{"id":8505,"date":"2011-05-09T08:23:28","date_gmt":"2011-05-09T14:23:28","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8505"},"modified":"2011-05-09T08:23:28","modified_gmt":"2011-05-09T14:23:28","slug":"una-entrevista-muy-pero-muy-queretana-y-valida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=8505","title":{"rendered":"Una entrevista muy pero muy queretana y v\u00e1lida"},"content":{"rendered":"<p>ENTRE LENGUAS Y CAMPANAS<\/p>\n<p>Augusto Isla estrada: \u00abHay que aprender a irse desprendiendo de la vida y de las cosas\u00bb<\/p>\n<p>Diario de Quer\u00e9taro<\/p>\n<p>\u00abLa ciudad est\u00e1 muy viva, pero la infraestructura cultural tiene que renovarse; los museos tienen que tomar una nueva actualidad, porque su museograf\u00eda ha envejecido\u00bb, asegura con esa pausada voz que le caracteriza. \u00abEs muy importante articular todos los esfuerzos, distribuir m\u00e1s racionalmente las tareas, la custodia, la preservaci\u00f3n del patrimonio&#8230; Ese es el gran paso para que esta vitalidad rinda mejores frutos\u00bb.<\/p>\n<p>Quien fuera incansable gestor cultural en el Estado de M\u00e9xico, de regreso a la ciudad en la que naci\u00f3 y donde estudi\u00f3 la carrera de Leyes, donde ahora se hace cargo de la Direcci\u00f3n de Archivos del Gobierno estatal, asegura estar feliz de la vida y con la oportunidad de dedicarse a lo que cataloga como suyo. \u00abEspero que mi colaboraci\u00f3n le permita al Gobernador rendir buenas cuentas en este \u00e1mbito del cuidado del patrimonio documental\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl centro de la memoria, donde yo estoy, tiene que tomar su propia actualidad, por lo pronto ordenando y despu\u00e9s digitalizando, para estar al d\u00eda\u00bb, asegura sobre su trabajo cotidiano, el que combina con su pasi\u00f3n por la cinematograf\u00eda, tema del que ha publicado ya varios ensayos. \u00abNo hago vida social. En casa me encierro a ver cine&#8230; Veo una o dos pel\u00edculas al d\u00eda\u00bb, confiesa sobre sus tiempos libres, acompa\u00f1ando su dicho con la risa.<\/p>\n<p>De familia a la que cataloga como modesta, de padre agricultor de siete hijos, recuerda su ni\u00f1ez aderezada por las ricas tradiciones populares de un Quer\u00e9taro mucho m\u00e1s peque\u00f1o que ofrec\u00eda a los ni\u00f1os los encantos de la Cabalgata, los carros aleg\u00f3ricos, los juguetes de cart\u00f3n, los paseos por la Alameda o por los huertos de laureles de La Ca\u00f1ada, las visitas a los balnearios del Piojito o del Jacal&#8230;<\/p>\n<p>\u00abEra un Quer\u00e9taro peque\u00f1o, con el recato de la Semana Santa, los ayunos el Viernes Santo, la visita a las siete iglesias el Jueves Santo, los caballitos de carrizo con cabezas de cart\u00f3n&#8230;\u00bb, rememora sobre aquellos sus primeros a\u00f1os de vida. \u00abViv\u00edamos en una peque\u00f1a casa anexa a la de mi abuelo, donde creo que hab\u00edan sido originalmente las caballerizas, en Venustiano Carranza 22. Siendo siete, la atenci\u00f3n se distribuye y cada quien va creciendo como puede\u00bb.<\/p>\n<p>Como si fuera un mago, saca de la chistera un episodio de aquella su vida infantil que al menos el entrevistador desconoc\u00eda: su formaci\u00f3n, durante unos tres a\u00f1os, en la organizaci\u00f3n religiosa fundada por el michoacano Marcial Maciel.<\/p>\n<p>\u00abMi inter\u00e9s por la literatura, por la cultura, m\u00e1s viene de mi internado con los monstruosos Legionarios de Cristo, a los cuales estaba muy ligada la familia de mi padre, porque mi abuelo tuvo la tremenda osad\u00eda de entregarle tres hijos a Maciel, que por entonces tendr\u00eda unos veinti\u00fan a\u00f1os\u00bb, me platica con naturalidad. \u00abUno de mis maestros, cuya amistad conservo desde entonces, es el Doctor Jos\u00e9 Barba, un l\u00edder de las denuncias contra Maciel, un activista, un luchador porque se haga justicia a las v\u00edctimas del monstruo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abA los once a\u00f1os, con el Doctor Barba y otros j\u00f3venes novicios, traduc\u00edamos a Horacio, a Cicer\u00f3n, a Dem\u00f3stenes&#8230; Ah\u00ed se form\u00f3 mi afici\u00f3n por la literatura, mi cultura cl\u00e1sica\u00bb, aclara, d\u00e1ndole peso a aquellos a\u00f1os en Tlalpan que forjaron la cimiente de ese bagaje cultural que ahora posee. \u00abFue un gran beneficio para m\u00ed en t\u00e9rminos de formaci\u00f3n de estructura mental, porque traducir a Cicer\u00f3n te da una estructura l\u00f3gica, un orden, una estructura mental muy s\u00f3lida. A estas alturas uno va perdiendo cierta memoria, pero ese sentido de la construcci\u00f3n, del lenguaje, no se pierde nunca\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abNo te puedo dar ning\u00fan testimonio, ni directo ni indirecto, de sus tropel\u00edas, de sus cr\u00edmenes, porque ni los imagin\u00e1bamos\u00bb, me dice sobre Maciel, a quien considera \u00abun genio del mal\u00bb y a quien recuerda como un hombre de gesto paternal, ojos intensamente azules y voz sonora, quien curiosamente, no hablaba ingl\u00e9s y contaba con un poder enorme de seducci\u00f3n. \u00abPara nosotros, ni\u00f1os entonces, era como un semidi\u00f3s\u00bb.<\/p>\n<p>A su regreso a Quer\u00e9taro, el hoy Doctor en Sociolog\u00eda, editor y maestro, ingres\u00f3 a su \u00abquerida\u00bb Universidad Aut\u00f3noma de Quer\u00e9taro, en donde por entonces pod\u00eda cursarse tambi\u00e9n la educaci\u00f3n media. De aquellos tiempo retiene en la memoria las ense\u00f1anzas de Felipe Gonz\u00e1lez Cordero, por quien conoci\u00f3 a P\u00edo Baroja y Miguel de Unamuno; de Francisco Alcocer Pozo, en cuya clase le surgi\u00f3 la inquietud por estudiar los procesos mentales y adentrarse en el mundo freudiano; o del \u00abinolvidable aunque ef\u00edmero\u00bb Hugo Guti\u00e9rrez Vega. Pero quiz\u00e1 lo que m\u00e1s marc\u00f3 aquellos tiempos fue el autodidactismo que despierta la existencia de una biblioteca como la que entonces ten\u00eda la Universidad queretana. \u00abAh\u00ed descubr\u00ed las obras completas de Ortega y Gasset\u00bb, recuerda.<\/p>\n<p>Fiel a su franqueza, me habla sin concesiones de quien fuera rector de nuestra M\u00e1xima Casa de Estudios cuando le pregunto expresamente por los maestros que recuerda de manera especial: \u00abCon especial afecto no, pero recuerdo, por su personalidad tan fuerte y tan equ\u00edvoca, a Fernando D\u00edaz. Era muy arbitrario, muy autoritario, pero un hombre de gran personalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Y luego surge, inevitable, la figura de quien tambi\u00e9n fuera rector universitario, adem\u00e1s de maestro y periodista: Jos\u00e9 Guadalupe Ram\u00edrez Alvarez, con quien tuvo desavenencias, pero con quien se reencontr\u00f3 amistosamente en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p>\u00abEra un hombre muy ameno, muy informado, muy gentil, muy respetuoso&#8230; En el \u00e1mbito universitario se mov\u00eda con un gran decoro\u00bb, asegura de quien tambi\u00e9n fuera poeta y cronista de la ciudad. \u00abComo maestro era muy respetuoso, serio, ir\u00f3nico, vanidoso&#8230; Mantuve con \u00e9l una relaci\u00f3n muy cordial\u00bb.<\/p>\n<p>Y luego reivindica su recuerdo al hacer precisiones sobre su muerte y los decires que ella provoc\u00f3 en su ciudad natal: \u00abYo lo visitaba, agradecido por la beca que me hab\u00eda dado para estudiar en M\u00e9xico, cuando estaba ya muy enfermo de leucemia, que en realidad eso era lo que padec\u00eda y no otra cosa, como despu\u00e9s invent\u00f3 el muy perverso de Manuel Gonz\u00e1lez de Cos\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Sin pelo alguno en la lengua me relata un episodio que recuerda a\u00fan con profundo desagrado, ocurrido en 1987, durante una comida en Casa de Gobierno, donde comparti\u00f3 mesa con el entonces ya exgobernador queretano:<\/p>\n<p>\u00abFue muy desagradable escuchar a ese se\u00f1or tan repelentemente machista cuando empez\u00f3 a hablar mal del maestro y a hacer mofa de eso. Yo francamente me levant\u00e9 y me fui. Me molest\u00f3 mucho porque estaba calumni\u00e1ndolo\u00bb, me cuenta sin perder la lenta cadencia de su conversaci\u00f3n. \u00abEl maestro nunca falleci\u00f3 de Sida, nunca perdi\u00f3 peso. El Sida en esos a\u00f1os era privativo de gente que hab\u00eda estado en Nueva York, no era una enfermedad local. El era un hombre que llevaba muy bien su vida\u00bb.<\/p>\n<p>De alguna manera hab\u00eda sido precisamente Ram\u00edrez el causante de que Isla buscara nuevos horizontes acad\u00e9micos, pues durante su rector\u00eda fue que apel\u00f3 a la beca de estudios de la Anuies que lo llevar\u00eda a la UNAM. \u00abFavorec\u00eda ciertas pr\u00e1cticas, o pol\u00edticas, como el futbol americano, y yo me burlaba un poco de todo eso\u00bb, narra sobre su paso como maestro de preparatoria en la UAQ. y su relaci\u00f3n con rector\u00eda, as\u00ed como la situaci\u00f3n tensa que se cre\u00f3 cuando un grupo de preparatorianos, uniformados de jugadores de futbol americano, le hicieron pasar un mal momento y lo convencieron finalmente de emigrar. \u00abCreo que fue un alivio para el maestro Ram\u00edrez\u00bb.<\/p>\n<p>Con la licenciatura en Derecho a cuestas -\u00aben realidad yo quer\u00eda estudiar arquitectura, pero significaba gastos inaccesibles para la familia\u00bb, confiesa sobre el particular-, acab\u00f3 por inscribirse en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas, pues la de Derecho, por entonces, permanec\u00eda cerrada en la Universidad Nacional.<\/p>\n<p>\u00abMe inscrib\u00ed en Sociolog\u00eda y me vino de perlas, cambi\u00e9 de rumbos&#8230; Era un buen momento en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas, porque en los a\u00f1os setenta hubo mucha migraci\u00f3n de sudamericanos por las dictaduras militares y tuve maestros brillantes\u00bb, relata al tiempo que enumera nombres como los de Mauro Marini, An\u00edbal Quijano, P\u00edo Garc\u00eda, Agust\u00edn Cueva, Wenceslao Roces, o incluso mexicanos como Ra\u00fal Olmedo o Edmundo O&#8217;Gorman.<\/p>\n<p>Tras el Doctorado, Isla Estrada recibe la invitaci\u00f3n a hacerse cargo de la Coordinaci\u00f3n de Estudios Latinoamericanos en la Universidad del Estado de M\u00e9xico y su traslado a Toluca le signific\u00f3 iniciar una de las etapas m\u00e1s fruct\u00edferas de su vida. Ah\u00ed naci\u00f3 su \u00fanica hija -Ant\u00edgona se llama, en honor del personaje al que admira profundamente y mantiene \u00aben su mente y su coraz\u00f3n\u00bb- e hizo una carrera como maestro y gestor cultural, \u00e1mbito en el que se desempe\u00f1\u00f3 como Coordinador de Patrimonio Cultural en el gobierno de Alfredo del Mazo.<\/p>\n<p>\u00abFund\u00e9 con la esposa del gobernador Alfredo Baranda el Instituto Mexiquense de Cultura\u00bb, me sigue contando sobre aquella etapa en Toluca, \u00aby aunque no me toc\u00f3 ser director del Instituto, s\u00ed estuve en el dise\u00f1o y creaci\u00f3n de ese gran Centro Cultural Mexiquense&#8230; Compr\u00e9 colecciones de pintura con el maestro Gamboa&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Se muestra, sin embargo, modesto cuando le pregunto sobre su actividad como publicador de libros en aquella etapa de su vida. \u00abTengo que admitir que fue muy modesto mi trabajo como editor. No se me da la mitoman\u00eda\u00bb, refiere entre sonrisas.<\/p>\n<p>La charla, tan pausada como coherente, nunca interrumpida a pesar del paso constante de comensales en el c\u00e9ntrico \u00abArc\u00e1ngel\u00bb, nos lleva a sus planes futuros. \u00abEstoy escribiendo varias cosas. Quiero terminar un libro sobre tres mujeres que me apasionan: Mar\u00eda Zambrano, Marguerite Yourcenar y Simone Weil. Quiero tambi\u00e9n publicar algo de cine\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abY otro librito que tambi\u00e9n estoy trabajando que quiero intitular De Humanismos\u00bb, complementa. \u00abEl humanismo de la antig\u00fcedad, el del Renacimiento, el de la Ilustraci\u00f3n, y un humanismo contempor\u00e1neo muy singular, plagado de palabras dif\u00edciles y casi imposibles, como podredumbre o desesperaci\u00f3n; un humanismo desenga\u00f1ado\u00bb.<\/p>\n<p>Regresa de nuevo al tema del maestro Ram\u00edrez Alvarez al recordar el estado de deterioro en el que se encuentra la que fue su casa. Afirma, con un dejo de tristeza, que si efectivamente est\u00e1 en manos de la Universidad el futuro del inmueble, la instituci\u00f3n deber\u00eda rescatarlo del abandono y convertirlo en un centro cultural.<\/p>\n<p>Ya de pie, con su acostumbrado sombrero en las manos, presto a ser colocado sobre su cabeza, el frustrado estudiante de arquitectura -\u00abhe dise\u00f1ado mis casas, mis espacios, y creo que ya con eso me basta\u00bb, afirma- reflexiona sobre lo humano y sobre su propia existencia cuando asegura: \u00abUno llega a acumular demasiadas cosas en la vida. Hay que aprender a despedirse de ese sentido de la acumulaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>A manera de colof\u00f3n parafrasea a Yourcenar mientras la recuerda en sus \u00faltimas d\u00e9cadas en su an\u00f3nima casa de Maine, preparando pan o barriendo la acera frontal: \u00abVivir en la penumbra conviene a lo esencial\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ENTRE LENGUAS Y CAMPANAS Augusto Isla estrada: \u00abHay que aprender a irse desprendiendo de la vida y de las cosas\u00bb Diario de Quer\u00e9taro \u00abLa ciudad est\u00e1 muy viva, pero la infraestructura cultural tiene que renovarse; los museos tienen que tomar una nueva actualidad, porque su museograf\u00eda ha envejecido\u00bb, asegura con esa pausada voz que le [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[],"class_list":["post-8505","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciudad-de-queretaro","category-valles-centrales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8505"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8505\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8506,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8505\/revisions\/8506"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}