{"id":9967,"date":"2013-06-25T10:24:58","date_gmt":"2013-06-25T16:24:58","guid":{"rendered":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9967"},"modified":"2013-06-25T10:36:21","modified_gmt":"2013-06-25T16:36:21","slug":"el-habla-del-peru-en-la-ciudad-conversacion-en-la-catedral-y-la-fiesta-del-chivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eloficiodehistoriar.com.mx\/?p=9967","title":{"rendered":"El habla del Per\u00fa en la Ciudad, Conversacion en la Catedral y La Fiesta del chivo."},"content":{"rendered":"<table width=\"530px\" border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"5\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td style=\"text-align: justify;\" colspan=\"2\" align=\"right\">\n<table width=\"530px\" border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"5\">\n<tbody>\n<tr>\n<td colspan=\"2\"><strong><em>La ciudad y los perros<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em> de Mario Vargas Llosa (fragmento).<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&#8211; Cuatro- dijo el Jaguar.<br \/>\nLos rostros se suavizaron en el resplandor vacilante que el globo de luz difund\u00eda por el recinto, a trav\u00e9s de escasas part\u00edculas limpias de vidrio: el peligro hab\u00eda desaparecido para todos, salvo para Porfirio Cava. Los dados estaban quietos, marcaban tres y uno, su blancura contrastaba con el suelo sucio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Cuatro -repiti\u00f3 el Jaguar-. \u00bfQui\u00e9n?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Yo -murmur\u00f3 Cava-. Dije cuatro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Ap\u00farate -replic\u00f3 el Jaguar-. Ya sabes, el segundo de la izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cava sinti\u00f3 fr\u00edo. Los ba\u00f1os estaban al fondo de las cuadras, separados de ellas por una delgada puerta de madera, y no ten\u00edan ventanas. En a\u00f1os anteriores, el invierno s\u00f3lo llegaba al dormitorio de los cadetes, col\u00e1ndose por los vidrios rotos y las rendijas; pero este a\u00f1o era agresivo y casi ning\u00fan rinc\u00f3n del colegio se libraba del viento, que, en las noches, consegu\u00eda penetrar hasta en los ba\u00f1os, disipar la hediondez acumulada durante el d\u00eda y destruir su atm\u00f3sfera tibia. Pero Cava hab\u00eda nacido y vivido en la sierra, estaba acostumbrado al invierno: era el miedo lo que erizaba su piel&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Conversaci\u00f3n en la catedral<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Mario Vargas Llosa<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\">-Me demor\u00e9 una hora -dijo Santiago-. Rehice las dos carillas cuatro o cinco veces, correg\u00ed las comas mano delante de Vallejo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El se\u00f1or Vallejo le\u00eda con atenci\u00f3n, el l\u00e1piz suspendido sobre la hoja, asent\u00eda, marc\u00f3 una crucecita, movi\u00f3 un poco los labios, otra, bien bien, un lenguaje sencillo y correcto, lo tranquiliz\u00f3 con una mirada piadosa, eso dec\u00eda mucho ya. S\u00f3lo que. . .<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Si no pasas la prueba hubieras vuelto al redil y ahora ser\u00edas un miraflorino modelo -se ri\u00f3 Carlitos-. Aparecer\u00edas en sociales, como tu hermanito.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Estaba un poco nervioso, se\u00f1or -dijo Santiago-. \u00bfQuiere que lo haga de nuevo?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-A m\u00ed me tom\u00f3 la prueba Becerrita -dijo Carlitos-. Hab\u00eda una vacante en la p\u00e1gina\u00a0policial. No me olvidar\u00e9 nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-No vale la pena, no est\u00e1 mal -el se\u00f1or Vallejo movi\u00f3 la cabeza blanca, lo mir\u00f3 con sus amistosos ojos p\u00e1lidos-. S\u00f3lo que conviene que vaya aprendiendo el oficio, si va a\u00a0trabajar con nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Un loco entra a un burdel de Huatica con diablos azules y chavetea a cuatro meretrices, a la patrona y a dos maricas -gru\u00f1\u00f3 Becerrita-. Una de las polillas muere. En un par de carillas y en quince minutos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Muchas gracias, se\u00f1or Vallejo -dijo Santiago-. No sabe cu\u00e1nto le agradezco.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Sent\u00ed que me orinaba -dijo Carlitos-. Ah, Becerrita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Es simplemente un problema de disposici\u00f3n de los datos de acuerdo a su importancia y tambi\u00e9n de econom\u00eda de palabras el se\u00f1or Vallejo hab\u00eda numerado algunas frases, le devolv\u00eda las carillas-. Hay que comenzar con los muertos; joven.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Todos habl\u00e1bamos mal de Becerrita, todos lo detest\u00e1bamos -dijo Santiago-. Y ahora no\u00a0hacemos m\u00e1s que acordarnos de \u00e9l y todos lo adoramos y quisi\u00e9ramos resucitarlo. Es absurdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Lo m\u00e1s llamativo, lo que cautiva a la gente -a\u00f1adi\u00f3 el se\u00f1or Vallejo.- Eso hace que el lector se sienta concernido por la noticia. Ser\u00e1 porque todos tenemos que morirnos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Era lo m\u00e1s aut\u00e9ntico que pas\u00f3 por el periodismo lime\u00f1o -dijo Carlitos-. La mugre humana elevada a su m\u00e1xima potencia, un s\u00edmbolo, un paradigma. \u00bfQui\u00e9n no lo va a recordar con cari\u00f1o, Zavalita?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Y yo puse los muertos al final, qu\u00e9 tonto soy -dijo Santiago.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-\u00bfSabe lo que son las tres l\u00edneas? -el se\u00f1or Vallejo lo mir\u00f3 con picard\u00eda-. Lo que los norteamericanos, el periodismo m\u00e1s \u00e1gil del mundo, s\u00e9palo de una vez, llaman el lead.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Te hizo el n\u00famero completo -dijo Carlitos-. En cambio a m\u00ed Becerrita me ladr\u00f3 escribe usted con las patas, se queda s\u00f3lo porque ya me cans\u00e9 de tomar ex\u00e1menes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Todos los datos importantes resumidos en las tres primeras l\u00edneas, en el lead -dijo amorosamente el se\u00f1or Vallejo-. O sea: dos muertos y cinco millones de p\u00e9rdidas es el saldo provisional del incendio que destruy\u00f3 anoche gran parte de la Casa Wiese, uno de los principales edificios del centro de Lima; los bomberos dominaron el fuego luego de ocho horas de arriesgada labor. \u00bfVe usted?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Trata de escribir poemas despu\u00e9s de meterte en la cabeza esas formulitas -dijo Carlitos. Hay que ser loco para entrar a un diario si uno tiene alg\u00fan cari\u00f1o por la literatura, Zavalita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Despu\u00e9s ya puede colorear la noticia -dijo el se\u00f1or Vallejo-. El origen del siniestro, la angustia de los empleados, las declaraciones de los testigos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-Yo no ten\u00eda ninguno, desde un papel\u00f3n que me hizo pasar mi hermana -dijo Santiago-.\u00a0Me sent\u00ed contento de entrar a \u201cLa Cr\u00f3nica\u201d, Carlitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Trebuchet MS,Tahoma,Arial;\"><br \/>\n<span style=\"font-size: medium;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">La fiesta del chivo (fragmento)<\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Trebuchet MS,Tahoma,Arial;\"><span style=\"font-size: medium;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Mario Vargas Llosa<\/span><\/strong><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bb <span style=\"font-size: small;\"><i>Hab\u00eda mucho tr\u00e1fico. El chofer, maniobrando, consigui\u00f3 abrirse paso entre una guagua con racimos de gente colgada de las puertas y un cami\u00f3n. Fren\u00f3 en seco, a pocos metros de la gran fachada de cristales de la ferreter\u00eda Reid.\u00a0 Al saltar del taxi, con el rev\u00f3lver en la mano, Antonio alcanz\u00f3 a darse cuenta que las luces del parque se encend\u00edan, como d\u00e1ndoles la bienvenida.\u00a0 Hab\u00eda limpiabotas, vendedores ambulantes, jugadores de rocambor, vagos y mendigos pegados a las paredes. Ol\u00eda a fruta y frituras. Se volvi\u00f3 a apurar a Juan Tom\u00e1s, que, gordo y cansado, no consegu\u00eda correr a su ritmo. En eso, estall\u00f3 la balacera a sus espaldas. Una griter\u00eda ensordecedora se levant\u00f3 alrededor; la gente corr\u00eda entre los autos, los carros se trepaban a las veredas. Antonio oy\u00f3 voces hist\u00e9ricas: \u00ab\u00a1R\u00edndanse, carajo!\u00bb. \u00ab\u00a1Est\u00e1n rodeados, pendejos!\u00bb Al ver que Juan Tom\u00e1s, exhausto, se paraba, se par\u00f3 tambi\u00e9n a su lado y comenz\u00f3 a disparar. Lo hac\u00eda a ciegas, porque cali\u00e9s y guardias se escudaban detr\u00e1s de los Volkswagen, atravesados como parapetos en la pista, interrumpiendo el tr\u00e1fico. Vio caer a Juan Tom\u00e1s de rodillas, y lo vio llevarse la pistola a la boca, pero no alcanz\u00f3 a dispararse porque varios impactos lo tumbaron. A \u00e9l le hab\u00edan ca\u00eddo muchas balas ya, pero no estaba muerto. \u00abNo estoy muerto, co\u00f1o, no estoy.\u00bb Hab\u00eda disparado todos los tiros de su cargador y, en el suelo, trataba de deslizar la mano al bolsillo para tragarse la estricnina. La maldita mano pendeja no le obedeci\u00f3. No hac\u00eda falta, Antonio. Ve\u00eda las estrellas brillantes de la noche que empezaba, ve\u00eda la risue\u00f1a cara de Tavito y se sent\u00eda joven otra vez. <\/i><\/span>\u00ab<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td colspan=\"2\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa (fragmento). &#8211; Cuatro- dijo el Jaguar. Los rostros se suavizaron en el resplandor vacilante que el globo de luz difund\u00eda por el recinto, a trav\u00e9s de escasas part\u00edculas limpias de vidrio: el peligro hab\u00eda desaparecido para todos, salvo para Porfirio Cava. 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