El Paseo de La Alameda: Querétaro

El Paseo de la Alameda

José Félix Zavala

Con la celebración de 40 corridas de toros, para recolectar un fondo de cuatro mil pesos, necesarios para la empresa, un terreno donado por Ramón Samaniego, propietario de la hacienda de Carretas, la plantación de 1341 árboles, el permiso del Virrey Miguel De La Grúa y la iniciativa del Corregidor Ruiz Calado, para 1804, Querétaro tenía “su Paseo de la Alameda”.

Se pensó en este paseo, allá por el año de 1793, y en su lujo, estaba planeado, una fachada hermosa, de arcos triunfales, de diferentes órdenes de estilo, cuatro pórticos monumentales, una gran fuente al centro, con esculturas de las nueve musas y de los grandes hombres de la literatura universal.

El proyecto de un paseo arbolado en la ciudad, al estilo del Paseo de Bucareli, en la ciudad de México o al estilo de “paseos arbolados y jardinados” de algunas ciudades europeas, quedó desde el inicio en solo una ilusión.

De José Mariano Orihuela, maestro agrimensor, de marcada influencia neo-clásica, fue el proyecto original, de cómo sería nuestra Alameda, intento nunca realizado completamente.

El Corregidor de Letras de Querétaro, Ignacio Ruiz Calado, pensó con acierto en la necesidad de este paseo, lo que sería la última obra de importancia en el equipamiento urbano de la ciudad, en pleno apogeo virreinal.

Para tan admirable paseo, se pensó, en más de cien hectáreas, ubicadas entre los cascos de las haciendas de Casa Blanca y Carretas:

Por los jardines y arboledas de La Alameda, entre merolicos, adivinadores de la suerte, acróbatas y carruseles, ha paseado el pueblo queretano, desde principios del siglo XlX hasta nuestros días. Son ya 200 años.

Nuestro paseo, ha tenido en su interior, al paso de su historia, y del tiempo, lo mismo que para nuestra recreación: hipódromo. palenque de gallos, paseos en carretas, bicicletas y en sus alrededores, pista de circo y el famoso tianguis, conocido como “Pueblo Nuevo”.

También han paseado por sus jardines, los emperadores, Maximiliano y Agustín Primero, el dictador Porfirio Díaz, lo mismo que el presidente Francisco I Madero y los diputados constituyentes de 1917.

Ha sido lo mismo, destruida la belleza de nuestro paseo de La Alameda, y los acontecimientos históricos no permitieron en su tiempo, la terminación planeada desde 1793, para este lugar, destruyéndose en parte, durante la guerra de Independencia, el sitio de Querétaro, la revolución del 1910 y por el descuido.

Los primeros automóviles y la primera estación del ferrocarril, también estuvieron junto a La Alameda, pero esta, a pesar de los muchos contratiempos y utilidades que ha tenido, jamás dejó de ser centro de reunión o de paseo obligado para los habitantes de la ciudad.

Si se consigue formar una alameda y que en ella, como se carece de otro paseo, existan las gentes de toda esfera, no hay duda en que se remediarán muchos excesos.

Existe en nuestra Alameda un conjunto escultórico, obra de Juan Velasco Perdomo, en atención a la anécdota del cronista J. Guadalupe Ramírez Alvarez, quien dice que en ese lugar de La Alameda, nuestro queridísimo amigo, – ya fallecido -, el compositor oaxaqueño, José López Alavez, compuso “La Canción Mixteca”, mientras era soldado villista, en su paso por la ciudad.

A mediados del siglo XX, en un intento más de darle “su lugar”, a La Alameda, tuvo “merenderos”, bancas abundantes y alumbrado con farolas de época, además de vigilancia.

Lo he alentado haciendo delinear el lugar más plano y de mejores proporciones en que pueda formarse con más de seis mil árboles, comenzando por una calle de ochocientas varas de largo, con sus respectivas carreras para coches y gente de a pie. A rematar en una plazuela que formará unas noventa calles.

Esta obra pensada para darle un mejor equipamiento a la ciudad, tiene entre sus cercanías obras de Manuel Tolsá y Tres Guerras, como es el Convento y Capilla de “ Teresitas” y más adelante el templo y convento de Santa Rosa de Viterbo, obra de Mariano de Las Casas, que desde lejos hermosean el Paseo alamedado y dan la oportunidad de verlo, como dice Eduardo Loarca, como un “Hortus Conclusus”, donde la espiritualidad del queretano crezca.

El primer plantío se hizo en este terreno, donado al municipio y que fuera parte de la Hacienda de Carretas, de 1341 árboles.

La escultura de Cristóbal Colón, colocada en1894, con motivo del cuarto centenario del encuentro de América con Occidente, ahora colocada en el lado sur de la Alameda, tiene una columna que en un principio sirvió de base a la estatua de El Marqués, en la Plaza de Armas.

La estatua de Benito Juárez, colocada al norte de La Alameda y al centro del camellón de la calzada Zaragoza, fue retirada del lugar y llevada a San Juan Del Río en 1967.

La estatua erigida a Miguel Hidalgo, forma parte de La Alameda, está en el centro y en medio de la fuente, es una hermosa escultura al Padre de la Patria, realizada en la “Fundición artística Nacional”, del pueblo de Tacuba, ahora parte de la ciudad de México.

La portada, estilo toscano, que tiene actualmente La Alameda, fue diseñada por el maestro Agustín Rivera y Antonio Loyola Vera, la herrería es de los hermanos, Martínez Lázaro y Domingo Galván.

Desde hace mucho tiempo que los queretanos sentíamos en el fondo de nosotros mismos la culpa del pecado de abandono de este lugar, donde pasamos horas inolvidables ya como niños, ya como jóvenes, como adultos o como ancianos. Palabras del maestro Eduardo Loarca Castillo, cronista de la ciudad.

Aquel Querétaro del siglo XVlll. De donde saliera la idea de un Gran Paseo arbolado, una alameda, estaba en su esplendor, sin saber que este llegaría pronto a su fin, al menos por el momento.

En el año de 1700, al cambio de la casa real de los Habsburgo por los Borbones, Querétaro era corregimiento. Con la implantación de intendencias, recibió el nombramiento de Corregimiento de Letras por cédula real de Carlos lV, firmada en Aranjuez el 17 de junio de 1794, con atribuciones este Corregimiento de justicia, policía, hacienda y guerra, el primer Corregidor de Querétaro fue el creador de La Alameda, José Ignacio Ruiz Calado.

En ese entonces había en la ciudad de Santiago de Querétaro, cuarenta mil habitantes entre españoles e indígenas. 23 obrajes de paños finos, además de trapiches de jergas y frazadas, tenerías y comercios de alimentos. 96 haciendas, la real fábrica de tabacos, una alhóndiga, bien abastecida de maíz y trigo.

Por esos días, era el año de 1795, se expidieron Las Ordenanzas, en donde se disponía para el mejor ordenamiento de la ciudad, la división en tres cuarteles mayores y estos a su vez, en tres cuarteles menores cada uno, mas un alcalde de barrio.

A pesar de la prosperidad, bonanza y esplendor de que se disfrutaba en Querétaro, había latente un estado de inconformidad en contra de las autoridades españolas. Señala el maestro e historiador don Manuel Septién

“Estamo llamados a servir a los más necesitados con todo el tiempo y la vida misma” Arenga a los sacerdotes queretanos y que parece que no escucharon bien de Don Faustino Armedáriz

Reflexiones no analizadas por la prensa queretana del discurso inugural de Don Faustino
y que revisten especial importancia

Quiero insistirles y enfatizar que por su generosidad están llamados a servir a sus hermanos, especialmente a los más necesitados con todo su tiempo y vida.

Hermanos y hermanas todos, sepan que una de mis prioridades como nuevo Obispo de Querétaro será ir al encuentro de todos ustedes, hasta donde estén; quiero visitarlos en sus comunidades, conocer sus templos parroquiales y capillas, convivir con ustedes, entrar en contacto con sus familias, trabajos y necesidades, y emprender juntos el recorrido de la misión.

Agradezco la presencia también de representantes de los tres poderes del Estado, especialmente a los Sres. Gobernadores José Calzada Rovirosa de Querétaro y Juan Manuel Oliva Ramírez de Guanajuato, a los Sres. y Sras. Diputados y a los representantes del poder judicial; asimismo a los alcaldes de los municipios de ambos estados que comprende nuestra Diócesis, de modo particular al Sr. Presidente municipal de Querétaro Francisco Domínguez Dren por su hospitalidad y al Sr. presidente municipal de Matamoros Ing. Alfonso Sánchez Garza, valoro de corazón su presencia hoy aquí, este gesto es expresión de su cercanía.
La Iglesia es miembro de la sociedad y juega en ella un papel imprescindible en su desarrollo y desenvolvimiento; estoy seguro que la buena disposición de todos nosotros conducirá a Querétaro y a Guanajuato por caminos de verdadero progreso.

Asimismo a mis hermanos sacerdotes de la amada Diócesis de Matamoros, con quienes he compartido el ministerio por estos seis años;
ya lo hice hace algunos días, nuevamente quiero agradecer a cada uno de ustedes por el don de su persona, por su vocación, por su trabajo, por todos los esfuerzos que cotidianamente realizan a favor de la construcción del Reino de Dios, especialmente hacia los más pobres, aún en medio de peligros y graves riesgos;

Hoy adopto de corazón a Querétaro como mi hogar, consciente que estoy echando raíces en un lugar fundacional, de tradiciones, de dramáticas transiciones y de grandes paradojas;
me vinculo a una tierra en la que la religiosidad popular es todavía parte de la atmósfera y al mismo tiempo a una sociedad de cultura, iniciativas intelectuales, universidades, arte, progreso e industria.

La fundación de Santiago de Querétaro está marcada por la presencia prodigiosa del Apóstol, el pescador llamado por Jesús, e iluminada por la Santísima Virgen de Guadalupe, que apareció al indio Juan Diego unos pocos meses después de ser fundada esta ciudad.
La vocación por la que América entera está ahora en un proceso decidido de evangelización, encuentra en Querétaro su impulso y modelo en nuestros evangelizadores, además de los Franciscanos, también nos enriquecieron Dominicos, Agustinos, Carmelitas y Mercedarios, destacando sin duda la labor del Beato Junípero Serra, evangelizador de la Sierra Gorda y constructor de sus hermosas misiones.

deseo invertir mi tiempo, energía e interés, fomentando un movimiento generalizado en toda la Diócesis, que permita que la Misión Continental Permanente sea efectivamente una Misión Diocesana Permanente, en la que todos, Obispo, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas, niños, jóvenes y adultos, estemos seriamente involucrados.

Rafa Nadal es el hombre cumpliendo el sueño de un niño

Un niño enamorado

El País

Nadal se empapó de la magia de la competición londinense desde que tenía 10 años a través de su tío y entrenador, Toni, y rompió la fría relación de los españoles con la hierba

J. J. MATEO –

Londres

El hombre camina por donde soñó el niño. Como en los mejores estrenos de Hollywood, Wimbledon extiende hoy su alfombra verde para el debut de su campeón: a las 14.00 (Canal+), Rafael Nadal, que se enfrentará al estadounidense Russell, será el primer tenista que pise el césped de la pista central en 2011, un honor reservado al defensor del título.

Primero estarán los versos de If, el poema de Kipling, que miran a los tenistas desde las paredes del club. Luego, los dorados de los trofeos, los picaportes y los pasamanos de las escaleras que acompañan a los jugadores hasta la pista. Finalmente, la central, un uniforme militar en cada esquina, el recuerdo de los bombardeos nazis, quizá su techo cerrado contra la lluvia y la culminación del camino que conecta sentimentalmente a Nadal con su cita favorita.

Rafael Nadal

Nacimiento: 03-06-1986 Lugar: Manacor

“Mi tío siempre fue un gran seguidor de Wimbledon y es un poco gracias a él que tengo predilección por el torneo”, explica Nadal, quien, lesionado, no pudo abrir la primera jornada de 2009, lo que le correspondía por ser el ganador de 2008. “Jugué el torneo júnior con 15 años y me encantó”, recuerda el español, que suma dos finales y dos títulos en sus cuatro últimas participaciones en la competición londinense.

“Es una de las mejores experiencias que he tenido. Me enamoré del torneo, del lugar, y jugar en hierba me encantó: fui semifinalista con dos años menos que el resto.

Me sentí cómodo desde el primer día. Era la ilusión de mi vida ganar ahí o llegar a la final”, prosigue; “mi tío, la gente que tengo alrededor, me han sabido hacer ver lo que tenía que hacer para adaptar mi juego a las diferentes superficies”.

Todo arranca en Manacor.

El Nadal niño es un chico al que visitan Begiristain o Miguel Ángel Nadal, su tío, dos pilares del dream team barcelonista de Johan Cruyff y que, aun así, prefiere jugar al fútbol en el equipo de Toni, convencido de que es mejor futbolista.

El Nadal niño es un chaval que escucha a su técnico hablar de las andanzas en Wimbledon del estadounidense Connors, el guerrero del revés a dos manos; del sueco Borg, el gigante de hielo, y del rumano Nastase, bufón, histrión y artista de filigranas imposibles. Esos mimbres van dando forma al imaginario y las ambiciones del tenista.

Aún en formación, su entorno no canta en sus oídos las hazañas del sueco Edberg o del alemán Becker, maestros del saque-volea, porque están en las antípodas del modelo de juego ambicionado.

Cada frase, cada recuerdo compartido del tío con el sobrino, es una semilla. Nada se hace por casualidad y menos el calendario. Ese adolescente solo disputará un grande como júnior: Wimbledon 2002.

“Rafael fue a ese torneo porque nos interesaba que lo probara, porque yo le repetía que era el título que más tenía que desear ganar”, argumenta Toni Nadal; “yo crecí creyendo que este torneo era especial y sigo pensándolo.
Cuando Rafael tenía 10, 11, 12 o 13 años, lo íbamos hablando.

Le hablaba de lo espectaculares, lo especiales, que eran los partidos de Borg o Connors en Wimbledon, que era de quienes yo tenía recuerdos.

Le decía que era un torneo importante por la tradición, que tenía más valor ganarlo y que le diferenciaba, ya que Roland Garros ya lo habían ganado muchos españoles.

Luego, tenía que ver también con que era un reto mayor con respecto a la tierra: ni tenía un gran saque ni era un gran voleador… Además, por mi edad y mi forma de ser, me gusta la tradición: Wimbledon. Montecarlo…”.

Durante años, los tenistas españoles evitaron el grande de la hierba. Manuel Santana, campeón en 1966, tuvo que esperar cuatro décadas hasta ver a un compatriota en la final del torneo.

Fue Nadal. Un chico sobre el que no pesaban las viejas maldiciones (“la hierba es para las vacas”), los corsés mentales ni los complejos heredados.

En Wimbledon, el número uno alquila una casa “a 15 metros del club”, sale a hacer la compra en el supermercado, cocina y abandona la rutina de los hoteles y las cenas en restaurantes de lujo.

En Londres, Nadal ve cómo hay seguidores que le entregan a sus familiares cuadros y postales con su figura, igual que si fuera un santo.

En el templo de la hierba, Nadal es un hombre cumpliendo el sueño de un niño.

Hoy, el tenista pisa la pista como el campeón y el número uno. Ayer, el adolescente conoció la hierba y se marchó “enamorado”.

Ricardo Astudillo es ignorante sobre Querétaro. El rescate de la Alameda es una exigencia popular desde que “encarcelaron los árboles” e hicieron un “jardín” de casa rica, solo para verse

PVEM “tras” las rejas

La propuesta del arquitecto y diputado Ricardo Astudillo para abrir las áreas verdes “como en el Central Park” modificaría el proyecto original.Protecciones nos impiden visitar el parque, según Astudillo

Diario de Querétaro

Heidy Wagner Laclette

El diputado del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Ricardo Astudillo Suárez propone que las rejas de la Alameda Hidalgo sean retiradas para que las personas puedan ingresar por las cuatro avenidas con las que colinda; no obstante antes de reconocer que si es abierta al público podría causar un deterioro.

“La Alameda Hidalgo debe tener una accesibilidad total, donde el público pueda ingresar por las cuatro avenidas que colinda, y no sólo por Zaragoza y Constituyentes, para ello se propone que se retiren las rejas, con el propósito de que permanezca abierta de forma permanente”, expuso Astudillo.

La idea del también secretario general del PVEM, nace de la necesidad de poner a la Alameda Hidalgo a la altura del “Central Park de Nueva York” o el Distrito Federal, donde sus grandes parques están abiertos de forma permanente y no tienen “rejas o bardas”, manifestó, son espacios -dijo- para la convivencia familiar, el conocimiento de la naturaleza y las diferentes manifestaciones culturales y recreativas.

“Estas áreas están abiertas porque existen policías y reglamentos específicos para su uso, por lo que es necesario que la administración municipal trabaje en ello, porque no es posible que uno de los pulmones más tradicionales de la ciudad de Querétaro, permanezca restringido no sólo para los turistas, sino para los propios queretanos, y que resulte más interesantes las exposiciones artísticas que se instalan afuera de sus límites que su interior”, afirmó.

Asimismo se pronunció porque la administración municipal de Querétaro se ocupe en crear un reglamento interno para La Alameda, con el propósito de promover el cuidado y preservación de la riqueza natural con que cuenta, pero sobre todo para motivar y fortalecer la concientización en la gente por los espacios verdes.

En este sentido, el también presidente de la Comisión de Desarrollo Sustentable aseguró que

Ricardo Astudillo dijo que para esta Alameda que tiene un valor histórico que data a partir de que el Corregidor José Ignacio Ruiz Calado la creó en 1796, se deberán considerar medidas para hacer de este entorno un lugar seguro para todas las personas, como aquellos estándares de seguridad que incluyen una buena iluminación, riego inteligente, mapas, indicadores de dirección, entre otras, de manera que quienes transiten se sientan más seguras, si saben dónde se encuentran.

Por ello reiteró que esta importante área verde representa un sitio para la convivencia familiar y la recreación, por lo que afirmó que debe encaminarse a ser un lugar donde se promueva la educación y el cuidado ambiental por medio de la colocación de letreros que identifiquen las especies de plantas que tiene La Alameda y el papel que desempeña la vegetación en la conservación del medio ambiente, como por ejemplo, la reducción de la temperatura, ya que los árboles evitan la formación de islas de calor cuando las superficies se encuentran totalmente cubiertas de asfalto.

Señaló que estos espacios públicos deben ser para la convivencia familiar y el compartir con otras personas, para sana convivencia social, además de que pueden ser utilizados para fomentar la lectura, programas preventivos y actividades recreativas. “La Alameda debe ser punto de unión familiar y enlace generacional de conocimientos, valores e identidad y pertenencia social, ya que además aquí se perforó el primer pozo y representa un lugar de mucha tradición, pero que muchos no conocemos ya que muchas veces transitamos en vehículos por su colindancias sin conocerla por dentro”.

Respecto a la afirmación de que el abrirlo al público puede provocar su deterioro, el diputado Astudillo Suárez dijo que este riesgo puede disminuirse a través de canalizar personal de la policía turística con el fin de que verifiquen que los visitantes a La Alameda no causen deterioro alguno. No obstante, reconoció que la seguridad municipal, es buena en la zona, por lo que pudiera realizarse una coordinación en conjunto con las autoridades estatales y municipales a través de la propuesta que ha hecho el Ejecutivo Estatal de la policía turística.

Anotó que la Organización Mundial de la Salud recomienda un rango que debe existir de entre 10 y 15 m² de área verde por habitante distribuidos de manera equitativa y en relación con la densidad poblacional, por lo tanto, si consideramos que el censo de población y vivienda del año 2010 realizado por el INEGI arrojó como resultado una población total en el municipio de Querétaro de 801,940 habitantes, significa que como mínimo se deberían tener ocho millones diecinueve mil cuatrocientos metros cuadrados de áreas verdes dentro de la zona urbana de la ciudad, cifra que indudablemente no se tiene.

Es así que, además del Centro Histórico de Querétaro existen otras zonas que deberán contemplarse dentro de un plan de desarrollo urbanístico, aseguró, donde participen un grupo multidisciplinario de especialistas con el legislativo y ejecutivo estatal que analicen y propongan mejorar zonas, como la de los Arcos -camellón-y otras grandes arquitecturas de tradición, con proyectos de restauración que vayan siempre de la mano con el cuidado del medio ambiente para lograr ciudades con proyección nacional e internacional.

En México somos un país de maquila, desindustrializado y con una urgencia de cambio económico

De mexicanos, sólo 2.4% de las patentes otorgadas en el país en 2010

Los científicos hablan de medio siglo de atraso en el desempeño innovador interno

Karina Avilés, Emir Olivares y Fernando Camacho

La Jornada

La ausencia de una visión de Estado para potenciar la capacidad inventiva explica el fracaso de México en su desarrollo tecnológico y de innovación, cuyos resultados no logran remontar el cero: 0.8 por ciento de la propiedad intelectual en el mundo; 0.05 es el nivel de coeficiente de inventiva del país; 0.4 por ciento del producto interno bruto (PIB) se invierte en ciencia y tecnología.

De las 9 mil 399 patentes otorgadas en México en 2010, sólo 229, esto es 2.4 por ciento, se concedieron a mexicanos. En contraste, 9 mil 170, 97.6 por ciento, se entregaron a extranjeros. De estas últimas, la mayoría, 4 mil 769, fueron adjudicadas a peticionarios de Estados Unidos, reporta el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

Es tal el rezago de México, que los científicos hablan de medio siglo de atraso en el desempeño innovador interno.

Un país que llegó a ser pionero en América Latina en centros de desarrollo tecnológico a mediados del siglo XX y que incluso tuvo la capacidad de enviar cohetes al espacio en los sesenta, es hoy una nación de maquila y de servicios, sectores donde la transferencia tecnológica simplemente no ocurre.

“No existe ni ha existido desde la década de los ochenta una política para poner a nuestro país de pie en los conocimientos. Es el Estado cero” en esta materia, advierte Octavio Paredes, ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Las cifras hablan por sí mismas. En el escenario internacional, el número de patentes mexicanas apenas representa 0.5 por ciento del total en el mundo, precisa la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El país sólo contribuye con 0.82 por ciento de los artículos científicos que se producen a escala mundial (Instituto para la Información Científica, 2010) y, en materia de innovación, ocupa el lugar 78 de 132 economías (índice de competitividad global 2010-2011).

De acuerdo con el IMPI, el número de solicitudes de patentes en el país ascendió a 14 mil 573 en 2010, de las cuales sólo 951, 6.5 por ciento, fueron realizadas por nacionales. Dicha cifra es equiparable al número de patentes solicitadas por una sola empresa: la firma alemana Siemens AG, la cual gestionó 833 patentes en 2010 y que, por ello, se encuentra entre las primeras 20 compañías solicitantes en el mundo, conforme a la última clasificación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Jaime Aboites Aguilar, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco y uno de los principales expertos en el país en propiedad intelectual, aclara que las patentes de extranjeros solicitadas en México en realidad “no traen la capacidad inventiva” porque técnicamente son familias de patentes, lo cual significa que no fueron presentadas por primera vez en nuestra nación, sino en Estados Unidos y Europa. Por tanto, esas licencias son un mero “monopolio” de las empresas, cuyo fin es evitar que entren sus competidores al mercado.

Así, mientras las patentes nacionales están en fase de investigación y desarrollo y con posibilidades casi nulas de transferencia tecnológica, la relación de dependencia de México –indicador que da una idea de la medida en que un país depende de los inventos desarrollados fuera de él– asciende a 26 puntos, frente a naciones como Brasil, cuyo nivel de dependencia es de 1.60; Chile, con 6.60, y Argentina, con 4.50 puntos, según informes del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Lejos quedó el país que llegó a tener el Laboratorio Nacional de Fomento Industrial (Lanfi), el primero en su tipo en América Latina y que, junto con el Instituto Mexicano de Investigaciones Tecnológicas (IMIT), fue desaparecido en el sexenio de Carlos Salinas, recuerda Paredes.
Ambos centros realizaron el primer procedimiento tecnológico en el mundo para hacer harinas nixtamalizadas de maíz. Entre otros tantos desarrollos, los Lanfi llevaron a cabo el primer trabajo de investigación sobre el procedimiento para la elaboración del tequila, mientras el IMIT contribuyó con procesos tecnológicos empleados por la industria papelera para la elaboración de celulosa.

Todavía en los años setenta, añade, México era productor de vacunas, y hoy es importador de ellas. Por eso, cuando llega “la influenza no sabemos qué hacer”.

En los sesenta, el Colegio de Posgraduados fue el centro por excelencia de tecnología agrícola en América Latina. Y si nos remontamos a tiempo atrás, en el gobierno de Lázaro Cárdenas se apostó a la formación de ingenieros, de tecnólogos, al fortalecimiento del petróleo, de la tecnología y la investigación, dice.

“Aquí comenzaron grandes centros científicos en el mundo. Aquí empezó la revolución verde, pero no fuimos capaces de mirar estas fortalezas”, lamenta.

Con base en el índice de competitividad global 2010-2011 del Foro Económico Mundial, México cae a la posición 66 –seis puntos menos que en 2009-2010–, mientras Chile ocupa el lugar 30, Panamá el 53, Costa Rica el 56 y Brasil el 58. Este último país, ahora convertido en ejemplo de desarrollo tecnológico, es la nación latinoamericana que generó mayores solicitudes internacionales de patente, con 442, mientras la cifra de México fue de 144 en 2010, según la OMPI.

Para los expertos, el difícil panorama de México obedece a múltiples causas. Una de la razones de fondo se relaciona con una economía basada en el consumo y la maquila, “las formas más retrasadas de inserción en un mundo global”, como afirma Aboites Aguilar.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), añade, no implicó la modernización ni mucho menos la industrialización del país, sino, por el contrario, un proceso de desindustrialización que tiene sus efectos negativos en la capacidad de innovación nacional.

Los políticos mexicanos, en lugar de apostar a la sociedad del conocimiento, lo hicieron a la maquila, subraya Paredes. De hecho, continúa, “los paisanos que van a trabajar a los campos agrícolas en Estados Unidos han ayudado más a traer transferencia tecnológica en la agricultura que la clase dirigente de este país”.

La falta de financiamiento para estas tareas es otro de los factores que impiden el despunte de nuestra nación. En los pasados 15 años, precisa el titular de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jaime Martuscelli, la inversión federal en ciencia y tecnológica ha sido menor a 0.4 por ciento del PIB.

Esta falta de visión en tiempos en que la riqueza la genera el conocimiento y no los servicios en los que se basa la economía mexicana –petróleo, maquila, turismo– tiene consecuencias “terribles a futuro”, expresa el investigador Emilio Sacristán Rock, de la UAM Iztapalapa.

Los especialistas coinciden en que la falta de una política de Estado para potenciar la capacidad inventiva de la nación es reflejo también del casi nulo interés de la iniciativa privada por invertir y contratar cuadros especializados, de la débil relación entre la universidad y la empresa y del deficitario número de investigadores en el país.

Sin embargo, el director general del IMPI, Rodrigo Roque Díaz, afirma que “vamos por buen camino”. Incluso considera que el nivel de dependencia tecnológica de México no es un “problema sistemático”, porque, según dice, “estamos mejor que otros países de América Latina”.