{"id":9566,"date":"2011-11-02T12:58:33","date_gmt":"2011-11-02T18:58:33","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9566"},"modified":"2011-11-02T12:58:54","modified_gmt":"2011-11-02T18:58:54","slug":"el-rock-femenino-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9566","title":{"rendered":"El rock femenino en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>El rock femenino en M\u00e9xico<br \/>\nHugo Garc\u00eda Michel<\/p>\n<p>rock<\/p>\n<p>Aunque cuando se habla de la historia del rock que se hace en M\u00e9xico siempre salen a relucir los nombres de bandas y solistas masculinos, la participaci\u00f3n de las mujeres mexicanas en el g\u00e9nero no s\u00f3lo es significativa e importante, sino que ha dejado una huella en ocasiones m\u00e1s trascendente y original que la de los varones.<\/p>\n<p>El rock, en su fase rocanrolera, se inici\u00f3 en Estados Unidos a mediados de los a\u00f1os cincuenta y casi de inmediato se vio reflejado en nuestro pa\u00eds, donde no tardaron en surgir las primeras manifestaciones de rocanrol aut\u00f3ctono.<\/p>\n<p>A nivel femenino, la pionera fue la exuberante vedette chicana Gloria R\u00edos, nacida en San Antonio, Texas, en 1928, quien en ese mismo 1955 cambi\u00f3 el estilo de las antiguas rumberas (Mar\u00eda Antonieta Pons, Rosa Carmina, Nin\u00f3n Sevilla, Meche Barba, et al.) y las nuevas mamberas (Tongolele, las Dolly Sisters) por uno m\u00e1s ad hoc para la \u00e9poca (c\u00e9lebre fue su espect\u00e1culo \u201cDel charleston al rock and roll\u201d que presentaba en el teatro L\u00edrico). Sin embargo, no se trataba propiamente de una rocanrolera, sino de una m\u00e1s de las muchas figuras del \u201cfirmamento art\u00edstico\u201d que con descarado oportunismo adoptaron al rock como si se tratara de un mero ritmo y de una moda que terminar\u00eda por pasar.<\/p>\n<p>Algo similar puede decirse de las baladistas que a principios de los sesenta comenzaron a interpretar cancioncitas bobaliconas y edulcoradas. Mar\u00eda Eugenia Rubio, Mayt\u00e9 Gaos, Leda Moreno, Queta Garay o las inefables Hermanitas Jim\u00e9nez eran las pares hipercursis de tipos como \u00d3scar Madrigal, Alberto V\u00e1zquez, Johnny Laboriel, C\u00e9sar Costa o Enrique Guzm\u00e1n (los tres \u00faltimos, tr\u00e1nsfugas de los grupos pioneros del rocanrol) y su relativa contribuci\u00f3n al rock nacional fue tan falta de calidad como llena de sentimentalismo y humorismo involuntario.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os de la llamada Onda de Av\u00e1ndaro (digamos entre 1968 y 1971) no vieron asomar en el rock a mujer m\u00e1s notoria que la famosa \u201cencuerada\u201d del festival de rock y ruedas celebrado en Valle de Bravo, si bien por ah\u00ed andaban muy dignas cantantes blueseras como Mayita Campos y Baby B\u00e1tiz. Vino entonces la \u00e9poca de oscurantismo en la cual \u2014por obra del gobierno y de eso que llamamos El Sistema\u2014 se sumi\u00f3 el rock nacional, confinado a una periferia casi clandestina y a la marginalidad de los hoyos fonquis (Parm\u00e9nides Garc\u00eda Salda\u00f1a dixit). \u00bfMujeres roqueras destacadas en esa era aciaga que fue la de la d\u00e9cada de los setenta y parte de los ochenta? S\u00f3lo unas cuantas y m\u00e1s bien dentro de ese curioso subg\u00e9nero conocido como movimiento rupestre, mezcla de folk gringo con canci\u00f3n sudamericana y una peque\u00f1a pizca de blues. Ah\u00ed estaban Nina Galindo, Emilia Almaz\u00e1n, Tere Estrada (autora del muy recomendable libro Sirenas al ataque), Maru Enr\u00edquez y una muy joven Cecilia Toussaint con su banda Arp\u00eda.<\/p>\n<p>Pero a fines de los ochenta lleg\u00f3 la invasi\u00f3n del pop espa\u00f1ol y argentino, bautizada como Rock en Tu Idioma, y con ella la pasteurizaci\u00f3n del g\u00e9nero que a duras penas sobreviv\u00eda en nuestro pa\u00eds. Fue el fin del rock con ra\u00edces negras y el inicio del rockcito con acento ib\u00e9rico y rioplatense. Apoyado por las disqueras y los medios electr\u00f3nicos, este rockcito vio surgir a muchas bandas masculinas, en algunas de las cuales (b\u00e1sicamente La Lupita, Kenny y los El\u00e9ctricos y Santa Sabina) participaban mujeres (sin duda, Rita Guerrero la de mayor profundidad art\u00edstica).<\/p>\n<p>Los noventa fueron los a\u00f1os de la extirpaci\u00f3n total del blues y de cualquier rasgo de m\u00fasica negra estadunidense para entregar un rock pop que en t\u00e9rminos generales sonaba igual al que se produc\u00eda en la pen\u00ednsula ib\u00e9rica y el cono sudamericano. No se trataba de alguna reivindicaci\u00f3n \u201clatina\u201d, sino de un abierto negocio. Daba lo mismo escuchar a Fobia que a Timbiriche, a Paulina Rubio que a Julieta Venegas.<\/p>\n<p>De entonces para ac\u00e1 y m\u00e1s a\u00fan ya en el primer decenio del siglo XXI, el rockcito nacional es un h\u00edbrido que acepta cualquier cosa. Se dir\u00e1 que as\u00ed ha sido el rock desde siempre: un receptor de influencias. El problema es que hay de influencias a influencias. Por eso hoy nos conformamos y ensalzamos a int\u00e9rpretes femeninas tan \u00f1o\u00f1as como Ximena Sari\u00f1ana o Natalia Lafourcade.<\/p>\n<p>\u00bfMujeres actuales que hacen buen rock en M\u00e9xico? Le Butcherettes, las Ultras\u00f3nicas y algunas otras bandas, entre las que destaca un cuarteto de f\u00e9minas con un sonido sorprendente por su fuerza hormonal y su calidad musical: Ruido Rosa. En estas cuatro hermosas y vitales j\u00f3venes deposito la esperanza de que en M\u00e9xico el rock (masculino o femenino) recupere su fuerza primigenia.<\/p>\n<p>Hugo Garc\u00eda Michel. M\u00fasico, escritor y periodista. Director de La Mosca en la Red. Columnista de Milenio Diario. Autor de la novela Matar por \u00c1ngela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El rock femenino en M\u00e9xico Hugo Garc\u00eda Michel rock Aunque cuando se habla de la historia del rock que se hace en M\u00e9xico siempre salen a relucir los nombres de bandas y solistas masculinos, la participaci\u00f3n de las mujeres mexicanas en el g\u00e9nero no s\u00f3lo es significativa e importante, sino que ha dejado una huella [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9566","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9566"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9571,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9566\/revisions\/9571"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}