{"id":9242,"date":"2011-07-14T09:41:08","date_gmt":"2011-07-14T15:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9242"},"modified":"2011-07-14T09:42:45","modified_gmt":"2011-07-14T15:42:45","slug":"mistico-rebelde-ante-el-dogma-y-la-jerarquia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9242","title":{"rendered":"M\u00edstico, rebelde ante el dogma y la jerarqu\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>El profeta insumiso: William Blake<br \/>\n(1757-1827)<\/p>\n<p>Rodolfo Alonso<\/p>\n<p>A dos siglos y medio de su nacimiento, y a dieciocho d\u00e9cadas de su muerte, en 2007 se cumplieron no uno sino dos aniversarios del m\u00e1s visionario y el m\u00e1s indeleble de los grandes rom\u00e1nticos ingleses. <\/p>\n<p>De esa singular personalidad art\u00edstica y humana que fue William Blake, nacido en Londres en 1757, supo decir nuestro Borges: <\/p>\n<p>\u201cEn el verano de 1827 muri\u00f3 cantando. Se deten\u00eda a ratos y explicaba \u00a1Esto no es m\u00edo, no es m\u00edo! para dar a entender que lo inspiraban los invisibles \u00e1ngeles\u201d, <\/p>\n<p>y aun por encima de la latente iron\u00eda y la memorable agudeza con que el autor de El aleph sab\u00eda sugerir su criterio personal, as\u00ed fuera a trav\u00e9s de cuidadosos silencios y omisiones, algo hay de cierto en tan bella leyenda. Pero no s\u00f3lo eso.<\/p>\n<p>Porque si a ese original\u00edsimo poeta y grabador que fue el autor de Las bodas del cielo y del infierno le cabe con justicia la denominaci\u00f3n de visionario, no es apenas en un \u00fanico sentido. <\/p>\n<p>Como todo vocablo humano, \u00e9se tambi\u00e9n es polis\u00e9mico, y si cabe reconocerle a Blake su confianza en las visitas del otro mundo, no es menos honrado adjudicarle igualmente las otras dimensiones de un visionario: so\u00f1ador ut\u00f3pico, m\u00edstico rebelde a todo dogma y a toda jerarqu\u00eda, pose\u00eddo al un\u00edsono por la piedad y la belleza, hay quien \u2013como Diego Arenas\u2013 lo considera asimismo de alg\u00fan modo obrero y revolucionario, no s\u00f3lo porque se pas\u00f3 pr\u00e1cticamente la vida entera trabajando en su taller, sino porque un acontecimiento a\u00fan ahora tan conmovedor como la Revoluci\u00f3n francesa de 1789 no dej\u00f3 nunca de seducirlo y motivarlo, as\u00ed fuera en las m\u00e1s insospechadas direcciones. (Y si alguien se anima a dudar de ello, recordemos que tal fue el t\u00edtulo literal, La Revoluci\u00f3n francesa, de un largo poema que Blake comenz\u00f3 a escribir en 1790, y que nunca pas\u00f3 del primer libro.)<\/p>\n<p>William Blake,<br \/>\nilustraci\u00f3n para el Libro de Urizen<br \/>\nNo es casual, intuyo, que movimientos tan poco complacientes con todos los poderes como fueron primero el romanticismo y luego el surrealismo, en alg\u00fan sentido emparentados, hayan procurado contar entre sus filas con aquel que, en sus Proverbios del infierno, no s\u00f3lo supo afirmar l\u00facidamente: \u201cQuien desea y no obra, engendra peste\u201d, sino tambi\u00e9n que, como recuerda incluso Borges: \u201cEl camino del exceso conduce al palacio de la sabidur\u00eda.\u201d Personalidad tan apasionada como inquietante, saludablemente contradictoria, y por lo tanto tambi\u00e9n esencialmente humana, la de William Blake contin\u00faa cuestion\u00e1ndonos a fondo todav\u00eda hoy, cuando muchos de los grandes hombres que lo rodearon parecen haber rodado acaso hacia el olvido.<\/p>\n<p>Fue en pleno 1789, cuando en Par\u00eds ard\u00eda la gran Revoluci\u00f3n, que Blake public\u00f3 su segundo libro, esos Cantos de inocencia que el propio autor ilustr\u00f3 con grabados no menos bellamente visionarios. Aunque s\u00f3lo en apariencia dedicados a los ni\u00f1os, comienza ya a asomar en ellos \u2013sin desmedro de su l\u00edrico candor, tal vez visceral\u2013 su espl\u00e9ndida figura de profeta y de insumiso. All\u00ed relumbran, record\u00e1ndonos a aquella otra alma ejemplar que fue Dickens, quien tambi\u00e9n supo percibir en la ni\u00f1ez desvalida (cuando no expoliada) las miserias de fondo que corro\u00edan a toda una sociedad en apariencia exitosa, textos como \u201cEl negrito\u201d, donde Blake azuza a la vez al racismo y al indigno esclavismo de su \u00e9poca, y tambi\u00e9n \u201cEl deshollinador\u201d, esa otra y sintom\u00e1tica peque\u00f1a v\u00edctima que confiesa: \u201cmi padre me vendi\u00f3\u201d. As\u00ed logra alcanzar otro nivel, a la vez terrenal y metaf\u00edsico, como en \u201cLa imagen divina\u201d, esa esperanza que William Blake tom\u00f3 de las grandes esperanzas de su tiempo pero tambi\u00e9n del leg\u00edtimo cristianismo original: \u201cY deben todos amar la forma humana \/ En jud\u00edos, turcos o paganos.\u201d Nada menos que el gran sue\u00f1o de la fraternidad universal. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El profeta insumiso: William Blake (1757-1827) Rodolfo Alonso A dos siglos y medio de su nacimiento, y a dieciocho d\u00e9cadas de su muerte, en 2007 se cumplieron no uno sino dos aniversarios del m\u00e1s visionario y el m\u00e1s indeleble de los grandes rom\u00e1nticos ingleses. 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