{"id":9064,"date":"2011-06-30T07:27:49","date_gmt":"2011-06-30T13:27:49","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9064"},"modified":"2011-06-30T07:27:49","modified_gmt":"2011-06-30T13:27:49","slug":"todo-hombre-anhela-morir-en-su-cama-reconcialiado-algunos-no-lo-logran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9064","title":{"rendered":"\u00abTodo hombre anhela morir en su cama, reconcialiado\u00bb Algunos no lo logran"},"content":{"rendered":"<p>(Proceso).- <\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas Ernest Hemingway encarn\u00f3 la imagen del escritor en los Estados Unidos, as\u00ed como el s\u00edmbolo del hombre rudo y temerario, hasta la ma\u00f1ana en que hace medio siglo decidi\u00f3 acabar con su vida, con un disparo que se oy\u00f3 en todo el mundo. <\/p>\n<p>Un estudio psicol\u00f3gico ha revelado el trauma infantil provocado por su madre, a la que odiaba.<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>La escena se ha narrado muchas veces: poco antes de las siete de la ma\u00f1ana del domingo 2 de julio de 1961, Ernest Hemingway despierta en su casa de campo en Ketchum, Idaho, y se levanta. Se pone una bata que le gusta particularmente (la llama \u201cla t\u00fanica del emperador\u201d), sale de la habitaci\u00f3n cuidando de no hacer ruido para no despertar a su esposa, Mary Welsh Hemingway, y va al cuarto donde guarda sus armas \u2013hab\u00eda aprendido a disparar armas de fuego desde que era ni\u00f1o\u2013. A los 62 a\u00f1os posee m\u00e1s de veinte, entre rifles, pistolas y escopetas. Elige una de \u00e9stas y baja al recibidor. Toma asiento y apoya la frente contra los ca\u00f1ones.<\/p>\n<p>No quisiera uno saber lo que sigue, sino dejarlo all\u00ed, suspendido en esos segundos antes de que jale el gatillo. Cuando, con los ojos cerrados, como lo imagina Francisco Hern\u00e1ndez en uno de sus estupendos poemas, mira que se acerca un le\u00f3n.<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Al difundirse la noticia (que ocup\u00f3 las primeras planas de casi todos los diarios de Estados Unidos y de muchos peri\u00f3dicos en el resto del mundo), la versi\u00f3n prevaleciente era que la muerte de Hemingway hab\u00eda sido accidental. <\/p>\n<p>El arma se hab\u00eda disparado mientras el escritor la limpiaba. Eso fue lo que Mary Welsh declar\u00f3 a Frank Hewitt, jefe de la polic\u00eda local, quien fue el primero en acudir a la casa de la distinguida pareja. Por respeto y compasi\u00f3n otras autoridades tambi\u00e9n lo aceptaron. El resto de la familia acord\u00f3 que as\u00ed se manejara la tragedia.<\/p>\n<p>Durante casi un a\u00f1o, Mary Welsh se neg\u00f3 a s\u00ed misma que su esposo se hab\u00eda dado muerte. S\u00f3lo pudo lograrlo a fuerza de terapia. Por esa negaci\u00f3n, que imped\u00eda comprender los motivos de Hemingway (nunca se encontr\u00f3 una nota aclaratoria), su muerte parec\u00eda un jerogl\u00edfico. Sin embargo, algunos asumieron, desde el principio, que se trataba de un suicidio.<br \/>\nGabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez lo dijo en una nota escrita el mismo domingo 2, reci\u00e9n llegado a M\u00e9xico, pero publicada el 9 de julio:<\/p>\n<p>\u201c\u2026Hemingway no parec\u00eda pertenecer a la raza de los hombres que se suicidan. En sus cuentos y novelas, el suicidio era una cobard\u00eda, y sus personajes eran heroicos solamente en funci\u00f3n de su temeridad y su valor f\u00edsico.<\/p>\n<p>\u201cDe todos modos, el enigma de su muerte es puramente circunstancial, porque esta vez las cosas ocurrieron al derecho: el escritor muri\u00f3 como el m\u00e1s corriente de sus personajes, y principalmente para su propios personajes\u2026\u201d<br \/>\nLa informaci\u00f3n que poco a poco sali\u00f3 a la luz a trav\u00e9s de la prensa acab\u00f3 por despejar cualquier duda respecto de la naturaleza de la muerte del gran escritor. En 1964 familiares y editores reconocieron abiertamente lo que ya no se pod\u00eda ocultar.<\/p>\n<p>Se supo entonces que su salud se encontraba ya muy mermada; que sufr\u00eda una depresi\u00f3n profunda y se hab\u00eda sometido a una terapia de electrochoques; que hab\u00eda tratado de suicidarse por lo menos dos veces antes.<\/p>\n<p>Sus admiradores \u2013entre los cuales sus lectores eran apenas una fracci\u00f3n, pues Hemingway no s\u00f3lo era un escritor, sino tambi\u00e9n un deportista, un combatiente, bebedor y seductor empedernido, prototipo del macho triunfante, \u00edcono de la cultura popular\u2013 se preguntaban, asombrados, porqu\u00e9 sufr\u00eda tanto un hombre que hab\u00eda recibido todos los premios que pod\u00eda cosechar en su oficio (incluido, por supuesto, el Nobel) y que gozaba de una inmensa admiraci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Eso fue lo que John F. Kennedy subray\u00f3 al enterarse de que Hemingway hab\u00eda muerto: \u201cEra uno de los grandes ciudadanos del mundo.\u201d<\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>Hemingway vivi\u00f3 siempre bajo la mirada p\u00fablica. Ni siquiera muerto ha podido sustraerse de ella (lo prueban estas l\u00edneas). Pero era inevitable que tras su sorpresivo suicidio \u2013y por la terrible forma en que escogi\u00f3 morir\u2013 su vida se viera abierta al escrutinio para responder las muchas dudas y preguntas que dej\u00f3 planteadas. Uno de los indeseables costos de la fama.<\/p>\n<p>De all\u00ed la abrumadora cantidad de biograf\u00edas y estudios biogr\u00e1ficos hechos desde los m\u00e1s diversos \u00e1ngulos que, como se\u00f1al\u00f3 Jos\u00e9 Emilio Pacheco en \u201cHemingway vivo o muerto\u201d <\/p>\n<p>(Proceso 1186) \u2013 en el memorable \u201cInventario\u201d escrito a ra\u00edz del centenario natal de dicho escritor\u2013 no parecen dejar un \u201cespacio de silencio para leer en calma y como se debe los libros de Hemingway.\u201d<\/p>\n<p>Entre esos estudios hay uno que resulta especialmente interesante: \u201cErnest Hemingway: A Psychological Autopsy of a Suicide\u201d, publicado en el n\u00famero 4 de la revista Psychiatry (correspondiente al invierno del 2006), por el doctor Christopher D. Martin, miembro del Departamento de Psiquiatr\u00eda de la escuela de medicina de Baylor College en Houston, Texas.<\/p>\n<p>Es un ensayo de 10 p\u00e1ginas que puede adquirirse a trav\u00e9s de la red en PubMed.gov, sitio virtual de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos. Pero tambi\u00e9n existe un comentario reciente a ese ensayo, igualmente asequible en l\u00ednea, y gratuito, hecho por John Walsh, un periodista del diario ingl\u00e9s The Independent, que glosa la sustancia del estudio del doctor Martin.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n a la que lleg\u00f3 Martin, tras a\u00f1os de leer y analizar todas las biograf\u00edas, libros de memorias y testimonios que existen acerca de Hemingway, no parece muy novedosa \u2013que padec\u00eda trastorno bipolar\u2013 pero lo es, porque su ra\u00edz, seg\u00fan expone en el ensayo, se ubica en un trauma que Hemingway sufri\u00f3 en la infancia. <\/p>\n<p>Su madre lo vest\u00eda como ni\u00f1a y a veces lo llamaba con un apelativo femenino: Dutch Dolly. El padre, por su parte, elogiaba la conducta agresiva \u2013fue \u00e9l quien empez\u00f3 a ense\u00f1arle a manejar armas de fuego desde los cuatro a\u00f1os\u2013 y se comportaba de manera violenta con sus hijos, algo muy confuso para un ni\u00f1o sensible, explica el doctor Martin.<br \/>\nHemingway detest\u00f3 siempre a su madre, y cuando su padre se suicid\u00f3 de un tiro en la cabeza, en 1928, no dud\u00f3 en se\u00f1alarla como culpable. Sol\u00eda referirse a ella como una \u201cperra\u201d.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida fue devastadora para Ernest, que desde joven hab\u00eda exhibido una conducta temeraria que, tras la muerte del padre, cobrar\u00eda tintes de autoinmolaci\u00f3n, lo mismo a trav\u00e9s del alcoholismo que mediante la exposici\u00f3n a diversos peligros. Y sin embargo, hoy se sabe que muchos de los actos de valor que Hemingway presum\u00eda, no eran reales, o eran distorsiones de la realidad creadas por su fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Grosso modo, el estudio del Dr. Martin indica que Hemingway se hall\u00f3 enfrascado en una lucha consigo mismo a lo largo de su vida, cargado de temores y sentimientos de culpa que lo convirtieron en una persona profudamente insegura y autodestructiva. (\u201cHe pasado mucho tiempo matando animales y peces \u2013le dijo a la actriz Ava Gardner\u2013 para no matarme a m\u00ed mismo.\u201d) De manera que, mientras se esforzaba por crear a los personajes que pueblan sus cuentos y novelas, todos de car\u00e1cter heroico, aun en la derrota, hac\u00eda un esfuerzo todav\u00eda mayor, inmenso, para convertirse en el personaje que anhelaba. Esfuerzo que lo condujo a la depresi\u00f3n cr\u00f3nica y, al final de su vida, a una psicosis incipiente, seg\u00fan el doctor Martin.<\/p>\n<p>A la luz de todo lo que se sabe hoy, los \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Hemingway son desconsoladores. Hab\u00eda perdido la capacidad de escribir y padec\u00eda arrebatos de paranoia cada vez m\u00e1s frecuentes.<\/p>\n<p>4<\/p>\n<p>Si nuestros padres son la vara con la que nos medimos, vivir a la sombra de un padre suicida equivale a viajar por una carretera llena de baches en un cami\u00f3n cargado de nitroglicerina.<br \/>\nComo se sabe, Ernest no fue el \u00fanico que se quit\u00f3 la vida en su familia. Tambi\u00e9n su hermano Leicester, 17 a\u00f1os menor, y escritor al igual que \u00e9l, se dio un tiro en la cabeza, en septiembre de 1982. Y su nieta, la actriz Margaux Hemingway, se suicid\u00f3 en la v\u00edspera del aniversario luctuoso de Ernest, el 1 de julio de 1996.<\/p>\n<p>\u201cTodo hombre anhela morir en su cama, reconciliado\u201d, escribe William Carlos Williams al final de uno de sus m\u00e1s hermosos poemas:<\/p>\n<p> \u201cAsf\u00f3delo\u201d. Es evidente que no todo mundo puede lograrlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Proceso).- Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas Ernest Hemingway encarn\u00f3 la imagen del escritor en los Estados Unidos, as\u00ed como el s\u00edmbolo del hombre rudo y temerario, hasta la ma\u00f1ana en que hace medio siglo decidi\u00f3 acabar con su vida, con un disparo que se oy\u00f3 en todo el mundo. 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