{"id":9543,"date":"2011-10-26T00:48:20","date_gmt":"2011-10-26T06:48:20","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9543"},"modified":"2011-10-26T00:48:20","modified_gmt":"2011-10-26T06:48:20","slug":"condenados-a-gustar-en-facebook-condenados-a-seguir-en-twitter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9543","title":{"rendered":"Condenados a gustar (en Facebook), condenados a seguir (en Twitter)"},"content":{"rendered":"<p>KARELIA V\u00c1ZQUEZ &#8211; Madrid &#8211; 25\/10\/2011 <\/p>\n<p>Antes controlaba. Sab\u00eda perfectamente cu\u00e1ndo hab\u00eda sido borde, a qui\u00e9n hab\u00eda puesto mala cara o con qui\u00e9n no me hab\u00eda portado del todo bien. Unas veces estaba dispuesta a corregirme y otras no. Pero controlaba. Ahora cada d\u00eda me entero de que he metido la pata involuntariamente con quien no lo merec\u00eda o he sido escandalosa y digitalmente descort\u00e9s con gente que me aprecia, virtualmente hablando. L\u00e9ase, no he puesto un like cuando deb\u00eda, no he dado las gracias por un retuit, tampoco por un #FF o no he devuelto a tiempo el follow a alguno de mis seguidores en Twitter, que tampoco son demasiados, probablemente por mi comportamiento asilvestrado.<\/p>\n<p>Invadida por la culpa me voy a consultar, en caso de que exista, alg\u00fan manual de urbanidad sobre el asunto. Y encuentro verdaderos tratados de protocolo en varios idiomas, Cinco maneras de decir gracias en Twitter (en ingl\u00e9s), Siete maneras de agradecer a alguien por un retweet (en ingl\u00e9s), 30 modos de decir gracias por un retweet (en ingl\u00e9s), Protocolo en redes sociales: Facebook, Twitter, Linkedin (en espa\u00f1ol). Evidentemente, el asunto ya est\u00e1 bastante regulado, aunque algunas de estas redes sociales, como Twitter y Facebook, no cuentan 10 a\u00f1os de vida y a\u00fan tendr\u00edamos que estar todos aprendiendo en ellas en vez de dictar normas de comportamiento como si fu\u00e9ramos expertos.<\/p>\n<p>Algunos post dedicados a la cortes\u00eda digital son muy honestos, siguen recomendando agradecer a diestra y siniestra a los seguidores, pero al menos explican claramente por qu\u00e9. Por ejemplo, C\u00f3mo conseguir m\u00e1s retweets en Twitter (en ingl\u00e9s), un prop\u00f3sito que, en mi humilde opini\u00f3n, se esconde detr\u00e1s de tanto derroche de agradecimientos, y no tanto la buena educaci\u00f3n o el conocido refr\u00e1n de \u00abEs de bien nacido ser agradecido\u00bb. En este post se explica que la ley de la reciprocidad funciona en Twitter como en la vida misma: dar para recibir. Si te siguen, sigue; si te retuitean haz lo propio; si te mencionan, agradece y menciona; si te hacen un #FF deshazte en elogios y ap\u00fantate lo que tendr\u00e1s que hacer el pr\u00f3ximo viernes. Y, encima, hazlo con gracia para que tu timeline no se convierta en un encadenamiento aburrido de gratitudes que no aportan valor ni interesan a nadie, y solo sirven para crear m\u00e1s ruido en el sistema. Pienso en la decepci\u00f3n de los expertos de Big Data cuando desentra\u00f1en la mara\u00f1a de nuestro tr\u00e1fico digital y vean que buena parte de la conversaci\u00f3n consiste en dar y devolver las gracias.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo de los agradecimientos ha dejado de ser un asunto pueril cuando hasta emprendedores como Gary Vaynerchuck -un empresario del mundo del vino y metido hasta las cejas en los New Medias- le dedica un libro, The Thank you Economy. Su argumento es que la nueva econom\u00eda descansar\u00e1 sobre todo \u00aben el contexto\u00bb. Entendi\u00e9ndose por contexto las relaciones personales que has ido tejiendo con tus potenciales clientes o seguidores. Ergo, hay que portarse bien en Internet si quieres tener futuro. Y tener paciencia y cintura y mano izquierda.<\/p>\n<p>Una amiga me cuenta lo inc\u00f3moda que se sinti\u00f3 cuando apareci\u00f3 en su timeline este reclamo: \u00abAlgo malo habr\u00e9 hecho para que @llam\u00e9smoleX (mi amiga) me haya dejado de seguir\u00bb. Despu\u00e9s de pensar un par de d\u00edas qu\u00e9 hacer, decidi\u00f3 dar la callada por respuesta y volver a agregar al reclamante. En el m\u00edo alguien public\u00f3: \u00abA ver cu\u00e1ndo me devuelves el follow\u00bb, y todav\u00eda no s\u00e9 c\u00f3mo arreglarlo. Afortunadamente tambi\u00e9n encuentro el irreverente blog de Jay Dolan The Antisocial Media que me ilustra sobre el asunto. \u00abLa dicha de la vida moderna es que, incluso cuando estamos solos, seguimos acompa\u00f1ados, siempre construyendo lazos endebles. Pero si estas relaciones no te aportan nada, d\u00e9jalas. No es agradable, pero es lo que hay que hacer (&#8230;) Algunas relaciones terminan con un estr\u00e9pito, otras con un quejido y en nuestra \u00e9poca terminan con la tecla delete\u00bb.<\/p>\n<p>Me pregunto si entre tanto comportamiento al que a\u00f1adir ahora el adjetivo digita, tambi\u00e9n deber\u00edamos considerar la cordialidad \u00fatil y la hipocres\u00eda. Creo que en la vida real no somos tan extremadamente agradecidos, ni pedimos tantas explicaciones. \u00bfInternet est\u00e1 cambiando nuestra manera de hacer amigos y enemigos?<\/p>\n<p>Elias Aboujaoude, un psiquiatra de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, autor del libro Virtually you (Norton, 2011), defiende la existencia de la e-personality, ese sujeto casi siempre mejor que nosotros mismos que nos creamos \u00abinvoluntariamente\u00bb para nuestras interacciones on line y que est\u00e1 obsesionado con la gratificaci\u00f3n (71% de los usuarios de Internet en Estados Unidos pertenecen a una comunidad on line y la consideran \u00abmuy importante o extremadamente importante\u00bb en sus vidas; la mitad de ellos afirma que sus lazos en estas comunidades son tan fuertes como el que tienen con sus grupos en la vida real. En Espa\u00f1a, el estudio Mc Kinsey asegura que pasamos 68 minutos diarios en las redes sociales y, seg\u00fan sus c\u00e1lculos, somos los que m\u00e1s tiempo dedicamos a hacer vida social on line).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s estemos desarrollando una e-personality exquisitamente educada y agradecida para seducir en la red, que tambi\u00e9n se muestra eg\u00f3latra, exhibicionista y respondona. Seg\u00fan el Dr. Aboujaoude, \u00abla e-identity, a pesar de no ser real, est\u00e1 llena de vitalidad. Liberada de viejas reglas de comportamiento y etiqueta (&#8230;) esta personalidad es m\u00e1s asertiva, menos comedida, se sit\u00faa un poco m\u00e1s en el lado oscuro y es, decididamente, m\u00e1s sexy. Sus ventajas no deben ser subestimadas. Puede actuar como una fuerza liberadora de la personalidad real permitiendo al sujeto superar la timidez, la inhibici\u00f3n y forjar amigos y conexiones que de otro modo nunca tendr\u00edan lugar. En muchos casos, la versi\u00f3n virtual de nosotros mismos complementa nuestra personalidad y puede actuar como una extensi\u00f3n de esta. (&#8230;) La e-personality es m\u00e1s audaz, fuerte y eficiente que la personalidad original\u00bb. Los estudios de este psiquiatra se concentran en demostrar c\u00f3mo nuestro yo digital influye en los actos cotidianos fuera de la red. \u00abLos rasgos que integramos en nuestra vida on line suelen ser incorporados a nuestra personalidad off line. De este modo, podr\u00edamos acabar siendo m\u00e1s atrevidos y menos diplom\u00e1ticos en nuestras relaciones, aunque no tuvi\u00e9ramos delante una pantalla o un iPhone\u00bb, explica el psiquiatra.<\/p>\n<p>A veces te cruzas con una e-identity en tu camino. Sucede cuando un amigo com\u00fan te presenta a @llam\u00e9smoleX, que te ha seguido durante dos a\u00f1os y que te llama por tu nombre de usuario ante el flipe del resto del personal. Y le pones cara y atas cabos e intentas recordar si has sido un ingrato o le has tratado de maravilla. \u00abAcabamos de desvirtualizarnos\u00bb, te dice el otro encantado y s\u00ed, es cierto, nos estamos viendo las caras en la cruel y dura realidad. En Espa\u00f1a casi siempre sucede en un bar; en Estados Unidos en un c\u00f3ctel dise\u00f1ado para hacer networking. Es entonces cuando hacemos un enorme despliegue de medios para no defraudar a quien ha decidido seguirnos, retuitearnos y favoritearnos (gran palabra traducida literalmente del ingl\u00e9s favorited), y recordamos que tal vez tenga alg\u00fan sentido la compulsiva actividad de dar las gracias como si no hubiera un ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Gestionar las vanidades digitales<\/p>\n<p>Todo ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil si no se hubieran inventado las m\u00e1quinas de engordar egos digitales. Y si no hubiera quien revisara a diario su lista de simpatizantes y disidentes y llevara un registro de agravios para luego pedir cuentas y actuar en consecuencia. Por ejemplo, Favstart.fm es un servicio \u00fatil para medir el impacto de la actividad en Twitter, pero es tambi\u00e9n una f\u00e1brica de neur\u00f3ticos. Su misi\u00f3n consiste en informarte de tus listas de tuits de \u00e9xito, de cu\u00e1ntas veces te han mencionado, cu\u00e1ntas te han retuiteado, qui\u00e9n te menciona, etc\u00e9tera. Luego saca un r\u00e1nking de celebridades y de tuits m\u00e1s populares. Pues hay quien vive por y para Favstart.com y controla perfectamente qui\u00e9n lo ha retuiteado y qui\u00e9n no. Recomiendo especialmente esta definici\u00f3n que alguien ha registrado en el Urban Dictionary y que empieza: \u00abGente en Twitter que existe con el \u00fanico prop\u00f3sito de dar y recibir estrellas de favoritos y ser alguien importante en FavStart (&#8230;)\u00bb.<\/p>\n<p>Klout es otra herramienta para medir la reputaci\u00f3n digital en Twitter, Facebook y LinkedIn que clasifica a los usuarios seg\u00fan su nivel de influencia y notoriedad. Puedes ser desde un experto hasta un socializador. Te informa en qu\u00e9 temas puedes considerarte un l\u00edder de opini\u00f3n y a qu\u00e9 usuarios influyes. Adem\u00e1s, Klout marca estatus, poniendo un n\u00famero a las cotas de influencia de cada quien. Del 1 al 100. Estas herramientas usadas con una estrategia empresarial y sentido com\u00fan otorgan utilidad y significado al c\u00famulo de informaci\u00f3n ca\u00f3tica que generamos cada d\u00eda. Pero puestas a engordar egos ya desorbitados generan verdaderos dictadores de las redes sociales y de s\u00ed mismos. Al menos un problema debe tener alguien que dice (y muy en serio): \u00abMe he ido de vacaciones dos semanas y no sab\u00e9is c\u00f3mo me ha bajado el klout\u00bb. Y esto es una cita aut\u00e9ntica. Por \u00faltimo, la peor de todas, generadora de paranoias en serie, la aplicaci\u00f3n who.unfollowed.me, que cada 15 minutos te informa de qui\u00e9n ha osado dejar de seguirte en Twitter y elabora un historial de unfollowers cada 45 d\u00edas para los interesados. Las reacciones son muy variadas, desde el resignado silencio hasta el desvergonzado reclamo, pasando por el ojo por ojo, un rencoroso y vengativo unfollow. Dicho esto, termino y me voy a comprobar cu\u00e1ntos followers he dejado en el camino despu\u00e9s de escribir este post.<\/p>\n<p>(Datos provenientes del Digital Future Project de la University of Southern California Annenberg School for Communication).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>KARELIA V\u00c1ZQUEZ &#8211; Madrid &#8211; 25\/10\/2011 Antes controlaba. Sab\u00eda perfectamente cu\u00e1ndo hab\u00eda sido borde, a qui\u00e9n hab\u00eda puesto mala cara o con qui\u00e9n no me hab\u00eda portado del todo bien. Unas veces estaba dispuesta a corregirme y otras no. Pero controlaba. 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