{"id":9185,"date":"2011-07-10T07:31:01","date_gmt":"2011-07-10T13:31:01","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9185"},"modified":"2011-07-10T07:31:01","modified_gmt":"2011-07-10T13:31:01","slug":"las-redes-sociales-en-el-concepto-de-benedicto-xvl","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9185","title":{"rendered":"Las redes sociales en el concepto de Benedicto XVl"},"content":{"rendered":"<p>Identidad y Redes Sociales<\/p>\n<p>La dictadura de la transparencia<\/p>\n<p>Fabrizio Andreella<\/p>\n<p>La Jornada Semanal<\/p>\n<p>La Jornada<\/p>\n<p>1. Amistades y contactos<\/p>\n<p>En enero de 2009, en ocasi\u00f3n de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa envi\u00f3 el mensaje \u201cNuevas Tecnolog\u00edas, nuevas relaciones.<\/p>\n<p>\u201d En aquel documento recordaba a los creyentes que el \u201canhelo de comunicaci\u00f3n y amistad tiene su ra\u00edz en nuestra propia naturaleza humana\u201d.<\/p>\n<p> \u201cEl concepto de amistad \u2013continuaba el jefe de la Iglesia cat\u00f3lica\u2013 ha tenido un nuevo auge en el vocabulario de las redes sociales digitales que han surgido en los \u00faltimos a\u00f1os\u201d. <\/p>\n<p>En el mensaje del 24 de enero de 2011 para el mismo evento, Benedicto XVI ya no hace referencia a la noci\u00f3n  abstracta de amistad, m\u00e1s bien utiliza la palabra en plural y entre comillas para a\u00f1adir que \u201cel anhelo de compartir, de establecer \u2018amistades\u2019, implica el desaf\u00edo de ser aut\u00e9nticos, fieles a s\u00ed mismos\u201d.<\/p>\n<p> \u201cAmistades\u201d, o sea \u201ccontactos\u201d, o sea los social media. El lenguaje es adecuado al paso de los tiempos, y sobre todo consciente del desaf\u00edo antropol\u00f3gico de la era digital. El Papa debe haber le\u00eddo la revista Time que en diciembre de 2010 design\u00f3 como \u201chombre del a\u00f1o\u201d a Mark Zuckerberg. <\/p>\n<p>El pont\u00edfice sigue en su an\u00e1lisis advirtiendo que no hay que \u201cceder a la ilusi\u00f3n de construir artificialmente el propio \u2018perfil p\u00fablico\u2019\u201d. <\/p>\n<p>El humorismo alem\u00e1n del vicario de Cristo me permitir\u00e1 opinar que Benedicto XVI es el \u201cperfil p\u00fablico\u201d del se\u00f1or Joseph Ratzinger, y que su sutileza profesoral me ofrecer\u00e1 la oportunidad de se\u00f1alar la correspondencia entre los \u201cfalsos \u00eddolos\u201d b\u00edblicos y los \u201cfalsos perfiles\u201d digitales. <\/p>\n<p>\u00bfEs acaso una actualizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de los mensajes de las Sagradas Escrituras? \u00bfEl becerro de oro es hoy un avatar? <\/p>\n<p>Y si, como escribe el Papa, \u201cel valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la popularidad o la cantidad de atenci\u00f3n que provoca\u201d, \u00bfqu\u00e9 significa entonces confiar a los j\u00f3venes \u201cla tarea de evangelizar este \u2018continente digital\u2019\u201d?<\/p>\n<p>2. \u00cddolos y perfiles<\/p>\n<p>Ahora bien, el tema de fondo del discurso papal es muy importante y central en el debate sobre el mundo creado por internet. Es el tema de la identidad y autenticidad en el ambiente virtual. Benedicto XVI lo aborda con la pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo en este nuevo mundo?\u201d Yo creo que la interrogaci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s primordial y necesaria es: \u201c\u00bfQui\u00e9n soy yo en este nuevo mundo?\u201d <\/p>\n<p>So\u00f1ar con una identidad distinta de la que tenemos o creemos tener, siempre ha sido algo ineludible para el hombre y su evoluci\u00f3n. El punto es que la relaci\u00f3n con realidades y dimensiones ajenas siempre ha sido un espacio donde se asientan poderes con derecho de arancel aduanero para cruzar aquella frontera. Religi\u00f3n, ciencia, pol\u00edtica, arte, espect\u00e1culo, deporte: el acceso a cualquier mundo tiene sus aduaneros. <\/p>\n<p>Al contrario, las redes sociales de internet son, o parecen ser, zonas francas libres de impuestos donde se puede comprar barato una nueva identidad. En las relaciones virtuales cada quien puede compartir y contemplar el mito de s\u00ed mismo. En mi \u201cfalso perfil\u201d, yo soy lo que la gente ve de la interpretaci\u00f3n de m\u00ed mismo que entrego al mundo. En Facebook yo soy la suma de las miradas ajenas sobre mi vida compartida. La popularidad, el n\u00famero de \u201ccontactos\u201d que tengo decreta mi valor virtual (que es un poco como medir la capacidad amatoria de un macho, no por la satisfacci\u00f3n de su pareja sino por la cantidad de n\u00fameros telef\u00f3nicos de chicas en su agenda). La reputaci\u00f3n es la clave de acceso para pasar al nivel sucesivo de ese videojuego que es la vida digital autocomplaciente.<\/p>\n<p>El narcisismo que puede provocar esta situaci\u00f3n abre espacio para unas preguntas preliminares sobre el problema del pr\u00f3jimo digital subrayado por el Papa: \u00bfEl sujeto virtual est\u00e1 realmente dispuesto a encontrar al otro, o se vuelve objeto virtual que trata solamente de ser deseado y contemplado por el otro? \u00bfLa vecindad digital es un monasterio de eremitas voyeristas y exhibicionistas, un peep show de solitarios amontonados? <\/p>\n<p>En el mundo digital, el hombre ya no es distinto ni de Dios ni de los animales, porque desvanece lo que separa lo humano de lo divino y de lo animal: el cuerpo y la conciencia de la propia identidad<\/p>\n<p>3. M\u00e1scaras y metamorfosis<\/p>\n<p>De hecho, los perfiles que creamos en internet son m\u00e1scaras imaginarias que necesitamos para enfrentar el mundo. Hay que recordar que la palabra \u201cpersona\u201d indica originariamente la mascara teatral que cubre el rostro del actor. Y si la etimolog\u00eda es una especie de regresi\u00f3n psicoanal\u00edtica colectiva, queda claro que es s\u00f3lo una c\u00f3moda ingenuidad creer que antes de la era digital no existieran m\u00e1scaras en las relaciones entre el yo y el mundo. <\/p>\n<p>\u00abLa popularidad, el n\u00famero de \u201ccontactos\u201d<br \/>\nque tengo decreta mi valor virtual (que es un<br \/>\npoco como medir la capacidad amatoria de<br \/>\nun macho, no por la satisfacci\u00f3n de su<br \/>\npareja sino por la cantidad de n\u00fameros<br \/>\ntelef\u00f3nicos de chicas en su agenda\u00bb<br \/>\nLa m\u00e1scara es antigua como el hombre y ha tenido funciones rituales y religiosas esenciales. Era el instrumento utilizado para salir de la realidad espacio-temporal y comunicarse con lo divino, o m\u00e1s bien, para llenarse de divinidad ocultando la humanidad del rostro. As\u00ed que en ciertos casos la m\u00e1scara no sirve para esconderse sino para revelarse. Y se puede llegar a decir que es una forma de conocimiento de la verdad del ser. <\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la metamorfosis se toma una distancia de las acostumbradas ideas que uno tiene de s\u00ed mismo y se puede ver lo que se oculta en los s\u00f3tanos de la conciencia \u00bfAcaso Gregor Samsa no se conoci\u00f3 a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de un enorme insecto innombrable?<\/p>\n<p>4. Intimidad y exhibicionismo<\/p>\n<p>A diario la as\u00ed llamada sociedad de la informaci\u00f3n bombardea el di\u00e1logo interior de todos con sondeos, estad\u00edsticas, encuestas y tests que nos obligan a medir nuestra experiencia intima con una supuesta \u201cnormalidad\u201d (afectiva, sexual, est\u00e9tica y de actitud) y a confrontaciones dif\u00edciles y a veces embarazosas. <\/p>\n<p>A todo eso hay que agregar el inmortal y exitoso g\u00e9nero literario de las confesiones, hoy \u00edntimas y picantes como nunca antes gracias a una sinceridad exhibicionista que celebra una imp\u00fadica transparencia o, si se prefiere, una valiente y generosa ofrenda de lo m\u00e1s \u00edntimo que uno tiene. <\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el caso de Angie Jackson, que en Twitter relat\u00f3 su aborto con la p\u00edldora RU-486 publicando una r\u00e1faga de mensajes de 140 caracteres que detallaban a sus followers en directo los pensamientos y los miedos que la angustiaban, los calambres y las hemorragias que la atormentaban? <\/p>\n<p>Cada quien tendr\u00e1 su respuesta, lo cierto es que muy frecuentemente Twitter no es m\u00e1s que un reality show radical-chic donde reina la necesidad de poner bajo los reflectores algo de nosotros \u2013lo que sea\u2013 para que nuestra existencia se refleje y luzca ante la curiosidad ajena.<\/p>\n<p>Este deseo de visibilidad es una necesidad colectiva desde que los medios masivos han tomado el papel del Registro Civil para las \u201cactas de nacimiento medi\u00e1tico\u201d. <\/p>\n<p>5. Celebridad y anonimato<\/p>\n<p>Quien no tiene particulares virtudes que exhibir (habilidades, belleza, pedigr\u00ed) revela su interioridad, su insignificancia cotidiana, sus verg\u00fcenzas familiares y ruindades personales. Son los instrumentos para salir del anonimato y narcotizarse con la celebridad. La paradoja es que el aplauso se puede conseguir sobre todo exhibiendo una torpe mediocridad o un repugnante descontrol.<\/p>\n<p>Como dice el escritor de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica Steven Johnson, las redes sociales son un \u201cvalle de \u00edntimos desconocidos\u201d. All\u00ed anonimato y celebridad se acercan y, a veces, se confunden para crear ese ox\u00edmoron sociol\u00f3gico que es el \u201cdesconocido famoso\u201d. <\/p>\n<p>En programas de televisi\u00f3n como El gran hermano o en  redes sociales como Facebook, el exhibicionismo de quien realiza el producto medi\u00e1tico y el voyerismo de quien lo consuma se justifican mutuamente. La intrepidez para el primero y la sensibilidad para el segundo son las banderas izadas para legitimarse y ennoblecerse.<\/p>\n<p>Hoy la salida del gran dolor del anonimato (porque todav\u00eda muy pocos lo entienden como un lujo y un privilegio) empuja a mucha gente sin arte ni parte a buscar la celebridad con la aniquilaci\u00f3n de su pudor. Son los nuevos proletarios que ya no venden a la producci\u00f3n industrial su mano de obra a cambio de un salario, sino que ofrecen su intimidad a la producci\u00f3n medi\u00e1tica a cambio de la popularidad. <\/p>\n<p>6. Colectivizar y privatizar<\/p>\n<p>Es curioso que en una \u00e9poca sin rivales para el capitalismo, que tiene como t\u00f3tem la propiedad privada, lo m\u00e1s privado \u2013lo \u00edntimo\u2013 se haya venido transformando en algo p\u00fablico, visible y exhibido. <\/p>\n<p>La colectivizaci\u00f3n de lo privado realizada por el capitalismo medi\u00e1tico tiene entre sus realizaciones m\u00e1s exitosas el kolkhoz de Facebook, la monumental granja donde todos cultivan las relaciones bajo la vigilancia de un capataz invisible: los ojos de todos. <\/p>\n<p>Los medios de producci\u00f3n ya no son la tierra o las maquinarias, y no ha sido la dictadura del proletariado quien ha venido a nacionalizarlo. El nuevo medio de producci\u00f3n es la intimidad (en particular el dolor y el sexo), que realiza cotizad\u00edsimas narraciones absorbidas con voracidad por los nuevos consumidores de la sociedad del espect\u00e1culo 2.0. La dictadura de la transparencia medi\u00e1tica se ha encargado entonces de socializar la intimidad. Nos hemos acostumbrado a considerar las preguntas morbosas que le hace un periodista a un hombre avergonzado y desesperado como si fuera un derecho de cr\u00f3nica. Quiz\u00e1 ser\u00eda necesario privatizar un sector econ\u00f3mico estrat\u00e9gico y muy lucrativo: la intimidad. Los Chicago Boys tendr\u00edan algo con lo cual rescatar sus errores de juventud.<\/p>\n<p>Sentimientos e intimidades est\u00e1n a la venta y la mercadotecnia ya abre caminos para apoderarse de los fr\u00e1giles productos inmateriales escondidos en el alma de la gente com\u00fan. La falta de cualquier pudor genera un valor econ\u00f3mico y por ello la vida privada ha sido colectivizada como si fuera un bien de propiedad p\u00fablica. <\/p>\n<p>M\u00e1s embarazosa es la confidencia \u00edntima y m\u00e1s redituable ser\u00e1 su venta en el mercado medi\u00e1tico, donde la cuota de pantalla es el juez inapelable que decreta el destino de una confesi\u00f3n p\u00fablica. <\/p>\n<p>El poder de lo visible y el prestigio de la visibilidad han revolucionado el sistema de valores individuales y sociales: el nudismo psicol\u00f3gico ya es una actitud virtuosa que invade los medios de comunicaci\u00f3n. <\/p>\n<p>7. \u00bfArte y democracia?<\/p>\n<p>Se puede concluir que casi cien a\u00f1os despu\u00e9s del urinario de Marcel Duchamp, y cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la Mierda de artista, de Piero Manzoni, gracias al sistema de consumo medi\u00e1tico y al abarrotado mundo digital, el arte ha llegado a ser popular en un sentido muy novedoso y peculiar. El objeto art\u00edstico serializado es la emoci\u00f3n provocada en el p\u00fablico, o mejor dicho, es el espectador mismo. La obra de arte en la era de su reproducci\u00f3n t\u00e9cnica somos, al fin, nosotros. <\/p>\n<p>No ha sido un artista conceptual quien ha realizado esa obra; son los 600 millones de \u201ccontactos\u201d que a diario se construyen a s\u00ed mismos y al mundo tecleando incansablemente en sus p\u00e1ginas de Facebook el retrato de vidas cotidianas que recuerdan las ruinas imaginarias de Giovanni Battista Piranesi.<\/p>\n<p>La democracia de la red es que el objeto de entretenimiento de la muchedumbre es la muchedumbre misma. El circo postmoderno, la pantalla que todo mundo mira, es un espejo que se mueve sobre la muchedumbre y que refleja pedazos de ella, o sea miembros de esa multitud que por breve tiempo consiguen llamar la atenci\u00f3n del espejo titiritero. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Identidad y Redes Sociales La dictadura de la transparencia Fabrizio Andreella La Jornada Semanal La Jornada 1. 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