{"id":9819,"date":"2013-06-07T15:47:13","date_gmt":"2013-06-07T21:47:13","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9819"},"modified":"2013-06-07T15:47:43","modified_gmt":"2013-06-07T21:47:43","slug":"una-inteligencia-y-unos-ojos-mexicanos-por-16-anos-en-alemania-son-los-de-jose-ma-perez-gay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9819","title":{"rendered":"Una Inteligencia y Unos Ojos Mexicanos por 16 a\u00f1os en alemania, fueron los de Jose Ma Perez Gay."},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Gay<\/p>\n<div><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">Javier Aranda Luna<\/div>\n<div id=\"article-text\">\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">En 1969 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez lleg\u00f3 a Berl\u00edn con un libro bajo el brazo y el compromiso de dar una de las poqu\u00edsimas entrevistas que ha concedido. Los productores de la radio y la televisi\u00f3n p\u00fablica alemanas no quer\u00edan un traductor convencional. Quer\u00edan un buen lector de literatura para sacarle provecho a la conversaci\u00f3n con el novelista que hab\u00eda cimbrado al mundo de las letras con un libro donde la ficci\u00f3n alcanzaba momentos realmente fant\u00e1sticos.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda de la entrevista Garc\u00eda M\u00e1rquez encontr\u00f3 en el estudio a un joven de 26 a\u00f1os tan nervioso que con su acostumbrada bonhom\u00eda le dijo,<q>vamos, no te preocupes, con calma, es s\u00f3lo una conversaci\u00f3n<\/q>. Cuarenta y cinco minutos dur\u00f3 la entrevista con traducci\u00f3n simult\u00e1nea. Y fue tan fluida a pesar del nerviosismo inicial del joven traductor que al t\u00e9rmino de la misma Garc\u00eda M\u00e1rquez lo tom\u00f3 del hombro y le solt\u00f3 una frase que record\u00f3 toda su vida:\u00a0<q>vamos a tomar algo: Usted se lo merece y yo me lo merezco<\/q>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese d\u00eda Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Gay conoci\u00f3 en un bar de Berl\u00edn a quien con el tiempo se convertir\u00eda en uno de sus amigos de toda la vida. Ten\u00eda adem\u00e1s un ejemplar de la primera edici\u00f3n de\u00a0<em>Cien a\u00f1os de soledad<\/em>\u00a0(la de la portada del barco publicada por Sudamericana) y los 140 marcos que le hab\u00edan pagado por la traducci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sigue ocurri\u00f3 en 1988 en el restaurante Lincoln de la calle de Revillagigedo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En uno de los apartados del restor\u00e1n forrados con piel\u00a0<em>Chema<\/em>Perez Gay ha dejado mudo a Fernando Ben\u00edtez. Y no cualquiera lo logra. El<q>hermanito<\/q>\u00a0Fernando tiene en la mano un Benson&amp;Hedges cuya ceniza crece a medida que la intensidad del relato de P\u00e9rez Gary aumenta.\u00a0<em>Chema<\/em>\u00a0se emociona con su relato y nos emociona a todos. Habla de\u00a0<em>El hechizo<\/em>\u00a0de Hermann Broch, novela donde el m\u00e9dico rural de un pueblo en las monta\u00f1as austriacas, recuerda los acontecimientos cuando un forastero de nombre Marius Ratti llega para hacerse del poder en la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo que refiere\u00a0<em>Chema,<\/em>\u00a0el tal Ratti es brutal e impredecible\u00a0<q>como un rostro de Kokoschka<\/q>. Es, seg\u00fan entiendo, una especie de profeta demagogo que centra su misticismo en el car\u00e1cter sagrado de la tierra. Con eso hechiza al pueblo. A tal grado que la gente del pueblo llega a creer las leyendas m\u00e1s absurdas, a reinventar su historia y algunos llegan a cambiar su nombre y biograf\u00eda. La voz que los cautiva no es de este mundo, o no lo parece. Ya hechizada la comunidad los vivales quieren sacar provecho de ello: terratenientes, pol\u00edticos, fan\u00e1ticos hasta que en una Semana Santa se desata la violencia m\u00e1s s\u00e1dica en una especie de delirio colectivo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Chema\u00a0<\/em>no repara en detalles. Nos dice que para escribir ese libro Broch se document\u00f3 en la historia de las religiones, sobre todo en los trabajos del te\u00f3logo protestante Rodolf Bultman, autor de un libro excepcional:<em>El cristianismo primitivo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego nos dice que George Steiner considera que esa es una de las mejores novelas el siglo XX: quiz\u00e1 m\u00e1s penetrante y eficaz que el\u00a0<em>Doctor Faustus<\/em>\u00a0de Thomas Mann.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfVes algo equivalente en la literatura mexicana\u00a0<em>Chema?<\/em>\u00a0\u2013pregunta Ben\u00edtez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2013Los d\u00edas terrenales<\/em>\u00a0de Jos\u00e9 Revueltas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de cerrar la edici\u00f3n del suplemento de\u00a0<em>La Jornada,<\/em>\u00a0cuando sus oficinas estaban en el antiguo edificio de la Fundidora de Monterrey en la calle de Balderas,\u00a0<em>Chema<\/em>\u00a0P\u00e9rez Gay quiso acompa\u00f1arme a visitar a Juan Garc\u00eda Ponce, otro obseso de la cultura centroeuropea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gustaba la casa de Juan con sus muros divididos. En la parte baja de las paredes s\u00f3lo hab\u00eda libreros y en la de arriba, cuadros. Me atra\u00edan particularmente tres objetos desde la primera vez que los vi: la figura de paja encima de la chimenea, el libro de pastas anaranjadas de Robert Musil,\u00a0<em>El hombre sin atributos<\/em>\u00a0y un cuadro estupendo de Roger von Gunten en el que aparec\u00eda un gato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Chema<\/em>\u00a0tom\u00f3 un whiskey y Juan y yo, un Martini. Hablaron de Heimito von Doderer, Robert Musil, Karl Kraus, Wittgestein, Joseph Roth, de la<em>Cartuja de Parma,<\/em>\u00a0de\u00a0<em>Madame Bovary<\/em>\u2013la historia de una mujer tonta\u2013, de Friedl Reichler, de Otto Weiniger, de la correspondencia de Kafka y la de Joseph Roth como si hablaran de amigos. No s\u00e9 qu\u00e9 cosa le dijo\u00a0<em>Chema<\/em>en alem\u00e1n a manera de despedida. La mirada de Juan resplandeci\u00f3 y nos dijo adi\u00f3s con una sonrisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima vez que lo vi fue en su casa de Coyoac\u00e1n, all\u00ed donde Elena Poniatowska, Carlos Monsiv\u00e1is, Rolando Cordera, H\u00e9ctor Vasconcelos y otros pol\u00edticos e intelectuales de izquierda se reun\u00edan cada semana para pensar un nuevo pa\u00eds. Lilia Rossbach me recibi\u00f3 con una sonrisa y me acompa\u00f1\u00f3 hasta donde estaba\u00a0<em>Chema<\/em>: en su estudio de ventanales grandes y lleno de libros. Me pregunt\u00f3 a manera de saludo qu\u00e9 estaba leyendo. Despu\u00e9s de mencionarle algunos t\u00edtulos me dijo que para \u00e9l leer era tan importante como escribir y releer\u00a0<q>quiz\u00e1 sea lo m\u00e1s importante<\/q>. \u00c9l rele\u00eda en ese momento\u00a0<em>La guerra y la paz<\/em>\u00a0de Tolstoi:\u00a0<q>es una gran pel\u00edcula que te traga, es una novela que no terminas<\/q>.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda P\u00e9rez Gay Javier Aranda Luna En 1969 Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez lleg\u00f3 a Berl\u00edn con un libro bajo el brazo y el compromiso de dar una de las poqu\u00edsimas entrevistas que ha concedido. Los productores de la radio y la televisi\u00f3n p\u00fablica alemanas no quer\u00edan un traductor convencional. 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