{"id":9033,"date":"2011-06-26T07:15:59","date_gmt":"2011-06-26T13:15:59","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9033"},"modified":"2011-06-26T07:15:59","modified_gmt":"2011-06-26T13:15:59","slug":"cuba-se-entiende-por-hemingway","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9033","title":{"rendered":"Cuba se entiende por Hemingway"},"content":{"rendered":"<p>Un cubano llamado Hemingway<\/p>\n<p>La Finca Vig\u00eda, su casa en la isla, se convierte en centro de peregrinaci\u00f3n y archivo <\/p>\n<p>MAURICIO VICENT<\/p>\n<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>Un murci\u00e9lago conservado en formol -\u00abel murci\u00e9lago embotellado\u00bb, le llamaba Hemingway- es lo primero que salta a la vista en el cuarto de ba\u00f1o que utilizaba el escritor en Finca Vig\u00eda, la quinta campestre que fue su refugio cubano en los a\u00f1os cuarenta y cincuenta y donde escribi\u00f3 El viejo y el mar. <\/p>\n<p>Pegado al inodoro, en un peque\u00f1o librero se puede encontrar todo tipo de literatura -incluida una biograf\u00eda del ilusionista Houdini- y tambi\u00e9n queda una vieja pesa. <\/p>\n<p>A su lado, escritas a l\u00e1piz en la pared, hay unas marcas dif\u00edciles de descifrar desde el lugar establecido para los visitantes.<\/p>\n<p> \u00abSon anotaciones de su peso, lo controlaba a diario\u00bb, explica una de las celadoras. <\/p>\n<p>Las marcas de 1955 nos muestran al Hemingway m\u00e1s conocido, modelo oso: \u00ab14 de abril. 240? libras\u00bb. <\/p>\n<p>En 1959 hab\u00eda bajado de peso: \u00ab18 de marzo. 204 libras\u00bb; \u00ab29 de marzo, 203? libras\u00bb. <\/p>\n<p>La \u00faltima anotaci\u00f3n es de un d\u00eda antes de partir de Cuba para no regresar m\u00e1s: \u00ab24 de julio de 1960. 190? libras\u00bb.<\/p>\n<p>En octubre se publicar\u00e1 el primer volumen de cartas de juventud<\/p>\n<p>\u00abPor aquel entonces ya comenzaba a manifestar los primeros s\u00edntomas de su enfermedad. Estaba tocado\u00bb, dice Ada Rosa Alfonso, la directora del Museo Hemingway, que radica en Finca Vig\u00eda desde que la \u00faltima esposa del premio Nobel, Mary Welsh, don\u00f3 la casa al Gobierno cubano. Ahora se cumplen 50 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s de salir de La Habana, Ernest Hemingway interrumpi\u00f3 un viaje por Espa\u00f1a y regres\u00f3 a Estados Unidos. Se sent\u00eda mal y estaba muy deprimido. El 2 de julio de 1961, tras dos ingresos en la Cl\u00ednica Mayo y 13 tratamientos de electrochoque, se vol\u00f3 la tapa de los sesos con una escopeta de caza en su residencia de Ketchum (Idaho). Ten\u00eda 61 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Medio siglo despu\u00e9s, La Habana sigue siendo un santuario para los seguidores del escritor. Un buen pu\u00f1ado de ellos se reuni\u00f3 la semana pasada en el hotel Ambos Mundos, el mismo que Hemingway convirti\u00f3 en su primera residencia estable en la isla hasta que, en abril de 1939, Martha Gelhorn encontr\u00f3 Finca Vig\u00eda. Entre los asistentes al XIII Coloquio Internacional Ernest Hemingway, reci\u00e9n concluido, estuvo la profesora de la Universidad de Pensilvania Sandra Spanier, que anunci\u00f3 la aparici\u00f3n en octubre de un primer volumen de cartas de juventud escritas por el novelista.<\/p>\n<p>Se trata de un esfuerzo editorial de envergadura. Al frente de un equipo de especialistas, Spanier se dio a la tarea de recopilar durante nueve a\u00f1os unas 6.000 cartas de Hemingway dispersas por todo el mundo; en total, 18 tomos que ir\u00e1n public\u00e1ndose poco a poco. \u00abEncontrarlas fue un proceso complejo, hubo que precisar detalles y ubicarlas una por una. Cada d\u00eda fue una aventura\u00bb, explic\u00f3 en La Habana.<\/p>\n<p>El primer volumen de esta correspondencia in\u00e9dita agrupa las misivas escritas por Hemingway entre 1907 y 1922. En ellas, por ejemplo, relata sus experiencias durante la I Guerra Mundial (1914-1918), cuando fue herido y hospitalizado en Mil\u00e1n, y tambi\u00e9n an\u00e9cdotas de su viaje a Francia, donde conocer\u00eda a los grandes artistas e intelectuales del siglo XX. Habla, adem\u00e1s, de su matrimonio con su primera esposa, Elizabeth Hadley, y \u00abdescribe las vivencias de su juventud en Oak Park (Illinois), su tierra natal, y la relaci\u00f3n con sus padres, hermanos, abuelos y compa\u00f1eros de aula\u00bb.<\/p>\n<p>Algunas de las cartas que se publicar\u00e1n estaban en Finca Vig\u00eda y han sido facilitadas a la Universidad de Pensilvania por el Museo Hemingway, donde se guardan miles de documentos. Adem\u00e1s de su correspondencia, hay manuscritos de algunas de sus obras -como el ep\u00edlogo de Por qui\u00e9n doblan las campanas- y unas 3.000 fotograf\u00edas y 9.000 libros, revistas y folletos, buena parte de ellos subrayados o con notas al margen. Est\u00e1, por ejemplo, un guion de la pel\u00edcula El viejo y el mar, sobre el que Hemingway hizo sus cr\u00edticas a algunas secuencias y corrigi\u00f3 o ampli\u00f3 di\u00e1logos, y los c\u00f3digos para descifrar los mensajes en clave que enviaba desde el yate Pilar durante la rocambolesca operaci\u00f3n de persecuci\u00f3n de submarinos nazis que protagoniz\u00f3 en los cayos de la isla durante la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>Un verdadero tesoro que, gracias a la colaboraci\u00f3n con varias instituciones estadounidenses, comenz\u00f3 a digitalizarse hace dos a\u00f1os. Los primeros 3.000 documentos ya fueron puestos a disposici\u00f3n de los investigadores norteamericanos por el Museo Hemingway, y ahora es la Biblioteca Presidencial y Museo John F. Kennedy la que ha anunciado su disposici\u00f3n de entregar copias digitales de sus fondos a Cuba. Seg\u00fan dijo en La Habana Susan Wrynn, responsable de la colecci\u00f3n, el 90% de los materiales son manuscritos y cartas -incluidas 2.500 que escribi\u00f3 Hemingway y 7.500 que recibi\u00f3-, m\u00e1s de 10.000 fotograf\u00edas, adem\u00e1s de cuadros coleccionados por el escritor, as\u00ed como pruebas de ediciones de sus novelas.<\/p>\n<p>A pesar de la pol\u00edtica de embargo -una decena de investigadores estadounidenses no pudo asistir al seminario por no llegarles a tiempo el permiso del Departamento de Estado-, la figura de Hemingway y su santuario de Finca Vig\u00eda sigue uniendo las voluntades de expertos y acad\u00e9micos de ambos pa\u00edses. Estos d\u00edas, muchos de ellos recordaron in situ su descripci\u00f3n de los efectos de los legendarios daiquiris de Floridita sobre Thomas Hudson, en Islas en el Golfo. \u00abHab\u00eda bebido dobles daiquiris helados, de los grandiosos daiquiris que preparaba Constante, que no sab\u00edan a alcohol y que al beberlos daban una suave y fresca sensaci\u00f3n. Como el esquiador que se desliza desde la cima helada de una monta\u00f1a, en medio del polvo de la nieve. Y luego, despu\u00e9s de un sexto u octavo, la sensaci\u00f3n de la loca carrera de un alpinista que se ha soltado de la cuerda\u00bb. De eso sab\u00eda bastante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cubano llamado Hemingway La Finca Vig\u00eda, su casa en la isla, se convierte en centro de peregrinaci\u00f3n y archivo MAURICIO VICENT El Pa\u00eds Un murci\u00e9lago conservado en formol -\u00abel murci\u00e9lago embotellado\u00bb, le llamaba Hemingway- es lo primero que salta a la vista en el cuarto de ba\u00f1o que utilizaba el escritor en Finca Vig\u00eda, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-9033","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mundo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9033"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9033\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9034,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9033\/revisions\/9034"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}