{"id":9956,"date":"2013-06-23T13:17:32","date_gmt":"2013-06-23T19:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9956"},"modified":"2013-06-23T13:17:32","modified_gmt":"2013-06-23T19:17:32","slug":"tres-autores-tres-lenguajes-un-solo-triunfador-el-lector","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9956","title":{"rendered":"tres Autores, tres lenguajes, un solo triunfador; El Lector."},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Monta\u00f1a M\u00e1gica (fragmentos)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0de Thomas Mann<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abLo m\u00e1s curioso era que el orador siempre empleaba la palabra \u00abamor\u00bb en un sentido sutilmente ambiguo, de manera que nunca se sab\u00eda del todo a qu\u00e9 se refer\u00eda, si un sentimiento piadoso o una pasi\u00f3n carnal\u2026y ese vaiv\u00e9n produc\u00eda una especia de mareo. (pag 182)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abEl doctor Krokovski habl\u00f3 de formas aberrantes del amor, de variantes asombrosas, torturadas y aun siniestras de su naturaleza y su omnipotencia. De todos los instintos naturales &#8211; aseguraba -, era el m\u00e1s voluble y sensible, pose\u00eda una inclinaci\u00f3n natural al extrav\u00edo y una funesta perversi\u00f3n, lo cual no ten\u00eda nada de extra\u00f1o, pues ese poderoso impulso era muy complejo y &#8211; por arm\u00f3nico que pareciese el conjunto &#8211; su misma esencia estaba compuesta por infinidad de facetas, por infinidad de perversiones.\u00bb (pag 183)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abEsa lucha entre las fuerzas de la castidad y el amor &#8211; pues de una lucha se trataba &#8211; \u00bfC\u00f3mo terminaba? Aparentemente con la victoria de la castidad. El temor, el decoro, el asco escrupuloso y el tr\u00e9mulo deseo de pureza han reprimido el amor y lo han mantenido encadenado a las tinieblas, concediendo que &#8211; a lo sumo se realizasen y se tomase conciencia de sus desordenados impulsos, en parte, pero desde luego, no con toda su fuerza y su ingente pluralidad. Por ende, esa victoria de la castidad s\u00f3lo es aparente, una victoria p\u00edrrica, dado que el impulso amoroso no se puede dome\u00f1ar, no se puede violentar; el amor reprimido no muere; vive y, aun en la m\u00e1s secreta oscuridad, aspira a realizarse; rompe la mordaza de las castidad y vuelve a salir a la superficie, si bien en una forma diferente, irreconocible\u2026 (pag 184)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abLuego el doctor Krokovski dijo:<br \/>\n&#8212; Bajo la forma de la enfermedad. &#8211; El s\u00edntoma de le enfermedad era el reflejo de una actividad amorosa reprimida, toda enfermedad es una metamorfosis del amor.\u00bb (pag. 185)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abY eso lo hac\u00edan en el mundo entero para excitar el deseo de los hombres. \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, qu\u00e9 bella es la vida!\u00bb &#8211; pens\u00f3-. Y es bella, precisamente, por cosas tan sencillas como que las mujeres se vistan de forma seductora; pues, en efecto, eso era un hecho dado por supuesto y tan com\u00fanmente reconocido que uno apenas lo ten\u00eda en cuenta y conviv\u00eda con ello sin presentarle especial atenci\u00f3n.\u00bb (pag 186)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abLuego no hab\u00eda vuelto a su lugar de origen; se qued\u00f3 all\u00ed, quiz\u00e1s porque no quiso alejarse de la tumba de su mujer, aunque el factor determinante fue menos sentimental: \u00e9l mismo se vio afectado por la enfermedad, seg\u00fan su propia opini\u00f3n cient\u00edfica, aqu\u00e9l era su lugar. As\u00ed pues, se instal\u00f3 all\u00ed como uno de esos m\u00e9dicos que comparten los sufrimientos de quienes reciben sus cuidados; no como alguien que, a salvo de la enfermedad, la combate desde su condici\u00f3n de hombre libre e intacto sino como quien porta sus signos en su propio cuerpo.\u00bb (pag 191)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abAs\u00ed pues, aquel esp\u00edritu revolucionario y aquellos manejos de conspirador del abuelo Settembrini, como pronto supieron, estaban estrechamente ligados a un profundo a amor a su patria, a la que deseaba ver libre y unida. Es m\u00e1s, aquellos actos sediciosos hab\u00edan sido el fruto y la consecuencia de su sentimiento patri\u00f3tico y, por extra\u00f1a que pareciese a ambos primos tal mezcla de esp\u00edritu revolucionario y patriotismo &#8211; pues ellos ten\u00edan la costumbre de identificar el patriotismo con un sentido conservador del orden -, no pod\u00edan dejar de reconocer que, en las circunstancias y en la \u00e9poca de referencia, la rebeli\u00f3n quiz\u00e1s hab\u00eda sido el reflejo del verdadero deber c\u00edvico y la lealtad a las instituciones el de una funesta indiferencia acacia los problemas de la vida p\u00fablica.\u00bb (pag. 221)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00ab\u2026y todos los que hab\u00edan recibido la luz a\u00fan deb\u00edan realizar grandes y nobles esfuerzos hasta que alumbrase el d\u00eda en que las monarqu\u00edas se hundiera, incluso en aquellos que no hab\u00edan tenido ni un aut\u00e9ntico \u00absiglo XVIII\u00bb ni un aut\u00e9ntico 1789.<br \/>\n&#8211; Pero ese d\u00eda llegar\u00e1 &#8211; dijo Settembrini, y sonriendo bajo su bigote-. Llegar\u00e1, sino sobre las alas de la paloma, sobre las del \u00e1guila, llegar\u00e1 con la aurora del hermanamiento de todos los pueblo, bajo el signo de la raz\u00f3n, la ciencia y el derecho. Traer\u00e1 consigo la santa alianza de la democracia de los ciudadanos: esplendorosa contrapartida de la infame alianza de los pr\u00edncipes y sus gabinetes, de los que el abuelo Guiseppe en persona fuera enemigo mortal; en una palabra: La Rep\u00fablica Universal.\u00bb (pag 227)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abPero \u00bfqu\u00e9 era el humanismo? El amor a la humanidad, nada m\u00e1s, y por eso mismo el humanismo tambi\u00e9n era pol\u00edtica, tambi\u00e9n era rebeli\u00f3n contra todo cuanto mancillara y deshonrara la idea de humanidad.\u00bb (pag 228)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abNo s\u00f3lo el humanismo, sino la humanidad en general, toda la dignidad humana, el respeto hacia lo humano y el respeto al hombre por el hombre mismo; todo eso era inseparable de la palabra, y se hallaba, por tanto, estrechamente ligado a la literatura\u2026(\u00ab\u00bflo ves?\u00bb, dir\u00eda despu\u00e9s Hans Castorp a su primo, \u00ab\u00bfVes c\u00f3mo en la literatura s\u00ed son importantes las bellas palabras? Me di cuenta enseguida.\u00bb) Y de la misma manera, la pol\u00edtica estaba ligada a la palabra, o m\u00e1s exactamente, nac\u00eda de la uni\u00f3n de la humanidad con la literatura, pues las bellas palabras daban luz a las bellas acciones.\u00bb (pag. 230)<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00ab-No pretendo endulzar las formas particulares que la crueldad natural de la vida adopta en el seno de su sociedad. Sea como fuere, esa cr\u00edtica a la crueldad no deja de ser una cr\u00edtica bastante sentimental. Usted apenas se ha atrevido a formularla por miedo a sentirse rid\u00edculo, y si lo ha hecho es porque no se encuentra all\u00ed. Con raz\u00f3n prefiere dejar las cr\u00edticas a la responsabilidad de los que no participan de esa afanosa vida dentro de la sociedad. El hecho de que la formule ahora hace patente cierto distanciamiento de esa vida por su parte; y me agradar\u00eda mu poco ver que va en aumento , pues quien se acostumbra a formular cr\u00edticas f\u00e1cilmente acaba perdiendo el contacto con la vida, con la forma de vida para la que ha nacido. \u00bfSabe usted ingeniero, lo que significa \u00abperder el contacto con la vida\u00bb? Yo lo s\u00e9. Lo veo todos los d\u00edas aqu\u00ed arriba. Como mucho al cabo de seis meses, el joven que llega aqu\u00ed (y casi todos los que vienen son j\u00f3venes) pierde el inter\u00e9s por todo lo que no son sus flirteos y su temperatura. Y como mucho un a\u00f1o despu\u00e9s, ya no son capaces de pensar en otra cosa y juzgan \u00abcruel\u00bb cualquier otro pensamiento, o m\u00e1s exactamente, equivocado e ignorante de la \u00abrealidad\u00bb. (pag.301)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong> (FRAGMENTO)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong> Marcel Proust<\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Mucho tiempo he estado acost\u00e1ndome temprano. A veces apenas hab\u00eda apagado la buj\u00eda, cerr\u00e1banse mis ojos tan presto, que ni tiempo ten\u00eda para decirme: \u00abYa me duermo\u00bb . Y media hora despu\u00e9s despert\u00e1bame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sue\u00f1o; quer\u00eda dejar el libro, que se me figuraba tener a\u00fan entre las manos, y apagar de un soplo la luz; durante mi sue\u00f1o no hab\u00eda cesado de reflexionar sobre lo reci\u00e9n le\u00eddo, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque me parec\u00eda que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra, en una iglesia, en un cuarteto, en la rivalidad de Francisco I y Carlos V. Esta figuraci\u00f3n me duraba a\u00fan unos segundos despu\u00e9s de haberme despertado: no repugnaba a mi raz\u00f3n, pero gravitaba como unas escamas sobre mis ojos sin dejarlos darse cuenta de que la vela ya no estaba encendida. Y luego comenzaba a hac\u00e9rseme ininteligible, lo mismo que despu\u00e9s de la metempsicosis pierden su sentido, los pensamientos de una vida anterior; el asunto del libro se desprend\u00eda de mi personalidad y yo ya quedaba libre de adaptarme o no a \u00e9l; en seguida recobraba la visi\u00f3n, todo extra\u00f1ado de encontrar en torno m\u00edo una oscuridad suave y descansada para mis ojos, y aun m\u00e1s quiz\u00e1 para mi esp\u00edritu, al cual se aparec\u00eda esta oscuridad como una cosa sin causa, incomprensible, verdaderamente oscura. Me preguntaba qu\u00e9 hora ser\u00eda; o\u00eda el silbar de los trenes que, m\u00e1s o menos en la lejan\u00eda, y se\u00f1alando las distancias, como el canto de un p\u00e1jaro en el bosque, me describ\u00eda la extensi\u00f3n de los campos desiertos, por donde un viandante marcha de prisa hac\u00eda la estaci\u00f3n cercana; y el caminito que recorre se va a grabar en su , recuerdo por la excitaci\u00f3n que le dan los lugares nuevos, los actos desusados, la charla reciente, los adioses de la despedida que le acompa\u00f1an a\u00fan en el silencio de la noche, y la dulzura pr\u00f3xima del retorno.<br \/>\nApoyaba blandamente mis mejillas en las hermosas mejillas de la almohada, tan llenas y tan frescas, que son como las mejillas mismas de nuestra ni\u00f1ez. Encend\u00eda una cerilla para mirar el reloj.<br \/>\nPronto ser\u00edan las doce. Este es el momento en que el enfermo que tuvo que salir de viaje y acostarse en una fonda desconocida, se despierta, sobrecogido por un dolor, y siente alegr\u00eda al ver una rayita de luz por debajo de la puerta. \u00a1Qu\u00e9 gozo! Es de d\u00eda ya. Dentro de un momento los criados se levantar\u00e1n, podr\u00e1 llamar, vendr\u00e1n a darle alivio. Y la esperanza de ser confortado le da valor para sufrir. S\u00ed, ya le parece que oye pasos, pasos que se acercan, que despu\u00e9s se van alejando. La rayita de luz que asomaba por debajo de la puerta ya no existe. Es medianoche: acaban de apagar el gas, se march\u00f3 el \u00faltimo criado, y habr\u00e1 que estarse la noche enter\u00f3 sufriendo sin remedio.<br \/>\nMe volv\u00eda a dormir, y a veces ya no me despertaba m\u00e1s que por breves instantes, lo suficiente para o\u00edr los chasquidos org\u00e1nicos de la madera de los muebles, para abrir los ojos y mirar al calidoscopio de la oscuridad, para saborear, gracias a un moment\u00e1neo resplandor de conciencia, el sue\u00f1o en que estaban sumidos los muebles, la alcoba, el todo aquel del que yo no era m\u00e1s que una \u00ednfima parte, el todo a cuya insensibilidad volv\u00eda yo muy pronto a sumarme. Otras veces, al dormirme, hab\u00eda retrocedido sin esfuerzo a una \u00e9poca para siempre acabada de mi vida primitiva, me hab\u00eda encontrado nuevamente con uno de mis miedos de ni\u00f1o, como aquel de que mi t\u00edo me tirara de los bucles, y que se disip\u00f3 .fecha que para m\u00ed se\u00f1ala una nueva era. el d\u00eda que me los cortaron. Este acontecimiento hab\u00eda yo olvidado durante el sue\u00f1o, y volv\u00eda a mi recuerdo tan pronto como acertaba a despertarme para escapar de las manos de mi t\u00edo: pero, por v\u00eda de precauci\u00f3n, me envolv\u00eda la cabeza con la almohada antes de tornar al mundo de los sue\u00f1os.<br \/>\nOtras veces, as\u00ed como Eva naci\u00f3 de una costilla de Ad\u00e1n, una mujer nac\u00eda mientras yo estaba durmiendo, de una mala postura de mi cadera. Y siendo criatura hija del placer que y estaba a punto de disfrutar, se me figuraba que era ella la que me lo ofrec\u00eda. Mi cuerpo sent\u00eda en el de ella su propio calor, iba a buscarlo, y yo me despertaba. Todo el resto de los mortales se me aparec\u00eda como cosa muy borrosa junto a esta mujer, de la que me separara hac\u00eda un instante: conservaba a\u00fan mi mejilla el calor de su beso y me sent\u00eda dolorido por el peso de su cuerpo. Si, como suced\u00eda algunas veces, se me representaba con el semblante de una mujer que yo hab\u00eda conocido en la vida real, yo iba a entregarme con todo mi ser a este \u00fanico fin: encontrarla; lo mismo que esas personas que salen de viaje para ver con sus propios ojos una ciudad deseada, imagin\u00e1ndose que en una cosa real se puede saborear el encanto de lo so\u00f1ado. Poco a poco el recuerdo se disipaba; ya estaba olvidada la criatura de mi sue\u00f1o.<br \/>\nCuando un hombre est\u00e1 durmiendo tiene en torno, como un aro, el hilo de las horas, el orden de los a\u00f1os y de los mundos. Al despertarse, los consulta instintivamente, y, en un segundo, lee el lugar de la tierra en que se halla, el tiempo que ha transcurrido hasta su despertar; pero estas ordenaciones pueden confundirse y quebrarse. Si despu\u00e9s de un insomnio, en la madrugada, lo sorprende el sue\u00f1o mientras lee en una postura distinta de la que suele tomar para dormir, le bastar\u00e1 con alzar el brazo para parar el Sol; para hacerlo retroceder: y en el primer momento de su despertar no sabr\u00e1 qu\u00e9 hora es, se imaginar\u00e1 que acaba de acostarse. Si se adormila en una postura a\u00fan menos usual y recogida, por ejemplo, sentado en un sill\u00f3n despu\u00e9s de comer, entonces un trastorno profundo se introducir\u00e1 en los mundos desorbitados, la butaca m\u00e1gica le har\u00e1 recorrer a toda velocidad los caminos del tiempo y del espacio, y en el momento de abrir los p\u00e1rpados se figurar\u00e1 que se ech\u00f3 a dormir unos meses antes y en una tierra distinta. Pero a m\u00ed, aunque me durmiera en mi cama de costumbre, me bastaba con un sue\u00f1o profundo que aflojara la tensi\u00f3n de mi esp\u00edritu para que \u00e9ste dejara escaparse el plano del lugar en donde yo me hab\u00eda dormido, y al despertarme a medianoche, como no sab\u00eda en d\u00f3nde me encontraba, en el primer momento tampoco sab\u00eda qui\u00e9n era; en m\u00ed no hab\u00eda otra cosa que el sentimiento de la existencia en su sencillez, primitiva, tal como puede vibrar en lo hondo de un animal, y hall\u00e1bame en mayor desnudez de todo que el hombre de las cavernas; pero entonces el recuerdo .y todav\u00eda no era el recuerdo del lugar en que me hallaba, sino el de otros sitios en donde yo hab\u00eda vivido y en donde podr\u00eda estar. descend\u00eda hasta m\u00ed como un socorro llegado de lo alto para sacarme de la nada, porque yo solo nunca hubiera podido salir; en un segundo pasaba por encima de siglos de civilizaci\u00f3n, y la imagen borrosamente entrevista de las l\u00e1mparas de petr\u00f3leo, de las camisas con cuello vuelto, iban recomponiendo lentamente los rasgos peculiares de mi personalidad.<br \/>\nEsa inmovilidad de las cosas que nos rodean, acaso es una cualidad que nosotros les imponemos, con nuestra certidumbre de que ellas son esas cosas, y nada m\u00e1s que esas cosas, con la inmovilidad que toma nuestra pensamiento frente a ellas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La Metamorfosis <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>de Franz Kafka <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(fragmento).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cuando Gregorio Samsa despert\u00f3 aquella ma\u00f1ana luego de un agitado sue\u00f1o, se encontr\u00f3 en su cama convertido en un insecto monstruoso.<br \/>\nEstaba echado sobre el c\u00f3rneo caparaz\u00f3n de su espalda y al levantar un poco la cabeza, contempl\u00f3 la figura convexa de su oscuro vientre, surcado por encorvadas durezas, cuya prominencia apenas s\u00ed pod\u00eda aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo.<br \/>\nM\u00faltiples patas, lamentablemente escu\u00e1lidas en comparaci\u00f3n con el grosor ordinario de sus piernas, ofrec\u00edan a sus ojos el espect\u00e1culo de una agitaci\u00f3n sin consistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-\u00bfQu\u00e9 ha pasado?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">No, no so\u00f1aba. Su habitaci\u00f3n, aunque excesivamente peque\u00f1a, aparec\u00eda como de ordinario entre sus cuatro harto reducidas paredes.<br \/>\nPresidiendo la mesa, sobre la cual estaba esparcido un muestrario de telas -Samsa era viajante de comercio-, colgaba una ilustraci\u00f3n recortada poco antes de una revista que hab\u00eda colocado en un lindo marco dorado.<br \/>\nRepresentaba a una se\u00f1ora tocada con un gorro de pieles, envuelta en una lona tambi\u00e9n de pieles, y que, muy erguida, esgrim\u00eda contra el espectador un amplio manguito, asimismo de piel, dentro del cual se perd\u00eda todo su antebrazo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Gregorio dirigi\u00f3 posteriormente la mirada hacia la ventana, el tiempo nublado (se escuchaba el repiquetear de las gotas de lluvia en el cinc del alf\u00e9izar) le infundi\u00f3 una gran melancol\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abBueno -pens\u00f3- \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si yo siguiese durmiendo otro rato y me olvidase de todas las fantas\u00edas?\u00bb&#8230;&#8230;.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Monta\u00f1a M\u00e1gica (fragmentos) \u00a0de Thomas Mann \u00abLo m\u00e1s curioso era que el orador siempre empleaba la palabra \u00abamor\u00bb en un sentido sutilmente ambiguo, de manera que nunca se sab\u00eda del todo a qu\u00e9 se refer\u00eda, si un sentimiento piadoso o una pasi\u00f3n carnal\u2026y ese vaiv\u00e9n produc\u00eda una especia de mareo. 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