{"id":9817,"date":"2013-06-06T14:16:22","date_gmt":"2013-06-06T20:16:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9817"},"modified":"2013-06-06T14:16:22","modified_gmt":"2013-06-06T20:16:22","slug":"tres-prototipos-de-mexicanos-como-propuesta-juan-perez-jolote-la-vida-inutil-de-pito-perez-y-macario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9817","title":{"rendered":"Tres prototipos de mexicanos como propuesta: \u00abJuan Perez Jolote, La vida Inutil de Pito Perez y Macario\u00bb"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00a0Juan Rulfo [Fragmento de \u00abMacario\u00bb]<\/em><\/strong><\/h3>\n<div align=\"justify\">&#8230;Dicen en la calle que yo estoy loco porque jam\u00e1s se me acaba el hambre. Mi madrina ha o\u00eddo que eso dicen. Yo no lo he o\u00eddo. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a o\u00edr misa. All\u00ed me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no s\u00e9 por qu\u00e9 me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un d\u00eda inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apret\u00e9 el pescuezo a una se\u00f1ora nada m\u00e1s por nom\u00e1s. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Adem\u00e1s, aqu\u00ed vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero&#8230; La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y tambi\u00e9n de puerca reci\u00e9n parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa&#8230; Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos&#8230; Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acost\u00e1ndose encima de m\u00ed o ech\u00e1ndose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua&#8230; Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, s\u00f3lo que a m\u00ed me gustaba m\u00e1s, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia cosquillas por todas partes. Luego suced\u00eda que casi siempre se quedaba dormida junto a m\u00ed, hasta la madrugada. Y eso me serv\u00eda de mucho; porque yo no me apuraba del fr\u00edo ni de ning\u00fan miedo a condenarme en el infierno si me mor\u00eda yo solo all\u00ed, en alguna noche&#8230;<\/div>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>LA VIDA IN\u00daTIL DE PITO P\u00c9REZ<\/strong><br \/>\n<strong> JOS\u00c9 RUB\u00c9N ROMERO<\/strong><br \/>\n<strong> Fragmento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00abUna vez, al calor de las copas, que era el clima m\u00e1s propicio para Pito P\u00e9rez, se organiz\u00f3 una timba, y Pito, por no dejar de beber de gorra, qued\u00f3se en ella como un simple mir\u00f3n de la partida. Pero alg\u00fan chivato dio el soplo a la polic\u00eda, que se present\u00f3 de improviso y carg\u00f3 con todos y con todo, como suele suceder, inclusive con Pito P\u00e9rez, a quien import\u00e1bale un remoquete igual al suyo el ir a la c\u00e1rcel.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Al llegar su turno, el Prefecto interrog\u00f3 a Pito P\u00e9rez:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Diga usted la verdad. \u00bfEn aquel garito jugaban con naipes marcados?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; No s\u00e9 que estar\u00edan jugando los otros: yo jugaba a las escondidas.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; \u00bfY de qui\u00e9n se escond\u00eda usted, se\u00f1or P\u00e9rez?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; De usted, se\u00f1or Prefecto, a quien no ten\u00eda el gusto de conocer, porque no me place la amistad con las autoridades, ni del ramo civil ni del eclesi\u00e1stico. Todos ofrecen castigarme en esta y en la otra vida y ninguna me brinda un pedazo de pan.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; No diga chirigotas. Usted y sus socios jugaban con barajas marcadas. Confiese, y pronto&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; \u00a1Pero si a\u00fan no llega la Cuaresma!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>El Prefecto, iracundo, olvid\u00e1ndose -por un momento nada m\u00e1s- de que las leyes prohiben en nuestro pa\u00eds las torturas corporales, orden\u00f3 a uno de los gendarmes que aplicara a Pito P\u00e9rez media docena de palos, pero al primero que recibi\u00f3 en la espalda, levant\u00f3 una mano pidiendo tregua, y dijo al Prefecto:<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Un momento yo no soy burro para que me hagan caminar a palos. Estoy dispuesto a decir lo que he visto y todo lo que s\u00e9, pero confidencialmente. Que me perdone Dios si cometo una felon\u00eda con mis compa\u00f1eros y si al descubrir su grave secreto les hago un gran perjuicio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Se\u00f1or Prefecto, usted sabe c\u00f3mo son de misteriosos los tahures. Misteriosos y&#8230; lo dem\u00e1s, como los ratones, pero yo, por respeto a la autoridad, no lo digo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Eran cinco alrededor de la mesa. Yo lo cont\u00e9 y v\u00ed c\u00f3mo se miraban las manos y c\u00f3mo ninguno perd\u00eda de vista al que barajaba. Y todo en el m\u00e1s absoluto silencio. El que ten\u00eda la baraja la fue repartiendo con los dibujos bocabajo. F\u00edjese usted en el detalle. Cada quien recog\u00eda sus cartas, las juntaba, las apretaba y les miraba las puntitas, los filos nada m\u00e1s, como si temieran que las figuras se escaparan. Yo, detr\u00e1s de ellos, por m\u00e1s atenci\u00f3n que pon\u00eda, no alcanzaba a ver nada. Pero, espere usted que recuerde, se\u00f1or Prefecto. S\u00ed \u00a1ya est\u00e1! Cuando se descuidaban, yo ve\u00eda unas cabezas con corona que dec\u00edan que eran reyes, y los cascos de unos animales que aseguraban que eran caballos. Los jugadores pronunciaban una palabra cabal\u00edstica, incomprensible para m\u00ed, que yo creo que era la se\u00f1a a que usted se refiere. Dec\u00edan: paso, paso, y tiraban las barajas en medio de la mesa. Despu\u00e9s, volv\u00edan a comenzar, porque los amigos de Birj\u00e1n son muy misteriosos, como los ratones&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Ll\u00e9vense de aqu\u00ed a este imb\u00e9cil -grit\u00f3 el Prefecto sin poder contenerse.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>&#8211; Gracias, se\u00f1or -exclam\u00f3 Pito P\u00e9rez, haciendo zalemas-. Usted me ha comprendido, y usted, adem\u00e1s, me quiere. Estoy seguro de ello, porque mi familia tambi\u00e9n me llama imb\u00e9cil y afirma que me quiere mucho. Espero que mis informaciones le hayan sido \u00fatiles, pero, por sus hijos, no diga a mis compa\u00f1eros, que los he traicionado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>Tomado del libro Hijos de la Primavera: vida y palabras de los indios de Am\u00e9rica, F. C. E., M\u00e9xico, 1994, p\u00e1g.140<\/em><\/strong><br \/>\n<strong><em> <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la historia de Juan P\u00e9rez Jolote, un indio maya tzotzil de San Juan Chamula, en M\u00e9xico. En este cap\u00edtulo nos cuenta sobre sus primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">No s\u00e9 en que a\u00f1o nac\u00ed. Mis padres no lo sab\u00edan, nunca me lo dijeron. Soy indio chamula, conoc\u00ed el Sol all\u00e1 en el lugar de mis antepasados que est\u00e1 cerca del Gran Pueblo, en el paraje de Cuchulumtic.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Me llamo Juan P\u00e9rez Jolote. Lo de Juan, porque mi madre me pari\u00f3 el d\u00eda de la fiesta de San Juan, patr\u00f3n del pueblo. Soy P\u00e9rez Jolote porque as\u00ed se nombraba a mi padre. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo hicieron los antiguos, nuestros \u00abtatas\u00bb, para ponerle a la gente nombres de animales. A mi me toc\u00f3 el del guajolote.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Conoc\u00ed la tierra de cerquita, porque desde muy peque\u00f1o me llevaba mi padre a quebrarla para la siembra. Me colocaban en medio de mi padre y mi madre cuando trabajaban juntos en la milpa. Era yo tan tierno que apenas pod\u00eda con el azad\u00f3n. Estaba tan seca y tan dura la tierra, que mis canillas se doblaban y no pod\u00eda yo romper los terrones. Esto embravec\u00eda a mi padre, y me golpeaba con el ca\u00f1\u00f3n del azad\u00f3n, y me dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-\u00a1Cabr\u00f3n, hasta cu\u00e1ndo te vas a ense\u00f1ar a trabajar!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Algunas veces mi madre me defend\u00eda, pero a ella tambi\u00e9n la golpeaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Ahora pienso que tuve mala suerte con ese padre que me toc\u00f3. Bien me daba cuenta que a otros ni\u00f1os sus pap\u00e1s los trataban con muchas consideraciones y con harta paciencia los ense\u00f1aban. Pero a m\u00ed ese padre, con su trago y sus golpes, hizo que se me creciera el miedo en la barriga y ya no quer\u00eda aguantarme junto a \u00e9l, no me fuera a matar en un descuido.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Un d\u00eda domingo, a la hora en que pasa por el camino la gente que vuelve de San Andr\u00e9s, despu\u00e9s de la plaza, me acerqu\u00e9 a una mujer zinacanteca y le dije llorando:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Mira, se\u00f1ora, ll\u00e9vame para tu casa, porque mi pap\u00e1 me pega mucho. Aqu\u00ed tengo mi se\u00f1a todav\u00eda, y ac\u00e1, en la cabeza, estoy sangrando. Me peg\u00f3 con el ca\u00f1\u00f3n de la escopeta.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Bueno -me dijo la mujer-. V\u00e1monos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Y me llev\u00f3 para su casa donde ten\u00eda sus hijos, en Nachij.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">No muy cerca de esta casa, en otro paraje, hab\u00eda una se\u00f1ora viuda que ten\u00eda cincuenta carneros. Cuando supo que yo estaba all\u00ed, vino a pedirme diciendo a la mujer que me hab\u00eda tra\u00eddo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-\u00bfPor qu\u00e9 no me das ese muchacho que tienes aqu\u00ed? No tiene pap\u00e1, no tiene mam\u00e1. Yo tengo mis carneros y no tengo qui\u00e9n me los cuide.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Luego me pregunt\u00f3 la mujer que me trajo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-\u00bfQuieres ir m\u00e1s lejos de aqu\u00ed, donde tu pap\u00e1 no te va a encontrar?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-S\u00ed -le dije. Y me fui con la mujer de los carneros, sin saber ad\u00f3nde me llevaba&#8230; pero m\u00e1s lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">No recuerdo cu\u00e1ntos meses estuve con aquella mujer; pero fue poco tiempo, porque me fueron a pedir otros zinacantecos. Eran hombre y mujer, me quer\u00edan para que cuidara sus frutales. Le dieron a la viuda una botella de trago, y me dej\u00f3 ir.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Yo sent\u00eda ganas de jugar a Pedro Iguana con otros ni\u00f1os, o ser un \u00abcazador\u00bb en el juego de escarbar la moneda, pero los grandes nom\u00e1s me daban trabajo. Mi nuevo trabajo era espantar los p\u00e1jaros que se estaban comiendo las granadas y los pl\u00e1tanos. Aqu\u00ed, mis patrones ten\u00edan dos hijos. Eran muy pobres. Para vivir sacaban trementina de los ocotales y la llevaban a vender a Chapilla. Siquiera los viejos me compraron unos huaraches.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Un d\u00eda me llevaron a tierra caliente a buscar ma\u00edz. All\u00e1 trabajaban los zinacantecos haciendo milpa. Llegaron con un se\u00f1or que ten\u00eda montones de mazorcas. Todos ayudamos al se\u00f1or del ma\u00edz en su trabajo; unos desgranaban metiendo las mazorcas en una red y golpeando duro con unos palos, otros lo juntaban y lo encostalaban. A m\u00ed me puso a trabajar el due\u00f1o, como si fuera mi patr\u00f3n, y todo el d\u00eda estuve recogiendo frijol del que se queda entre la tierra. Cuando termin\u00e9, me puso a romper calabazas con un machete, para sacarles las pepitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cumplimos tres d\u00edas de trabajo. Luego los viejos se fueron con sus hijos y yo me qued\u00e9 para desquitar el ma\u00edz que se hab\u00edan llevado. Con el due\u00f1o del ma\u00edz estuve partiendo calabazas, hasta que se juntaron otros quince d\u00edas. Y aunque los viejos ten\u00edan que desquitar m\u00e1s cargas de ma\u00edz, ya no me dejaron all\u00e1. Me dio gusto irme con ellos a su casa porque las plagas y los mosquitos de tierra caliente no dejan dormir. Me dieron para m\u00ed una carguita de caracoles de r\u00edo y eso me puso m\u00e1s contento.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Pas\u00f3 el tiempo y me volvieron a llevar a tierra caliente. Esta vez los viejos se hab\u00edan quedado en casa: fui solo con los dos hermanos. Llegamos donde viv\u00eda el hombre que ten\u00eda el ma\u00edz y me dejaron vendido con \u00e9l por dos fanegas. Llev\u00e1bamos cuatro bestias y los dos hermanos las cargaron con el ma\u00edz que recibieron a cambio de m\u00ed. Entonces me dijeron:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Aqu\u00ed qu\u00e9date. Volvemos por ti dentro de ocho d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Pero ya no volvieron.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Llor\u00e9 porque iba a quedarme lejos. Los viejos no me pegaban. Nunca me rega\u00f1aron&#8230; Tal vez me quer\u00edan; pero eran pobres y no ten\u00edan ma\u00edz, no ten\u00edan tierra&#8230; \u00ad\u00a1C\u00f3mo volver a su casa si me hab\u00edan vendido para tener qu\u00e9 comer!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los d\u00edas llegaba un ladino que viv\u00eda en una hacienda cerca de Acala. Era el due\u00f1o de la tierra, y el zinacanteco del ma\u00edz le pagaba por sembrar en ella&#8230; Este ladino iba a ser mi nuevo due\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Me quer\u00eda llevar con \u00e9l porque no ten\u00eda hijo y estaba solo con su mujer. El se\u00f1or que me compr\u00f3 se llamaba Leocadio. Al d\u00eda siguiente, de madrugada, o\u00ed que relinchaba su caballo. Habl\u00f3 con el due\u00f1o del ma\u00edz. Llegaba para llevarme. Me mont\u00f3 en las ancas de su caballo, y fui con \u00e9l a su casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Al llegar me entreg\u00f3 con su se\u00f1ora dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Mira, hijita, aqu\u00ed traigo este muchachito que se llama Juan, para que nos sirva en el d\u00eda. Para que traiga agua en el tecomate y para que le d\u00e9 de comer a los coches. Le entregas un machete viejo para que rompa las calabazas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cuando estuve con el se\u00f1or Leocadio, supieron las autoridades que el se\u00f1or ten\u00eda un hu\u00e9rfano y le avisaron que me iba a recoger el gobierno para ponerme en un internado. Y un d\u00eda, por la ma\u00f1ana, llegaron dos polic\u00edas cuando yo ya hab\u00eda regresado de la orde\u00f1a. Me preguntaron de d\u00f3nde era y les dije que era chamula. Tambi\u00e9n tuve que decir que mis pap\u00e1s estaban vivos y que sal\u00ed huido de mi casa porque me golpeaba mucho mi pap\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Llamaron por tel\u00e9fono a San Crist\u00f3bal y de all\u00ed a Chamula, para mandar llamar a mi padre con los mayores del pueblo. Antes que llegara mi padre, le dije al se\u00f1or presidente:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-No quiero ir con \u00e9l, no sea que me vaya a matar por el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cuando mi padre lleg\u00f3, eso le dijo el presidente, y que yo ir\u00eda si iba mi madre a buscarme. Mi padre volvi\u00f3 a Chamula y yo me qued\u00e9 con el se\u00f1or presidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">A los quince d\u00edas volvi\u00f3 solo mi pap\u00e1 y me dijo:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Ya no te voy a pegar&#8230; Vamos a la casa, tu madre llora por ti.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Yo no s\u00e9 si le cre\u00ed que ya no me iba a pegar; me regres\u00e9 nom\u00e1s para no darle penas a mi madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Hab\u00edan pasado siete meses desde que sal\u00ed de mi casa. Ocho d\u00edas despu\u00e9s de haber vuelto, mi padre empez\u00f3 de nuevo a darme con cueros, mecapales y palos, y a decir que hab\u00eda sufrido mucho para encontrarme. Ahora me tocaba a m\u00ed sufrir la lluvia de golpes y de insultos. Me daban hartas ganas de huirme otra vez, mucho m\u00e1s lejos de tierra caliente, y ya no regresar, ni siquiera por mi mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Un d\u00eda pidi\u00f3 mi pap\u00e1 doce pesos a un habilitador de los que andan enganchando gente para llevarla a trabajar a las fincas. Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda para salir al camino, no lo encontraron porque estaba emborrach\u00e1ndose, y me llevaron a m\u00ed en su lugar para que desquitara el dinero que \u00e9l hab\u00eda recibido. Fue conmigo mi t\u00edo Marcos. Hicimos cuatro d\u00edas de camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">La finca estaba en tierra caliente y ten\u00eda plantaciones de cacao y de hule. Pero no trabaj\u00e9 como los dem\u00e1s; s\u00f3lo tra\u00eda agua de un pocito para un caporal. Los hombres fueron contratados por un mes y les pagaron doce pesos. Cuando cumplieron el mes, llegaron otras cuadrillas a la finca para ocupar su lugar. Mi t\u00edo y yo volvimos a nuestras casas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Todos los d\u00edas, desde que regres\u00e9, iba con mi mam\u00e1 a traer le\u00f1a al monte. Una vez fuimos los tres: mi pap\u00e1, mi mam\u00e1 y yo. Llev\u00e1bamos una bestia que era muy cimarrona: no se dejaba cargar. Yo deten\u00eda el lazo de la bestia; pero mi mam\u00e1 no aguantaba la carga de le\u00f1a que iba a ponerle encima. Entonces mi pap\u00e1 cogi\u00f3 una raja de le\u00f1a y nos dio con ella. A mi mam\u00e1 le peg\u00f3 en la cabeza y le sac\u00f3 sangre. Volvieron a cargar la bestia, y despu\u00e9s de pegarle tambi\u00e9n a ella, recibi\u00f3 la carga.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Volvimos al paraje; pero yo me qued\u00e9 en el camino y me fui a San Crist\u00f3bal. Conoc\u00eda el camino por que mi pap\u00e1 y mi mam\u00e1 me llevaban con frecuencia cargado de zacate para venderlo all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cuando llegu\u00e9, me encontr\u00e9 en la calle con un hombre que buscaba gente para las fincas de Soconusco. Le dije que si me llevaba, pero de huido, \u00e9sa era la verdad, porque mi pap\u00e1 me pegaba. \u00c9l me dijo que con mucho gusto me llevar\u00eda. Fue a hablar con el habilitador, y luego me pregunt\u00f3 que cu\u00e1nto dinero quer\u00eda. Yo le dije que lo que me diera, pero que no fuera mucho. Eso dije y recib\u00ed doce pesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Llegu\u00e9 a una finca de Soconusco donde ganaba diez centavos diarios. Trabajaba con los patojos, pues aparte trabajaban los hombres y aparte nosotros. Los hombres lo hac\u00edan por tarea. Yo limpiaba las matas de caf\u00e9 para que no criaran monte.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El patr\u00f3n y el caporal me quer\u00edan mucho y con frecuencia el caporal me mandaba por la tierra de los tacanecos acompa\u00f1ando a su mujer. Yo me sent\u00eda a gusto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Pas\u00f3 un a\u00f1o, y me siguieron dando diez centavos diarios por que me descontaban para desquitar lo que me hab\u00edan adelantado. As\u00ed se me fue haciendo costumbre desquitar.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0Juan Rulfo [Fragmento de \u00abMacario\u00bb] &#8230;Dicen en la calle que yo estoy loco porque jam\u00e1s se me acaba el hambre. Mi madrina ha o\u00eddo que eso dicen. Yo no lo he o\u00eddo. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. 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