{"id":9840,"date":"2013-06-09T11:47:08","date_gmt":"2013-06-09T17:47:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9840"},"modified":"2013-06-09T11:47:08","modified_gmt":"2013-06-09T17:47:08","slug":"siempre-amable-la-ciudad-de-gozalez-gamio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9840","title":{"rendered":"Siempre amable la ciudad de Gozalez Gamio"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: center;\"><strong><em><q>Dichoso usted que sabe la hora de su muerte<\/q><\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><em>\u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio<\/em><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><\/div>\n<div>\n<div style=\"text-align: justify;\">La frase del t\u00edtulo es una de las m\u00e1s c\u00e9lebres de la leyenda de don Juan Manuel, una de las muchas que nos cuenta el cronista don Artemio de Valle Arizpe, en su vasta obra sobre el pasado virreinal de la ciudad de M\u00e9xico. El predio que ocup\u00f3 la inmensa casona en donde sucedieron los hechos, actualmente alberga dos magn\u00edficas residencias del siglo XVIII, situadas en Rep\u00fablica de Uruguay 90 y 94. Un viejo cuidador afirma que por las noches a\u00fan deambula el esp\u00edritu atormentado de don Juan Manuel Sol\u00f3rzano.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta la leyenda que el virrey don L\u00f3pe D\u00edaz de Armend\u00e1riz, marqu\u00e9s de Cadereyta, se hac\u00eda acompa\u00f1ar a todas partes del tal don Juan Manuel, con quien adem\u00e1s de juergas y paseos compart\u00eda jugosos negocios, lo que le ocasion\u00f3 m\u00faltiples enemigos, cuesti\u00f3n que le manten\u00eda sin cuidado por su estrecha amistad con el virrey.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero sucedi\u00f3 que un d\u00eda el gobernante se vio forzado a salir de M\u00e9xico, por acusaciones de corrupci\u00f3n, dejando en la desgracia a su gran amigo, quien de milagro se libr\u00f3 de la c\u00e1rcel. Triste y amargado se confin\u00f3 en su casona con la sola compa\u00f1\u00eda de sus m\u00faltiples criados y su bella esposa do\u00f1a Ana Porcel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El encierro parece haberlo perturbado y empez\u00f3 a sentir celos feroces de su dulce y fiel c\u00f3nyuge, que lo llevaron a espiarla obsesivamente. Era tanta su desesperaci\u00f3n al no encontrar evidencias del enga\u00f1o, que finalmente acudi\u00f3 a un brujo a quien estaba dispuesto a darle lo que pidiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste lo cit\u00f3 una oscura noche, a un costado de la iglesia de San Diego y tras diversos conjuros le dijo: <q>Mi compadre Satan\u00e1s acepta tu alma, don Juan Manuel de Sol\u00f3rzano. El y yo sabemos quien es el amante de tu esposa; si tu tambi\u00e9n quieres saberlo para que tomes justa venganza, sal de tu casa a las 11 de la noche y al que pase a esa hora por la acera, m\u00e1talo porque \u00e9l es quien te roba la honra y la dicha<\/q>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cegado por los celos la noche siguiente a la hora indicada, sali\u00f3 de la casona embozado en su capa; al primer sujeto que pas\u00f3 se le acerc\u00f3 y pregunt\u00f3: \u201c\u00bfPerdone que lo interrumpa en su camino se\u00f1or, pero podr\u00eda usted decirme qu\u00e9 hora es? Las 11 \u2013le contest\u00f3, a lo que don Juan Manuel respondi\u00f3: \u00bflas 11? <q>Dichoso usted que sabe la hora de su muerte<\/q> clav\u00e1ndole a continuaci\u00f3n filoso pu\u00f1al en el coraz\u00f3n: Esta escena se repiti\u00f3 noche tras noche durante varias semanas, porque sus celos enfermizos no se calmaban.<\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El desenlace inici\u00f3 una madrugada en que tocaron el port\u00f3n de su mansi\u00f3n para avisarle que su querido t\u00edo don Francisco Medano, hab\u00eda sido encontrado apu\u00f1alado a la puerta de su casa, misma escena que se sucedi\u00f3 la noche siguiente, con la persona de un cercano primo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desesperado de dolor y arrepentimiento, busc\u00f3 el alivio de la confesi\u00f3n; el sacerdote condicion\u00f3 su absoluci\u00f3n a que durante tres d\u00edas a la medianoche, rezara un rosario al pie de la horca que se hallaba en la Plaza Mayor, y que al rezar el \u00faltimo volviera y le dar\u00eda el perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed lo hizo la primera noche, aunque huy\u00f3 aterrorizado al finalizar, pues una voz de ultratumba anunciaba: <q>\u00a1Un padre nuestro y un avemar\u00eda por el alma de don Juan Manuel Sol\u00f3rzano!<\/q>. Acudi\u00f3 asustado con el confesor y este le orden\u00f3 que continuara con la penitencia ordenada. La segunda noche fue peor, pues vio pasar su entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En p\u00e1nico regres\u00f3 con el cura rog\u00e1ndole que ya le diera el perd\u00f3n; este comprensivo lo absolvi\u00f3, pero le mand\u00f3 concluir la pena; con un supremo esfuerzo se dirigi\u00f3 nuevamente al pie de la horca. Al d\u00eda siguiente la ciudad se conmocion\u00f3, con el cad\u00e1ver del rico caballero don Juan Manuel Sol\u00f3rzano colgado de la horca de la Plaza Mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para quitarnos la impresi\u00f3n vamos al Centro Castellano, que se encuentra en el n\u00famero 16 de la misma calle de Uruguay. Ofrece excelente comida tradicional espa\u00f1ola. Todos los manjares que preparan en su gran horno de le\u00f1a son para chuparse los dedos: lech\u00f3n, pecho de ternera, cabrito y un huachinango con perejil, que si no le gusta no lo paga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dichoso usted que sabe la hora de su muerte \u00c1ngeles Gonz\u00e1lez Gamio La frase del t\u00edtulo es una de las m\u00e1s c\u00e9lebres de la leyenda de don Juan Manuel, una de las muchas que nos cuenta el cronista don Artemio de Valle Arizpe, en su vasta obra sobre el pasado virreinal de la ciudad de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":249,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9840","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9840","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/249"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9840"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9840\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9842,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9840\/revisions\/9842"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9840"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9840"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9840"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}