argentinas del siglo XX, iba a ser homenajeado este domingo en la Feria del Libro por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires en su cumplea\u00f1os n\u00famero 100. <\/p>\n<p>En un principio, tr\u00e1gicamente equivocado, salud\u00f3 el golpe militar<\/p>\n<p>1. Me recuerdo leyendo, a los 16 a\u00f1os, una supuesta an\u00e9cdota en que Sabato destruye, o fantasea con destruir, el laboratorio donde trabaja. Esta imagen concentra la postura purificadora que el autor mantuvo con respecto a los grandes fen\u00f3menos sociales. Como si, ante determinados dilemas cient\u00edficos, pol\u00edticos o est\u00e9ticos, Sabato hubiera experimentado la desesperaci\u00f3n de carecer de una respuesta absoluta, definitiva, sagrada. Esta carencia, que mi generaci\u00f3n parece haber heredado con alivio, fue interpretada por Sabato como una suerte de decadencia colectiva. Horas despu\u00e9s, busqu\u00e9 El t\u00fanel. Y all\u00ed cre\u00ed encontrar un refugio para mis tribulaciones adolescentes, acaso tan imaginarias como la destrucci\u00f3n del laboratorio.<\/p>\n<p>2. Me recuerdo descifrando, un par de veranos m\u00e1s tarde, con devoci\u00f3n existencialista y cierto entusiasmo por la dificultad, Abadd\u00f3n el exterminador y Sobre h\u00e9roes y tumbas. De la primera (que en realidad es la \u00faltima) retengo poco. Su fragmentariedad ha hecho que cada pieza tienda a ser absorbida por el corpus de su autor: ah\u00ed un fantasma, all\u00e1 una reflexi\u00f3n, por todas partes el Mal como entidad casi org\u00e1nica y, a su modo, incontaminada. De la otra novela, en cambio, conservo numerosas conmociones: el tormento autocontemplativo de Mart\u00edn, la fascinaci\u00f3n destructora y destruida que ejerce Alejandra (y que, como toda la obra de Sabato, ha envejecido r\u00e1pido desde una perspectiva de g\u00e9nero), las conspiraciones alucinadas del Informe sobre ciegos. Me pregunto hasta qu\u00e9 punto podr\u00eda leerse todo ello en clave nacional: la autocontemplaci\u00f3n hist\u00f3rica, la violaci\u00f3n familiar, la conspiraci\u00f3n interna.<\/p>\n<p>3. Me recuerdo subrayando con n\u00e1useas el informe Nunca m\u00e1s, elaborado por la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas. El informe detalla, con escalofriante precisi\u00f3n, la metodolog\u00eda de tortura del r\u00e9gimen militar. Pero el pr\u00f3logo de Sabato opera, en alguna medida, en sentido contrario: proyectando un resplandor de horror tan generalizado que la conclusi\u00f3n es de una cierta vaguedad. En su pr\u00f3logo, Sabato denuncia sin ambages ni atenuantes (es justo recordarlo) el arrasamiento sistem\u00e1tico de los derechos humanos que llev\u00f3 a cabo la dictadura. Pero las insistentes alusiones al infierno, as\u00ed como a abstractas fuerzas del mal, omiten que otros seres m\u00e1s concretos, muchos ciudadanos argentinos, hab\u00edan deseado, pedido y hasta saludado el golpe militar. Entre ellos, sin saber qu\u00e9 suceder\u00eda despu\u00e9s, tr\u00e1gicamente equivocado, hab\u00eda estado Ernesto Sabato.<\/p>\n<p>4. Me recuerdo contemplando las fotos de la cena que, el 19 de mayo de 1976, dos meses despu\u00e9s del golpe de Estado, ofreci\u00f3 el general Videla a diversos intelectuales argentinos. Sabato y Borges protagonizan varias de esas fotograf\u00edas. Seg\u00fan declarar\u00eda a la prensa, Sabato encontr\u00f3 a Videla respetuoso, inteligente y culto. De acuerdo con las cr\u00f3nicas, primero bebieron whisky, jerez y jugos. El men\u00fa posterior fue, al parecer, sobrio.<\/p>\n<p>5. Me recuerdo saludando a Sabato una ma\u00f1ana, por casualidad, en Madrid. \u00c9l realizaba su \u00faltimo viaje transatl\u00e1ntico, que inspirar\u00eda el libro Espa\u00f1a en los diarios de mi vejez. Me lo cruc\u00e9 a la entrada del hotel Suecia. Lo detuve y le dije: \u00abEs un honor verlo\u00bb. Sabato, aquejado de sordera, me pidi\u00f3 que se lo repitiese. \u00abEs un honor verlo\u00bb, insist\u00ed. Como Sabato no escuchaba, su acompa\u00f1ante le pronunci\u00f3 mi frase al o\u00eddo. \u00abAh\u00bb, exclam\u00f3 Sabato risue\u00f1o, \u00ab\u00a1yo le hab\u00eda entendido no s\u00e9 qu\u00e9 de un horno!\u00bb. En ese instante record\u00e9 que, en lunfardo, horno significa infierno. Ning\u00fan gran escritor pasa a la historia a trav\u00e9s del horno ni del honor. Las contradicciones, los claroscuros, las rectificaciones, los retratan con lealtad. Un ser humano es eso. Lo otro es su estatua.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Neuman es escritor. Su \u00faltima novela es El viajero del siglo (premio Alfaguara y premio de la Cr\u00edtica).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acordarse de Sabato ANDR\u00c9S NEUMAN Al conocer la noticia de la muerte de Ernesto Sabato, que me causa ese parad\u00f3jico asombro de lo esperable, trato de pensar en mis recuerdos vinculados a \u00e9l. Todos ellos son posteriores a la publicaci\u00f3n de sus obras maestras. 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