{"id":9155,"date":"2011-07-08T06:34:09","date_gmt":"2011-07-08T12:34:09","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9155"},"modified":"2011-07-08T15:40:43","modified_gmt":"2011-07-08T21:40:43","slug":"de-la-exclusion-se-da-al-pasar-de-nuevos-ricos-a-nuevos-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9155","title":{"rendered":"La exclusi\u00f3n social se da al pasar de nuevos ricos a nuevos pobres"},"content":{"rendered":"<p>De nuevos ricos a nuevos pobres<\/p>\n<p>Unos 800.000 espa\u00f1oles han ca\u00eddo en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n severa despu\u00e9s de tres a\u00f1os de crisis &#8211; Los servicios sociales p\u00fablicos no dan abasto, seg\u00fan C\u00e1ritas <\/p>\n<p>JUAN G. BEDOYA <\/p>\n<p>El Pa\u00eds<\/p>\n<p>Un fara\u00f3nico reba\u00f1o de vacas fam\u00e9licas simboliza el sue\u00f1o de millones de familias espa\u00f1olas en el tercer a\u00f1o de la crisis. Es la parte subjetiva de un terrible problema social que C\u00e1ritas Espa\u00f1ola puso ayer en cifras, con datos propios y los de la m\u00e1s reciente Encuesta de Condiciones de Vida, del Instituto Nacional de Estad\u00edstica (INE). La conclusi\u00f3n es que no para de crecer la pobreza (alcanza ya al 20,8% de la poblaci\u00f3n: cerca de diez millones de personas), en tanto que la exclusi\u00f3n social sum\u00f3 800.000 personas m\u00e1s entre 2007 y 2010, con nada menos que 8,5 millones de espa\u00f1oles en esa situaci\u00f3n. Adem\u00e1s, hay 1,4 millones de hogares en los que ning\u00fan miembro trabaja y otros 500.000 que ya han agotado los sistemas de ayuda y no tienen ning\u00fan ingreso.<\/p>\n<p>El Estado desv\u00eda a C\u00e1ritas el alud de nuevos pobres <\/p>\n<p>El grito de auxilio de C\u00e1ritas<br \/>\nCaritas Espa\u00f1a<\/p>\n<p>\u00abHasta los ocupados tienen sensaci\u00f3n de empeoramiento\u00bb, afirma un experto<\/p>\n<p>La pobreza severa alcanza por igual a universitarios que a gente sin estudios<\/p>\n<p>La crisis eleva un 3% la pr\u00e1ctica religiosa entre los espa\u00f1oles<\/p>\n<p>Desciende la participaci\u00f3n en actividades sindicales o vecinales<\/p>\n<p>La tesis general es culpar al paro de todas las situaciones de vulnerabilidad. Es una verdad a medias, seg\u00fan el \u00faltimo an\u00e1lisis de C\u00e1ritas mediante un estudio realizado en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociolog\u00eda Aplicada). \u00abIncluso la poblaci\u00f3n ocupada tiene esta sensaci\u00f3n de empeoramiento de sus condiciones de vida al aumentar la precariedad o la incertidumbre respecto al empleo\u00bb, sostiene la principal organizaci\u00f3n asistencial de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La causa sigue siendo principalmente las m\u00faltiples consecuencias de un desempleo intensivo y extensivo en el espacio y en el tiempo, que reduce dr\u00e1sticamente las posibilidades de ingresos econ\u00f3micos suficientes en millones de hogares. Los expertos de C\u00e1ritas tambi\u00e9n achacan la situaci\u00f3n \u00aba la insuficiencia o futura p\u00e9rdida de ayudas de protecci\u00f3n social p\u00fablicas\u00bb (por ejemplo, las prestaciones por desempleo).<\/p>\n<p>No es la primera vez que se estudia la valoraci\u00f3n subjetiva que tienen los espa\u00f1oles sobre su nivel de vida y situaci\u00f3n social. Foessa lo hizo en 2008 sobre los diez a\u00f1os anteriores. Fue una d\u00e9cada de vacas gordas, de prosperidad macroecon\u00f3mica y de una generaci\u00f3n de empleo espectacular, pero, a\u00fan as\u00ed, el 30% manifestaba entonces que su nivel de vida era peor al de diez a\u00f1os antes.<\/p>\n<p>\u00abLes llamamos los perdedores en tiempos de bonanza\u00bb, dice el profesor Sebasti\u00e1n Sarasa Urdiola, del departamento de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona). Suya es la met\u00e1fora de las vacas flacas en el sue\u00f1o del fara\u00f3n. \u00abQueda poco de aquella bonanza\u00bb, afirma.<\/p>\n<p>Ha titulado su informe Efectos de la crisis en el nivel de vida subjetivo de los espa\u00f1oles. Foessa lo incluye en uno mucho m\u00e1s amplio (519 p\u00e1ginas), llamado El primer impacto de la crisis en la cohesi\u00f3n social en Espa\u00f1a. Ayer lo presentaron Sebasti\u00e1n Mora, secretario general de C\u00e1ritas, y Francisco Lorenzo, coordinador de su equipo de estudios.<\/p>\n<p>Con datos del profesor Sarasa Urdiola, la crisis ha invertido las proporciones de personas que valoran como buena o mala la evoluci\u00f3n de su nivel de vida en los diez a\u00f1os anteriores a 2008. Si en 2007 casi cuatro de cada diez espa\u00f1oles valoraban que su vida hab\u00eda mejorado, en 2010 esa proporci\u00f3n se ha reducido a poco m\u00e1s de uno por cada diez. En sentido contrario, la mitad de los espa\u00f1oles asegura ahora que vive peor de como viv\u00eda diez a\u00f1os antes, frente a solo el 28% en 2007.<\/p>\n<p>Este crecimiento de la insatisfacci\u00f3n es muy superior entre los j\u00f3venes que entre el resto de la poblaci\u00f3n, especialmente de m\u00e1s de 50 a\u00f1os. \u00abLos mayores son los que menos han acusado el efecto de la crisis porque muchos de ellos son jubilados con ingresos p\u00fablicos que les han protegido de la debacle del mercado de trabajo\u00bb, se\u00f1ala Sarasa Urbiola.<\/p>\n<p>Miguel Laparra , de la Universidad P\u00fablica de Navarra, se refiere a ese fen\u00f3meno como \u00abuna vuelta a la tortilla generacional\u00bb. Junto a \u00c1ngel Garc\u00eda Garc\u00eda, del grupo de Investigaci\u00f3n ALTER, Laparra ha estudiado las alteraciones que ha causado la crisis en el \u00abespacio social\u00bb, con la conclusi\u00f3n de que ha afectado m\u00e1s a las mujeres \u00abpero cada vez menos por el hecho de serlo\u00bb, y mucho m\u00e1s seg\u00fan el territorio o el tipo de barrio en que se habita.<\/p>\n<p>\u00abEl infortunio nos har\u00e1 iguales, pero no tanto\u00bb, dicen, en el sentido de que se est\u00e1n diluyendo las fronteras de la exclusi\u00f3n severa, que alcanza tanto a titulados universitarios como a personas \u00abcon un nivel educativo menor del obligatorio\u00bb.<\/p>\n<p>Hay otra variable preocupante sobre este pesimismo respecto al presente, si se compara con el resto de los habitantes de la Uni\u00f3n Europea. Espa\u00f1a es el cuarto pa\u00eds en peor situaci\u00f3n: nada menos que el 85% de los espa\u00f1oles cree que la pobreza ha aumentado (el 60% opina que lo ha hecho \u00abintensamente\u00bb), solo por detr\u00e1s de Grecia, Ruman\u00eda y Portugal y muy lejos del 38% de la media de la UE.<\/p>\n<p>Otra consecuencia curiosa de la crisis es el incremento de la pr\u00e1ctica religiosa (un 3%), en paralelo con un descenso de participaci\u00f3n en actividades sindicales, deportivas o en asociaciones de vecinos. Lo documenta la profesora Rut Iturbide, de la Universidad P\u00fablica de Navarra.<\/p>\n<p>Lo peor de todo es que la capacidad de respuesta del Estado, en sus diferentes niveles (Administraciones central, auton\u00f3mica y local) se ha resentido muy gravemente con la crisis. Hay datos terribles en el informe de C\u00e1ritas, por ejemplo los tiempos de acogida o de respuesta en los servicios p\u00fablicos ante un ciudadano que acude en demanda de auxilio.<\/p>\n<p>El tiempo para concertar una primera cita o entrevista inicial es de casi un mes como media (25,9 d\u00edas). En C\u00e1ritas el plazo medio para concertar una primera entrevista es de cuatro d\u00edas, e incluso suelen realizarse el mismo d\u00eda en que un ciudadano en apuros acude a solicitar la ayuda.<\/p>\n<p>Sebasti\u00e1n Mora achaca la situaci\u00f3n de los servicios sociales p\u00fablicos \u00abal fuerte aumento de la demanda, pero tambi\u00e9n a otras causas estructurales, como la falta de recursos econ\u00f3micos y humanos, o coyunturales, como bajas por estr\u00e9s y numerosos cambios de destino que hacen dif\u00edcil acompa\u00f1ar a las personas en sus procesos, o al hecho de que los horarios de atenci\u00f3n apenas se han modificado en este contexto, de manera que no se da un servicio suficiente para disminuir la lista de espera\u00bb.<\/p>\n<p>La consecuencia es que, considerando el tiempo medio que transcurre entre la primera cita y la respuesta efectiva, cada tramitaci\u00f3n y gesti\u00f3n de ayudas puede retrasarse m\u00e1s de dos meses en los servicios sociales p\u00fablicos (65,3 d\u00edas, aunque se ha reducido en el \u00faltimo a\u00f1o).<\/p>\n<p>Estos retrasos dependen del tipo de ayuda solicitada, pero es en las prestaciones econ\u00f3micas donde la respuesta es especialmente lenta y donde se provocan tres graves fen\u00f3menos: el empeoramiento de la situaci\u00f3n de las personas necesitadas de estas ayudas; la exigua adaptaci\u00f3n del funcionamiento y los criterios de actuaci\u00f3n de los servicios sociales a los nuevos perfiles de pobreza y exclusi\u00f3n que ofrece la crisis, lo que lleva a m\u00e1s respuestas de informaci\u00f3n que de resoluci\u00f3n; y el hecho de que numerosas veces C\u00e1ritas -u otras organizaciones de caridad privadas, en su mayor\u00eda religiosas- se ven forzadas a adelantar el dinero a los beneficiarios de ayudas de los servicios sociales p\u00fablicos, para reducir el impacto de la espera hasta que la ayuda econ\u00f3mica es efectivamente recibida.<\/p>\n<p>Hay casos en los que este m\u00e9todo es de vital necesidad, por ejemplo, en las peticiones de la llamada renta m\u00ednima, que es considerada como un derecho que permite a los ciudadanos contar con un recurso b\u00e1sico para el sostenimiento de sus familias. Es una prestaci\u00f3n que gestionan las comunidades aut\u00f3nomas y los servicios sociales p\u00fablicos. Pues bien, el tiempo que transcurre entre la solicitud y el cobro efectivo de una renta m\u00ednima fue de 132 d\u00edas como media en 2010.<\/p>\n<p>Lo peor es que la lentitud, lejos de aminorar, ha aumentado en \u00e9poca de crisis: en 2008 la espera era de 98 d\u00edas, y de 121 d\u00edas en el 2009. En C\u00e1ritas, el tiempo medio entre la primera cita y la respuesta efectiva es de 7,3 d\u00edas, \u00abaunque tambi\u00e9n depende del tipo de ayuda que se solicite\u00bb.<\/p>\n<p>Son datos de la propia entidad, y no es f\u00e1cil rebatirlos. Se trata de ayudas de m\u00e1xima urgencia, que de no producirse, llenar\u00edan las calles de personas hambrientas y sin hogar. Por eso, muchas veces, las organizaciones de caridad se ven obligadas a resolver los casos de mayor urgencia y gravedad en el mismo d\u00eda en que la persona acude a sus centros en busca de auxilio, en forma de alimentos, medicinas y ropa -especialmente si hay menores-, pago de suministros por amenaza de desahucio, etc.<\/p>\n<p>Se trata de ayudas de urgencia que debe satisfacer la Administraci\u00f3n del Estado. Lo hace, pero con m\u00e1s de cuatro meses de retraso, por falta de recursos (de liquidez) o a causa de la burocracia. Sebasti\u00e1n Mora insiste en que C\u00e1ritas complementa \u00ablos servicios sociales p\u00fablicos, no los sustituye\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De nuevos ricos a nuevos pobres Unos 800.000 espa\u00f1oles han ca\u00eddo en situaci\u00f3n de exclusi\u00f3n severa despu\u00e9s de tres a\u00f1os de crisis &#8211; Los servicios sociales p\u00fablicos no dan abasto, seg\u00fan C\u00e1ritas JUAN G. 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